¿Hambriento de conocimiento? Ponga en marcha entonces la vieja retroalimentación
ACCIONES «ACTIVAS»
He aquí algunas cosas que puede hacer para aumentar su nivel de actividad. ¡Practíquelas! Recuerde que si no está utilizando una estrategia de aprendizaje activo estará perdiendo su tiempo en el estudio. Aprenda activamente o haga
alguna otra cosa. ¡Pero NTA/HAC! Subrayar o resaltar. Hacer señales o escribir en los márgenes. Organizar los contenidos. Resumir los capítulos. Parafrasear oralmente o por escrito. Formar asociaciones con imágenes. Construir reglas mnemotécnicas. Plantear preguntas y dar respuestas. Imagínese enseñando ese material a alguna otra persona. Hacer diagramas de las relaciones entre las partes del texto. Aplicar un lenguaje comprensivo. ¿Ha observado que este libro contiene muchos dispositivos para ayudarle a mantenerse despierto como lector? Encabezamientos, subencabezamientos, Nurf, Gorbish, números, etc.
Muchas gracias, Fenker, es la primera vez que me han puesto en pie de igualdad con un «Etc.».
4. La hierba es más verde. Sus disminuciones en la concentración pueden ser
el resultado del aburrimiento, la fatiga o saturación del tema que está estudiando. La técnica de la Hierba es Más Verde (HMV) exige conectar con una tarea nueva y quizás más estimulante. Es similar al método (NSA/HAC) salvo por el hecho de que cambia de tema en lugar de nivel de actividad. Es un título apropiado porque es fácil abusar de su utilidad deseando continuamente hacer otra cosa. Cambiar cada cinco minutos podrá ayudar su atención, pero también le puede resultar una grave interrupción. Descomponga sus objetivos de estudio en una serie de períodos breves (de veinte a treinta minutos). Esta estrategia puede ser eficaz, pero no abuse de ella.
5. Luces fuera. Tocamos este tema en el tercer capítulo, al hablar de los
distractores internos. Problema: tiene una docena de ideas en la mente, está muy ansioso o tiene una gran crisis emocional. Devuelva su atención a la tarea de aprendizaje mediante la conversación interior y la relajación. He aquí el procedimiento:
a). Encuentre un lugar cómodo y realice los ejercicios de relajación descritos en el capítulo 2. Cuando esté completamente relajado, dése la siguiente instrucción. Dígase a sí mismo:
sentimientos que me distraigan.
Me enfrentaré a ellos en otro momento más apropiado.
Es irracional tratar de resolverlo todo de una vez, y mi primer problema y más inmediato es mi tarea de estudio.
Una vez que haya terminado de estudiar podré enfrentarme a esos problemas (si siguen necesitando mi atención) y…
Comprobaré que me es mucho más fácil concentrarme cuando deje de relajarme. b). Salga de la relajación. c). Continúe trabajando. Hay muchos modos de ponerle el cascabel al gato, incluyendo los métodos clásicos y los procedimientos de que hemos hablado en esta sección. Pero todos esos métodos tienen en común un programa de conversación interna decisivo. Es el programa que separa las buenas estrategias de concentración de las malas. Aunque lo hemos mencionado previamente, es tan importante que destacaré sus principales pasos. Se está concentrando en una tarea. Por algún motivo su concentración disminuye. Su sistema de autorregulación lo observa rápidamente y dirige su atención nuevamente a su tarea. Vuelve a concentrarse en la tarea. La clave es la palabra «rápidamente». Los buenos estudiantes se dan cuenta de las disminuciones de atención con mayor rapidez que los malos estudiantes. Y están dotados de una variedad de estrategias para iniciar de nuevo la concentración.
Muy bien ¿Nurf? ¿¿Nurf??
7. Memoria
«Veamos ahora…»
Fenker, tengo problemas. Olvidé totalmente que el cumpleaños de Aureola era el viernes. Dice que va a matarme. Sabía que era por entonces, pero olvidé la fecha. ¿Quieres decir que no pudiste recordarlo? No, sólo lo olvidé. No pudiste recordarlo. Mira, Fenker, lo olvidé. Recuerdo todas las otras cosas de esa mujer: lo que le gusta comer, beber, sus libros favoritos, sus medidas. ¿Medidas? 37-35-25-36[22]. Eso es extraño. ¿No querrás decir 37-35-36? No, con ella puedes leer a lo largo y lo ancho. También hacer incursiones en la diagonal.
La memoria es un fenómeno extraño. No estamos seguros de como funciona, aunque tenemos alguna idea de su mecánica. Es la responsable de la creación de palabras nuevas en nuestro vocabulario, como «cuálessunombre», «cómosellama», que se utilizan para tratar de inducir a otra persona en una conversación, a que utilice su memoria y nos ayude a buscar la palabra o frase que no podemos recordar.
La memoria es nuestra revisión personal del pasado. Es el material del que se componen los recuerdos. Puede ser tan engañosa como el azogue, y, con mucha frecuencia, no funciona como nosotros quisiéramos. Es cierto, como en el caso de Nurf, que normalmente recordamos lo que consideramos importante o interesante, o los detalles de acontecimientos que han tenido sobre nosotros un fuerte impacto emocional. Pero a menos que hagamos un esfuerzo específico por grabar hechos, figuras, nombres, etc, tendemos a no recordar la mayor parte de los detalles de las miles de impresiones sensoriales que recibimos todos los días. Quizás piense que actualmente la buena memoria no es tan necesaria en la escuela. En absoluto. La
triste verdad es que el 75 ó 90% de su trabajo en el bachillerato superior y universidad implican memorización de material. Sí, incluso en esa fase avanzada de su educación en que la mayor parte de los temas son de naturaleza conceptual, aún tiene que seguir desarrollando los músculos de su memoria. ¿Por qué? Porque los profesores tienden a confundir «entender» con memorizar, especialmente por lo que se refiere a los conceptos.
Así pues ¿qué es la memoria? Es el proceso que utilizamos para «almacenar», «ahorrar» o «retener» el conocimiento o la información. Normalmente, pensamos en los procesos de la memoria como en dos fases distintas. Primero está la codificación o almacenamiento de la información tal como lo describimos antes. Después está el recuerdo de esta información en un tiempo posterior, y aquí está, sobre todo, el problema. Muchos de mis estudiantes creen que su capacidad de memoria es mala porque «olvidan» la información que aprendieron alguna vez. Mi respuesta a esto es: «¡Tonterías!»[23]. La información no ha desaparecido como sugeriría la palabra «olvidar». Probablemente sigue almacenada en su cerebro. El problema real es que no puede recordarla o traerla a la superficie cuando la necesita.