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Capítulo 3: Marco metodológico

6.1. Análisis de las entrevistas a profundidad

Para conocer la percepción que se tiene de la Literatura y su rol testimonial en la

pedagogización del recuerdo y los vínculos existentes entre la Literatura y la Historia para trabajar la Memoria Comunicativa en el aula, se diseñó y se aplicó una entrevista a profundidad.23 Dicha entrevista fue respondida por cuatro docentes: dos de ellos corresponden al área de Ciencias

Sociales y los otros dos son docentes de Literatura. A continuación, se realiza una descripción de los perfiles de cada uno de estos docentes:

Camilo Sepúlveda es licenciado en Filosofía e Historia de la Universidad La Gran Colombia. Magister en Desarrollo Educativo y Social de la Universidad Pedagógica Nacional. Actualmente se desempeña como docente de Filosofía en el Colegio Colsubsidio Chicalá. Fabio Castro Bueno es licenciado en Educación Comunitaria de la Universidad Pedagógica Nacional. Magister en Educación de esta misma Universidad. Actualmente es docente de Ciencias Sociales en la Universidad Pedagógica Nacional y en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Por su parte, el docente Luis Merchán es licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Santo Tomás y teólogo de la Universidad Javeriana. Magister en Literatura de la Universidad de Los Andes y actualmente se desempeña como docente del Departamento de Humanidades y Formación Integral de la Universidad Santo Tomás. Finalmente, Luis Fernando Bravo es licenciado en lingüística y literatura de la Universidad Distrital, licenciado en filosofía de la Universidad San Buenaventura. Magister en investigación social interdisciplinaria de la

Universidad Distrital Francisco de Paula Santander y actualmente se desempeña como docente del Departamento de Humanidades y Formación Integral de la Universidad Santo Tomás.

Observado este panorama y a partir de lo dialogado con los docentes, se concluye que la memoria es trasmitida de diversas maneras, según ellos existen diferentes prácticas sociales que ayudan a recoger los hechos, sucesos y elementos fundamentales que las sociedades desean transmitir, dentro de estas se encuentran la pintura, la música, la gastronomía y la literatura, entre otras.

“es evidente que necesita recoger sus memorias, en ese sentido, por ejemplo, la pintura, ha servido en las culturas antiguas para recoger precisamente todos los elementos que consideraban las culturas antiguas para recoger diferentes elementos que se consideran importantes para transmitir de generación en generación, así mismo, cuando surge la escritura, la literatura se convierte en un aspecto importante que le permite al ser humano transmitir esos conocimientos por los cuales ha ido construyendo su propia cultura (L.A Merchán, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

En esta misma línea, el docente Fernando Bravo afirma que:

“el problema es cuál es la memoria compartida que nosotros tenemos, música colombiana es bambuco, pero resulta que el reggaetón también puede ser... Nosotros vamos y comemos arroz con coco con pescado y con plátano maduro, eso mismo lo sirven en África y vemos que no hemos integrado la raíz africana en nuestra manera de ver el mundo, pero nos bailamos ¡que viva Changó! y estamos en un ritual santero, una maravilla (risas) (L.F Bravo, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”. O como lo comunica el docente Fabio Castro:

“creo que la historia es una forma de abordar el pasado y la memoria otra forma de abordar el pasado. Los temas de memoria se desarrollan en forma natural en cada uno de nuestros actos, en cada una de nuestras expresiones, en cada uno de los contenidos de matemáticas, biología o educación física, sin que tengan como finalidad enseñar memoria. Reitero, toda actuación humana es susceptible de ser abordada en la perspectiva de memoria… Digo que, por ejemplo, las comunidades indígenas desde cuando se sientan alrededor del fogón están haciendo memoria y no necesariamente

están diciendo hoy tenemos este tema para enseñar, también cuando el niño está aprendiendo a hablar cuando el niño está aprendiendo a coger la cuchara para comer sus alimentos, está haciendo memoria. Creo que esos ejercicios que viene desde lo cotidiano, desde el comportamiento de los mayores con las generaciones nuevas están haciendo formas de narración y de ese pasado que se está transmitiendo (F. Castro, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Estas prácticas de la memoria de los pueblos se convierten entonces en una suerte de andamiaje, el cual debe estar unido a los procesos educativos y pedagógicos de las sociedades, para que a partir de la comprensión del suceso que se recuerda, sea posible la promoción de la empatía por el otro y su experiencia de vida. En estos términos, los entrevistados sostienen:

