• No se han encontrado resultados

2. Fundamentación teórica – Democracia, medios, poder y opinión pública

4.1 Marcos de interpretación de los diferentes actores

4.1.2 Otras élites

El segundo nivel del Modelo de Cascada es formado por las otras élites, que no son parte del gobierno y de la rama ejecutiva. Entre ellas cuentan la rama legislativa, organismos de control, partidos políticos, los miembros del Congreso y su equipo de colaboradores, expertos, académicos, personas que han trabajado para gobiernos anteriores, activistas de un grupo de interés, empresas de relaciones públicas y académicos.

El Espectador – primer proyecto reeleccionista

Durante el primer debate reeleccionista en El Espectador se pronunciaron miembros del Partido Liberal, Conservador y del Partido de la U. Además se entrevista al Procurador Maya, al ex presidente Julio César Turbay Ayala y a distintos empresarios; varios académicos y dos expertos escribieron columnas acerca del proyecto de reelección. El político liberal Iván Marulanda interpreta la reelección como desleal y deshonesta por cambiar las reglas en el camino. Otras causas son para él que la reelección distrae del oficio de gobernar y que se eligió al presidente por un período claramente limitado a cuatro años (Marulanda 2004, 29 de febrero, sin página). Rafael Pardo Rueda, también liberal, a vísperas de las elecciones presidenciales, se concentra en el uso de las encuestas de opinión a favor de Álvaro Uribe y no se pronuncia directamente sobre el proyecto en cuestión (Pardo 2006, 28 de mayo, sin página). Igual a Marulanda, el expresidente liberal Turbay toma una posición anti-reeleccionista al constatar que la reelección no es la mejor solución y justificando tal definición del tema con la motivación de las mayorías para respaldar la iniciativa uribista. Según Turbay consiste en el miedo de no continuar la Seguridad Democrática y por ende en volver a las épocas de violencia e inseguridad del gobierno anterior. Su marco de interpretación se completa con una solución, proponiendo un acuerdo entre los miembros de los partidos políticos para garantizar la continuidad de la seguridad democrática (García 2004, 8 de febrero, sin página). El senador liberal Darío Martínez formula su lectura de la reelección de una manera menos diplomática que el exmandatario al expresar que ésta rompió el sistema democrático en su parte medular.

76 Uribe dejó pasar un largo tiempo hasta pronunciarse claramente respecto a sus aspiraciones reeleccionistas. La búsqueda de pronunciamientos presidenciales acerca de la reelección en los archivos digitales fue en vano, en la prensa se limita a relatar que Uribe enunció sus deseos de aspirar nuevamente.

132

Sin explicitar una causa por tal definición propone como solución que el presidente debería autolimitarse, por ejemplo pidiendo una licencia durante la campaña (re)eleccionista (García 2005, 29 de mayo, sin página). Es decir, el marco promovido por el Partido Liberal se opone al de la administración, define la reelección como no justificada o incluso como ataque a la esencia de la democracia, la causa consiste en el cambio de reglas en el camino y el temor como única motivación para el respaldo popular de la reelección, parcialmente se propone como solución un acuerdo nacional para garantizar la continuidad política en el campo de seguridad. Entonces prevalece un concepto institucional y constitucional de democracia, porque se resaltan la importancia de las reglas de juego manifestadas en la Constitución del 91 e implícitamente la existencia de un núcleo incambiable de la Carta Política, comprendiendo la última como esencia de la democracia. Además, por la modificación constitucional el sistema de pesos y contrapesos institucionales se verá afectado.

El político conservador, abogado y periodista Jorge Leyva Valenzuela enmarca la reelección de la siguiente manera: El problema consiste en la existencia de razones a fondo para desaprobar la reelección, la causa es que se daña el equilibrio de poderes, se rompe la igualdad, sufre el sistema electoral y se afecta la democracia. No especifica ni juicio ni solución, implícitamente hace referencia al principio democrático del equilibrio de poderes institucionales y con eso al concepto de democracia institucional (Leyva 2005, 9 de octubre).

