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DECISIVO PARA LA ECONOMÍA DEL

DE LAS ACTIVIDADES AGRARIAS

La introducción de la maquinaria en la Alcarria conquense es uno de los hechos más importantes que han transformado la fisonomía de la comarca. Por ello, debemos estudiar este proceso desarrollado en la segunda mitad del siglo XX. Nos planteamos varias cuestiones: ¿cuáles eran las técnicas agrarias tradicionales?, ¿cuáles sus deficiencias?, ¿qué efectos medioambientales ha causado la introducción de técnicas nuevas?, ¿qué medidas se pueden tomar para solucionar estos problemas?, ¿las subvenciones han sido utilizadas para mejorar la producción?, ¿cómo se abordó la adquisición de las máquinas?, ¿qué ayudas ofreció el Estado?, ¿cómo surgieron las Asociaciones de Agricultores y que papel tuvieron en el desarrollo de la comarca?, ¿por qué fracasaron?, ¿cómo fue el proceso de implantación de la maquinaria?, ¿cuál es la situación actual?, ¿cómo influyó la maquinaria en el tamaño de las explotaciones?, ¿qué efectos socioeconómicos han tenido la maquinas en las condiciones de vida de

la familia rural?, ¿cómo ha incidido en el paisaje y en la fisonomía de la vivienda rural?

Intentaremos dar respuesta a estas cuestiones. Nuestro objetivo es conocer el proceso de implantación de la maquinaria en la comarca, su situación actual y determinar las acciones que se deben llevar a cabo para desarrollarla; comprender las condiciones de vida de la familia campesina es necesario por ser éstos los protagonistas de la vida en la comarca rural. Por ello, otro de nuestros objetivos es conocer de qué manera ha influido en su calidad de vida la incorporación de la maquinaria a sus actividades productivas.

6.1.- Crisis de la agricultura tradicional. Técnicas de cultivo.

Como hemos visto anteriormente, el cultivo de cereales constituía la base de la actividad económica y. de ellos, el trigo que predominó hasta mediados de siglo, comercializándose una parte reducida y el resto quedaba para la siguiente sementera. Las fluctuaciones del precio eran un verdadero problema, pues en los años malos había poco que vender y en los años buenos había superproducción y los precios se desplomaban84, lo que agudizaba la crisis. Las

técnicas de cultivo eran arcaicas, pues se utilizaba el arado romano y la ganadería de labor, necesitaba mucha mano de obra y por esto, cuando ésta faltó, las actividades necesariamente tuvieron que mecanizarse (ARROYO ILERA, 1988). La ganadería de labor utilizada eran mulas y asnos. Los agricultores que disponían de una yunta de mulas tenían un relativo nivel económico. Quienes no disponían de ella, la alquilaban o, si tenían un animal, se unían a otro para realizar las labores, lo que se denominaba “coyunta”. El arado romano, de forma curva y estructura de madera, se manejaba con una mano para con la otra guiar los animales. La reja de este arado penetraba entre 10 y 15 cms. El arado de vertedera tenía una reja especial, de forma cóncava, que era capaz de dar la vuelta a la tierra, por lo que las propias hierbas se enterraban y servían de abono. Era muy pesado para los animales y muy difícil de manejar para el agricultor. Otro apero agrícola era el trillo, que consistía en

84 GOROSQUIETA, J. El Campo español en crisis. Biblioteca de Fomento social. Edic.

una tabla de madera con una cuña para arriba y que en la parte inferior llevaba pedernales incrustados y unas sierras para cortar la mies.

