Capítulo II: De la teoría y el contexto
2. Consideraciones Conceptuales
2.1. Buscando un eje epistemológico
Los conceptos trabajados a los largo de la investigación han sido puestos en tensión en el trabajo empírico. Este proceso ha dado lugar a la reflexión respecto a la limitante de los encasillamientos disciplinares para abordar los procesos socio territoriales actuales. En esta línea de pensamiento, las posiciones rígidas respecto a la construcción de cada área de conocimiento se disuelven frente a la necesidad de diálogo entre distintos saberes, para dar respuesta a los complejos problemas de la sociedad. En ese sentido, a partir del sustento teórico de distintos autores con diferentes trayectorias disciplinares se ha buscado el nexo que permita abordar el complejo territorial actual caracterizado por la inestabilidad, volatilidad y flexibilidad y que deriva en un especial dinamismo. Captar esta complejidad ha sido un desafío ya que ha requerido de una mirada teórica interdisciplinaria siempre manteniendo el eje territorial sobre el que se desarrolla este trabajo.
2.1.1. Espaciotiempo. Reflexiones para su abordaje en contextos actuales
En la actualidad las nociones de espacio y tiempo tienen connotaciones particulares que requieren de una revisión para mostrar el punto de partida de análisis.
A lo largo de la historia, las sociedades han modificado el ritmo de sus acontecimientos. En la actualidad, los procesos sociales son cada vez más inestables, la durabilidad de los mismos se ve reducida a expresiones cada vez más cortas y, los procesos que en otros momentos históricos permanecían décadas bajo los mismos parámetros, hoy se reducen significativamente. El progreso de la técnica, especialmente la de comunicaciones y transporte, ha compactado las distancias y reducido los tiempos de las relaciones sociales y por consiguiente de la producción del espacio. En este sentido, Zygmunt Bauman (2005), refiere a un contexto que pone en
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duda las certezas y estabilidades del pasado, y califica de “liquidas” las relaciones
humanas en la actualidad.
En este sentido, diversos autores plantean la disolución del tiempo y del espacio frente a la mundialización de la economía y el debilitamiento de las fronteras. Afirmaciones sobre la desterritorialización y deslocalización de los procesos sociales y la pérdida de identidad y singularidades locales, la masificación de la trasnacionalización por sobre los lugares en respuesta a la homogenización y universalidad del sistema capitalista actual, son parte de las ideas expuestas por esta corriente de pensamiento (Badie, 1995, 1996; Braman y Sreberny-Mohammadi, 1996; Geertz y Clifford, 1991; citado en Gimenez, 1999)
Por otro lado, las respuestas a esta corriente por parte de algunos sociólogos, historiadores, geógrafos y economistas (Wallerstein, 1979, 1998; Braudel, 1985; Santos, 2000; Sassen, 1991; Massey, 2008; Haesbaert. R., 2005,2007) interpretan la globalización con énfasis en las naciones decisoras de poder, las empresas trasnacionales y, su influencia desigual hacia el resto de las naciones. Todos estos autores remarcan la necesidad de una base socioterritorial que posibilite la expansión de estos procesos transformándose en un factor clave para el sistema. Desde esta segunda interpretación del sistema capitalista globalizado es desde donde se desarrolla el marco conceptual y la interpretación empírica de este trabajo.
La relevancia de la información en la actualidad (Santos, 1996; Castells, 1997) ha sido el motor de las nuevas formas de organización y tecnologías productivas que aceleraron los tiempos de los procesos, dando lugar a lo que algunos denominan una contracción o compresión del espacio frente al tiempo30. Por otro lado, las discusiones respecto a la pérdida de relevancia del espacio frente al tiempo reducen el concepto de espacio al de distancia en donde se mantiene una noción económica ortodoxa respecto al concepto. El contexto actual no implica la pérdida del referente espacial sobre el referente temporal sino que refiere a una categoría del tiempo, que es el
“tiempo-sincrónico”, en donde existe una tendencia hacia la pérdida de sincronización
inmediata entre eventos; superando la distancia y la limitante de la duración. Queda claro que el tiempo no podría eliminarse como tal y, en este sentido, es que podría expresarse una abolición de la distancia, que tampoco implica una eliminación del espacio; sino una nueva sincronización del espaciotiempo.
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En este sentido, algunos trabajos (Hiernaux, 2006; Massey, 2008; Sassen, 1991) refieren al territorio como base de análisis, reivindican el rol del espacio en la economía global, como ancla desde donde se construyen las estrategias globales, sobre todo aquellas referidas a las empresas u organismos trasnacionales. Teniendo en cuenta estas ideas cabe aclarar que las estrategias globales son construidas a partir del territorio pero no pensadas ni comandadas a partir de él, lo que implica cierta dependencia de los mismos, sobre todo de países periféricos.
Hiernaux (2002: 52) reflexiona respecto al rol de espacio en la globalización y afirma
“el espacio estorba" esta representación de la globalización, no solo por representar
una variable en sí, sino porque tiene un comportamiento extremadamente difícil de
aprehender” y, agrega que “los procesos sociales (incluyendo los procesos
económicos) tienden a sedimentarse en el espacio”. Esta afirmación puede leerse como procesos sociales que imprimen capas sobre el espacio, o huellas temporales de procesos de producción socio-espacial, o lo que Santos denomina rugosidades en el espacio (Santos, 1996). Esta cualidad de los procesos sociales se complejiza cuando se suman procesos sociales globales, ya que las capas temporales espaciales o rugosidades en el espacio, adquieren un significado multiescalar.
Asimismo, en el marco del sistema capitalista actual, la “flexibilidad” es una de las
características del proceso de reestructuración productiva global. Esta se genera desde el territorio y, es por ello, que las estrategias globales se construyen desde allí,
“lo global también es producido localmente; y las fuerzas globales son tan materiales y reales como la identidad local” (Massey, 2008: 30). Podemos afirmar entonces que multiescalaridad y flexibilidad son cualidades características del proceso de reestructuración productiva actual e implican una malla de relaciones socio productivas en el territorio.
En este sentido, se sostiene la significación del territorio en el contexto actual pero desde una (re)significación del concepto a partir de la (re)interpretación de la sociedad actual. La globalización es asimilada por los territorios de diferentes formas y es justamente esa diferenciación la que genera desequilibrios territoriales. Esto produce importantes desigualdades regionales y al mismo tiempo se conforma como una atracción para la localización y obtención de ganancias de las empresas globalizadas. Tal como afirma Laurelli (2008: 17) existen “nuevas formas de fragmentación y de organización social; irrumpen las redes, locales y globales; se aceleran las comunicaciones y, finalmente, mutan las referencias temporales; viéndose las antiguas constantes de tiempo y espacio, profundamente cuestionadas”.
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Queda claro que, los procesos sociales no se dan en el tiempo sin el espacio, “el espacio es tiempo condensado” (Santos, 2000: 165). Los análisis en donde ambos conceptos se analizan en paralelo dejan de lado la dialéctica empírica existente entre ambos. Se considera que se debe acudir a la convergencia espaciotiempo (Tomadoni, 2007) ya que las sociedades se desarrollan en esa convergencia y no en esferas paralelas de espacios y tiempos. Wallerstein (1998: 153) sostiene que el tiempo toma sentido cuando se identifica una contraparte espacial de la categoría del tiempo social. El espacio es “tiempo cristalizado” (Santos, 1994) que podríamos decir, en la
actualidad está marcado por la rapidez con las que suceden los procesos sociales sobre él. Así el pasado está en el presente y es ese el sentido del espaciotiempo.