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LOS INCAS

III. 2.2.4 T ÉCNICAS TEXTILES

Se denomina “tejido” a los productos de las técnicas textiles que se componen de elementos primarios como son los hilos o grupos de hilos unidos entre sí por medios mecánicos

(BOLLINGER A. 1996: 55), es decir, «un conjunto homogéneo de elementos interrelacionados»

(ABAL C. 2001: 192) como son la trama -elemento activo- y la urdimbre -elemento pasivo.

Los incas usaron principalmente las técnicas de cara de urdimbre y cara de trama30 para la

realización de las vestimentas tanto femeninas como masculinas (ROWE A.P. 1995-1996: 6;

ROUSSAKIS V.-SALAZAR L. 1999: 283). En muchas ocasiones, es difícil distinguir las urdimbres de

las tramas en algunos textiles incas confeccionados con estas técnicas, especialmente cuando pueden ser tejidos en ambas direcciones y cuando los bordes fueron totalmente cubiertos por ribetes bordados (ROWE A.P. 1995-1996: 6). Pero los textiles más finos fueron confeccionados

con la técnica de tapicería, que en su mayoría presenta complicados diseños como los tocapus. La técnica de cara de urdimbre fue la forma más común de la producción doméstica a lo largo de la sierra y los textiles realizados con esta técnica fueron hechos, en su mayoría,

enteramente con fibra de camélidos (ROUSSAKIS V.-SALAZAR L. 1999: 285). En las terminaciones

de algunos ejemplares de este tipo de tejido se encuentran tramas más gruesas que las del resto del textil, característica que se dio tanto en la mayoría de los tejidos de la costa peruana, como en los actuales del altiplano (ROWE A.P. 1995-1996: 7).

Por otra parte, algunos ejemplares provenientes de las provincias del Tahuantinsuyu poseen diseños hechos con urdimbres discontinuas, con cambios de color en los puntos donde termina un grupo de urdimbres y comienza otro (ROUSSAKIS V.-SALAZAR L. 1999: 285). Aunque

esta técnica fue practicada en el Antiguo Perú, no fue muy común entre los textiles incas, con excepción de algunas huaras o taparrabos (ROWE A.P. 1995-1996: 7), como es el caso de una de

ellas encontrada formando parte del ajuar funerario del niño del cerro Aconcagua.

El tapiz entrelazado fue otra de las técnicas usadas por los incas (MANRIQUE E. 1999: 64)

y en algunas túnicas de estilo inca provincial, probablemente provenientes de la costa sur, las urdimbres son de algodón y las tramas de fibra de camélido. Asimismo, el uso de la técnica de tapiz con tramas excéntricas para formar diseños fue usada en la elaboración de algunas túnicas

(ROUSSAKIS V.-SALAZAR L. 1999: 286) y además usaron las tramas suplementarias para el mismo

propósito (op. cit. 288). Estas técnicas son parte de una larga tradición, que tuvo su apogeo en las túnicas huari y que, según algunos investigadores, los incas habrían adoptado (op. cit. 295).

En la tapicería inca, ambas caras de los textiles resultantes son iguales, es decir, que fueron trabajados por ambas caras (op. cit. 293), lo que en realidad ocurre para otras técnicas, como el tejido llano con patrón de bandas en dos series de elementos complementarios y en las telas dobles de cara de urdimbre, siendo estos textiles finos y tejidos bastos confeccionados con hilos sin teñir (ROWE A.P. 1995-1996: 10).

Las túnicas incas se caracterizan por ciertos patrones comunes como, por ejemplo, la abertura del cuello tejida con urdimbres discontinuas donde los hilos fueron entrelazados alrededor de una trama en una estructura de madera durante el tejido. Una vez terminado este último, la trama en la estructura de madera era sacada para abrir la ranura (ROUSSAKIS V.-

SALAZAR L. 1999: 293). Otro de los patrones es el bordado con punto en forma de cruz

formando un patrón de rayas parejas en las aberturas de los brazos (op. cit. 288).

En la mayoría de los uncus tejidos en tapicería, los orillos poseen varios hilos de urdimbres más gruesos que los restantes, mientras que en las terminaciones -los lados de la

túnica- hay pequeños lazos de urdimbres que se proyectan hacia afuera y que están enlazados entre ellos, formando una especia de cadeneta31 (ROWE A.P. 1995-1996: 7). En unos pocos casos,

no se encuentra ninguna de las características mencionadas anteriormente en la terminación de los orillos, sino que se hallan hilos regulares de trama tejidos justo arriba de las terminaciones de los lazos de urdimbre (ibid.).

