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BASTARDOS DEL CEMENTO Y DEL DINERO

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RACIONALIZANDO PERCEPCIONES

BASTARDOS DEL CEMENTO Y DEL DINERO

En el capítulo anterior hablábamos de algunas de las nefastas consecuencias de la colonización. Esta, no sólo arrebató un legado cultural, sino también alteró la condición de los recursos naturales y con ello los Humedales, refiriéndome directamente a lo que escribía al principio de mi texto. Pues, al introducirse el pensamiento occidental de aquellos europeos que visitaron América en el periodo de la conquista acerca de la relación con la naturaleza, dio inicio a una nueva generación que, con la excusa de civilización y en pro de mejorar, generó desastres como la extinción del dodo −tal como sucedi en Islas Mauricio− y la perdida de costumbres y cultos que nuestros ancestros, como los Muiscas, le tenían a la naturaleza.

Para el caso de Bogotá a mediados del siglo XX, por razones del conflicto interno del país o por la violencia y la falta de oportunidades en el campo, llegaron a la ciudad muchas personas de distintas regiones, generando que la sabana fuera invadida y de esa manera las urbanizaciones crecieran, sin un orden o control, dentro de la ciudad. Cosa que

aprovecharon las personas oportunistas vendiendo de manera ilegal terrenos que eran parte de humedales los que fueron rellenados para la construcción de viviendas.

La zona del Tintal y los alrededores del humedal El Burro, antiguamente eran habitados por comunidades muiscas, luego viene el proceso donde se construye el Aeropuerto de Techo y vías como las Américas. Pero hasta los años 80, llega una gran cantidad numerosa de personas a habitar estas zonas. Durante los recorridos con la fundación Humedales de Bogotá, uno de los interpretes ambientales relató que Dora Villalobos, una líder ambiental comunitaria que vive en la zona aledaña a la Corporación de Abastos, contó que estos terrenos, cuando se vendían, los medían lanzando una piedra y hasta donde llegara ésta, se obtenía ese lote por precios irrisorios.

La visita del presidente Jhon F. Kennedy permitió que se conocieran estos espacios y fue la excusa para planear proyectos de construcción, un ejemplo de ello es la Avenida Ciudad de Cali que sólo lleva en funcionamiento 30 años. Con la idea de expansión en la ciudad, los residuos de la construcción de la Avenida 68 y la Avenida Boyacá, se usaron como relleno de los humedales. Al Humedal de la Conejera se estima que alcanzaron a llegar carros con más de 500 viajes en 24 horas. El deterioro es muy visible al visitar estos lugares, los espejos de agua siempre se ven hundidos y hay partes muy altas de suelo que fueron rellenadas con escombros y de esta forma irresponsable también se construyeron muchas viviendas.

Hugo Plazas Merchán un ambientalista que conoce el tema de los humedales, en una de sus charlas recorriendo el Humedal el Burro, relató que hace menos de 10 años toda la zona del Tintal estaba inundada y que los habitantes les echaban la culpa a las administraciones de alcaldes, pero esta inundación se trababa del agua intentando

recobrar su lugar. Los Humedales el Burro y El Burrito hacían parte de ese gran cuerpo de agua. Ya han pasado más de dos décadas y actualmente de ese gran Lago que nos contaba Hugo sólo quedan dos pequeños cuerpos de agua que han resistido al deseo de desaparecerlo de las organizaciones que sólo trabajan por fines lucrativos personales. Algunos de esos ejemplos son la biblioteca El Tintal que anteriormente era una zona que funcionó como compactadora de basuras, (por eso su arquitectura) y por tal motivo esa basura destinada para ella se depositó y descargó en el Humedal el Burro, un hecho muy lamentable pues difícilmente se sacará está basura ya que, la extracción de esa cantidad de residuos puede tener costos elevados.

