TEATRO DE LA GUERRA CÁNTABRA
1 8 6 ADOLF SCHULTEN
La
g u e r r a d elos
a ñ o s24- 19 antes
d e J e s u c r i s t o
1. G u e r r a d e l a ñ o 24 a n t e s d e J e s u c r i s t o Según Dión (58, 29), al que debemos la única rela ción algo detallada sobre esta parte de la guerra, los C á n t a b r o s y A s t u r e s , en el año 24 antes de Jesucristo, ofrecieron proporcionar trigo al ejército rom ano; pero cuando se envió por el trigo atacaron el convoy y mataron a los soldados enviados. Los castigó L . A e m i l i u s (Λούκιος Αιμίλιος), al cual Augusto había dejado como legado, destruyéndoles al gunas ciudades y cortando las manos a los rebeldes. Esta campaña de Emilio la menciona también Hiero- nimo refiriéndola al año 1932 de Abraham = 24 antes de Jesucristo (Augustus Calabriam ( = Cantabriam)
et Gallos vectigales fe c it ) y Casiodoro ( “ C hron.") al
año 730 ab urbe coni. = 24 a. C. Chis, consulibus A stu
res et Cantabri p er Lucium Lamiam p erdom iti). En
este texto, al general se le llama Lucius Lamia. Bois- sevain, el editor de Dión, ha pensado' que en Dión en lugar de Λούκιος Αιμίλιος se debería escribir Λούκιος Αιλιος, y que se trata de uno de los L. Aelius Lamia que conocemos en el tiempo de Augusto, o del amigo de Horacio, cónsul en el año 3 después de Jesucris to (1), o de su padre (2). Pero hay un L. Aemiliüs Lepidus Paullus, partidario de la guerra de Augusto contra 'Sexto Pompeyo y cónsul en el año 34 antes de
(1) R E . s. A eliu s, núm . 76.
Jesucristo (1), como ha visto Syme (pág. 316). Debe ser éste aquel general y no un Elio, porque hay un
Aemilius Severus Cantabrinus en el siglo m después
de Jesucristo (RE., I, 590, núm. 145), cuyo nombre Can
tabrinus recuerda la victoria de su, abuelo. El nombre
Cantabrinus se refiere a Cantabria ; pero Dión dice que Emilio combatió a Cántabros y Astures.
2. G u e r r a d e l a ñ o 22 a n t e s de J e s u c r i s t o Sobre el año 23 antes de Jesucristo faltan noticias de hechos de guerra en Cantabria y Asturia, de suerte que este año parece haber sido de paz. Pero la pausa fue corta, levantándose otra vez los A s t u r e s en el año 22. El motivo fue, según Dión (54, 5, 1), único historiador también para esta guerra, que C a r i s i o los maltratara por su. lujo y crueldad. A los Astures
siguieron- los Cántabros, despreciando' a C. F u r -
rt.ius (2), el legado, al parecer, de la L egio IV Mac., porque había venido al país recientemente y no parecía práctico en él todavía. Pero Carisio y Furnius se unie ron, y pronto lograron someter de nuevo a Cántabros y Astures. En esta ocasión muchos Cántabros se ma taron por la espada, el veneno o incendiando sus cas- tros. Los Astures, que asediaban una localidad romana, al parecer un campamento, fueron también vencidos. Según Floro y Orosio, Furnio había combatido ya en los años 26-25 con Antistio, pero Dión afirma que por el año 22 era recién llegado y no conocía el país; de manera que no parece que hubiera estado en él ya en 26-25 antes de Jesucristo. Carisio sí que había corn
LOS CÁNTABROS Y ASTURES Y SU GUERRA CON ROMA 1S7
i l ) R E . s. Aemilius, núm. S2.
(2) R E ., V II, 377 : M oro y Orosio dicen Firm us, pero jiarece ser el cónsul del 17 a. O. F u m iu s.
1 8 8 ADOLF SCHÜLTEN
batido ya antes contra los Astures, en el año 25, to mando Lancia. Si Carisio com batió a los Astures y Furnio a los Cántabros, parece resultar que Carisio mandaba las Legiones V I y X y Furnio la L egio IV
Mac., y que Furnio era legado de la Citerior, en tanto
Carisio lo sería de Lusitania con Gallaecia y Asturia, como ya en el año 25 antes de Jesucristo.