En algunos ejemplos, las uniones entre áreas o paneles que forman el tejido fueron usadas como patrón en el tapiz. Estas uniones pueden ser de la siguiente forma: 1) los hilos discontinuos de la trama que vienen de las áreas adyacentes y de diferente color, dan vueltas alternadamente alrededor de una urdimbre común32 y 2) los hilos discontinuos de la trama de las áreas adyacentes

y de diferente color, se entrelazan estando unidos entre hilos de la urdimbre (ROUSSAKIS V.-

SALAZAR L. 1999: 293). En el primer caso, la separación del color es más suave que en el

segundo, donde la división es más tajante. Estas dos técnicas de tapicería fueron usadas para la confección de los tocapus. Esto significa que en las uniones que separan las filas de estos diseños se usó la primera de las técnicas y en cambio la segunda fue utilizada entre las unidades mismas que forman los tocapus (ibid.).

Las túnicas de estilo inca de una sola pieza son más largas que anchas (ROUSSAKIS V.-

SALAZAR L. 1999: 285). En la mayoría de los casos, en las túnicas terminadas los hilos de la

urdimbre corren en el sentido horizontal, o sea en el sentido de la anchura donde éstos son más cortos que los hilos de la trama (ROWE A.P. 1995-1996: 10). Estas túnicas fueron tejidas en un

telar de marco vertical, con la urdimbre en la dirección corta (ROUSSAKIS V.-SALAZAR L. 1999:

293).

En algunas túnicas, los tejedores añadieron en los bordes cintas bordadas distintivas, que tuvieron como función la de cubrir y reforzar las orillas sin decoración y las costuras, así como la de agregar un elemento decorativo (op. cit. 293). Los hilos de estos ribetes bordados, hechos de fibra de camélido, fueron hilados en Z y en algunos casos pueden ser retorcidos en S, con dos o en tres dobleces (ibid.). Los puntos del bordado se encuentran muy cerca unos de otros; la abertura del cuello está sobrehilada y la punta de esta misma, siendo un punto estructuralmente débil, puede ser reforzada con puntos en cruz. Con este mismo punto, de 6 a 8 mm de largo, están bordados los orillos de las aberturas de los brazos y el borde inferior y las esquinas de la

31 Este efecto parece ser el resultado de una única cuerda gruesa de encabezamiento que fue retirada después que el tejido fue terminado. En algunos casos, los tejedores dejaron esta cuerda de encabezamiento, donde no hay el efecto de lazos que se proyectan. Esta cuerda de encabezamiento es diferente que el resto de las tramas siendo de otro tamaño y de otro color (ROWE A.P. 1995-1996: 7).

túnica (ibid), mientras que el sobrehilado se encuentra en los bordes más largos (ROWE A.P. 1995-

1996: 6). La disposición de estos dos puntos es consistente dentro de cada tipo de prenda. Por otra parte, se pueden distinguir básicamente dos tipos de ribetes bordados: uno puede ser rayado -generalmente en textiles finos-; otro tipo puede ser de un solo color que no siempre es del mismo color que el resto del textil (ibid.).

En muchas túnicas se presenta el diseño de zigzag bordado justo encima de la cinta del borde inferior, el cual fue realizado con puntos de hilo doble y cada punto está formado por cinco pares de hilos paralelos, estando dispuestos simétricamente de acuerdo al color (ROUSSAKIS

V.-SALAZAR L. 1999: 293).

Frecuentemente, las costuras fueron hechas muy juntas, trabajadas en un punto con figura en ocho en un color igual al resto del textil, aunque en las túnicas más finas las costuras fueron realizadas de forma rayada (ROWE A.P. 1995-1996: 6-7). Algunos de los textiles incas fueron

confeccionados con tal finura y destreza tanto por parte de los tejedores como de los hilanderos, que en una pieza33 se pueden encontrar de 98 a 108 tramas por centímetro (ROUSSAKIS V.-

SALAZAR L. 1999: 293).

Por otra parte, podemos agregar dentro de las técnicas textiles las aplicaciones, a modo de decoración, de algunos elementos tales como las plumas a una tela llana de base. El arte plumario se desarrolló en las culturas Paracas, Nasca, Huari y finalmente en la Inca. La técnica más comúnmente usada para aplicar las plumas a una tela de base llana fue doblar e insertar las quillas de las plumas en un hilo, luego hilvanar esa cuerda a la tela. Un segundo hilo pasa por el sector medio de las quillas para mantener las plumas en la posición deseada (ROUSSAKIS V.-SALAZAR L.

1999: 294; ABAL C. 2001: 232).

Algunos chumpis o fajas fueron tejidos con el patrón de urdimbre complementaria, siendo esta técnica representativa del estilo oficial del Cusco (ROUSSAKIS V.-SALAZAR L. 1999:

285). Por último, usaron algunas técnicas de trenzados o plegado ejecutadas por medio de agujas.

33 Es el caso del uncu llamado de Dumbarton Oaks ( ROUSSAKIS V.- SALAZAR L. 1999: 293) que presumen perteneció a un Inca por su fineza e iconografía.