Fundado con el propósito explícito de apoyar a Álvaro Uribe, el Partido de la U emite un marco de interpretación afín aunque no idéntico al ejecutivo. El partidario Oscar Iván Zuluaga, Senador de la República, define la aprobación de la reelección como triunfo para la democracia por reafirmar la democracia representativa dándole la competencia de reformar la Constitución al Congreso, profundizar la democracia al otorgarle el derecho de elección libre del presidente al ciudadano y fungir de nuevo elemento de gobernabilidad (Zuluaga 2005, 23 de octubre, sin página).

La Procuraduría representa un importante organismo de control, el entonces Procurador Edgardo Maya declaró inexequible la reforma reeleccionista – cabe destacar que en una entrevista publicada en el mismo periódico, Fabio Echeverri relata dicho encuadre de Maya para enseguida construir un contramarco (García, 2005, 11 de septiembre, sin

133

página) – y se pronuncia en una entrevista acerca de la venía de la Corte. Resalta que la reelección no es simplemente la modificación de un articulito, sino un cambio profundo de la democracia. Para él, la causa para esta definición consiste en la intervención de los servidores públicos en la política (Quevedo 2005, 23 de octubre, sin página). Parece que también se adhiere al concepto de democracia institucional, resaltando las consecuencias de la modificación constitucional.

Ambos expertos internacionales consultados por El Espectador se abstienen de tomar posición frente al primer proyecto de reelección, dedicándose a una descripción objetiva de aspectos constitucionales y del panorama reeleccionista. Así, Matthias Herdegen, reconocido experto de derecho constitucional, resalta que a causa del debate reeleccionista se discute la existencia de un núcleo intocable de la Constitución y qué debería primar en una reforma, la influencia política o la voluntad popular (Herdegen 2005, 16 de enero, sin página). Adam Isacson, director del Programa de Seguridad Regional del WOLA (Washington Office on Latin America), sostiene que por razón de la política de seguridad la reelección de Álvaro Uribe no está garantizada: Se pondrá más difícil, si las cifras e índices de seguridad bajan (Isacson 2005, 27 de marzo, sin página). Tanto la seguridad como la voluntad popular, argumentos importantes de la debate reeleccionista, se recogen en los marcos de los expertos; no obstante, no se utilizan para discutir, sino son parte de una descripción del debate sobre la reelección.

Por su parte, los académicos colombianos se enfocan en los vicios del trámite para aprobar la reforma reeleccionista. Francisco Gutiérrez Sanín los denuncia sin completar el marco con causa, juicio o solución – sin embargo, implícitamente propone oponerse a la reelección y defiende la institucionalidad democrática, entendida como conjunto de normas y procedimientos – (Gutiérrez 2005, 11 de septiembre), Rodolfo Arango ve en los vicios de procedimiento y en las consecuencias para la estabilidad política las razones por las cuales define la reelección como inconstitucional (Arango 2005, 16 de octubre, sin página). En una entrevista Édgar Saavedra emite el mismo marco, según el cual la reelección debería ser declarada inconstitucional por vicios de forma (Suárez y Cardona 2005, 4 de septiembre, sin página).

El presidente de la Mazda, José Fernando Isaza, que también es profesor y fue rector de la Universidad Jorge Lozano Tadeo, enmarca la reelección en la misma manera: Según

134

su definición es una trampa, la justificación presenta la forma cómo fue aprobada, a punto de compra de votos, regalando tamal y chocolate a la población en los Consejos Comunitarios para beneficiarse (Correa 2005, 10 de abril). En cambio, los otros empresarios colombianos entrevistados apoyan la reelección. Juan Ricardo Ortega, presidente de Fogafin, define la reelección de Uribe como buena, pero afirma al mismo tiempo que el país no se acabaría al no aprobar el proyecto. Justifica su interpretación indicando que el referendo hundido anteriormente tampoco llevó al caos y que existen más personas competentes (Navas 2005, 9 de octubre, sin página). El presidente de Colanta, Jenaro Pérez, enmarca la reelección de una manera más eufórica afirmando que todos ganan con ella porque garantiza la continuidad política y lleva al país hacia el bienestar general (Navas 2005, 9 de octubre, sin página).

Mientras los empresarios – con excepción de Isaza – plantean el debate procedimental de la continuidad política a favor de la reelección, los académicos anti-reeleccionistas sí dan una discusión sustancial sobre la democracia, sustentándose en el principio de democracia institucional y el respeto a las reglas de juego vigentes.

