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Y BATALLONES DE TRABAJADORES Pedro Pascual Doctor en Ciencias de la Información y Licenciado en

Geografía e Historia

Los campos de concentración, de forma oficial, con este nombre y como producto de la Guerra Civil 1936-1939, tardaron un año en nacer en España. La guerra comenzó el 17 de julio de 1936, según el bando de declaración del estado de guerra en Marruecos hecho público por Don Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario, leído en Melilla en ese díaTPF

1 FPT. El

18 de julio, el general Queipo de Llano dictó un bando, anunciado ese mismo día en Radio Sevilla, por el que quedó declarado el estado de guerra en el todo el territorio de esta División andaluzaTPF

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FPT. También el 18 fue leída una alocución del general Franco

radiada desde TenerifeTPF 3

FPT.

Los Campos de Concentración fueron creados por una Orden de la Secretaría de Guerra titu-lada Campos de Concentración de prisioneros y publicada en el Boletín Oficial del EstadoTPF

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FPT, cuyo texto comenzaba así: “S. E. el Generalísimo de los Ejércitos Nacionales

ha dispuesto la constitución de una Comisión que, previos los asesoramientos necesarios y con la máxima ur-gencia, proceda a la creación de los Campos de Concentración de prisioneros, designando pa-ra presidirla, y como Jefe de ese Servicio, al Sr. Coronel D. Luis Martín Pinillos y Blanco de Bustamante, que cesa en el cargo de Gobernador Militar de Cáceres”. A continuación enume-raba las personas que auxiliarían en la organización de los Campos el coronel Martín Pinillos. Eran las siguientes: Capitán de Estado Mayor, retirado, D. Leocadio Ramírez López, actualme te en el Gobierno Militar de Cáceres. Comandante de Ingenieros, D. José el Castillo Bravo, as-cendido, procedente del Regimiento de Ferrocarriles núm. 1. Comandante médico, D. Angel Rincón Cerradas, que ha cesado de Ayudante del Inspector médico Excmo. Sr. D. Juan del Río. Comandante de Intendencia, retirado, D. Manuel Pérez Toujin, que ha cesado en el servi-cio de Automovilismo del Ejército del Sur. Teniente Auditor de 2ª, retirado, D. Rufino Ochotore-na Sánchez, de la Fiscalía Jurídico Militar del Sexto Cuerpo de Ejército. Farmacéutico 1º, D. José Fernández Lerena, del Instituto de Higiene Militar de Valladolid. Capellán 1º, D. Natividad Cabiscol Magri, disponible en el Sexto Cuerpo de Ejército. Todo ese personal, más el que en lo sucesivo se designe, se presentará, urgentemente, en Burgos, al Sr. Coronel Jefe de ese Ser-vicio. La orden estaba fechada en Burgos el 5 de julio de 1937.

Había transcurrido un año desde el comienzo de la Guerra Civil. A partir del inicio de la con-tienda y hasta el nacimiento de los Campos de Concentración, los combatientes del

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Partes Oficiales de Guerra 1936-1939. I Ejército Nacional. Servicio Histórico Militar. Librería Editorial San Martín. Madrid (1977).

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Secretaría de Guerra. Órdenes. Campos de Concentración de prisioneros. Boletín Oficial del Estado. Burgos 5 de julio de 1937. Número 258.

