As veias seguem abertas
AHORA… EL LITIO
Si la soja se produce en las tierras del este y el azúcar en las selvas del norte… el litio se recoge de la puna del extremo oeste
provin-cial. Un caso lo grafica bien: Olacapato, una localidad ubicada a 3.900 msnm, a casi 300 kilómetros de la capital salteña. Allí, la pro-ducción de litio avanza entre los cambios em-píricos vertiginosos y las visiones ideológicas congeladas. Para verificar lo primero, alcanza con googlear ciertas noticias que registran los profundos impactos sociales que la extracción del mineral produce. En medio de lo que has-ta hace poco se consideraba un lugar en medio de la nada, ADY Resources Limited inaugu-ró, en mayo del 2011, su planta de carbonato de litio, con una producción inicial de 1.200 toneladas anuales y una inversión de US$ 88 millones (La Nación, 08/05/11). La novedad modificó algunas cosas. Doscientas personas, que antes mal vivían del pastoreo, ahora traba-jan para la minera que extrae litio del Salar del Rincón, el sitio más avanzado, en Salta, de ese tipo de producción (La Nación, 13/06/10). Eso no es todo. La escuela del lugar cuenta ahora con una radio FM, sala de computación y te-lescopios, mientras los funcionarios de la mi-nera hacen fuerza para que en el lugar funcio-ne un terciario con una modalidad acorde a la actividad. Los cambios despiertan expectati-vas entre los hombres y mujeres del lugar que, preocupados por lo ambiental, no pueden dejar de sentirse aliviados por el arribo del llama-do “progreso”. Las transformaciones cotidia-nas que experimenta esa parcialidad puneña no pueden entenderse sin los cambios ocurri-dos en la totalidad global: el litio es el mineral que posee mejores perspectivas de ventas para los próximos veinte años y es la Puna la que lo cobija. Las perspectivas, entonces, se adivi-nan: las transformaciones que allí ocurren se intensificarán en los próximos años.
Una visión inmovilista atraviesa, sin em-bargo, esas transformaciones cotidianas: el protagonista central, el actor que declama ha-ber posibilitado que la parcialidad puneña se encuentre con la globalidad del mercado per-mitiendo que la historia se eche a andar… es el agente económico privado. La historia vuelve a repetirse, porque el poderoso reclama, otra
vez, la centralidad en la historia. Si antes los conquistadores sojuzgaron a los pueblos ame-ricanos en nombre de introducirlos a la his-toria universal; si luego los Obispos extirpa-ron creencias lacerando los cuerpos indígenas para suministrarles la salvación y si más acá en el tiempo los cultos unitarios aniquilaron federales salvajes para sacarlos de la barba-rie y regalarles la civilización; ahora el agente minero redescubre la puna olvidada para in-corporarla al progreso. He allí, insistamos, la visión inmovilista, que es hija de un sentido común milenario entre los afortunados de la tierra: la de identificar sus particulares valores con la herramienta capaz de emancipar a hom-bres y mujeres del atraso.
Tamaña autopercepción, por supuesto, tie-ne sus consecuencias prácticas. Son ellos los que definen el horizonte de desarrollo desea-do, con lo cual, ese poderoso, otorga al con-junto social la dirección ideológica y política que define el destino de la provincia. Otro ar-tículo periodístico lo confirma. Apareció en El
Tribuno luego de la visita que Carlos Parodi
(ministro de Finanzas), Ricardo Salas (secre-tario de Minería) y Juan Carlos Galarza (se-cretario de Obras Públicas) realizaran al Sa-lar del Rincón, en donde Daniel Galli, jefe del Proyecto de Extracción de Litio de ADY, hizo de guía. Si Galli explicó allí lo que ya había explicado a otros medios, podemos suponer que habló sobre cómo ADY Resources produ-jo en el 2009 catorce toneladas de litio en el Salar del Rincón o acerca de lo afortunada que es la empresa, porque a 250 kilómetros de allí, en Salar de Río Grande, se produce el sulfa-to de sodio necesario para la obtención de las sales de litio (La Nación, 13/06/10). También habrá mencionado que las exportaciones mi-neras fueron de US$ 60 millones en el 2010, que se multiplicarán por diez en 2015 (La
Na-ción, 08/05/11) y, seguramente, confesó que la
apuesta de las mineras al litio se asienta en el seductor dato según el cual su consumo cre-ció un 5% anual en la última década y se es-pera que se acelere aún más, para pasar de las
actuales 100.000 toneladas anuales a las pro-bablemente 400.000 toneladas en el año 2025, sin olvidar el fenomenal detalle de que “en la puna argentina hay más de 400.000 hectá-reas de salares con potencialidad de litio, casi la mitad de lo que tiene el mayor yacimien-to del mundo, en Uyuni, Bolivia” (La Nación, 06/02/11).