El Espectador – segundo proyecto reeleccionista

Durante el debate sobre el segundo proyecto de reelección, en El Espectador intervienen menos miembros de partidos políticos, académicos, expertos y ningún empresario. Por parte del Partido Polo Democrático, Luis Eduardo Garzón, ex alcalde de Bogotá, constata la necesidad de hacer oposición y de formar una unión por causa del referendo reeleccionista (Garzón 2008, 13 de agosto). Su partidario Jorge Enrique Robledo define el proyecto de reelección como antidemocrático, sin justificar dicha interpretación propone una solución: una unión del Polo, Partido Liberal y otros sectores para oponerse al proyecto reeleccionista de Álvaro Uribe (Robledo 2008, 18 de junio). Ambos marcos tienen en común la idea de formar una coalición para oponerse al proyecto uribista; pero solamente Robledo define la reelección como antidemocrática, usando la democracia como dispositivo argumentativo.

En una entrevista la pre-candidata liberal Cecilia López pronostica que Uribe terminaría mal en caso de que fuera reelegido y la razón la ve en los múltiples problemas con los Derechos Humanos, la economía y la política social. Su interpretación se concentra en la figura de Uribe, más no en la reelección en sí.

135

Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá y a punto de afiliarse al Partido Verde a pesar de su cercanía a Uribe, expresa su aprecio por el presidente, pero al mismo tiempo resalta que en ninguna democracia presidencialista existe más de una reelección, la justificación consiste en el desequilibrio y la concentración de poderes que causaría (Orozco 2009, 6 de junio).

El experto estadounidense Adam Isacson también se expresa acerca del segundo proyecto reeleccionista, nuevamente describe la situación, esta vez de los Estados Unidos donde crece la preocupación y baja la popularidad de Uribe por razón de su aspiración a una segunda reelección, absteniéndose de tomar posición (Orozco 2009, 30 de mayo). Una parte de los analistas, académicos y consultores colombianos ve la democracia en peligro o constata un debilitamiento democrático institucional (problema) por la reelección y la perpetuación en el poder (Wills 2009, 24 de enero) o por violar las reglas para el beneficio individual y causar un desequilibrio de poderes (Gutiérrez 2009, 3 de septiembre) o porque se comprende democracia como ejercicio temporal limitado del poder (Vásquez 2007, 15 de noviembre). Solamente Gutiérrez propone una solución, para él consiste en la oposición, que debería presentar un candidato. Jorge Leyva Valenzuela afirma que a los reeleccionistas la democracia parece un juego porque sólo están interesados en ganar o asegurar sus puestos, así que democracia se denomina lo que más le conviene al gobernante (Leyva 2007, 28 de enero). Otros indican – siempre como problema según Entman – que Colombia corre el riesgo de convertirse en una dictadura institucional (Rodríguez 2008, 30 de junio), que la reelección es riesgosa tanto para los uribistas como para la democracia (Rodríguez 2009, 18 de mayo), que la reelección afecta lo esencial de la democracia (Ungar 2009, 6 de mayo) y que la reelección es antidemocrática (Robledo 2008, 18 de junio; Tickner 2009, 17 de febrero) o incluso que sería la hecatombe (Spitaletta, 2008, 7 de marzo). También se constata la falta de cultura democrática en el país (Arango 2009, 18 de marzo), que la democracia está hecha a favor de potentados (Spitaletta 2009, 30 de junio) y que Colombia necesita un cambio hacia a una democracia social, deliberativa e inclusiva (Arango 2008, 12 de noviembre). Las razones varían en igual manera que los problemas, de la reelección (Rodríguez 2008, 30 de junio) a volver añicos la Constitución (Spitaletta 2008, 7 de marzo), a paralelas con el gobierno Fujimori en el Perú (Rodríguez 2009, 18 de mayo) y al efecto sobre el equilibrio y la separación de poderes (Ungar 2009, 6 de mayo), hasta los derechos de la minoría que no pueden ser