Los campos de concentración durante la guerra civil y el franquismo

50 ejército gubernamental hechos prisioneros, los capturados por las fuerzas franquistas en las más diver-sas circunstancias, los que se entregaban voluntariamente a las autoridades llamadas naciona-les, quedaban en poder de las unidades militares --cuerpo de ejército, división, batallón, etc.-- o de las civiles de Franco en espera de que se clarificase y resolviera su situación. Pero llegó el momento en que el número de prisioneros era tal que rebasó las previsiones y posibilidades de mantenimiento en las cárceles y en los cuarteles existentes entonces en España. Poner en libertad a los republicanos era tanto como invitarles a seguir combatiendo, porque en el mismo instante en que se vieran en la calle, lo primero que harían sería tomar un arma, la que fuera, para seguir luchando contra las fuerzas franquistas. Desde la óptica del poder rebelde alzado frente al legalmente constituído, no había más salida que mantener a los integrantes del ejérci-to “rojo” en prisión. Por ese motivo se crearon los campos de concentración, que no fueron un invento franquista pues ya se habían dispuesto desde hacía años en diversos lugares de la Alemania nazi. En 1933 comenzaron a funcionar los primeros, en Dachau, Boyermoor y en Oranienburg-Sachsenhausen, en 1934 en Ravensbruck, y en 1937 en Buchenwald, a los que siguieron una elevada cantidad en los territorios que los nazis fueron conquistando. En princi-pio, a estos campos los nazis los llamaron eufemísticamente de “reeducación”, a los que iban a parar católicos, protestantes, judíos, socialdemócratas, comunistas y cuantas personas se oponían al nazismo. Las SS fueron desde un principio las encargadas de la organización y vi- gilancia, y con el paso del tiempo fue la Gestapo la que de hecho se hizo cargo de señalar las personas que eran internadas en los campos. Polacos, rusos, gitanos, gentes de diversas et-nias, judíos en cantidades abrumadoras, demócratas y un larguísimo etc. dieron con sus hue-sos en esos campos, que muy pronto se convirtieron en habitáculos del más espantoso horror, no solamente por los hornos crematorios que en muchos de ellos se instalaron, sino también por los experimentos que los médicos nazis hicieron con los detenidos, a los que usaron como conejillos de Indias. En honor de la verdad hay que decir que los Campos de Concentración en España durante la Guerra Civil y después de ella, en un tiempo innecesariamente muy largo, no fueron precisamente balnearios y lugares de reposo del guerrero ni casas de descanso, pe-ro en ellos jamás se hicieron las brutalidades, ni practicaron las acciones infrahumanas, las barbaridades, las monstruosidades y los asesinatos en masa por hornos y por gas que realiza-ron los nazis y cuyo sólo recuerdo todavía hoy sigue estremeciendo a cualquiera.

Las cifras iniciales y globales de presos, según fuentes oficiales franquistas, adolecen de po-ca fiabilidad. Al menos las que figuran en los primeros informes hechos y que hoy se conser-van en el Archivo General Militar de Ávila. El más amplio es la Memoria que abarca los meses de marzo a diciembre de 1937 y enero y febrero de 1938TPF

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FPT. En ella se

dice que al caer Santander, fueron 50.000 presos “rojos” los que pasaron a manos de las tropas de Francisco Franco para los que hubo que habilitar inmediatamente lugares seguros de confinamiento en el penal del Dueso, Instituto, Cuartel de Infantería y el Fuerte de la Plaza, con 1.200 presos, y 4 más en Santander, la Plaza de Toros, campos de futbol, las caballerizas de La Magdalena y el seminario de Corbán, con 12.000 presos. Otros campos se dispusieron en Laredo, con 8.000 a 9.000 presos, y otros en Castro Urdiales con 10.000. Otras delegaciones de campos fueron las de Llanes, Celorio, Gijón, Avilés, Candas, La Cadellada, Luarca, Ortigueira, Andes, Figueras con 30.000 en conjunto, en Ribadeo, Cedeira, Ferrol, Camposancos, Muros, Rianjo y Celananova con 10.000. Hubo presos en minas de Bilbao, y más en campos de Zaragoza, Ja-ca, Calatayud, San Juan de Mozarrifar, Pamplona, Estella, Soria y Sigüenza. Como se ve, es un informe un tanto embarullado y sin precisión, producto de la inicial puesta en marcha de los campos y de la urgencia de presentar algo a las máximas autoridades franquistas.

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Inspección de los Campos de Concentración de Prisioneros. Memoria. Parte documental. Memoria sobre la labor realizada por sus diferentes Secciones y juicio critico de la misma. Marzo, mayo, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre 1937, enero y febreo 1938. Armario 1, legajo 46 bis, carpeta 1, Documentos 113.

Los campos de concentración durante la guerra civil y el franquismo

51 La organización de los Campos de Concentración provocó una serie de disposiciones que se fueron publicando en el Boletín Oficial del Estado de BurgosTPF

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FPT. Hay una, anterior a

la creación propiamente dicha de los Campos de Concentración, que indica claramente la intencionalidad de esta operación: pagar un salario a todos y así convertir a los prisioneros en mano laboral muy barata y que trabajasen en la práctica en condiciones de esclavitud, porque todos fueron militarizados y, excepto los enfermos, todos estaban obligados a trabajar en lo que se les orde-nase, encuadrados en lo que fueron los Batallones de Trabajadores, cuyo nacimiento fue si-multáneo a los Campos de Concentración. La lectura del correspondiente decreto, que repro-duzco íntegro por creerlo necesario, ilustra con claridad esta cuestiónTPF

7 FPT

. En relación con los sueldos se

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Orden 3-VIII-1937, de asignación para gastos . (BOE nº. 290, R. 810, p. 555). O. 25-VIII-1937, de haberes de prisioneros o evadidos. (BOE nº 312, R. 883, p. 635).

