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Élites y actores sociales

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4) Organizaciones para el bienestar público, en las que el beneficiario principal

4.3. Estratificación y desigualdad social. Las teorías de las clases sociales

4.3.3. Teorías de las clases sociales

4.3.3.3. Élites y actores sociales

Además del concepto de clases sociales, la sociología ha desarrollado otras herramientas analíticas para explicar el fenómeno de la desigualdad social y de los diferentes comportamientos de los individuos en sociedad. Estas herramientas analíticas adicionales son el concepto de élite y el de actor social. Veamos cada uno de ellos.

El concepto de élite es de origen francés. Viene del verbo élite que quiere decir escoger. Empezó a usarse en el siglo XVII para referirse a la mejor parte de un conjunto de cosas y a la minoría selecta de personas que poseían un grado superior de cualidades (carácter, habilidad, inteligencia) que les permitía ostentar los índices más elevados de excelencia en una materia.

El concepto de élite fue introducido en la sociología por los italianos Vilfredo Pareto y Gaetano Mosca y posteriormente desarrollado por el sociólogo norteamericano C.Wright Mills.

Pareto fue quien le dio a la noción de élite su carta de ciudadanía en sociología. Para Pareto una élite, está compuesta por todos aquellos que manifiestan cualidades excepcionales o que dan pruebas de actitudes eminentes en su dominio o en una actividad cualquiera. Forman parte de la élite aquellos que, por su trabajo

o por sus dotes naturales, conocen en la actividad en que se desarrollan, un éxito superior al término medio de los demás seres humanos. La élite está integrada, a juicio de Pareto, por las personas "superiores" de una sociedad, por aquellos a quienes sus cualidades y dones deparan poder, influencia y prestigio. Según Pareto, la pertenencia a una élite no es necesariamente hereditaria. Hay una continua circulación de las élites, esto es, una incesante sustitución de las élites antiguas por élites nuevas, salidas de las capas inferiores de la sociedad. Pareto estaba convencido que el poder, la influencia y la autoridad, terminaban siempre por caer en manos de las personas cualitativa y objetivamente superiores.

Mosca profundizó el concepto de élite desarrollado por Pareto. A su juicio, la élite está compuesta por la minoría de personas que detentan el poder de una sociedad. De esta manera, Mosca asimila el concepto de élite al concepto de clase dirigente o dominante. Existen, a su juicio, diversos vínculos que unen entre sí a los miembros de una élite dominante: lazos de parentesco, intereses comunes, vínculos culturales, etc., que .le dan suficiente unidad de pensamiento y la cohesión propia de una clase social. Dotada de poderosos medios económicos, la élite se asegura además, por su unidad y cohesión, el poder político y la influencia cultural sobre las masas más organizadas. Las élites, sostiene Mosca, están estratificadas. Se puede distinguir en su interior un núcleo dirigente integrado por un número reducido de personas o familias que gozan de un poder superior a los demás. Este núcleo rector desempeña las funciones de liderazgo al interior de la élite.

Mills se inspiró en Mosca para emprender el estudio de lo que dio en llamar la élite del poder en los Estados Unidos. Sin constituir una clase en el sentido que Mosca lo entendía, las élites, sostiene Mills, se asocian para formar una unidad de poder que domina la sociedad. Mills destaca que la élite en el poder comparte similitud de ideas y de mentalidades, como consecuencia de los vínculos personales que mantiene debido a sus orígenes sociales comunes, una educación semejante, lazos de amistad, parentesco, vínculos matrimoniales, intercambio de favores, etc. Estos vínculos personales, enfatiza, sostienen y refuerzan la comunidad de intereses

entre las élites.

Siguiendo la tradición de Mosca y Mills, en sociología os usual utilizar el concepto de élite para referirse a la élite gobernante, esto es, a la minoría de individuos que detentan el poder con independencia de su adscripción a una clase determinada. Se trata de aquel conjunto de individuos que detentan las posiciones de hegemonía en una sociedad. El concepto de élite ha sido introducido en la tradición marxista

por un analista político tan notable como Ralph Miliband. En su obra, El Estado

en la sociedad capitalista, Miliband introduce el concepto de élite económica y élite

de Estado (1989, capítulos 2 y 3).