Insistamos: si la percepción que esos agen-tes poseen de sí mismos los convence de lo justo que resulta pretender dirigir el rumbo de la Historia, su vocación anti fiscalista los au-toriza a sugerir cuál es el destino que los esta-dos deben dar a los tributos que ellos aportan. Y es que Daniel Galli también declaró que el dinero que la provincia recibirá en concepto de regalías mineras se va a incrementar, con lo cual, indicó, es necesario redefinir la finali-dad de las mismas y hasta se atrevió, sin com-plejos, a sugerir que esos fondos deberían em-plearse para que, en la zona de Olacapato y Pocitos, se levanten “centros de desarrollo e investigación donde se trabaje con gente del lugar y vayan aprendiendo cómo evolucionar en la práctica y el tratamiento de minerales de la zona (…) El Estado tiene que promover me-diante las universidades la investigación en la zona (…) Hay que pelear para que el impuesto vuelva a la zona” (El Tribuno, 12/09/11). Algu-nas precisiones se imponen. El boom del litio no producirá un cambio en materia impositiva que amenace las rentabilidades mineras. Es-tas seguirán siendo las mismas que regulan la actividad desde hace casi 20 años. Después de todo, Salta es considerada una provincia se-ria, de esas que cumplen las reglas. Y las re-glas que aquí existen datan del año 1993. La ley de Inversiones Mineras N° 24.196/93 es la que da el marco conceptual en la que se basan todas las otras. Ella permite a las mineras go-zar de estabilidad fiscal durante 30 años, estar exentas de impuestos nacionales, provinciales y municipales, al cheque y al gasoil. Permite también deducir de ganancias todas sus inver-siones, e importar libremente insumos y bie-nes de capital. Como la tasa de ingresos no les
resultaba suficiente a los mineros, años des-pués se impulsó otra ley, la Nº 25.161/99, que dispuso que se podía deducir de ese 3% to-dos los costos operativos a partir de la boca de mina: molienda, refinación, transporte y se-guro hasta puerto de destino. Por esa ley de 1999, las provincias también vieron reducidas sus regalías. Del 3% que por ley debían per-cibir, pasaron al 1% ó 1,5%. La lectura de los presupuestos provinciales permite cuantificar el saqueo: Salta recaudó en conceptos de re-galías $638.060 en el año 2008, $378.500 en el 2009, $500.000 en el 2010 y $600.000 en el 2011. En el año 2012 la cifra bajo a $450.000, la misma cantidad que el presupuesto provin-cial informa que recaudará en este 2013.
Y así las cosas… esa visión mercadocén-trica se impone. En ayuda de esa concepción corren otros agentes no menos poderosos que
terminan consolidando el relato en nombre del horizonte compartido. Agentes como los fun-cionarios de este Estado que, adhiriendo al axioma neoliberal, se subordinan al actor que los nuclea; o agentes mediáticos que, desde sus páginas, señales de radio y pantallas pre-sentan el postulado como absolutamente real. Hay que reconocerlo… la operación es exitosa y ese éxito explica la vigencia de una cultura neoliberal aceptada, incluso, por los que pade-cen ese modelo de desarrollo. Un tipo de ideo-logía que penetra las conciencias hasta formar un velo que, si dependiera exclusivamente de ser corrido, dejaría ver una realidad histórica-mente injusta en siglos de vida americana: que la riqueza de los suelos explica la pobreza de las mayorías, y que, siendo las provincias, di-ría Eduardo Galeano, las dueñas de la vacas, son agentes extraños a ella los que saborean la leche.
bIbLIOGRAFÍA CONSULTADA
Galeano, E. (2004): Las venas abiertas de
América Latina. Argentina: Siglo
Vein-tiuno Editores. Septuagésimosexta ed. Steinbeck, J. (2003): Las uvas de la ira.
Bue-nos Aires: Editorial Planeta.
Svampa, M. (2008): Cambio de época.
Mo-vimientos sociales y poder político.
Ar-gentina: Siglo Veintiuno Editores.
Otros documentos:
Boletín Oficial de la Provincia de Salta. 27/12/1975, p. 200.
Diario El Tribuno. Salta, Argentina. 12/09/2011. Diario La Nación. Buenos Aires, Argentina. 13/06/2010.
Diario La Nación. Buenos Aires, Argentina. 06/02/2011.
Diario La Nación. Buenos Aires, Argentina. 08/05/2011.