Las labores agrícolas tradicionales comenzaban al inicio del otoño con la limpia de las parcelas, realizando la quema de rastrojeras, práctica que se prolonga hasta la actualidad y rotundamente negativa para la permanencia de la vida de los pequeños seres que enriquecen y remueven la tierra mejorando su calidad. El paso siguiente era el abonado, para lo que se usaba el estiércol animal, que era trasladado desde los “tinaos” (cobertizos de los animales) a los campos de cultivo. Esta labor se hacía en Septiembre. Después araban la tierra par enterrar el abono. Antes de la siembra, se pasaba la reja para deshacer los terrones. El paso siguiente era la siembra, que se realizaba a voleo o a puño, para lo que se necesitaba mucha mano de obra. La siembra se realizaba entre octubre y noviembre. Durante los meses de invierno se cuidaba el cultivo, quitando piedra o realizando labores de escarda y abonado. Al llegar el verano, se colocaban espantapájaros para proteger los productos, práctica todavía habitual pero también en desuso, pues se demuestra poco efectiva. Al llegar la recolección eran necesarios todos los jornaleros de la comarca e, incluso, se incorporaban segadores procedentes del sur de la provincia, desde la Mancha. Para la siega se utilizaba la hoz y se iban formando haces, que eran acarreados en galeras. Estos haces se extendían en la era de forma circular y quedaba lista para las operaciones de trilla. Las trillas cortaban la mies y separaban el grano de la paja, almacenándose el primero. Esta agricultura no podía subsistir en el marco de una agricultura moderna, productivista y mecanizada; por ello, entró en crisis No podía subsistir con una productividad tan baja que no garantizaba que se fueran a cubrir los gastos, mientras la nueva agricultura surgida de la mecanización ofrecía precios más competitivos.

.

6.2.- El proceso de implantación de maquinaria en la comarca.

Ante la situación descrita, se hacía necesaria la mecanización y modernización de la agricultura comarcal y en la segunda mitad del siglo XX se inició el proceso.

6.2.1.- Riesgos medioambientales de la implantación de las máquinas en la actividad agraria en la Alcarria.

La mecanización de las actividades agrarias conlleva problemas medioambientales que antes no se habían planteado85 . La modernización de las

actividades no puede suponer la destrucción de la sociedad agraria tradicional86 Entre las actuaciones ya realizadas que desvirtúan el medio natural, figura la construcción de un embalse87 y del Transvase Tajo- Segura que ha alterado el

ciclo hídrico88 o la construcción de nuevas vías de comunicación e

infraestructuras89. Pero estas obras ya ha sido realizadas. Alguna de ellas se han

revelado como necesarias para el desarrollo de los municipios. El impacto ambiental es innegable, pero ya está hecho, por lo que debemos considerar que la introducción de la maquinaria y de los nuevos productos químicos pueden multiplicar estos problemas ambientales. El uso de la maquinaria pesada aumenta la productividad pero dificulta la compactación del suelo, lo que puede llegar a producir grietas que lo inutilicen, sobre todo en terrenos arcillosos. Los abonos químicos y las prácticas tradicionales de quema de rastrojeras o el tratamiento de semillas con productos de laboratorio agravan estos problemas. El uso de plaguicidas químicos es otro de los problemas que trajo la modernización, porque al filtrarse contamina las aguas subterráneas90 , o el uso

de otros abonos, que generan unas aguas residuales de difícil eliminación91.

85 CASABIANCA, F. Desarrollo integrado y medioambiente en Desarrollo local y medio

ambiente. Seminario organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. MOPT.

1992.

86 CANNATA, G. Los parques naturales italianos. Entre la conservación y el desarrollo, en

Desarrollo local y medio ambiente. Seminario organizado por la Universidad Internacional

Menéndez Pelayo. MOPT. 1992.

87 GARCÍA MARCHANTE, J.S. y GARCIA CLEMENTE, F.M. Impacto Territorial y Socio

económico por la construcción de un embalse en la provincia de Cuenca. El caso de Alarcón en

Teledetección: Avances y aplicaciones (CASTAÑO, S. Y QUINTANILLA, A. (Coord)). Actas del

VIII Congreso de la Asociación Española de Teledetección. Excma. Diputación de Albacete. 2000.

88 GARCÍA GONZALEZ, L. La construcción de los grandes embalses en Extremadura. Evolución

y tendencia en El Medio rural español. Cultura, paisaje y naturaleza. Homenaje a Angel Cabo Alonso. Universidad de Salamanca. 1992.

89 TROITIÑO VINUESA, M..A. Turismo y medio ambiente en zonas de montaña. Seminario

organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. MOPT. 1992.