3. G u e r r a d e l a ñ o 1 9 a n t e s de J e s u c r i s t o
De nuevo siguió un descanso, que esta vez duró dos años, el 21 y el 20, pero en el 19 estalló la última gue rra, referida por Dión (54, 11). Hieronimo la reñere al año 1997 desde Abraham (2016-15) = 19 antes de Jesucristo: Cantabri res novas molientes opprimuntur.
Los C á n t a b r o s , vendidos como esclavos en la vecina Galia, mataron a sus dueños, volvieron a su país e hicieron una nueva guerra, fortificándose en sus montañas y atacando los campamentos romanos. Esta vez Augusto confió la guerra a su m ejor general, a A g r i p a , al cual había debido sus victorias ante riores. A gripa tuvo mucho trabajo, pues la resisten cia fue más dura que nunca, y los soldados romanos, que en gran parte eran veteranos, cansados por tanta guerra, no obedecían, hasta el punto de que hubo que castigar una Legión entera, la L egio I Augusta, quitándole su nombre Augusta (1 ). Augusto mismo confiesa que habían sido tomadas águilas de Legión en España, lo que probablemente sucedió en este tiem po (2). Pero restablecida por fin la disciplina, los Cántabros fueron vencidos; y como fueron matados
(1) V éa se O IL ., I I , su pl., p á «. L X X X V I I I . (2 ) M on . A n c y r ., 29.
LOS CANTABROS Y ASTURES Y Sü GÜERÈA CON ROMA 189
todos los que valían para guerrear, la guerra terminó esta vez de veras, y nunba volvió a reproducirse. Otra vez, como en el 25 antes de Jesucristo, los Cántabros se vieron obligados a bajar de sus montañas y estable cerse en el llano; además se les secuestraron todas las armas.
La victoria cantábrica de A gripa se menciona tam bién por Floro (§ 51), Veleyo (2, 90) y Horacio (“ E pist.” , 1, 12, 26), A gripa no quiso el triunfo que el Senado, por orden de Augusto, le concediera. Esta victoria sobre pobres tribus de sierra no le debió pa- recer cosa de importancia. Y, sin embargo, tan sólo A gripa consiguió una victoria definitiva, pues no lo fueron las de los generales anteriores.
Parece que el P . S i l i u s , que según Veleyo (2, 90, 4) combatió a los Cántabros, era legado al mismo tiempo que A gripa (1). Cartagena le dedicaría com o a patrono una estatua (CIL., II, 3414 ; P. Silio leg (a to )
pro p r(a e to re ) patrono colonei).
Así, por fin, terminó la guerra, que prescindiendo de algunos descansos había durado diez años (29-19 a. C .). Y terminó con ella la lucha larga y heroica de los Ibe ros, que había durado doscientos años, del 218 hasta el 19 antes de Jesucristo (2 ). Es eterna gloria de E s paña esta guerra de independencia tan larga, no menos que la guerra contra Napoleón. Livio ensalza esta glo ria diciendo (28, 12, 12) que España ha sido la provin cia primera que se atacó y la última que se venció. Compárense con estos doscientos años de resistencia los ocho (58-51 a. C.) que César tardó en dominar la Galia. Tan sólo los Ligures, también tribus salvajes de
(1) R E . s. ‘Silius., núm. 21 ; Syme, pág. 316.
(2) Estrabón, pág. 15 8 ; Floro, 1, 33, 5 ; L iv., 28, 12, 1 2 ; Oros., 6, 21, 1.
190 ADOLF SCHULTEN
montaña, habían resistido ochenta/años (197-117 a. C.). Lo que después del año 19 se menciona como subleva ciones de los Cántabros en el año 16 antes de Jesu cristo (Dión, 54, 20, 3) y de los Astures en tiempo de Nerón (CIL., X I, 395: ob res prospere gestas contra
A stu res), no tuvo importancia alguna.
