4. Análisis y discusión de resultados

4.2. Análisis e interpretación

En esta apartado, se realiza la discusión de los resultados, a fin de dar respuesta a las preguntas de investigación formuladas en el planteamiento del problema, con base en los fundamentos teóricos del capítulo 2. Para ello, se triangularon los resultados más significativos de los diferentes instrumentos aplicados, con los referentes citados en el marco teórico.

Para contextualizar la discusión de resultados, es conveniente recordar la pregunta general de investigación: ¿de qué manera puede fortalecerse la competencia docente para el manejo de los conflictos escolares, que se presentan entre los alumnos de una secundaria colombiana, mediante un curso impartido en Moodle? A continuación, primero se presenta la respuesta de esa pregunta y de las interrogantes derivadas de la misma.

Para responder esa pregunta principal, sobresalió lo siguiente: la realización del curso impartido en Moodle y cuyo propósito fue fortalecer la competencia docente en el manejo de conflictos escolares, permitió que los maestros se concientizaran sobre la importancia e implicaciones que tiene el acoso escolar. Asimismo, destacó lo oportuno de la temática contemplada para el proceso de capacitación bajo la modalidad blended learning que se utilizó. Al respecto, los docentes y directivos reconocieron no estar preparados para enfrentar adecuadamente el acoso escolar y coincidieron en la

capacitación fue una gran oportunidad para empezar un necesitado proceso de formación y concientización sobre la problemática. Situación que tomaron con mayor entusiasmo al conocer la modalidad de impartición del curso diseñado como parte de esta

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tiempos, desarrollar un aprendizaje autónomo y lo mejor, tener el acompañamiento del tutor en algunas sesiones presenciales (ver Apéndice L, M y N).

En cuanto a los beneficios obtenidos a través de la capacitación en Moodle, los maestros reconocieron que el curso les permitió ampliar el panorama sobre la

problemática del acoso escolar, asimilar estrategias y herramientas para abordar correctamente los conflictos escolares. Indicaron que los temas contemplados en el curso, les permitieron aprender a identificar los casos de bullying, sus causas y manifestaciones más frecuentes. Del mismo modo, sostuvieron que aprendieron a identificar mecanismos y estrategias para prevenir y tratar eficazmente los conflictos presenciales. Otro beneficio derivado de la capacitación en Moodle, fue destacado por los docentes cuando afirmaron que esta experiencia les permitió reconocer y afirmar sus aciertos, además de sus errores más comunes en el manejo del bullying. Todas estas experiencias serán tenidas en cuenta en la futura elaboración del plan de convivencia del colegio; labor que involucrará a docentes y administrativos (ver Apéndice L, M y N).

En general, se concluye que con el curso desarrollado en Moodle, se vio reflejado el progreso de los maestros frente al fortalecimiento de la competencia docente para el manejo de conflictos escolares; se creó un ambiente de estímulo entre docentes y directivos al ser gratificante ver cómo se desarrolló el curso y los avances logrados. Del mismo modo, los docentes argumentaron que los resultados podrían haber sido aún más positivos, si se hubiera contado con más tiempo para la realización del curso y para un mejor aprovechamiento de las herramientas que provee la plataforma Moodle (ver Apéndice L, M y N). Finalmente, resaltaron que es importante seguir generando estos espacios, ya que se logran fortalecer los lazos interpersonales, se crea un ambiente

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armonioso y de diálogo constante entre los docentes y directivos, además de que se fomenta la confianza institucional para el manejo de los conflictos escolares presenciales a nivel secundaria. Por lo tanto, con la finalidad de profundizar más en todo lo anterior, a continuación se presentan las siguientes respuestas de las preguntas subordinadas:

¿Cuál es la actitud de los maestros respecto al uso de Moodle para recibir capacitación docente, en cuanto al manejo de conflictos escolares presenciales que ocurren entre los alumnos de secundaria? La alta motivación que presentaron los docentes por abordar los contenidos del curso, se debió principalmente al interés de los maestros en responder con propiedad y eficacia ante la presencia de casos de bullying, motivación que provenía del desconocimiento que tenían sobre los lineamientos para el manejo de conflictos escolares. En la sesión presencial de inicio del curso, en las entrevistas a los docentes y directivos, ellos fueron reiterativos al manifestar la falta de capacitación sobre la temática del curso, su interés por la misma y reconocieron que esta debilidad es motivo de preocupación personal e institucional (ver Tablas 3, 5 y 7). Lo anterior es confirmado por Alonso y Juste (2008), cuando cita el Informe sobre

convivencia en los centros escolares de Galicia, emitido por Zabalza (2002), en el que se reconoce que existe alarma social respecto el acoso escolar, sobre todo en los profesores que no saben cómo hacer frente al problema. Al respecto, es conveniente aceptar que en las instituciones educativas, ha empezado a generarse conciencia sobre la problemática del bullying y que como paso siguiente, las autoridades educativas deben generar programas de capacitación para el manejo eficaz de los conflictos escolares. Esta necesidad es confirmada por Urdaneta et al. (2009), cuando sostiene que es muy escaso el número de escuelas, en las que sus directivos y docentes se han propuesto formular,

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proponer y aprobar programas para el manejo y mediación de conflictos escolares presenciales.

Para los maestros, el curso impartido en Moodle (diseñado como parte de este estudio) les ofreció un panorama mucho más amplio sobre la problemática del acoso escolar y les permitió asimilar estrategias y herramientas para abordar correctamente el bullying. En este aspecto, con un porcentaje acumulado del 88% los docentes

encuestados mostraron una actitud muy favorable hacia el uso e incorporación de Moodle, como plataforma de capacitación docente para el manejo de conflictos y también hacia sus beneficios para facilitar la interacción entre los maestros durante el curso (ver Tabla 8, Apéndice O). Resultados que fueron coincidentes con la afirmación de Chávez y Romero (2012), cuando indican que los resultados obtenidos en un curso de capacitación docente por Grisolía y Corral (2005), permitieron confirmar que un curso en un AVA puede ser la respuesta esperada para la profesionalización docente en diversas áreas del conocimiento. El éxito de Moodle en esta experiencia, conlleva a incrementar y apoyar que se impartan más cursos en modalidad virtual o presencial, apoyados en esta plataforma, que por su sencillez y herramientas que ofrece, la convierten en una alternativa eficiente y económica para los colegios.

Los docentes también señalaron que la modalidad mixta del curso (diseño instruccional) se adaptó a sus limitaciones de tiempo y resaltaron la flexibilidad que ofrece la modalidad blended learning. En la sesión presencial de inicio del curso y en las entrevistas a los docentes manifestaron: “tener problemas de tiempo por sus diversas ocupaciones para abordar el curso, sin embargo, reconocieron la importancia de la temática y la flexibilidad que pueden manejar por la modalidad” (ver Tablas 3 y 8;

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Apéndices L y N).Para Mendoza (2003, citado por Chávez y Romero, 2012), las ventajas de la educación virtual, radican en la flexibilidad de horarios, el ahorro de tiempos de desplazamiento, estudio a ritmos personalizados con posibilidad de repasar varias veces el material hasta comprenderlo, asistencia de tutores en línea, autonomía del aprendizaje y el trabajo colaborativo, entre otras. Por lo anterior, se puede ratificar la trascendencia que actualmente tiene la educación virtual y la buena aceptación de las plataformas virtuales de aprendizaje como Moodle.

Finalmente, el diseño instruccional mixto (blended learning) facilitó la inducción de los docentes sin experiencia previa en educación virtual. En las sesiones de

observación participante en la plataforma (ver Apéndice M), se pudo observar que los docentes que por primera vez participaban en un curso virtual, presentaron -al inicio- cierta incertidumbre frente a la herramienta, situación que mejoró con la primera sesión presencial, con la presentación del curso, mediante el acompañamiento del instructor, las actividades realizadas y a través de la interacción con la plataforma (ver Tabla 3).

Miratía (2010) presentó resultados similares y concluyó que la combinación de actividades presenciales y virtuales, facilitó a los participantes el uso de nuevas estrategias de enseñanza y de aprendizaje. Lo anterior legitima el uso de modalidades mixtas para la impartición de cursos y en especial, con estudiantes que se enfrentan por primera vez a la educación virtual.

Durante el trabajo de campo, fue evidente que Moodle es una plataforma robusta, sencilla, amigable y flexible. Los docentes reconocieron su facilidad de uso, las

herramientas que utilizaron les parecieron cómodas y eficientes en su utilidad y manifestaron su interés por conocer más de Moodle (ver Tablas 3 y 8; Apéndices L y

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M). En este sentido, Miratía (2010) recomienda utilizar Moodle para la administración de asignaturas en línea, por considerarla muy sencilla y además, porque posee algunas de las herramientas necesarias para impartir y administrar un curso (foros, chat,

encuestas, pruebas, correo, calendario o agenda, anuncios, tareas, subir y bajar archivos, entre otras). Por lo anterior, es pertinente resaltar la conveniencia de apoyar, con

actividades de educación virtual soportadas en Moodle, actividades de docencia,

investigación y particularmente, los diferentes programas de capacitación docente sobre el manejo del bullying.

¿Cómo se desarrolla la interacción entre los maestros, a través de la

plataforma? La interacción entre los maestros, según las actividades programadas, se vio afectada en el comienzo del curso por la falta de conciencia de los participantes en la responsabilidad de desarrollar una agenda programada y por el desconocimiento inicial de la plataforma por parte de los mismos. En este aspecto, las mayores dificultades consistieron en el cumplimento del orden y tiempo establecido en la agenda. Asimismo, se observó dificultad de algunos docentes para seguir el desarrollo cronológico del curso, como consecuencia de ello algunos maestros al principio omitieron algunas actividades, que posteriormente, lograron completar, gracias al acompañamiento del instructor y autor de este estudio (ver Tablas 3 y 8; Apéndices L y M).Lorenzo, Farré, Rossi (2013), sostienen que en la educación virtual, la principal desventaja proviene de la falta de hábito o conocimiento en el uso del aula virtual, como una herramienta más para la formación, razón por la cual muchas veces no se aprovechan completamente las potencialidades del espacio. Lo anterior, permite concluir la importancia de considerar espacios de sensibilización e inducción a la modalidad virtual y para el manejo de la

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plataforma; es aquí en donde la modalidad mixta se vuelve pertinente, pues ella también permite espacios presenciales para cubrir esta necesidad.

Al respecto, los docentes se familiarizaron rápidamente con las herramientas que ofrece Moodle para interactuar entre compañeros y con el tutor; por su sencillez y el modo asíncrono en el que se trabajó, además de que lo más sobresaliente fue el foro de discusión. En las sesiones observadas, se pudo constatar la fácil adaptación de los docentes a los foros, por medio de los cuales hubo una significativa interacción entre el tutor y los maestros participantes en el curso (ver Tablas 3 y 8; Apéndice M). Miratía (2010) enfatiza la sencillez de la plataforma Moodle, por la facilidad de uso de las herramientas del curso como foros, chat, anuncios, entre otras. Por lo anterior, es importante resaltar la importancia de realizar un acompañamiento efectivo a los participantes de un curso virtual, que los motive a interactuar proactivamente en las diferentes actividades y a familiarizarse con el AVA. De esta manera, los foros de discusión se convierten en una herramienta eficaz para este tipo de propósitos.

Asimismo, considerar una temática que despierte el interés de los participantes, en este caso el bullying, facilitará el acceso y la adaptación a un curso virtual.