Otra de estos ejemplos fue lo que ocurrió hace cinco años con un plantón que reclamaba la conservación del Humedal El Burrito y quedó registrado en la página de Humedales de Bogotá. El líder comunitario Alejandro Torres llamado “El Burro” −que al principio de este texto nos explicó toda la cosmovisión muisca de estos espacios y los significados que podemos encontrar− por esa época era edil de la localidad de Kennedy, realizó, junto con algunos miembros del sector interesados en el bienestar de la comunidad y con la participación de la organización Humedales de Bogotá, una acción no violenta que visibilizara lo que iba a pasar con este territorio. El Humedal el Burrito queda ubicado al norte del Humedal el Burro, para ese entonces, una constructora lo había encerrado con latas de zinc. Deducir el para qué realizaron esto es muy obvio. Ante este hecho el compromiso por parte de las personas que conocen la importancia de este espacio no se hizo esperar. Realizaron una acción de protesta que inició con una ceremonia muisca generando un contexto ancestral y pidiendo permiso a la naturaleza por la intervención artística que se iba a realizar.

En esta acción estuvo involucrada la toda la comunidad, quienes pintaron con latas de aerosol las diferentes especies que habitan este humedal. Así mismo escribieron frases sarcásticas que llamaran la atención de los transeúntes, que desconocían lo sucedido. Una de esas frases “ , , 3 por el humedal que está detrás de las latas”. Meses después este espacio fue protegido legalmente por parte de la Secretaría Distrital de Ambiente

La Resolución 1238 de 2012 de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA), establece al sector mejor conocido como “El Burrito”, ubicado al norte del humedal de El Burro, como un área de protección ambiental.” Sentimos una gran felicidad al saber que el humedal legalmente ya está protegido (Recuperado de humedalesbogota.com/2012/10/23/la- historia-de-como-se-le-puso-la-cola-al-burro).

Lamentablemente las construcciones que se estaban realizando alrededor del Humedal y que fueron paradas en ese momento, a causa de la protesta, ganaron el pleito judicial y las constructoras continuaron con el trabajo alrededor del humedal.

Fotografías Recuperadas de humedalesbogota.com/2012/10/23/la-historia-de-como-se-le-puso-la-cola-al- burro/

Lamentablemente en Bogotá estos hechos de querer desaparecer los humedales y ganar terreno para edificaciones, no son sólo abusos lucrativos por parte de organizaciones privadas de construcción sino, también por parte de nuestros administradores locales.

Aquí hablaré del artículo publicado por Humedales de Bogotá “Los humedales y Enrique Peñalosa. Caso Tibabuyes o Juan Amarillo”, que, de manera detallada, nos explica lo que el político en su primera alcaldía desarrolló con el Plan Maestro Santafé I y que se ejecutó entre los años 2002 y comienzos del 2003 en la alcaldía de Antanas Mockus. La forma como se hizo la desaparición de este espacio de vida fue realizar la construcción de una gran piscina sobre este humedal. Suena algo extraño, pero lo que esta administración hizo fue secar totalmente el humedal, con ello quitar toda su vegetación y el espacio para las miles de especies que lo habitan, construyendo una piscina, en concreto, llena de agua potable y que sirve como escenario para la práctica de deportes náuticos. La explicación por parte del actual alcalde fue: “En Juan Amarillo hicimos laguna, donde solo

justificación que no se autorice el canotaje deportivo y recreativo en la laguna que hicimos

en el Juan Amarillo”

Imagen Recuperada de humedalesbogota.com/2015/10/28/los-humedales-y-enrique-penalosa-parte-1- tibabuyes-juan-amarillo/

La excusa de esta administración para construir este lugar fue que las personas “pobres” tuvieran la misma posibilidad de disfrutar los deportes náuticos como lo hace la comunidad adinerada, pero su único objetivo era construir lo que está actualmente allá. Este acto fue denunciado por organizaciones no gubernamentales en el congreso en un encuentro que se tuvo con el Alcalde mayor de Bogotá, cuando se habló de la Reserva Van der Hamen. Con determinaciones tan controvertidas como ésta a lo que se llega es que ninguna de las especies pueda surgir y habitar en un espacio que le pertenece.

De la misma manera vemos el capitalismo contemporáneo actuando en pro de generar más y más dinero sin importar lo tenga que pasar. Este hecho lo podemos ver en la película Okja del director coreano Bong Joon-ho. Que narra la historia de una niña y una cerdita que crecen juntas en las montañas. La cerdita es creada artificialmente por una gran productora de carne y la hace vivir junto con unos campesinos para que crezca en un ambiente natural alimentada de manera orgánica sin químicos. Todo esto con el fin de sacrificarla y que el sabor de su carne no se sienta artificial, pues ellos saben que los consumidores no compraran productos transgénicos que atentan contra su vida.

La niña y Okja la cerdita tienen una gran relación de amistad, la historia se desarrolla en la lucha que ejerce la niña por salvar a su amiga y finalmente logra su objetivo porque puede comprarla con un cerdo de oro que le regaló su abuelo. Lo que más duele de esta analogía hecha película es que está práctica capitalista de consumo voraz parece ser hoy en día un pensamiento universal.

Otro de los ejemplos que encontramos para hacernos caer en cuenta del deterioro que estamos ocasionando con el consumo y crecimiento desmedido de la humanidad es Terra, un documental del año 2015 realizado por la fundación GoodPlanet y OMEGA, que

tiene como objetivo hacer memoria y conciencia relatando diferentes episodios que han tenido graves consecuencias sobre la vida ambiental en la tierra:

La sobreexplotación de las especies es para el servicio humano, hay exceso en construcciones, en lo que comemos, en lo que usamos para vestirnos y los aparatos electrónicos que usamos para nuestra diversión. Terra nos muestra que la causa de todo esto es la misma, el dinero. Un ejemplo de ello es en Tanzania en donde los bosques ya no existen y son sustituidos por cultivos de té y los monos colobo ya no tienen lugar en dónde habitar, porque los seres humanos invadieron su espacio. “[…] se sienten confundidos y perdidos. Pues lo saqué de su contexto conoció mi civilización y le puse un rol, divertirme […]” (Audio min 2:56).

Este documental nos muestra cómo han cambiado los papeles desde la prehistoria, pues, el hombre primitivo que al dibujar los bisontes mostraba un respeto hacia los animales, desarrollaba toda una relación de culto y creencia hacia ellos. Las creencias animísticas eran comunes en la prehistoria. Según esta creencia todo lo existente tenía un espíritu y una vida, y existe para cumplir una función, por tal motivo a mí también me gustaría a través de las artes visuales graficar, desde la pintura, ese hombre contemporáneo que ahora ejerce un rol de poder. Tiene el funesto poder para decidir la vida o la muerte de las especies y la preservación o zanjar la existencia de los recursos naturales.

La idea con mi trabajo es que, tomando una posición que va más allá de mostrar lo mal que está la naturaleza, tomaré la posición de chaman que develará lo que sucederá cuando ya estemos sumergidos en la catástrofe, que deviene al acabar con la vida.

Fotografía Recuperada de www.educima.com/foto-arte-prehistorico-bisonte-i17058.html

Hoy la relación con la vida ya no es mítica, es económica. Los bosques primarios han desaparecido, todo ha sido acondicionado para la agricultura en masa. El pensamiento del progreso es un pensamiento que trae consigo crecer y extenderse sin poner un límite. La humanidad cada día crece más y más y con ello los niveles producción alimenticios también cambian. Hay una gran demanda de carne, la ganadería se globaliza. Las áreas de explotación para la ganadería alcanzan el 1.000.000 de hectáreas, ahora los vaqueros arrean el ganado desde helicópteros. La manipulación genética se usa para hacer cruces de gestación para que las vacas sean más fuertes y tengan la capacidad producir más y mejor carne y leche. Por ejemplo, las vacas al morir ya no se cuentan individualmente, ahora se cuenta es por su peso, como si fuera un producto.

Estados Unidos fue el primer país en que se dio mayor importancia a la rentabilidad, la mercantilización de la vida, convirtiéndose el mejor negocio para la ganadería, pues todo el trabajo se hace con maquinaria, de esta manera desaparece por completo la ganadería familiar y la “vida en libertad” del ganado. El engorde es el alimento de la ganadería, alimento que les permite acelerar su crecimiento a un bajo costo y con mayores ganancias. Esto propone un distanciamiento entre la relación del hombre y el animal. Hoy en día no comemos animales, comemos pedazos de productos, lejos de pensar que fueron seres llenos de vida. 2

Noam Chomsky en el documental producido por Netflix en el 2015 llamado, Requiem For the American Dream, explica como la economía de Estados Unidos está diseñada para que la riqueza sea sólo de algunos:

[…] Adam Smith en su texto de 776 “La Riqueza de las Naciones” este texto dice que, en Inglaterra, los principales arquitectos de las políticas son los dueños de la sociedad en su época los comerciantes y productores. Y estos se aseguraron de cuidar bien sus propios intereses sin importar la gravedad del impacto sobre el pueblo de Inglaterra o los demás. Ahora no son los comerciantes los productores sino las instituciones financieras y las corporaciones multinacionales. La gente a la que Adam Smith llamó los amos de la humanidad y estos siguen en el vil lema “Todo para nosotros y nada para los demás”. Buscan crear políticas que los beneficien sólo a ellos y que perjudiquen al resto. Y ante la ausencia de una acción popularizada esto es lo que realmente pasará […] (minuto 5:55).

Casi siempre, y en la mayoría de casos, las protestas que realizamos como ciudadanos, como bogotanos, como colombianos o como habitantes del mundo, son para quejarnos sobre la desigualdad social, causada por lo que dice Noam Chomsky que es la riqueza extrema concentrada en pocas manos. Pero al pensar en este problema sólo nos pensamos entre seres humanos, sacando a los otros seres vivos, a las especies animales y plantas en general, imponiendo nuestras necesidades abusando e ignorando las de ellos.

2

La primera vez que vi Requiem For the American Dream sentí un gran desagrado por el sistema democrático y político al que pertenezco y muy seguramente ese es el sentimiento de muchos al verlo, pero vale la pena preguntarse y asumir una posición de respeto y de igualdad frente al medio ambiente, frente a los humedales, frente a las especies que habitan estos espacios, de la misma manera como tomamos una posición de protesta e indignación por el sistema jerárquico al que pertenecemos.

Pues el daño ambiental que se les ha generado a los humedales de Bogotá sólo será atendido hasta que vivamos una catástrofe y tengamos un impacto como el del basurero Doña Juana

Pues vale la pena preguntarse ¿si todo lo que está construido sobre el humedal el Burro no se podría mover? En el caso específico del humedal ¿acaso el agua no genera que se muevan las sustancias contaminantes que están por debajo de todo el relleno que aportaron los oportunistas en el pasado? En cualquier momento puede ocurrir una catástrofe, teniendo el conocimiento de que toda esa zona era un gran ecosistema, hace más de medio siglo era el gran llamado Lago Tintal.

Por ello históricamente se habla de la gran inundación en La Leyenda Bochica y del Salto del Tequendama, este hecho, según los ambientalistas, se puede volver a dar en 10 o 1000 años, pero será una certeza. No hay fecha exacta, pero algo de lo que sí se tiene seguridad es que al agua va a volver a tomar su lugar, pues nosotros en el afán del diario vivir, del progreso, del cemento nos olvidamos de lo que hubo ahí. Cabe preguntarse ¿por qué los animales y las plantas se resisten a ello? ¿Por qué con miles de kilómetros llenos de cemento siguen apareciendo aves, como las Tinguas, Patos Turrios y naciendo crías de esas especies? Muchos podemos decir: “oh, esos animales están despistados” ¡No! los despistados somos nosotros, que invadimos sus lugares, invadimos sus residencias, a estos lugares van a llegar nuevamente las migraciones.

El impacto que nosotros estamos generando desde la zona urbana: banderas elevadas ondeando sus colores y anunciando construcciones en espacios que antiguamente estaban inundados y, con ellas las consecuencias tan graves que nos pueden quedar de no hacer un alto.

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