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3.2 Bases teóricas sobre el impacto de la comunicación en los receptores: la

3.3.7 Una aproximación a la Imaginación Moral de Lederach

3.3.7.8 Algunas conclusiones e implicaciones de la Imaginación Moral

No es un secreto que Lederach, renegando de la artificial división entre disciplinas de ciencias y de letras, utiliza a Einstein como una de sus fuentes de inspiración. Al hacer un repaso de las principales implicaciones de su propuesta, recuerda que, según Einstein, «La lógica te llevará de A a B; la imaginación te llevará a todos los lugares» (Einstein citado en Lederach, 2005).

Esta es la frase que utiliza Lederach para introducir una de sus conclusiones finales sobre la Imaginación Moral, que están estrechamente vinculadas a la influencia de los discursos de los medios de comunicación.

Retomando el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001, Lederach (2005) advierte que en este periodo (poco más de una década) los discursos que han predominado en los medios de comunicación y los grupos de poder («mortales círculos que dominan nuestros periódicos y televisiones») han hecho precisamente todo lo contrario a lo que se propone desde la Imaginación Moral. Esta retórica insta a decantarse por un bando u otro de los conflictos violentos en nombre de la seguridad, el bienestar y la libertad. Sin

embargo, lo que realmente genera esta retórica sometida a los poderes económico y militar es un aislamiento y un miedo que paraliza la Imaginación Moral y la red de relaciones personales interdependientes. En los últimos años se ha construido una verdadera «industria del miedo». Ante ello, nuestro sistema es incapaz de responder a los ciclos de violencia local y global porque nuestra imaginación ha sido encadenada y acorralada por los mismos parámetros y fuentes que perpetran la violencia (Lederach, 2005: 172).

Retomemos ahora de nuevo la tesis principal que citábamos al principio para resumir la Imaginación Moral (Lederach, 2005):17

La superación de la violencia se forja con la capacidad de generar, movilizar y construir la Imaginación Moral. Este tipo de imaginación se moviliza cuando cuatro disciplinas y capacidades se unen y practican por aquellos que encuentran su camino para crecer por encima de la violencia. Dicho de forma simple, la Imaginación Moral requiere (1) la capacidad de imaginarnos a nosotros mismos en una red de relaciones personales que incluye a nuestros enemigos; (2) la habilidad de preservar una curiosidad paradójica que acepta la complejidad sin confiar en dualidades polarizadas; (3) la creencia fundamental en el acto creativo (el arte) y la búsqueda de éste; y (4) la aceptación del inherente riesgo de adentrarse en el misterio de lo desconocido que se esconde más allá del excesivamente familiar paisaje de la violencia.

Después de volver a su propuesta original, y una vez explorados con mayor profundidad sus detalles cruciales, Lederach sugiere cuatro formas de facilitar el nacimiento de la Imaginación Moral (2005: 173):

1- Movernos para salir del aislamiento y de las actitudes de «domina o sé dominado» hacia la capacidad de visionar que vivimos y formamos parte de una

17 Versión original:

Transcending violence is forged by the capacity to generate, mobilize and build the moral imagination. This kind of imagination is mobilized when four disciplines and capacities are held together and practiced by those who find their way to raise above violence. Stated simply, the moral imagination requires (1) the capacity to imagine ourselves in a web of relationships than includes our enemies; (2) the ability to sustain a paradoxical curiosity that embraces complexity without reliance on dualistic polarity; (3) the fundamental belief in and pursuit of the creative act; and (4) the acceptance of the inherent risk of stepping into the mystery of the unknown that lies beyond the far too familiar landscape of violence (lederach,

red de relaciones personales interdependientes que incluye a nuestro enemigo. La historia de nuestros nietos es sólo una.

2- Evitar caer en la trampa de las estrechas bipolaridades y el maniqueísmo, al tiempo que encontrar caminos para alimentar una capacidad de explorar e interactuar en la complejidad de los espacios de relaciones personales y realidades que afrontan nuestras comunidades.