90 FITZ SIMON, M. Las relaciones sociales y medioambientales en las regiones agrarias de los

Estados Unidos en Cambio tecnológico y medio ambiente rural. Procesos y reestructuraciones

rurales (LOWE, P, MARSDEN, T y WHATMORE, S. (Coord)). Ministerio de Agricultura, Pesca

y Alimentación. Madrid. 1993.

91 LOWE, COX y GOODMAN: Cambio Tecnológico, gestión agraria y regulación de la

Para la solución de estos problemas, los agricultores de nuestra comarca reciben ayudas, pero no son suficientes92. Se ha preconizado desde la UE el cambio del cereal por otro cultivo (garbanzo, judía por ejemplo), pero sería una actuación no exenta de riesgos, pues eliminaríamos un cultivo cuya respuesta hidromorfológica es adecuada en nuestra comarca. El paso del cereal a otro cultivo solo sería positivo añadiendo estiércol. Incluso el simple abandono sería negativo, pues aumentaría la escorrentía y no solucionaría los problemas del suelo93. En este orden de cosas, la llegada de las máquinas y la roturación de zonas que parecían inverosímiles conllevan la destrucción de la vegetación natural de bosque mediterráneo, presente todavía la norte de la comarca. La encina y el roble han sido prácticamente eliminados en favor de los pinos. La rentabilidad económica ha sustituido a la idea de equilibrio natural.

A consecuencia de la mecanización la vivienda tradicional perdió su función agrícola y las nuevas construcciones causan un impacto en el paisaje alcarreño. Sería necesario compaginar las comodidades de la vivienda actual dentro de la tipología constructiva tradicional para evitar choques visuales. El objetivo es compaginar el desarrollo económico de esta zona desfavorecida con una política respetuosa con el medio ambiente, cambiando las actuaciones nocivas por otras que no causen daño al medio94

6.2.2. – Inicio del proceso. La llegada de las primeras máquinas..

Ya hemos señalado anteriormente que la población se marchó a las ciudades antes de comenzar el proceso migratorio (ARROYO ILERA, 1988) y esas personas que se fueron dejaron sus tierras en aparcería y arrendamiento a

una economías postsocialista. El caso de Hungría. Ambos artículos están incluidos en Cambio

tecnológico y medio ambiente rural. Procesos y reestructuraciones rurales (LOWE, P,

MARSDEN, T y WHATMORE, S. (Coord)). Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid. 1993

92 MARTÍN JIMÉNEZ, M.A, Agricultura y Medio Ambiente: El plan zonas “Estepas cerealísticas

de Castilla León. Actas del VII Congreso de Geografía Rural. Universidad de Córdoba. 1994.

93 LASANTA MARTÍNEZ, T., PEREZ BONTOME, M.C. Y GARCÍA RUIZ, J.M. Algunos

efectos ambientales de la retirada de tierras en zonas semiáridas. Actas del VII Congreso de Geografía Rural. Universidad de Córdoba 1994

los que se quedaron, por lo que crece el tamaño de las explotaciones y es posible mecanizarlas95 .

Pero las máquinas eran caras y los agricultores no podían permitirse elevados gastos. El gobierno español era consciente que para el desarrollo del campo, había que mecanizar la agricultura. De este modo nació el Banco del Crédito Agrícola que ofrecía préstamos a bajo interés para poder adquirir esta maquinaria. Se intentaba promover la agricultura en grupo y el cooperativismo. De esta manera, nacieron sociedades como los grupos sindicales de colonización, las secciones de crédito agrícola, las asociaciones sindicales de explotación en común y las cooperativas del campo96.

Los agricultores de la comarca se mostraron reacios. Algunos siguieron trabajando con técnicas tradicionales hasta la segunda mitad de la década de los 70. Tampoco les convencía la propiedad de las máquinas en grupo, pero el elevado precio de las mismas favoreció que en la segunda mitad de los 60 se formasen cooperativas que no eran tales, sino agrupaciones de agricultores que unían sus tierras para poder adquirir maquinaria y rentabilizar ésta en explotaciones mayores. Estas agrupaciones pudieron adquirir las primeras máquinas. Las primeras en llegar fueron las máquinas trilladoras, que sustituyeron a los viejos trillos, pero su vida fue corta porque no tardaron en ser sustituidas por las cosechadoras.