¿Cuáles son las estrategias que implementa el maestro de secundaria, para manejar, mediar y prevenir los conflictos que se presentan entre los alumnos? Para realizar un adecuado manejo de los conflictos escolares, se requieren que éstos sean contextualizados a las problemáticas del entorno social que rodea el colegio y a las situaciones particulares de los estudiantes (problemáticas familiares), debido a que la mayoría de los conflictos en la escuela son reflejo del entorno social que rodea a las instituciones educativas y a los alumnos. Particularmente, en las sesiones presenciales y

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en las entrevistas con docentes y directivos (ver Apéndices L, N y Ñ), fue enfática la posición de todos ellos, al indicar que por la ubicación del colegio se ven reflejadas en el interior, las distintas problemáticas del entorno y que por eso se debe contextualizar cada situación de acoso escolar (ver Tabla 3). Beltrán (1991, citado por Castro-Carrasco et al. 2012), sostiene que en la escuela se difunden las diversas dinámicas que se viven en la sociedad, y consecuentemente, se reflejan en los ambientes educativos diversos tipos de conflictos y de diferente gravedad. Lo anterior, refleja la necesidad que tienen las instituciones de sensibilizar a los actores del sistema educativo en las causas de los conflictos escolares (provenientes del entorno), a fin de generar políticas claras para la capacitación en prevención y manejo del acoso escolar.

Dentro de las estrategias más usadas por los docentes participantes en este estudio, para manejar el acoso escolar, sobresalió: ganarse la confianza y ser amigo del

estudiante, el diálogo permanente, fortalecer la autoestima, buscar aliados estratégicos, detectar a los líderes y asignarles responsabilidades, seguir el conducto regular, informar a directivos, padres de familia y aplicar el debido proceso, además de tener un

seguimiento a las sanciones aplicadas y al apoyo psicológico para víctimas y agresores. Esto es confirmado por resultados presentados en la primera parte de este capítulo (ver Tablas 3, 5, 7, 8 y 9). Ochoa y Peiró (2010) realizaron un estudio con el objetivo de conocer la forma en que responden los docentes ante las conductas que generan conflictos, entre las que destacan: hablar a solas con el alumno disruptivo, informar al coordinador de convivencia y/o académico, dialogar con los padres o acudientes, expulsarlos de clase, remitir a los psicólogos o consejeros. Por lo anterior, surge la necesidad de que las instituciones educativas se acompañen de terceros que con su

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conocimiento o experiencia, como autoridad moral o legal, puedan ayudar a tratar los eventos de acoso escolar más severos. El desconocer esta necesidad de acompañamiento, ocasiona según Nashiki (2013), que este tipo de conductas se repitan cada vez con mayor intensidad, tendiendo seriamente a convertirse en una actitud antisocial que puede trascender las fronteras de la delincuencia.

Los docentes y directivos coincidieron en que se debe presentar una atención temprana a los conflictos escolares.En las sesiones presenciales del curso, en las

entrevistas a docentes y directivos, así como en las encuestas aplicadas a los estudiantes, se percibió una conciencia general sobre la problemática del bullying y la necesidad de reaccionar a tiempo ante eventos de acoso escolar (ver Tablas 3, 5, 7, 8 y 9). Esta situación demuestra que los actores del sistema educativo, empiezan a superar la limitante señalada por Nashiki (2013), cuando afirma que el conflicto entre alumnos ha tomado una serie de connotaciones que en algunos casos se ha valorado poco, incluso se ha ignorado, señalando que las peleas, los conflictos y maltratos son parte de los

procesos de socialización y formación de los niños. Por lo anterior, es necesario que las instituciones educativas, tomen conciencia sobre saber diagnosticar a tiempo los

conflictos escolares, ya que según Rabadán et al. (2012), las principales dificultades que enfrentan padres, docentes y el resto de los profesionales en el contexto de los conflictos escolares presenciales, son las relacionadas con el diagnóstico y las dificultades para la prevención y el tratamiento a víctimas y agresores.

Los docentes y directivos coincidieron en mejorar las estrategias para diagnosticar, manejar y dar seguimiento a los conflictos escolares y afirmaron que las dificultades más destacadas son el diagnóstico y posterior seguimiento al conflicto. En los resultados

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encontrados al analizar los instrumentos aplicados, se encontró que la institución comete errores recurrentes al diagnosticar y dar seguimiento a los conflictos, lo que conlleva a que se repitan o se detecten, hasta cuando ya se generaron repercusiones mucho más graves y uno de los directivos comentó: “el seguimiento posterior a los acuerdos o intervenciones es muy importante. En esto fallamos, porque el ejercicio se olvida con el paso del tiempo y la aparente solución” (ver Tablas 3, 5 y 7; ver Apéndices N y Ñ). Ortega (1992), sostiene que el no diferenciar la frontera de generación de conflictos, implica que los directivos, padres y docentes, sólo reconozcan el problema cuando ha alcanzado graves proporciones. Lo anterior, resalta la necesidad de generar, frente a la presencia de acosos escolar, un sentido de responsabilidad conjunta entre todos los actores del sistema educativo.