O. 23-XI-1937, de ampliación de la O. de 25-VIII-1937 de haberes de prisioneros o evadidos. (BOE nº 404, R. 1.180, ps. 886-887).

O. 14-XII-1937, de ampliación de la O. de 3-VIII-1937 de ampliación de crédito (BOE nº 423, R. 1.253, p. 947). O. 29-VII-1937 de concesión a la Inspección de Campos de Concentración de prisioneros de la franqui-cia postal y telegráfica. (BOE nº 288, R. 800, p. 549).

O. 16-V-1938 por la que se amplía el crédito para la limpieza de los campos de concentración. (BOE nº 579, R. 542, pg. 469).

O. 26-VIII-1938 del Ministerio de Defensa Nacional del Ejército sobre los servicios de frente efectuados en los Campos de Concentración y Batallones de Trabajadores. (BOE nº 28, R. 936, p. 747).

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Decreto número 281. El victorioso y continuo avance de las fuerzas nacionales en la reconquista del territorio patrio, ha producido un aumento en el número de prisioneros y condenados, que la regulación de su destino y tratamiento se constituye en apremiante conveniencia. Las circunstancias actuales de la lucha y la complejidad del problema, impiden en el momento presente, dar solución definitiva a la men-cionada conveniencia. Ello no obsta para que con carácter netamenmte provisional y como medida de urgencia, se resuelva sobre algunos aspectos cuya justificación es bien notoria. Abstracción hecha de los prisioneros y presos sobre los que recaen acusaciones graves, cuyo régimen de custodia resulta in-compatible con las concesiones que se proponen en el presente Decreto, existen otros, en número consi-derable, que sin una imputaciön expecífica capaz de modificar su situación de simples prisioneros y pre-sos les hacen aptos para ser encauzados en un sistema de trabajos que represente una positiva ventaja El derecho al trabajo, que tienen todos los españoles, como principio básico declarado en el punto quin-ce del programa de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, no ha de ser regateado por el Nue-vo Estado a los prisioneros y presos rojos, en tanto en cuanto no se oponga, en su desarrollo, a las pre-visiones que en orden a vigilancia merecen, quienes olvidaron los más elementales deberes de patriotis-mo. Sin embargo, la concesión de este derecho como expresión de facultad, en su ejercicio, podría im-plicar una concesión más, sin eficacia, ante la pasividad que adoptasen sus titulares, dejando total o parcialmente incumplidos los fines que la declaración del derecho al trabajo supone, o sea, que puedan sustentarse por su propìo esfuerzo, que presten el auxilio debido a su familia y que no se constituyan en peso muerto en el erario público. Tal derecho al trabajo, viene presidido por la idea de derecho función o de derecho deber, y en lo preciso, de derecho obligación. Por las razones expuestas, dispongo:

Artículo primero. Se concede el derecho al trabajo a los prisioneros de guerra y presos por delitos no comunes en las circunstancias y bajo las condiciones que a continuación se establcen.

Artículo segundo. Aquellos prisioneros y presos podrán trabajar como peones, sin perjuicio de que por conveniencias del servicio puedan ser utilizados en otra clase de empleos o labores en atención a su edad, eficacia profesional o buen comportamiento, todo ello a juicio de sus respectivos jefes.

Artículo tercero. Cobrarán en concepto de jornales, mientras trabajen como peones, la cantidad de dos pesetas al día, de las que se se reservará una peseta con cincuenta céntimos para manutención del inte-resado, entregándosele los cincuenta céntimos restantes al terminar la semana. Este jornal será de cua-tro pesetas diarias si el interesado tuviera mujer que viva en la zona nacional sin bienes propios o me-dios de vida y aumentando cn una peseta mas por cada hijo menor de quince años que viviere en la pro-pia zona, sin que en ningún caso pueda exceder dicho salario del jornal medio de un bracero de la locali-dad. El exceso sobre las dos pesetas diarias que se señala como retribución ordinaria será entregado di-rectamente a la familia del interesado.