En este proceso también jugaron un papel importante las Cámaras Agrarias Locales, que canalizaron créditos, gestionaban la Seguridad Social Agraria y asesoraban la forma de adquisición de la maquinaria hasta el punto de que en alguna ocasión la adquiría la "Agencia de extensión agraria" y la ponía a disposición de los agricultores97. Otros organismos, como e SENPA (Servicio Nacional de Productos Agrarios), ayudaron a las Asociaciones de agricultores de la comarca a adquirir maquinaria gracias a estos créditos a bajo interés. Una vez comprada la maquinaria, seguía siendo necesaria la colaboración de estos

95 LEVI DE LOPEZ, S. Factores de cambio en Méjico rural. Actas del VI Coloquio de Geografía

Rural. Universidad Autónoma de Madrid. 1991.

96 CABO ALONSO, A. Agricultura y ganadería en Geografía General de España (TERAN,

SOLÉ SABARÍS y VILÁ VALENTÍ (Coord.)). Ariel Geografía. Barcelona. 1986

97 MOLINER, JT y Otros Castilla La Mancha. Perspectivas del territorio y sus gentes. Caja de

técnicos que asesoraban a los agricultores en el uso de esa nueva maquinaria y en técnicas de cultivo. Su labor fue muy importante en nuestra comarca, ya que se centraron en municipios de menos de 1.000 habitantes (MOLINER, 1981)

La incorporación de la maquinaria en la comarca empezó por el Sur. Las Asociaciones de Agricultores dueños de la maquinaria alquilaban el tractor y la trilladora a otros a cambio de una aportación económica, con lo que se amortizaba el alto precio de la máquina y otros podían beneficiarse de ella sin tener que hacer la costosa inversión98. En la actualidad, las labores de recolección las realizan personas que se dedican a ello y siendo muy pocos los agricultores que disponen de cosechadoras. Los tractores y otros aperos que se usan de forma más continua todo el año, no se alquilan.

Las primeras máquinas adquiridas por las asociaciones no eran automotrices y eran enganchadas al animal de tiro y era éste el que hacía funcionar las máquinas.

La vida de estas Asociaciones de Agricultores, que habían cumplido la misión de ser pioneras en la mecanización de las explotaciones, no fue larga. Los agricultores vieron crecer sus explotaciones por arrendamiento o aparcería; el proceso de concentración parcelaria permitió que pudiesen trabajar con maquinaria espacios en los que antes no era posible, por lo que el agricultor consideró necesario tener su propia maquinaria. Eran frecuentes las discusiones con los socios sobre la distribución del trabajo de la máquina y sobre el reparto de beneficios. Además, la situación económica de la comarca había cambiado, por lo que se enfrentaron a la adquisición de maquinaria nueva, ya que podían trabajar ellos solos las tierras sin recurrir a nadie. Esto desembocó en la desaparición de las Asociaciones.

Actualmente son pocas las máquinas que trabajan para las sociedades, a no ser que proceda de una herencia o de cooperativas legalmente constituidas, Es el caso de máquinas adquiridas por cooperativas de agricultores localizadas en el sur de la comarca, donde los socios pueden hacer uso de la maquinaria, pero no son propietarios.. Algunos agricultores reconocen que no tienen capacidad de cooperación, que cada uno va a lo suyo, y que es difícil compartir

la maquinaria (MOLINER, 1981).. Las razones expuestas por los agricultores para no asociarse son, según Moliner (1991) :

- Individualismo (30.3%) - Desconfianza (26.3%)

- Falta de cultura (22.2%) - Mala gestión (18.2%)

Pero lo que vio el agricultor de nuestra comarca de forma indudable es que la maquinaria, el nuevo abonado químico, las semillas seleccionadas mejoraban la productividad de su explotación, permitía eliminar el barbecho y de esta manera se obtenía una cosecha más. En la Alcarria se ha pasado de recoger unos 1.500 kgrs de cebada por hectárea a casi los 2.500 en años normales, superando esa cifra en años buenos. El incremento del trigo es todavía mayor, pues supera el 90%99, pues frente a los 1.100 Kgrs que se recogía a mediados de siglo en la comarca ahora se superan los 2.000 Kgrs..

