1.- MATRICULARSE EN LA ESCUELA DE LA ADVERSIDAD.- Por lo menos durante
algún tiempo. Es en la Universidad de Golpes Duros donde el joven se fortalece y se prepara para una gran labor. En ello se entrenan los músculos, se ejercita la inteligencia a la resolución de problemas difíciles, se acostumbra al alumno a la fatiga, se pasa hambre y sed y se resisten los rigores del frío y del calor.
Es una escuela áspera pero fortalecedora. De un joven corriente puede hacer todo un hombre. En ella se han educado personajes célebres. Mientras la pobreza no sea extrema --pues entonces degenera al individuo--, se la puede llamar el sexto estudio.
“Me he paseado por el país de la pobreza como a través de un país de maravillas. He viajado por él no como turista, sino como indígena iniciado en los secretos del terreno, enemigo de las grandes carreteras, huésped de los rincones ignorados. Y he hallado más hermosas las florecillas de esos bosques y de esos campos que toda la flora delicada de los jardines de lujo y de los tibios invernaderos. A ti va mi saludo, pobreza de la gente humilde, sobria, laboriosa, económica y generosa; pobreza de los campesinos y de los marineros que no envidian a nadie; pobreza de los estudiantes que no tienen más que una cama, una mesa y algunos libros queridos, pero que viven en las alturas y que se sienten más ricos que los amos del mundo; pobreza de los artistas que no tienen más que un amor, la belleza, y una pasión, el ideal; pobreza de los investigadores científicos, que olvidando las horas que pasan y el placer que atrae, van como cazadores por ásperos caminos, por precipicios y oscuridades, siguiendo la fascinadora senda de lo desconocido; pobreza de los pensadores atormentados por el infinito, inclinados sobre los problemas del mundo. Pobreza, ¡yo te saludo!”— Wagner.
La cumbre nos da la lección de enseñarnos a pasar sin comodidades, el desprecio a la comodidad es una de las evidentes superioridades de los pueblos de casta ibérica. — Unamuno
La facilidad tiende al relajamiento del carácter. Si la vida fuera un cuento de hadas, la energía se desvanecería, la inteligencia disminuiría, la moral se resentiría, y una melancolía espantosa invadiría el mundo. Las comodidades y la blandura han precedido a través de los siglos la decadencia de las naciones. Las causas de la ruina de Pentápolis fueron “La hartura de pan y el reposo próspero”. La decadencia de los imperios de la antigüedad tuvo las mismas causas y la historia emitirá un juicio semejante sobre algunas
de las grandes naciones de los tiempos modernos. Venus ha resultado más disolvente que Marte.
La degeneración de la raza negra obedece, en parte, a la misma causa. No viéndose obligados a trabajar para comer, se fueron relajando hasta perder la noción de sembrar para recoger, porque no se siembra y se cosecha en el mismo día. El frío, el clima adverso, y la civilización ha ido emigrando a las zonas frías. La enseñanza de la historia es que la excesiva abundancia ha sido más perjudicial para los pueblos que una relativa escasez. Comprobamos el mismo proceso en algunos individuos a quienes sonrió la fortuna. Habían empezado bien su carrera, pero cuando alcanzaron el bienestar y la calma olvidaron sus ideales, perdieron la combatividad, y las pasiones se apoderaron de ellos despóticamente. ¡Ojo cuando todo va bien! No abandone su auto vigilancia. Prosiga diariamente la cultura de su personalidad. De ese modo, no sólo evitará la disolución de su individualidad, sino que se hallará preparado para el momento – que siempre llega—en que se renueven las dificultades.
La hora de la victoria no está exenta de escollos y los campeones de la vida no se hallan a cubierto de sus peligros. No se duerma, pues, sobre sus laureles. ¿No fue la causa del hundimiento del “Titánic” la excesiva confianza? No consideraron ni la posibilidad de que pudiera aparecer un obstáculo escondido que fuese capaz de hacerles naufragar. Pero esta confianza ciega no les evitó la ruina que de repente les vino.
Resulta, pues, para los jóvenes, más peligrosa la prosperidad, que la adversidad. La comodidad y la abundancia producen el aletargamiento de las facultades combativas. Pero haciendo frente a los peligros se desarrolla la virilidad.
No le duela el haberse esforzado, aunque no haya logrado el éxito. Más tarde comprenderá que no ha sido un tiempo perdido, porque tales esfuerzos, privaciones y luchas serán los fundamentos de su provenir.
AME LA ADVERSIDAD.
2.- MANTENGA SIEMPRE VIVA LA COMBATIVIDAD. Practique el esfuerzo pequeño
y diario. Este sencillo ascetismo, este pequeño heroísmo, este espíritu de iniciativa, este empleo diario de la fuerza de voluntad es como la prima que se paga en el seguro contra incendios, que no reporta beneficios inmediatos, pero que en la hora del siniestro salva de la ruina.
Si hace esto, cuando llegue la hora de la prueba, cuando el viento de la adversidad arrastre a muchos de los que le rodean como hojas en tiempo otoñal, cuando todo oscile a su alrededor, usted permanecerá firme como una roca, porque habrá mantenido su combatividad.
3.- ANHELE CON AVIDEZ SUBIR MÁS ALTO.- No se detenga en su marcha
ascendente. Aún hay nuevas alturas que escalar. No deje que sus energías duerman, que no sólo se estanca el agua en el valle, sino también en la montaña. Eleve cada año el nivel de su vida. Acreciente su habilidad y prolongue su juventud. Que la aprobación, los aplausos y el triunfo le anestesien. Manténgase alerta y siga trabajando.