3- Vivir con la creencia y confianza en que la creatividad, insertada por la divinidad en el espíritu humano, siempre puede ser alcanzable y hacer florecer de forma inesperada puntos de cambio constructivo y sostenible. Para ello, también hay que romper la falsa promesa que da confianza a la violencia como defensor y proveedor de seguridad.

4- Aceptar la vulnerabilidad y arriesgarnos a adentrar nuestros pasos en lo desconocido e impredecible; y buscar un compromiso constructivo con aquellos a quienes menos entendemos y más tememos. Es una inevitablemente peligrosa pero absolutamente necesaria travesía de regreso a la humanidad y a la construcción de una comunidad genuina.

5- Utilizar el descubrimiento casual (serendipity) para descubrir por accidente aquello que no estábamos buscando, pero que aparece en el camino y nos aporta una nueva perspectiva de cambio para el mismo objetivo último. Para ello, se requiere estar atento en el camino y cambiar de la visión en túnel a la visión periférica.

6- Incluir en los entrenamientos de construcción de paz y transformación de conflictos la potenciación de la intuición y del arte, del acto creativo, buscando momentos y actitudes artísticas como respuesta al cambio social.

7- Tener en cuenta que la construcción de paz no debe estar tan definida por procesos particulares basados en habilidades y técnicas de gestión, sino por el reto de crear espacios de relaciones personales transformadores.

8- Concebir la educación y la formación no sólo para generar expertos profesionales, sino también como un respaldo para potenciar y ayudar a aflorar la vocación personal.

9- La educación es incompleta si, además de las habilidades y las vocaciones, no se explora la respuesta al sentido último de las cosas, tomando en serio el proceso de escuchar nuestra voz interior en una búsqueda humana y espiritual. Es el alma, el corazón y el arte de lo que somos en el mundo, y no puede quedar

desconectado de lo que hacemos en el mundo. De lo contrario, sería una mediación o una construcción de paz tecnificada, pero incompleta y vacía.

10- En palabras de Lederach, ¿por qué no proponer una Escuela de la Imaginación Moral en la que cada día sus participantes escuchen música, escriban poesía o hagan papel en un trabajo conjunto con sus manos, llegando a aquellos que temen, tocando el corazón de la complejidad, imaginando más allá de lo que puede verse y arriesgando nuestra vulnerabilidad una vez a cada paso?

Al igual que en el caso de Gerbner y Noelle-Neumann, las conclusiones de Lederach nos llevan a plantearnos una serie de preguntas generales que pueden ayudarnos a encauzar nuestra investigación y con las cuales dialogaremos después de nuestros resultados finales.

-¿Pueden crearse estas redes y espacios sin una educación en medios de comunicación, sin que la gente sea crítica con el bombardeo continuo que recibe de los medios y de los lobbies de poder?

-¿Es posible potenciar programas educativos transformadores que en sí mismos sean espacios de relaciones interpersonales transformadores?

-¿Es la participación artística, la inspiración personal, el fomento de las vocaciones personales, un factor clave para poder empoderar e invertir los procesos de violencia cultural; la creación de la violencia, del odio, del miedo y de los prejuicios en las mentes?

-¿Es suficiente o igual de potente un proceso transformador si se busca esa inspiración personal, esas redes sociales interpersonales y el empoderamiento, la educación… pero no se incluye esa parte espiritual, de búsqueda casi mística, de la cual habla Lederach en la Imaginación Moral? ¿Hay que aprender a cooperar con el enemigo, si acaso éste existe?

-¿Son las relaciones interpersonales más importantes que la técnica o el conocimiento para generar esa construcción de paz? ¿Son suficientes esas relaciones interpersonales sin conocimientos? ¿Es posible coordinar esas relaciones interpersonales con el plano ético y normativo tangible (por ejemplo, legislación y sistema internacional de Derechos Humanos)? ¿Hasta qué punto es necesaria esta coordinación y de qué formas? ¿Qué papel juega el descubrimiento casual, el serendipity?

espirales de violencia cultural en los ciudadanos; y promoviendo cultura de paz en el marco de un proceso de construcción progresiva?

3.4 Referentes teóricos de la propuesta de la Espiral de la Paz: