2. Tiempo presente, historia biográfica y cultural de las élites e historia urbana:
2.2. La biografía de los alcaldes en el franquismo: liderazgo, carisma y poder
Dentro de nuestra tesis hemos dado especial relevancia a los sujetos con poder en el consistorio, los que tomaban las decisiones y cuya labor política va a definir la evolución de la urbe en el franquismo: los alcaldes. Para su análisis hemos optado por la metodología ofrecida en el campo de la biografía y las novedades que nos ofrece la historia cultural de las élites.
La biografía puede ofrecer, en palabras de François Dosse, una «introducción privilegiada a la reconstrucción de una época»17. Por ello, resulta conveniente hablar del enfoque biográfico en un trabajo como el nuestro. La biografía, con la introducción de la centralidad del sujeto, permite una nueva complejidad a la hora de narrar procesos históricos concretos con conceptos y elementos claramente apartados de la idiosincrasia del estudio de las estructuras en épocas pasadas. Su núcleo central radica en la «interpretación» que hace el historiador del significado de la vida de un personaje, de sus intenciones y sus experiencias. Incluso cuando es el propio sujeto individual el que interpreta su propia existencia, ésta puede aparecer ciertamente sesgada y condicionada por mil y un avatares. Así, conocer el perfil biográfico de los principales líderes del consistorio municipal para comprender sus acciones, decisiones y relaciones con los administrados y la época en la que desarrollaron su acción política permite reparar, por decirlo en los mismos términos que la historiadora Isabel Burdiel, «la deuda moral de los historiadores con los hombres y las mujeres que no escuchaban la música armoniosa de
17 DOSSE, F.: La apuesta biográfica. Escribir una vida, Valencia, Publicaciones de la Universitat de
las estructuras y están, como nosotros, inmersos en el ruido y la furia del tiempo presente, de la contingencia y el azar»18. Por eso la selección de las instrumentos que nos ofrece el campo biográfico resulta fundamental para un estudio de estas características, donde alejándonos del ruido establecido por el régimen franquista, detectemos la pluralidad de facetas y perfiles que lo biográfico ofrece.
Con ello, un trabajo que parta de la vida de los principales líderes locales permite comprender su acción política concreta y, por tanto, la propia historia de la ciudad. El líder franquista es producto de una trayectoria vital concreta y su acción política será necesariamente resultado de ella. Estudiar su vida aporta claves de un contexto y un sistema político concreto. Además, introduce novedades y perfiles no ejemplificados en los relatos generales.
La utilización del trabajo biográfico se combina con la introducción de campos categoriales relativos a la historia cultural de las élites. Estaríamos ante una metodología «cualitativa, antropológica y significativa. Una historia cultural que pretende recuperar conceptos tan asociados a las élites como el liderazgo, su modelo social, el brillo personal, el prestigio en la comunidad, la fidelidad, los grupos de pertenencia, la seducción, la admiración y el carisma»19. Una institución como el ayuntamiento aparece como fundamental para poder rastrear todo lo anterior: ¿Qué importancia tenía el alcalde
18 BURDIEL BUENO, I.: «La dama de Blanco. Notas sobre la Biografía Histórica», en BURDIEL BUENO, I. y
PÉREZ LEDESMA, M. (coord.): Liberales, agitadores y conspiradores: Biografías heterodoxas del siglo XIX, Madrid, Espasa, 2000, pp. 17-48.
19 La presencia de este tipo de estudios se han desarrollado, sobre todo, para el siglo XIX de la mano de
Pedro Carasa y su grupo de investigación de Valladolid. Véase: CARASA SOTO,P.(coord.): Ayuntamiento,
Estado y sociedad: los poderes municipales en la España contemporánea, Valladolid, Ayuntamiento de
en un consistorio donde actuaba como máximo representante del régimen? ¿qué papel jugó su carisma y su modelo social para determinar su forma de gobierno?
Estas preguntas se incorporarían a una historia de las élites que dista mucho de realizarse según conceptos y perspectivas pasadas. Por élite, hasta el siglo XVIII, se entendía a los mejores de la sociedad. Tuvo que ser Pareto o Mosca en el siglo XX, con una teoría general de élites, quienes elaboraron el concepto desde el punto de vista politológico, destacando tanto su jerarquía como la desigualdad de grupo que representaban. Con ello pretendían reflejar que, pese a las teorías ideológicas presentes en su momento, cualquier estudio de la sociedad descubría una ley general: siempre existía una minoría que gobierna a la masa. Estos elitistas o «maquiavelianos», como se les ha llamado, atribuyeron fundamentalmente a tres élites: intelectuales, gerentes de la industria y altos funcionarios, los imponentes cambios sociales del siglo XX donde se habían creado nuevas formas de sociedad, de política y de economía.