136

aplanados por la mayoría (Tickner 2009, 17 de febrero). Mientras Rodrigo Uprimny define como un hecho que la aplanadora uribista es antidemocrática respecto a la reelección, porque si bien las mayorías sí son esenciales para la democracia, también lo es la discusión pública (Uprimny 2009, 27 de abril), Luis Carvajal Basto define la reelección como justificada precisamente porque la soberanía popular reina en la democracia (Carvajal 2009, 2 de octubre). En una columna de opinión anterior, el mismo analista había afirmado que son los anti-reeleccionistas que dañan la institucionalidad por pasar encima de la voluntad de la mayoría, sin tener programa político y con el único fin de derrotar a Álvaro Uribe (Carvajal 2009, 26 de junio). Con eso formó un contramarco al anti-reeleccionista según el cual la reelección daña la institucionalidad. Mediante otro contramarco afirma que Colombia no va rumbo a la dictadura, porque la opinión pública y los medios se expresan libremente, los poderes funcionan con independencia, es decir, la democracia está bien (Carvajal 2009, 16 de octubre). Como en la argumentación anti- reeleccionista durante el primer proyecto, de nuevo algunos académicos se refieren a los vicios del trámite. Así, Iván Cepeda Castro, defensor de Derechos Humanos, pone como

hecho/problema que se busca la doble reelección a cambio de soborno porque el parlamento colombiano es corrupto y plantea la solución simbólica de lavar las paredes del Congreso (Cepeda 2009, 12 de diciembre). Spitaletta y Juan Gabriel Uribe enmarcan los vicios del procedimiento como causa por la cual la Corte debería declarar inexequible el referendo (Spitaletta 2009, 27 de julio; Orozco 2009, 29 de agosto).

En general hay dos tipos de marcos anti-reeleccionistas y uno reeleccionista. Los opositores a la reelección problematizan que la democracia está en peligro o simplemente que la reelección es antidemocrática. Entre las razones se enumeran el debilitamiento institucional, el desequilibrio de poderes, el derecho de la minoría, ejemplos históricos como Fujimori y la violación de las reglas del juego en el camino. El otro encuadre anti- reeleccionista problematiza que el proyecto de reelección es inexequible por los vicios del procedimiento, por ejemplo, que no se discutió el proyecto debidamente y de acuerdo con las normas. En cambio, según el marco de los defensores, la reelección es justificada y Colombia no camina hacia la dictadura porque en la democracia reina la soberanía popular y la expresión libre tanto de los medios como de las personas está dada. Por ende, los conceptos de democracia difieren según la postura frente a la reelección: Generalmente, los reeleccionistas resaltan la solidez de la democracia colombiana,

137

demostrada por características esenciales como la separación de poderes y la libre expresión de la opinión pública y los medios, y ponen énfasis en la voluntad popular como un valor esencial. Frente a eso, los opositores reclaman una democracia que proteja el derecho de la minoría y resaltan los efectos negativos que la reelección podría tener respecto al equilibrio y la separación de poderes. Además destacan la importancia del ejercicio temporal del poder, por ende, la perpetuación equivale a la dictadura.

El Tiempo – primer proyecto reeleccionista

En El Tiempo se pronunciaron miembros del Partido Liberal y de Cambio Radical, el presidente del Andi, un representante de la Iglesia y varios académicos con respecto al primer proyecto de reelección de Álvaro Uribe Vélez.

Tony Jozame Amar, representante de la Cámara y partidario de Cambio Radical, enmarca como problema que se debe diferenciar entre la reelección inmediata en sí y el proyecto para aprobarla porque la reelección brinda continuidad política y fomenta actitudes de gobierno responsable, pero el proyecto está mal concebido e incompleto. En consecuencia, propone modificar dicho proyecto (Jozame 2004, 12 de julio).

El senador liberal Camilo Sánchez Ortega problematiza que no se promueve ninguno de los proyectos y reformas importantes, porque el gobierno prioriza la reelección (Sánchez 2004, 6 de agosto). También Juan Manuel Santos ve en la prioridad de la reelección sobre reformas urgentes la causa para poder constatar que la reelección tiene un gran impacto sobre la gobernabilidad del país (Santos 2004, 2 de mayo). De ellos difiere el expresidente liberal Julio César Turbay con un repente cambio de opinión al problematizar que se precipitará la anarquía y se desdibujará el Estado de Derecho por causa de una posible vacilación en la política de seguridad. En consecuencia ve la solución en la reelección inmediata (Espinosa 2004, 10 de agosto).