Terminada la guerra se obligó a los Iberos a bajar de sus montañas y a establecerse en la llanura (Floro, 1, 19, 15), como se había hecho también con los Ligu res (Liv., 40, 53) y con los Galos, que hubieron de cambiar Bibracte por Augustodunum (Autun) y Ger govia por Augustonemeton (Clermont). Así, Augusto concedió como capital a los vencidos su campamento de Astúrica (Floro, 2, 33, 59) y trasladó muchos Iberos de la montaña al llano (Floro, § 52 : mox ipse praesens
hos deduxit m ontibus...). Según Floro, que refiere esto
después de la primera guerra del 26-25, parece que Augusto lo verificó en 25 antes de Jesucristo; pero, según Syme no es probable que entonces tuviera tiem po para ello, pues estaba enfermo de gravedad, y más bien parece que debió hacerlo cuando en los años 15-14 antes de Jesucristo organizó España.
V I .
N o t i c i a s
d e
E s t r a b ó n y H o r a c i o s o b r el a
g u e r r a c a n t á b r i c aE s t r a b ó n (pág. 164) describe escenas horrorosas de la guerra contra las tribus salvajes del Norte. Según él, hubo madres que mataron a sus hijos y un niño dio muerte a sus padres atados, por orden de .ellos, y un hombre se arrojó al fuego para evitar las burlas de unos Romanos borrachos. Estrabón (pág. 165) da otro
detalle parecido, y lo refiere a loa Cántabros : p risio neros Cántabros puestos en la cruz entonaban sus can tos salvajes en desprecio de los Romanos y sin hacer mérito de los dolores de muerte tan cruel. Además, Estrabón (pág. 165) dice que los Romanos durante la guerra fueron sumamente molestados por sinnúmero de ratones y por la falta de trigo, que tuvieron que traer de Aquitania. Estrabón (pág. 156) dice que los Cántabros fueron vencidos por Augusto, y que Tiberio situó para vigilarlos tres Legiones de las que form a ban el E jército de Augusto en la guerra. Añade que entonces los Cántabros no sólo estaban en paz, sino qué algunos aceptaban ya la cultura romana.
También H o r a c i o recuerda las guerras cántabras ' varias veces, pero no nombra a los Astures, lo que demuestra que los Cántabros eran tenidos por más importantes y temibles (pág. 155). En “ Epistolae” , I, 18, 55, dice que Lollio tomó parte en la guerra cantá brica. Horacio, en “ Carm.” , 1, 29, 15, que escribió poco antes de 25 a. C., es decir, durante la guerra cantábrica, cita loricae Hiberae, corazas ibéricas; él parece tomar este detalle de la guerra cantábrica. “ Carm.” , 3, 14, 1, alude a la vuelta de Augusto de Cantabria en el año 24 antes de Jesucristo. “ Carm.” , 2, 6, 1, llama a los Cántabros indoctum iuga fe r r e
nostra, es decir, no dispuestos a tolerar el dominio de
Roma. “ Carm.” , 2, 11, 1, llama a los Cántabros belli
cosi, gente de guerrá. Habla “ Carm.” , 3, 4, 34, del laetum equino sanguine Concanum, por lo que vemos
que los Concani bebían sangre de caballo. “ Carm.” , 3,
8, 21, se refiere a la victoria de Augusto sobre los Cántabros. En “ E pist.” , 1, ¿2, 26, menciona la victoria de A gripa del año 19 antes de Jesucristo. “ Carm.” , 4, ,14, 41, dice Cantaber non ante domabilis. Finalmente en “ Carm.” , 4, 5, 28, que escribió hacia los años 14-13
192 ADOLF SCHULTEN
antes de Jesucristo, dice: quis fera e bellum curet H i
beriae, es decir, que aun entonces, después de la victo
ria de Agripa, se temía a los Cántabros.
