g) Valoración de la estrategia de intervención
ORGANISMOS NACIONALES
2.3 Evaluación de Resultados
2.3.4. a) Impacto en términos de desarrollo local
La mejora de las condiciones de vida y económicas de las poblaciones que viven dentro o en los alrede- dores de las Áreas Protegidas, se ha concretizado a través de mejores servicios, mayores ingresos eco- nómicos y mayor participación en la gestión de los re- cursos. También en este caso hay que resaltar, sin embargo, que la población beneficiaria total entre to- dos los Proyectos Integrales no sobrepasa las 150.000 – 200.000 personas a lo sumo (ver datos de población beneficiaria en la Tabla de contexto geográ- fico de los Proyectos Integrales. Apartado 2.1.b, pag. 35), es decir una mínima parte de las varias decenas de millones de individuos que viven en contacto con los principales recursos naturales del subcontinente.
Generación de ingresos
Respecto a la mejora del nivel socioeconómico, se advierte un impacto desigual de los diferentes componentes productivos del Programa (p. ej. en Apolobamba la piscicultura ha demostrado un im- pacto real en autoconsumo y generación de ingre- sos, no así el manejo de vicuña) ya que el poten- cial de generación de ingresos de muchas de las actividades se encuentra bloqueado por diferentes
cuellos de botella en el ámbito de la comercializa- ción. A pesar de estas dificultades, el Programa parece haber contribuido notablemente a visualizar el potencial productivo y la viabilidad económica de muchas actividades vinculadas con la conser- vación ambiental.
Durante los años de duración del Programa, va- rias de las áreas atendidas se han ido consolidan- do como destino turístico en los circuitos del eco- turismo, aún si los visitantes extranjeros represen- tan un porcentaje muy pequeño en las áreas de reciente apertura, respecto a la importancia tras- cendental que tienen en los parques más visita- dos. Particularmente valioso, como modelo, es el “enfoque ecoturístico” desarrollado en forma “te- mática” por el Programa, favorecido por los atrac- tivos de muchas de las áreas atendidas, donde se conjuga un valioso patrimonio natural y de biodi- versidad con un igualmente valioso patrimonio his- tórico-cultural. El potencial ecoturístico permite concretamente crear alternativas económicas pa- ra la población que sean compatibles con la con- servación de los recursos naturales, en cuanto la misma conservación del medio ambiente es un requisito para que se mantenga el atractivo para los turistas y consecuentemente el “producto pa- ra vender”. En el caso del Río San Juan, por ejem- plo, se ha podido medir un incremento de los in- gresos de las microempresas turísiticas gracias al proyecto del 300% entre 2003 y 2005.
Otro elemento potencialmente valioso ha sido el de promover el interés en las poblaciones que viven en los alrededores de las áreas protegidas sobre el cuidado de la naturaleza mediante “incentivos para
la conservación” orientados a compensar a los agricultores que decidan conservar porciones sig- nificativas de bosques con el apoyo para la realiza- ción de iniciativas empresariales que no constitu- yan una presión sobre los recursos naturales. En el caso de Galápagos, sin embargo, las inter- venciones con las poblaciones han tenido que ser dirigidas también a contener su efecto de amena- za para el patrimonio natural. En Galápagos, entre todos los Programas Integrales de ARAUCARIA, este enfoque parece justificado por el valor mun- dial que el patrimonio de las islas representa, que sobrepasa en larga medida la dimensión de las poblaciones que viven en las islas. Por ejemplo, el Programa no parece haber tenido los efectos es- perados en desarrollar el turismo como fuente al- ternativa de ingreso para la población local, por la fuerte presencia de operadores externos en la in- dustria turística del archipiélago.
El papel de los proyectos en las economías loca- les ha sido muy puntual (identificar nuevos usos y aprovechamientos productivos, capital siembra, impulsar experiencias piloto, apoyar planes de manejo, apoyar procesos en marcha) pero la ma- duración de dichas actividades en términos de ge- nerar ingresos tangibles se ha limitado a grupos poblacionales pequeños. Los modelos de genera- ción de ingresos han sido destinados tanto a las familias/economías campesinas como a impulsar asociaciones/micro empresas, con cierta improvi- sación en este último campo. Se ha confirmado que el horizonte de generación de ingresos es normalmente de medio y largo plazo.