Impartir una educación basada en principios éticos o valores contribuye a prevenir eficazmente los conflictos escolares, desde el origen. La percepción de los directivos, docentes y estudiantes participantes en esta indagación y detallada en la sección anterior, fue recurrente sobre la necesidad de impartir una educación rica en valores, con miras a ejercer una adecuada prevención del acoso escolar. Al respecto, uno de los docentes comentó: “se debe fortalecer el respeto, la tolerancia y la responsabilidad, ya que estos valores se han ido perdiendo dentro de la institución, tanto en estudiantes como en padres de familia y docentes” (ver Tablas 3, 5, 7, 8 y 9).Watty (2007), refiriéndose a la problemática de los conflictos escolares, define dentro de las necesidades demandantes para la educación secundaria, la interacción de los estudiantes con el entorno educativo fortalecida con una formación rica en identidades, principios y valores. Asimismo, De Zubiría (2013) señala al respecto, que el docente debe enseñar a sus estudiantes a

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relacionarse con los otros, a favorecer la tolerancia y el respeto a las diferencias, a conocerse a sí mismos y a expresar sus sentimientos sin dañar a otros. Rescatar una formación basada en el ejercicio de principios éticos y en valores, no sólo contribuye a prevenir los conflictos escolares, sino también a formar ciudadanos que contribuirán eficazmente en la formación de un futuro mejor para la humanidad.

Por lo tanto, se requiere unir a los diferentes actores del proceso educativo en una voluntad única para comprender y hacer frente a los conflictos escolares, el

desconocimiento o indiferencia de éstos, acentúa la problemática del acoso escolar. En los resultados de los diferentes instrumentos aplicados a los docentes, resaltaron “la dificultad que se presenta para integrar a la problemática del bullying, a los padres de familia, por el bajo grado de escolaridad que estos poseen, además sostuvieron que en el tema de manejo de conflictos les hace falta más capacitación” (ver Tablas 3, 5, 7 y 8). Rabadán et al. (2012) sostienen que dentro de las causas de la dificultad para manejar adecuadamente los conflictos escolares, se encuentra la falta de información en la

familia, la escasa formación del profesorado, la ausencia de conocimiento de estrategias educativas y psicológicas para el tratamiento en el aula y el hogar, entre otras. De lo anterior, deriva la necesidad de realizar estudios futuros que permitan generar estrategias para involucrar a los padres de familia en el manejo del acoso escolar y en especial a los de los sectores menos favorecidos.

El apoyo institucional es primordial en el manejo de los conflictos escolares, apoyo que debe verse reflejado en la corresponsabilidad de los actores, en la elaboración de protocolos y procedimientos claros para el manejo del acoso escolar, con

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sección anterior, sobresalió que “el acierto de la institución se basa en la existencia de ciertos protocolos institucionales para el manejo de conflictos escolares, en el trabajo en equipo y en el respeto del conducto regular” (ver Tablas 3, 5, 7). No obstante, esos documentos no son definitivos y aún pueden mejorarse o enriquecerse. Martínez (2005), sostiene que la escuela es un espacio público en el que deben participar libremente quienes conforman la comunidad educativa, esta participación debe ser desde la óptica de la corresponsabilidad y debe perseguir como objetivo el crear actividades orientadas al bien común. De lo anterior, deriva la importancia de que las instituciones cuenten con acertados planes de convivencia, en donde estén claramente definidos los roles,

In document Fortalecimiento de la competencia docente para el manejo de conflictos escolares que se presentan entre los alumnos de secundaria, mediante un curso impartido en Moodle (página 155-171)