Artículo cuarto. Los presos y prisioneros de guerra tendrán la consideración de personal militarizado, de-biendo vestir el uniforme que se designará, y quedando sujetos, en su consecuencia,. al Cödigo de Justi-cia Militar y al Convenio de Ginebra de veintisiete de junio de mil novecientos veintinueve.

Artículo quinto. La Inspección General de Prisiones y los Generales Jefes de Cuerpo y de Ejército a cuya custodia u órdenes se encuentren sometidos los prisioneros de guerra y presos, formarán relación de unos y otros con derecho a trabajo, indicando los nombres y apellidos, profesión, edad, naturaleza y es-tado; nombre, apellido y domicilio de la mujer en su caso, número, sexo y edad de los hijos si los tuvie-ren, el lugar de su residencia y su situación económica.

Artículo sexto. Por los Jueces Instructores de los procedimientos incoados y que se incoen a los presos y prisioneros de guerra, se dictará, con urgencia, providencia concediendo provisionalmente al encarta-do el

Los campos de concentración durante la guerra civil y el franquismo

52 publicaron dos disposiciones más, una la “Reclamación de haberes a prisioneros y evadidos”TPF

8 FPT

, en la que se indicaba que para unificar todo lo referente a la reclamación de ha-beres de los prisioneros o evadidos del campo rojo, que se encuentren en los Campos de Con-centración o formen parte de los Batallones de Trabajadores, se disponía que por cada Campo o Batallón se formulará cada primero de mes el Documento de reclamación en el que se in-cluiría el Balance de Guerra, análogo al de extracto de revista, las relaciones de altas y bajas ocurridas en el mes anterior y el ajuste de haberes (Burgos 25-VIII-1937); y otra Orden más de HaberesTPF

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FPT para señalar que como

ampliación a la orden de 25 de agosto último (B. 0. num. 312), se determina la forma de reclamar sus haberes a los prisioneros y evadidosTPF

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FPT. Además se promulgaron otras

Órdenes “para atender a los gastos de lavado de ropa, aseo personal, entre-tenimiento de campamentos y locales, alumbrado, útiles y demás generales de los Campos de Concentración (40.000 pesetas)TPF

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FPT, otra ampliando dicho crédito hasta 100.000 pesetas,

canti-dad fijada como topeTPF 12

FPT y una tercera ampliando el crédirto hasta las 200.000

pesetas para los mismos finesTPF 13

FPT

.

Con estas bases fueron naciendo los 72 Campos de Concentración situados en las poblacio-nes y lugares siguientes, según los listados que se conservan en diversos legajos del Archivo General Militar de Avila (Índice de Campos de Concentración. Documentación General):

Aranda de Duero (Burgos) Los Arenales (Cáceres) Arévalo (Avila) Astorga (León) Avilés (Asturias) Barbastro (Huesca) Badajoz Benaguacil (Valencia) Burgo de Osma (Soria) Cabra (Córdoba) Jadraque (Guadalajara) Laredo (Cantabria) Larrasa (Soria) Lerma (Burgos) Logroño Llanes (Asturias) La Magdalena (Santander) Medinaceli

Medina de Rioseco (Valladolid) Mérida (Badajoz)

Pinar de Jabaga (Cuenca) Plasencia (Cáceres) Porta Coeli (Valencia) Puebla de Caramiñal (Coruña) Puerto de Santa María (Cádiz) Rianjo (Coruña)

San Gregorio (Zaragoza)

San Juan de Mozarrifar (Zaragoza) San Pedro de Cardeña (Burgos) Santa María de Oya (Pontevedra)

derecho al trabajo, que se confirmará o denegará en virtud de resolución auditoriada recaída en los peocedimientos que los comprendan. En el supuesto afirmativo se notificará la concesión de aquel derecho a la Inspección y Generales que determina al el artículo quinto.

Artículo séptimo. De la relación a que se alude en el mismo artículo quinto, se remitirá una copia a la Oficina Central que se creará, a la cual deberán dirigirse las peticiones de personal, que será la encarga-da de formar los equipos correspondientes. A esta Oficina Central se dará inmediata cuenta de las altas y bajas que ocurran ern las diferentes Prisiones.

Artículo octavo. Por la Presidencia de la Junta Técnica del Estado y Organismos correspondientes, se darán las instrucciones necesarias para el desenvolvimiento del presente Decreto.