Mejora de servicios básicos
El impacto del Programa en términos de mejorar la calidad de vida de la población ha sido positivo, merced a la provisión de servicios básicos que en ciertos casos han incluído una amplia gama de servicios, no solamente agua, saneamiento básico y tratamiento de residuos, sino también salud y educación. También digno de atención y con
de replicación es el potencial modelo de desarro- llo urbano a través de la elaboración de Planes de Desarrollo Urbano participativos orientados tanto a la valorización turística de los centros poblados como a la reducción de la acción contaminante de las aglomeraciones. La inclusión de esta línea no estaba prevista. Ha mejorado la integración de la intervención, aumentando, sin embargo, la disper- sión de actividades y restando alcance estratégi- co al enfoque de desarrollo sostenible.
Educación ambiental y/o concientización local sobre los retos de desarrollo sostenible
No solamente los Proyectos Integrales han tenido su impacto localizado en aumentar la cultura am- biental de los pobladores beneficiarios, sino tam- bién con algunas intervenciones sectoriales, en coordinación con los respectivos ministerios de educación o instituciones locales, ha elaborado modelos específicos. Entre ellos vale la pena men- cionar el CIMAC, donde, con una contribución re- lativamente pequeña de la Cooperación Española, se ha contribuido a producir un interesante ejem- plo para la promoción de la Educación Ambiental en ambiente urbano en la ciudad de León (Nicaragua)12. Gracias a estos aciertos, el CIMAC
se constituye como el principal instrumento para la puesta en actuación de la agenda ambiental de la Alcaldía Municipal de León. No obstante, las alter- nancias de las gestiones municipales y la intensi- dad variable del interés mostrado por las Administraciones Municipales a favor del CIMAC, el Centro se ha mantenido constantemente activo desde su creación en 1997, y representa un mo- delo muy interesante para posible replicación.
12El CIMAC tiene varios ingredientes que le han permitido llevar adelante su
misión de forma sostenida a través de varios años: el parque botánico urbano que es objeto de visita y aprendizaje para estudiantes y ciudadanos, una in- fraestructura apropiada para hospedar eventos culturares y de estudio un reco- nocimiento nacional e internacional como ejemplo exitoso en este campo.
Otro impacto positivo ha sido el cambio de la per- cepción local sobre el significado del área prote- gida. Los enormes recelos iniciales sobre el uso restrictivo de los recursos parecen haber dado paso a una mayor capacidad para visualizar las oportunidades que ofrece la consideración de un territorio como área protegida. Las mayores opor- tunidades se refieren a la posibilidad de conseguir fondos de cooperación internacional, pero tam- bién, de forma incipiente, se relaciona con el aprovechamiento sostenible de recursos natura- les. La concienciación local sobre los beneficios del desarrollo sostenible se ha revelado como un aspecto clave para fortalecer la institucionalidad de las áreas protegidas.
Fortalecimiento del capital social
La eficacia limitada de algunos proyectos (en es- pecial, de su componente productivo) ha restringi- do enormemente su impacto en el corto plazo. En realidad, el Programa ha tenido que enfrentar im- portantes limitaciones estructurales sobre las que apenas ha tenido margen de influencia como la fal- ta de un actor público en las regiones atendidas que impulse una visión de desarrollo sostenible. Las alcaldías poseen un enfoque más bien de pro- visión de servicios básicos urbanos (recolección de basuras) y los institutos centralizados de des- arrollo trabajan de forma desarticulada, sin visión intersectorial. Existe además una dotación muy dé- bil de capital social. La ausencia de organizacio- nes de segundo piso ha impedido trabajar con so- cios estratégicos que acompañen fortalecimiento de las organizaciones de base. Muchas de las áre- as adolecen además de un problema latente de te- nencia de la tierra, que afecta los procesos de ca- pitalización de las iniciativas productivas.
Esta línea de trabajo no estaba incluida en la es- trategia inicial de intervención, sin embargo, exis- te complejidad institucional en las áreas protegi- das (solapamiento de varias estructuras origina- rias con estructuras administrativas, nido de con- flictos). Los proyectos han realizado experiencias puntuales (p. ej. fortalecer la cultura Kallawaya en Apolobamba) pero no hay indicadores de impacto al respecto, que, sin embargo, parece limitado.
Alivio a la pobreza
A pesar de que el Programa ha impulsado varias experiencias en materia de cómo incentivar la par- ticipación de las poblaciones en la conservación del medio ambiente, permitiendo al mismo tiempo un crecimiento de su condición socio-económica, su contribución al tema del alivio de la pobreza a nivel de cada país es poco significativa conside- rando el número reducido de sus beneficiarios y las condiciones no extremas de pobreza en las cuales muchos de ellos viven, por ser las áreas protegidas en muchos casos lugares relativamen- te privilegiados.
2.3.4.b) Impacto en términos de incidencia en