Por parte del sector económico, Luis Carlos Villegas, presidente del Andi, define la reelección como no lo más conveniente en las circunstancias actuales, justifica su interpretación afirmando que existen muchas dudas al respecto y propone alargar el período presidencial a seis años (Amat 2003, 7 de septiembre).

138

El cardenal Pedro Rubiano define la reelección como un buen mecanismo porque favorece el país en cuanto a seguridad y continuidad y porque cuatro años son cortos (Amat 2006, 8 de enero).

El consultor y economista César González Muñoz comparte la visión de Jozame Amar de Cambio Radical al afirmar que en Colombia no se discute la reelección en sí, sino la de Uribe. Difiere en la causa, para él está en la argumentación reeleccionista que propaga Uribe como el mejor gobernante. Además propone una solución: Hasta el fallo de la Corte, todos los implicados deberían comportarse como miembros de burocracia profesional (González 2005, 20 de julio). Los otros académicos evocan la democracia en sus marcos. Para Fernando Cepeda Ulloa, de Ciencias Políticas, la reelección redundará en mayor transparencia y mejores gobiernos porque el presidente debe rendir cuentas y el equilibrio de poderes está dado en una democracia madura como Colombia. Resalta que el resultado de las elecciones es incierto – a pesar de su alta popularidad, la reelección de Uribe no está asegurada –, una componente importante de la democracia: “Y cada Presidente decidirá si se le mide a este examen democrático con opositores bien dotados y dispuestos a confrontar la obra de gobierno.” (Cepeda 2004, 24 de enero). Luego afirma que la reelección es una herramienta democrática, las garantías para la oposición presentan la justificación de tal definición; además Cepeda Ulloa habla de una democracia pluralista (Cepeda 2006, 21 de enero). A contrario, Eduardo Posada Carbo resalta que la reelección tiene un impacto grande sobre el sistema político y enumera varias razones: En Colombia hay un sistema presidencialista, las experiencias históricas han sido desastrosas, la estabilidad de la democracia colombiana también se basa en el ciclo electoral, en cuatro años sí se puede trabajar como lo demuestran las administraciones exitosas en Bogotá y por último destaca que la reforma tiene nombre propio (Posada 2003, 3 de octubre). En otra oportunidad define la propuesta de reelección como inoportuna porque minaría la confianza en la institucionalidad (Posada 2003, 8 de agosto).

Entonces se emiten varios marcos de interpretación sobre la reelección: El primero tematiza la necesidad de diferenciar entre la reelección en sí y el proyecto en trámite, por razón de la argumentación reeleccionista enfocada en Uribe o porque la reelección da continuidad, pero el proyecto está mal concebido. El segundo advierte que no se aprueben las reformas necesarias porque la reelección es prioridad para el gobierno; el tercero

139

resalta el gran impacto de la reelección sobre el sistema político colombiano justificando tal afirmación con el sistema presidencialista y las experiencias históricas. Finalmente, según el marco claramente reeleccionista, la reelección representa una herramienta democrática y conduce a mayor transparencia y mejores gobiernos porque el presidente debe rendir cuentas, los resultados de las elecciones siguen siendo inciertos (es decir, la reelección del presidente en cargo no está asegurada), y gracias a la democracia colombiana madura el equilibrio de poderes no se verá afectado. En resumen, se pueden entrever dos conceptos distintos de democracia; por un lado, una democracia colombiana madura y pluralista que dispone de la reelección como una herramienta importante para fomentar gobiernos responsables y transparentes, por el otro lado un concepto democrático institucional que se basa en el ejercicio temporalmente restringido del poder.

El Tiempo – segundo proyecto reeleccionista

Sobre el segundo proyecto reeleccionista El Tiempo publica nuevamente una entrevista con el Presidente del Andi, otra con el Presidente de la Bolsa de Valores y tres columnas de políticos liberales. Además se concede espacio a un politólogo de la Universidad de Alabama, desafortunadamente sin mencionar su nombre.

Adaptar la política de Seguridad Democrática y volver a los cauces democráticos reclama