V II
M o n u m e n t o s de l a g u e r r a c a n t á b r i c a
Los nombres de varias localidades del teatro de la guerra recuerdan las victorias de Augusto llevando su nombre. Así, J u l i o - B r i g a , cerca de Reinosa, es
nom bre formado de su nombre Julius y del sufijo cél
tico -briga, lo que prueba que allí habitaron Celtas. P o r t u s V i c t o r i a e J u l i o b r i g e n s i u m llama Plinio (4, 1 1 1) al puerto de Santander. O c a v i o I c a (mencionada por el Itinerario de barro), que estaba a diez millas al Sur de Julio-briga, cerca de Menaza, tomó su nombre de Octavius, que era el primitivo nom bre de Augusto, hasta su adopción por César. Al lado, de la Segisamo ibérica, Augusto fundó S e g i s a m a J u l i a , que parece estaba situada en el sitio del cam pamento de Augusto, como Astúrica Augusta se edi ficó en su campamento para la guerra contra los A s- tures. Segisama Julia, Octavioléa, Julio-briga, Portus V ictoriae Juliobrigensium, corresponden a la vía de pe netración de Segisamo al Océano. En Asturia existía A s t ú r i c a A u g u s t a , fundada en el lugar del ca m -. pamento contra los Astures, como queda dicho. B r a - c a r a A u g u s t a parece haber sido campamento de Augusto y base de la expedición contra el Mons Medul- lius, ya que de Bracara parte la vía hacia Tudae y Mons Medullius. Habiendo recibido Bracara el sobrenombre Augusta, este campamento parece haber sido transfor mado en ciudad, como el de Astúrica y Segisamo. A de
más, en Galicia, Augusto fundó L u c u s A u g u s t i (Lugo) en la vía de Astúrica a B rigantium por Ber- gidum. En Galicia, cerca del río Sars (hoy Sar) que, junto a Padrón, desemboca en el Ulla, había una t u r r i s A u g u s t i t i t u l o m e m o r a b i l i s (Mela, 3, 11: Sars iusta turrem A ugusti titulo m emorabilem), es decir, una torre commemorativa con inscripción so bre las victorias de Augusto, parecida, sin duda, a la que Augusto erigió en la Riviera de Poniente, junto a· Monaco, que todavía existe. Puede que la Turris Augusti estuviera en Padrón, adonde el Sar desembo ca en el Ulla, y estuvo más tarde la ciudad Iria Flavia. A l norte de Noega, hoy Noya, en el Támara, en el cabo Monte Louro o cabo Finisterre, había t r e s a r a e S e s t i a n a e A u g u s t o d i c a t a e (1), llamadas así porque las erigiría L. Sestius, amigo de Horacio y de Augusto, que lo quería hasta darle el consulado del año 23 antes de Jesucristo (2). Plinio (4 (1 1 1 ), descri biendo la costa de Norte a Sur, dice que entre el pro- monturium Celticum = Cabo Nariga, y la ciudad N oe ga = Noya, que está en la boca del Tambre, está la península de los Supertamarici, y que en esta penínsu la hay tres arae Sestianae A ugusto dicatae (... N eri et
Supertamarici, quorum in 'paeninsula tres arae Sestia nae Augusto dicatae). La península parece ser la de
Monte Louro, al norte del Tambre, porque estando los Pretamarici al sur del Tambre los Supertamarici se deben buscar en el próximo cabo hacia el Norte, el del Monte Louro. Pero puede que la península sea el cabo Finisterre y que los Supertamarici llegaron hasta Finisterre. En el “ Cosmogr. Rav.” (308, 1 ), Arae A u -
LOS CÁNTABROS ï ASTURES Y SU GUERRA CON ROMA 193
(1) Pl i n i o, 4, 111 ; Me l a, 3, 13, que la sitúa por error en Asturia, confundiendo la Noega de la Callaecia con la de A stu ria ; Tolom eo, 2, 6, 3 ; Gosm. Rav., 308, 1.
191f ADOLF SCHVLTEN
gusti se sitúa más al Sur, entre Turoqua, que debe ser
V igo o Pontevedra, y Aquae Celenae, que parece co rresponder a Caldas de Reyes. Tolomeo pone las Arae Sestianae (Σηστίου βωμοί) entre Prom. Nerium (Pun ta de N ariga) y Brigantium (La Coruña), es decir, mu cho más hacia el N orte; pero tratando de esta región, poco conocida, Tolomeo no merece completa fe. Es pro bable que Sestio erigiera el monumento después de terminada la guerra, es decir, el año 19 antes de Je sucristo, siendo él legado de Lusitania y Gallaecia (1). Nada tiene que ver con las A rae Sestianae, pero es también monumento dedicado a Augusto después de la guerra cantábrica la lápida de C a b o d e T o r r e s , al Oeste de Gijón (C., II, 2703), con dedicatoria a A u gusto, fechada en 9-10 después de Jesucristo.