“Digamos que todo el ejercicio docente está enmarcado dentro de la memoria virtual que enseña a un autor que no está presente, es un asunto virtual de una memoria que ya pasó. Se ha escrito que todo el proceso está metido allí, pero ya específicamente la memoria histórica de un pueblo es vital tener, digamos, un referente y además en términos epistemológicos y pedagógicos toda enseñanza debe ser comprensiva, y comprensiva quiere decir en términos de línea de tiempo… O sea que la memoria es un asunto clave de discusión y de que en términos pedagógicos. Es más que hablar de ética en el sentido de qué hay que hacer, que no hay qué hacer, sencillamente es que estamos recogiendo la memoria de los abuelos y cómo es que ellos han vivido sus situaciones … recuperando por decirlo así, el núcleo del patrón cultural sobre el que está montada la ética y la memoria colombiana (F. Bravo, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

En concordancia con lo anterior, se encuentra que el docente Camilo Sepúlveda afirma que “me parece muy pertinente porque la memoria, digamos, que es la reconstrucción histórica que podemos hacer sobre nuestras sociedades. Y por supuesto de gran importancia y de gran relevancia, el discurso de la memoria y la reconstrucción histórica ya que ella nos ayuda a recrear no solo la historia sino también poder hacer una perspectiva de lo que puede suceder en las dinámicas sociales (C. Sepúlveda, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Pero es importante mencionar, que esta memoria debe ser reflexionada, de allí, la importancia de articular la Historia con la Literatura, puesto que es en esta última donde se encuentran los espacios para repensar lo individual y desde allí generar un colectivo en donde se sienta empatía y vinculación con el recuerdo del otro y a través de esto comprender el

acontecimiento y conocer que en este hay una voz que fue acallada, máximo acto de negación de la existencia del otro, voz que es posible reconocer a través de la narración.

“Entonces sí necesariamente hay obras que lo tienen de una manera bastante explícita, esa caracterización de un contexto de un marco histórico determinado. De hecho, por eso existen los pensum de las carreras en los programas de los colegios y se han visto en la necesidad de hablar de la literatura colombiana. Considero que la literatura ha ayudado a generar esa identidad y en diferentes países, por ejemplo, la literatura rusa ha permitido construir toda una identidad de una caracterización de las personas, de la cultura y así con todas las literaturas en general (L.A Merchán, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

“yo diría que los tipos de narración pueden contribuir a darle una mejor perspectiva a los estudiantes, la historia, nos hemos dado cuenta de que la hacemos siempre contado desde la postura del vencedor y no del vencido, entonces, sería interesante, digamos, tratar de llevar, por ejemplo, el discurso de una víctima. Que ahí es donde está, digamos, la profundidad del conflicto, para poderlo entender y dejar de legitimar, digamos, los discursos hegemónicos que replica el sistema a través del aula o de la educación… Poder hablar de la literatura, digamos que, puede ser funcional porque la literatura ayuda a recrear de manera muy didáctica, hechos históricos que enmarcan la historia de un país, de una nación y sobre todo de una educación y sobre todo en nuestro país donde digamos hemos sido tan arraigados a los diferentes conflictos armados y a los diferentes conflictos políticos y todo lo que esto ha dejado dentro de nuestra historia. Entonces, digamos que sí, la literatura puede hacer un reconocimiento de los conflictos y puede ayudar a una didáctica dentro del desarrollo de las clases y las asignaturas, porque puede ser un insumo que ayude a dar una mejor visión de lo que se espera dentro de la clase, porque la clase, digamos que, no solo busca enseñar sino también hacer una cuestión reflexiva. Los estudiantes, por medio de un discurso literario de una víctima, por ejemplo, pueden llegar a sentir y tratar de pensar lo que esas comunidades vivieron sin necesidad de que haga parte de su contexto, de su vivencia personal (C. Sepúlveda, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”. Por su parte y tal vez por ser docente de literatura el docente Fernando Bravo es categórico en decir:

“Entonces yo siempre he entendido que la literatura es un modo de experimentación de lo posible, trasladarse a otros mundos y desde ahí experimentar lo que uno … mejor

dicho, la literatura sirve para disparar narraciones. (F. Bravo, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Finalmente, el docente Fabio Castro también coincide en que:

“cuando se me pregunta sobre la importancia de la narración, el pasado y la memoria, obviamente, creo que juega como ya lo dije un papel importante, porque la literatura, la poesía y cualquier mención que tenga que ver con ese pasado está haciendo memoria, de modo que creo que justamente lo que hemos venido creyendo, es que la memoria no se enseña desde una unidad didáctica específica, sino desde el quehacer cotidiano que tenemos (F. Castro, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”. Desde este panorama, también se hace importante reconocer que el modelo de educación desarrollado en el país ha tendido a separar los saberes y a considerarlos como conocimientos aislados, esto ocasiona que no se piense en lo colectivo, y no se observe la reflexión ética que se debe promover para realizar una educación que sea más coherente con las dinámicas propias de un país multicultural como lo es Colombia y en sí con el sentido mismo del ser humano, puesto que como lo menciona uno de los entrevistados, no podemos pensarnos en términos de

dimensiones aisladas, por el contrario, para que un aprendizaje y desde allí un proceso de enseñanza sea más efectivo es necesario comprender las conexiones que se entrelazan en las distintas disciplinas:

“Porque nuestro paradigma de la modernidad es un paradigma de disciplinas separadas, nos enseñaron a separar antes que, a unir, es el paradigma de la simplicidad enfrentado al paradigma de la complejidad, qué es el paradigma de la complejidad, que necesita contextualizar, cruzar las fronteras de las disciplinas. Nosotros fuimos formados en un paradigma que decía que las ciencias naturales van aparte de las

ciencias humanas. resulta que en términos de complejidad hay que cruzar todas esas fronteras y no existe esa separación (F. Bravo, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Ahora bien, en términos de interdisciplinaridad y reconocimiento del otro, la escuela no solamente presenta la problemática de no integrar los saberes, también se observa que hay cierta tendencia a abordarlos de la misma manera, es decir, se puede enunciar que la escuela, a pesar de las nuevas propuestas investigativas, se ha quedado en la repetición de prácticas que no ayudan a promover la interculturalidad y el reconocimiento de las identidades, es por esto que el docente Luis Merchán sostiene que:

“ha existido un gran esfuerzo por involucrar el multiculturalismo en diferentes áreas; sin embargo, me parece que los profesores siguen siendo muy tradicionalistas en su manera de enseñar, por lo que decía, es que nos movemos en una ambivalencia de hacerlo, no hacerlo, de que somos con ciertas cosas, pero no somos tan arriesgados. Sí sé que hay esos intentos, pero me parece que aún falta difundirlos un poco más, porque nos hemos quedado en esa, en esa tradición de continuar enseñando lo que nosotros mismos hemos aprendido. (L.A. Merchán, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Argumento que es apoyado por el docente Fabio Casto:

“los maestros no hemos abordado con suficiente seriedad lo que es la identidad, más allá de menciones a la patria que termina siendo un ejercicio conocido como patrioterismo, y entonces, las izadas de bandera o rendir culto a un himno, o a un escudo, o unos símbolos, pues la escuela viene del siglo XIX, y mucho del siglo XX, creyendo que eso, así mismo o de manera mecánica, se hace la identidad y obviamente

eso no es la identidad, ni es lo que fortalece la identidad. (F. Castro, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

La tercera problemática que se evidencia en las entrevistas y que gira también en torno a lo interdisciplinar consiste en que, si bien existen políticas educativas que promueven la

interconexión de saberes, tal es el caso de la Ley General de Educación y desde esta dimensión los lineamientos curriculares de Lengua Castellana y de Ciencias Sociales, estos no son

cumplidos o interiorizados en las prácticas docentes cotidianas:

“En ese orden de ideas en términos formales, los lineamientos siguen existiendo, pero nadie los aplica porque el Ministerio como te acabo de decir, cuando sacó los estándares de competencia, luego cuando ha sacado otras normas, pues muy rápidamente ha hecho lo posible porque no se apliquen esos lineamientos y pues, un ejemplo de ellos es que ahora se habla de Derechos Básicos de Aprendizaje y otra serie de términos de la jerga neoliberal, pero que no tiene nada que ver con la pedagogía (F. Castro, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Por su parte, el docente Camilo Sepúlveda profundiza en lo anterior y sostiene que: “Entonces sí creo que a los marcos normativos institucionales le hace falta darle una apertura a aquellos saberes o aquellas prácticas o creencias que, digamos que, han sido legitimadas o que están castigadas por no estar dentro de los cánones del saber científico (C. Sepúlveda, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Con esa unión de los saberes históricos y los literarios es posible consentir que el aula tenga unas dinámicas más integradoras, que no se desarrollen solamente en el marco de los convivencial, de la comprensión de las dinámicas sociales inherentes en el suceso histórico o en la empatía por el recuerdo del otro; sino que es posible pensar que la articulación de estos

discursos puede generar en los estudiantes un vocabulario mucho más rico y amplio que les otorgue una mirada más nutrida y crítica de su entorno; permitiría también, comprender los espacios históricos de los sucesos que se narran histórica y literariamente.

Según el docente Luis Merchán:

“Indiscutiblemente sí. Una muestra es la literatura que se desarrolló en Latinoamérica a partir de los años 50 como hasta los 80. En el caso colombiano, por ejemplo, la zona de Antioquia desarrolló una literatura que recogía todas esas tradiciones y todo lo que está sucediendo en los 80 y parte de los 90. En el caso de algunos otros países, por ejemplo, en Ecuador, en los últimos años también han intentado recoger algunas situaciones sociales que han rescatado dentro de esas obras literarias. México, por ejemplo, es una muestra muy fuerte de la manera como ha trabajado esa parte social en lo literario. Octavio Paz es un típico ejemplo de ello y así mismo en otras regiones; en Estados Unidos, por ejemplo, cuando intenta plantear todo el estilo del sur de Estados Unidos y reflejarlo, y a sí mismo en varios países es un elemento fundamental que, en los últimos años, curiosamente se ha descuidado un poco, ha quedado un poco en el olvido, pero que si está ahí presente (L.A. Merchán, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

En apoyo de lo anterior el docente Camilo Sepúlveda manifiesta:

“Por supuesto que haría trabajo colaborativo con mis pares académicos pues porque la literatura, estoy convencido de que enriquece el discurso, enriquece las prácticas y por sobre todas las cosas genera sensibilidad en los seres humanos. En cambio, darle paso digamos a la literatura, a la memoria y al relato de los pueblos, pues digamos que le abre la oportunidad a los estudiantes de que sean un poco más empáticos y

puedan llegar a tratar de digámoslo así sentí - pensar por medio de la literatura y por medio del lenguaje las dinámicas sociales y políticas a las cuales han sido expuestas los pueblos que han sido segregados por nuestra historia… Escuchar a una persona, de entrada, digamos que, ya es un valor fundamental porque se le reconoce al otro. Y recordemos que históricamente el otro ha sido acallado, producto de los procesos colonizadores y nos devolvemos en la historia ¿no? (C. Sepúlveda, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

Finalmente, el docente Luis Fernando Bravo concuerda con lo anterior diciendo que “Entonces lo mismo pasa con la literatura; la literatura tiene que ver con los mundos geográficos históricos… A uno lo ponían, nos pusieron a leer obligados el Cid campeador y nunca nos explicaron cuál era el problema de los árabes. uno leía esa vaina y ¡hum¡, que el moro, que los moros y uno no entendía que estaba pasando allí...está desconectado y necesitaba volverse transversal (F. Bravo, comunicación personal, 08 de junio de 2018)”.

A continuación, se muestra la gráfica resultante del análisis estructural de contenido. Dentro de ella se observa que las palabras: memoria, cultura, narración, comprensión, arraigo, entre otras, son reiterativas en el momento de reflexionar acerca de la importancia que la Literatura tendría en los procesos del recordar y del sentirse parte de ese recuerdo:

Del anterior análisis de contenido se infiere que, para que se pueda generar una educación que parta de lo cultural, de la memoria y de la transmisión de aquellos saberes ancestrales, es necesario que la Literatura y la Historia generen diálogos interdisciplinares para comprender la identidad del otro, puesto que en esta comprensión se haría un acto de arraigo traducido en la identificación y empatía con la voz del que no han sido tenido en cuenta en los discursos hegemónicos.

6.2. Elementos pedagógicos para fortalecer la memoria comunicativa y la ética del recuerdo

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