El proceso de implantación de máquinas comenzó en torno a 1960. En todos los municipios encontramos los aperos básicos de la agricultura tradicional: los arados romanos, vertederas y trillos, que significaban un 96.62% de los utensilios agrícolas, mientras el tractor representaba el 1.04% y exclusivamente localizados en municipios del sur. Su entrada en los municipios del norte fue más tardía. La relación de número de ha. de superficie cultivada con el número de tractores nos proporciona un índice indicativo del nivelo de mecanización. Este índice agrupa todos los tractores, sin relacionar la potencia, pero si es útil para medir el nivel de mecanización de la comarca y estudiar su evolución. Cuanto menor sea ese índice, mayor será el nivel de mecanización de las actividades agrarias. Según ese índice, cada arado romano y cada trillo atenderían a menos de 20 ha., mientras que los tractores debería hacerlo en 763.3 y las sembradoras a 2.926 hectáreas, lo que demuestra que en 1960 no había empezado el proceso de implantación de las máquinas en la agricultura de la comarca.

Paulatinamente va creciendo el número de máquinas agrícolas que llegan a la comarca, sobre todo en la segunda mitad de la década de los 60. Por eso, al

llegar a 1970, la situación es radicalmente distinta a la existente 10 años antes. El arado romano y los trillos se han reducido de forma espectacular, significando entre los dos menos de 4% de las herramientas agrícolas. Si tuvieran que trabajar las superficies agrícolas entre los que restan tocarían a más de 3.000 hectáreas, frente a las menos de 20 de una década antes. El arado romano desaparecerá de la agricultura de la Alcarria definitivamente en 1975. Volviendo a 1970, el tractor es el protagonista de la mecanización de la comarca, ya que supone el 40.5% de toda la maquinaria. A la vez se han ido incorporando otros aperos que complementan el trabajo como sembradoras (en el 12% del total de explotaciones), motores (en el 26%) o cosechadoras (en el 14%). Se introducen máquinas que no existían en el período anterior, como las abonadoras (4%). En 1970 conviven en la comarca cosechadoras automotrices y tiradas por animales. El problema de estas máquinas es que son muy caras y que, a diferencia del tractor solo se utilizan durante un tiempo limitado al año. Éstas solo se utilizan en el período de cosecha, por lo que su número nunca será elevado ni se generalizarán a diferencia de otros aperos. La nueva maquinaria complementaria del tractor sigue introduciéndose por el Sur de la comarca. Las cosechadoras de la comarca tienen que atender una media de 448 ha., las abonadoras 1.523 y las sembradoras 518.7 frente a las casi 3000 de la década anterior. La superficie que debe atender cada tractor es bastante reducida (154.6 Ha.).

En 1980 podemos afirmar que ha concluido el periodo de mecanización de la agricultura de la comarca. Sigue llegando maquinaria nueva, en este caso los cultivadores. Este apero apenas existía 10 años antes. Las cosechadoras han estabilizado su número. Su limitada (e imprescindible) actividad no necesita más que las que ya hay en la comarca. Incluso éstas se desplazan al Sur de la provincia, lo que refuerza la idea de que no es necesaria maquinaria de este tipo. Las sembradoras y abonadoras han incrementado su número cerrando el proceso de mecanización de las actividades agrarias en la comarca. Podemos afirmar que en 1980 la agricultura de la comarca está razonablemente mecanizada. Es una agricultura de secano, con fuertes limitaciones climáticas y

99 GABINETE TÉCNICO DE LA CAJA RURAL DE CUENCA: La agricultura conquense en

cifras (Una aproximación al sector agropecuario). Edit. Caja Rural de Cuenca y Excma. Diputación Provincial de Cuenca. 1998.

orográficas y no se pueden introducir más máquinas por no existir garantías de amortizar su valor...

La situación actual (año 2000) es similar a la que hemos descrito hace 20