Otro grupo de personas que pretendían definir el concepto de élite lo relacionaba necesariamente como un conjunto plural individuos, reforzando el carácter grupal y relacional del poder, lo que permitía comprender las apariencias de organización, cohesión, coherencia o unidad que se la habían formulado. Pero lo cierto es que la élite forma grupos, pero no se asocia –se sociabiliza– sufre continuas variaciones y tensiones de pertenencia a esos grupos y esa unidad, de existir, sería aparente.
De todas estas formulaciones teóricas sobre el concepto de élite existen una serie de rasgos que han pervivido en el actual manejo del concepto y que nosotros hemos incorporado a nuestra investigación. Por una lado, la importancia del individuo en la historia, la dualidad o dicotomía social, el papel de conflicto en los hechos históricos –
cuya aparentemente inexistencia, para muchos historiadores, ha llevado a cierta confusión, como en el caso de la transición a la democracia–, o el hecho de que las élites envejecen, se hacen rígidas al pegarse al poder, con ello perdían flexibilidad e impedían el acceso de nuevos miembros.
Avanzando en ese concepto, nos decantaremos por lo señalado por Rivera Otero que ha sintetizado las posiciones anteriores destacando la existencia de una élite política principal formada por individuos
«que en la sociedad detentan niveles de poder que, directa o indirectamente, inciden en los procesos de decisión política, y por los que ocupan las posiciones de poder en las organizaciones e instituciones que conforman el sistema político. Además, existe una élite subsidiaria que sin formar parte de la principal, puede incidir sobre sus decisiones por muy distintos medios»20.
Es por ello que surgen tres conceptos recurrentes sobre los que reflexionaremos en esta tesis y que tienen mucho que ver con las intenciones de esta propuesta de historia cultural o de la práctica política de las élites desde el punto de vista cultural: poder, carisma y liderazgo.
Pues los sujetos aquí trabajados –alcaldes de gran municipio y concejales que los circundan– poseen poder en un contexto dictatorial –sometido a otros– e imponen la voluntad sobre los demás de forma coercitiva: la característica fundamental de este sistema franquista. Y este mismo poder se manifiesta por medio de dos formas culturales: el liderazgo y el carisma.
20 Citado por Pedro Carasa que toma los trabajos de RIVERA OTERO, J. M.: Élites y organización en los
partidos políticos. Un esquema para la interpretación del liderazgo político en las organizaciones partidistas, Santiago de Compostela, 1992. [Tesis doctoral inédita]
El liderazgo resultaría fundamental en el ejercicio de poder, todo líder pertenece a la élite y desarrolla el mismo, haciendo referencia a un proceso basado en las relaciones entre el líder y sus seguidores. El liderazgo de los responsables de las instituciones analizadas es limitado pues siempre vendrá derivado de una autoridad superior que era la que le confería legitimidad. Relacionado con él está el carisma o la creencia de los seguidores del que detenta el poder tiene cualidades excepcionales, un fenómeno de representación y simbolismo que encierra multitud de posibilidades para la historiografía. Así, los alcaldes analizados, como depositarios del poder real del Caudillo, van a tener especial relevancia en el ámbito local, hasta el punto que la distancia gobernador- gobernados fue insalvable. Es por ello por lo que resulta fundamental incorporar ambas categorías a nuestro análisis, el liderazgo y carisma de determinado miembro de la élite tardofranquista que ocupó puestos de poder en el ayuntamiento es fundamental para entender su práctica política y su progresión al frente del propio mandato.
Como ha destacado Genieys, nuestro interés no radica tanto en la naturaleza del régimen, como en las formas de movilización y de legitimación que permitieron a las élites franquistas locales gobernar hasta el final del sistema.
«Así, el régimen político es analizado como un conjunto de variables que determinan las formas y procedimientos de acceso a los principales cargos gubernamentales, las características de los actores que acceden a estos cargos o que son excluidos de ellos, los recursos o las estrategias que pueden utilizar para ocupar estos cargos, y las reglas aplicadas en la formulación de las decisiones, que además comprometen públicamente a estos actores»21.
21 GENIEYS, W.: Las élites españolas ante el cambio de régimen político. Lógica de Estado y dinámicas
Además, no debemos desdeñar la idea sostenida por M. Marín de que estos alcaldes vivían sometidos a las relaciones centro-periferia, donde el peso decisorio de la capital del Estado fue notable. Mantener una presencia constante aquí podía suponer la garantía de satisfacer determinados beneficios para la ciudad gobernada.
Por último, estos sujetos con poder aglutinaron en sus manos políticas públicas que afectarán al ámbito urbano de forma considerable. Urbanismo que, durante la época franquista, fue determinante en el diseño y construcción de unas ciudades en expansión. Es por ello que en nuestra investigación hemos incorporado las ultimas referencias que sobre historia urbana se han ido realizando en los últimos años y, más concretamente, sobre la evolución del pensamiento urbanista durante el franquismo.