Como recuerdo de la estancia de Augusto en Tarra gona durante los años 26-25, T a r r a c o , la capital de la Citerior, dedicó a Augusto u n a r a . La cono« cemos por un epigrama grieg a (“ Anth. Pal.” , 9, 307), que se refiere al hecho curioso de que en el altar se crió un laurel o una palmera ; y por Quintiliano (“ Inst.” ,
6, 3, 77) sabemos que Augusto contestó a los de Ta rraco que le comunicaron este m ilagro: “ Yá veo que encendéis pocas veces fuego en mi altar.” Este altar se ve en las monedas de Tarraco del tiempo de Augus to y Tiberio; y tiene como adorno un trofeo de rodela y lanza, armas cantábricas. Parece que además se eri gió a Augusto en Tarragona un a r c o d e t r i u n f o con relieves de mármol que representaban escenas de la guerra cantábrica. Hübner (“ Die antiken Bildwer- ke in Madrid” , pág. 287) describe uno de estos relie ves, que existía en un palacio de Tarragona. Según él, en el relieve se representaban caballeros Romanos e
Iberos; éstos con cabello salvaje, guiando sus caballos tan sólo por una correa. Además, Tarraco recibió por Augusto el nombre fastuoso colonia Julia V ictrix
Triumphalis Tarraco, refiriéndose V ictrix y Triumpha lis a la victoria cantábrica. Después de su muerte se
edificó en la parte más alta de la ciudad un t e m p l o d e A u g u s t o .
En R o m a , en el Foro de Augusto, después del año 2 antes de Jesucristo, le fue erigida una estatua de oro que pesaba cien libras romanas ( = 32,7 k g.) por la p ro vincia Bética, en conmemoración de la paz establecida:
Imp. Caesari Augusto p. p. Hispania ulterior Baetica,, quod beneficio eius et perpetua cura provincia pacata est, auri p (on d o) G. (Dessau, “ Inscr. Lat. Sel.”, 103).
En las m o n e d a s a c u ñ a d a s p o r C a r i s i o después de su victoria sobre los Astures se representan t r o f e o s d e e s t a g u e r r a (1 ). Consisten, ante todo, en un montón de rodelas y lanzas, las dos armas principales de los Cántabros y Astures, sobre el cual se figura el traje de Un guerrero ligero indígena: tú nica (de cuero ?), casco, dos lanzas y una rodela. En otras monedas hay los'.siguientes grupos de armas: 1) Rodela con lanza ancha y falcata. 2) Casco corintio, de metal con adorno en form a de media luna, puñal y hacha doble. Parece que el 1) es el armamento de los guerreros ligeros y el 2) el de los guerreros pesados, habiendo en Iberia, al lado de los caetrati con rodela, los scutati con escudo grande.
Existen también m o n e d a s d e A g r i p a acuña das en Carthago Nova con los mismos trofeos que las monedas de Carisio, y, sin duda, copiadas de éstas (2 ). Estas monedas deben haber sido acuñadas después de
LOS CÁNTABROS Ύ ASTURES Y SU GUERRA CON ROMA 1Q5
(1) Ba b e l o n: M onnaies de la B ip . Rom ., I, 317.
1 9 6 ADOLF SCHULTEN
la victoria de A gripa sobre los Cántabros en el año 19 antes de Jesucristo.
En un Aureus con Divus Augustus hay una figura simbólica de Hispania vestida de túnica y llevando en la mano derecha dos lanzas con rodela y en la izquierda una espiga, alegoría de la España tan guerrera como fértil. Una representación parecida hay en las monedas dè Galba, de suerte que quizá la moneda con Divus
Augustus ha sido acuñada por él (1). En la coraza de
la famosa estatua de Augusto en el Vaticano está re presentada España sentada, teniendo espada con empu ñadura en form a de cabeza de pájaro y vestida de tú nica y capa, con las piernas desnudas (2).