Dado en Salamanca a veintiocho de mayo de mil novecientos treinta y siete. Francisco Franco. (Boletín Oficial del Estado. Burgos 1 de junio de 1937. Número 224).

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BOE, Burgos 28-VIII-1937, número 312.

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BOE, Burgos 28-XI-1937, número 404

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“Se tendrá presente que los devengos a que la misma se refiere son los siguientes: a) Prisioneros y evadidos que por encontrarse en edad militar, se destinen y formen parte de los batallones de trabajado-res; los mismos devengos que la tropa en unidades armadas, excepto el plus de campaña que no perci-birán en ningún caso,. b) Los que se hallen en los depósitos de prisioneros, campos de concentración, fortalezas o prisiones; haber del soldado sin sobras, que le señaló la orden de 24 de agosto del año an-terior (B. O. número 11). c) Los que por su edad estén libres del servicio militar, así como aquellos suje-tos a él, que requieren preparación especial, y tengan concedido el derecho al trabajo; los jornales que determina el Decreto número 281, de 28 de mayo último (B. O. num. 224). En todos los casos citados devengarán igualmente la ración de pan, así como los demás devengos inherentes a las tropas acuarte-ladas o acampadas. Burgos 23 de noviembre de 1937. (Secretaría de Guerra. El General Secretario, Germán Gil Yuste)”.

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Orden 3-VIII-1937. Secretaría de Guerra. B. O. 6-7 agosto 1937.

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O. 14-XII-1937. Sta. de Guerra. B. O. 17-18 diciembre 1937.

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Los campos de concentración durante la guerra civil y el franquismo

53 Calatayud (Zaragoza)

Camposancos (Pontevedra) Candás (Asturias)

Caserío de Osío (Cádiz) Castro Urdiales (Cantabria) Cedeira (Coruña) Corbán (Cantabria) Córdoba Deusto (Vizcaya) Estella (Navarra) Ferrol (Coruña) Gijón (Asturias) Haro (La Rioja) Jaca (Huesca)

Miranda de Ebro (Burgos) Monasterio de San Marcos (León) Monasterio de Santa Espina (Valladolid) Monserrat (Valencia) Murguía (Alava) Muros (Coruña) Orduña (Vizcaya) Oviedo Padrón (Coruña) Palencia Palma de Mallorca Pamplona (Ciudadela)

Pamplona (cuartel de La Merced) Papelera de Catarroja (Valencia)

Santa María de Huerta Santander

Santoña (Cantabria) Soneja (Zaragoza) Soria

Sueca (Valencia)

Talavera de la Reina (Toledo) Toledo

Torrelavega (Cantabria) Trujillo (Cáceres)

Valencia de San Juan (León) Venta del Poyo (Valencia) Zamora

Zaragoza

Desde sus primeros días, la vida en cualquier Campo de Concentración era igual: levantarse muy temprano a toque de diana, formar en el patio y saludar brazo en alto al izar las banderas, saludo que había que hacer ante las autoridades que visitaban un campo, lectura de las leyes penales, conferencias patrióticas y religiosas, deportes y gimnasia, aguantar los recuentos. La organización de los Batallones de Trabajadores, de lo que más adelante se habla, puso un punto de distración, al menos, entre los prisioneros. Lo primero era trabajar y lo demás ya lle-garía, si llegaba. Las cartas enviadas o recibidas eran censuradas, todas. Estaban autorizadas las visitas, en una sala fuera del recinto del Campo, la prohibición de vinos y cualquier bebida alcohólica y la prensa era total.

Antes de que nacieran los Campos de Concentración, el Cuartel General del Generalísimo dictó la Orden General para la clasificación de prisioneros y presentados (Salamanca 11-III-1937), lo que quiere decir que los combatientes capturados estuvieron sin una ficha detallada durante ocho meses, viviendo un tanto al aire que soplaba en el lugar donde estaban deteni-dosTPF

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FPT. La clasificación se hizo así: “a).las categorías de los

prisioneros o presentados que justi-fiquen ser afectos al Movimiento Nacional, o al menos no hostiles a él, y que en caso de haber formado en las filas enemigas, lo hicieron forzados u obligados a ello. Presentados: A quienes alcancen los beneficios de las proclamas arrojadas sobre el frente enemigo, para estimular la presentación, aun cuando figurasen voluntariamente en las filas enemigas. b). Prisioneros que resulte se