El concepto de actor social, que se utiliza ampliamente en la sociología de nuestro tiempo, tiene varias fuentes de procedencia. Una primera fuente de este concepto se encuentra en la sociología de la acción social de Weber, en la cual el concepto de actor y el significado de la acción social, ocupan un lugar central. Una segunda fuente se encuentra en las sociologías de orientación microsociológica como el interaccionismo simbólico que son definidas frecuentemente como sociologías del actor por la centralidad que le dan a este concepto. Importantes aportes a la teoría del actor pueden encontrarse en la obra del notable sociólogo francés Alain Touraine.

Se utiliza el concepto de actor social para referirse a "cualquier conjunto social que comparte intereses y/o racionalidades en relación a algún problema, cuestión, situación o circunstancia y, por ello posee un determinado grado de "preocupación por el resultado de la acción" (Aguilar Idáñez y Ander-Egg, 2001, p. 86). Para ponerlo en pocas palabras, diremos que los actores sociales son los agentes que participan, directa o indirectamente, en una situación social determinada. Un actor social puede ser un individuo, un grupo, una clase social, una comunidad, un país o un conjunto de países. El siguiente es un buen ejemplo del uso del concepto de actor en sociología: "Se define como actores a todas las personas que intervienen activa o pasivamente en los procesos de gestión o que contribuyen al proceso; es decir, los habitantes, los usuarios (que pueden ser o no ser habitantes del área), los representantes de organismos públicos o privados, los asesores o interventores en el área o ámbito, los representantes de grupos de poder, los empresarios y, en general, todas las personas que ven afectadas sus condiciones de vida y que influyen o reciben los efectos del uso y conservación de los recursos en el ámbito de estudio, así como quienes desempeñan una función de apoyo al desarrollo humano en dichos ámbitos" (Dourojeanni, 2000, pp. 18-19). Se reconoce generalmente que los actores sociales que participan en una situación social tienen intereses diferentes, que es necesario consensuar, si se quiere avanzar en la realización de un proyecto social, cualquiera que este sea.

El concepto de actor social nos coloca en la escena de la acción colectiva. "Es necesario", sostiene un notable sociólogo sudamericano, "enfatizar la autonomía de los procesos sociales respecto de su "clase estructural". La tarea de las ciencias

sociales no es hacer una "historia natural" de las estructuras sociales y sus dinámicas, sino de comprender su sentido. Y ello no puede hacerse sin introducir el concepto de actor social. Todo el problema de la sociología y la ciencia política radica en describir como una situación o categoría estructural se transforma en un actor y como los actores se constituyen e interactúan dentro de un contexto histórico e institucional que ellos mismos contribuyen a producir y reproducir" (Garreton, 1994, p. 72).

En nuestro tiempo, se habla de la emergencia de nuevos actores sociales (Puga, et. al., 1999, p. 50). En este contexto, es posible considerar como actores sociales a las organizaciones de clase, como por ejemplo los sindicatos y las organizaciones empresariales, pero también a otros grupos que esgrimen demandas específicas como los grupos ecologistas, las amas de casa, los colonos de los barrios populares, los estudiantes, las bandas juveniles y otros. La lucha feminista es un buen ejemplo de un nuevo actor social. Durante mucho tiempo predominó la idea de que la mujer era una criatura subordinada al hombre, exenta de juicio propio y útil solamente para el cuidado del hogar y la crianza de los niños. Una lenta toma de consciencia que arranca desde los movimientos sufragistas en Europa y Estados Unidos, llevaría a las mujeres a rebasar su papel subordinado y a convertirse en verdaderos actores sociales en lucha contra una situación considerada injusta.

Según algunos estudiosos, el concepto de actor social nos permite superar lo que a su juicio es una visión reduccionista para interpretar los fenómenos sociales. Según esta visión, estos solo pueden interpretarse desde el punto de vista de la clase social de los individuos haciendo abstracción de otros intereses que inducen a los mismos a agruparse por encima de los intereses específicos de las clases sociales a los cuales objetivamente pueden ser adscritos.