' V III
C o n o c i m i e n t o s g e o g r á f i c o s y e t n o g r á f i c o s a d q u i r i d o s p o r l a g u e r r a
E l provecho más importante de la sujeción de los Cántabros y Astures fue, sin duda, la conquista de un país muy rico en metales, especialmente el oro de A s turias y el hierro de Cantabria. Pero también la geo grafía obtuvo gran fru to de esta guerra. Gracias a las guerras cantabroastures, los Romanos tuvieron Un co nocimiento exacto de toda la costa Norte de España, y si Estrabón, Plinio y Pomponio Mela la describen con datos ya detallados, ello se debe a Augusto. És de suponer que A gripa aprovecharía estos nuevos datos geográficos y etnográficos en su gran mapa del Or-
(1) He i s s: M onnaies de l’Espagne antique, pág. 448.
(2) Véase H elb iw g : F ü h rer durch die ôffen tlichen Sammlun-
uen Mass. A ltertü m er in R om ., 3." ed., vol. I, pág. 4 ; A m eiuh u : D ie Skulpturen des vatikanisohen M useum s, I, 19.
bis (1), porque habiendo muerto el año 12 antes de Jesucristo y terminado la guerra el 19, tuvo tiempo suficiente para hacerlo. Sin duda, A g r i p a dibuja ría ante todo en su mapa de España las víap según los itinerarios, siendo éstos su material principal. No podían faltar los ríos principales y alguna indicación de las sierras, como la cadena cantábrica, atravesada por la vía Segisamo-Portus Blendius, y el Mons V in- dius, refugio de los Astures de Bergidum. Llama la atención que en el 1 1 in e r a r i o d e b a r r o (pág. 226) están todas las vías hechas durante o después de la guerra cantábrica, y es probable que aquel itinerario esté tomado del mapa de A gripa, pero no directa, sino indirectamente, porque hay en aquel itinerario nom bres posteriores a Agripa, como la Légio V II en León y Aquae Flaviae.
El primer reflejo etnográfico y geográfico sobre el' país conquistado lo da E s t r a b ó n , que escribía en tiempo de Tiberio. Dice (pág. 169) que los A s t u r e s lindan con los C a l i ai e o s . En otro lugar (pág. 155) habla de las tribus de la costa N orte de España, C a l - l a i c o s , A s t u r e s y C á n t a b r o s , y nombra como sus vecinos a los V a s c o n e s , en el valle superior del Ebro ; P l e u t a u r o i , que sólo aquí se citan ; B a r - d y e t a s , que son los Varduli y están al Este de los Cántabros, separados de ellos por los C a r i e t e s y los A 11 o t r i g e s , que son los Autrigones, vecinos inme diatos de los Cántabros, al Este. Además cita (pág. 156) los C o n i a c o s y P l e n t u i s o s de Cantabria y los B e r o n e s como vecinos de los Cántabros C o n i s c o s (página 162). Afirma (pág. 153) que el M i ñ o nace en Cantabria; pero él llama Cantabria a todo el teatro de la guerra, porque el Miño nace en Galicia. Indica
MOB CANTABROS 7 ASTURES Y SU QUERRA βΟΝ BOMA 207
1 9 8 ADOLF SCH U LTm
(página 161) que la I d u b e d a , es decir, la cordillera que limita la meseta central por el Noroeste, empieza en los Cántabros. Dice (pág. 167) que el río M e 1 s o s corre por territorio astur, y que cerca de él está la ciu dad de N o e g a y la ría que sirve de frontera entre Astures y Cántabros. El Melsos es el Cañero, no el Na- lón, que Plinio llama Nelo, y la ría es la del Sella. Estrabón inform a (pág. 159) de que el E b r o tiene su fuente en los Cántabros. Menciona (pág. 157) una ciudad, O k e l l a , de los Cántabros. El nombre corres ponde a Ocelum, que se repite varias veces en España; pero no se conoce la Ocelum cantábrica. Es importante la descripción que da (pág. 161) de la v í a d e T a r r a c o a O i a s s o . Dice que de Tarraco pasa por Pom- paelo, y que tiene una longitud de 2.400 estadios, que