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ARTE EN EL MONASTERIO MEDIEVAL DE SAN JUAN DE LA PEÑA

2.2. Capiteles del Maestro de San Juan de la Peña (hacia 1185-1195)

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LAPEÑA PAUL, A., I., El monasterio de San Juan de la Peña en la Edad Media: desde sus orígenes hasta 1410, CAI, Zaragoza, 1989, pp. 308 y ss.

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Los nichos del panteón de nobles del monasterio de San Juan de la Peña poseen un alto grado de similitud con la tumba románica de Alfonso I el Batallador, formada por un nicho semicircular abocinado, con una arquivolta de bolas y una moldura de taqueado jaqués que enmarcan un crismón, que se conserva en la capilla de San Bartolomé del claustro de San Pedro el Viejo de Huesca, a donde fue trasladada en 1845 desde la abadía de Montearagón. Además, la decoración que ocupa varios nichos del panteón pinatense confirma una vinculación con el arte románico jaqués: tanto el que representa al alma de un difunto llevada por dos ángeles sobre un cortejo fúnebre, que tradicionalmente se considera como una versión de las escenas del frente principal del sarcófago de Doña Sancha, como los nichos ocupados por círculos que, a modo de crismón sin labrar, poseen ocho radios en su interior, ya que esta decoración se reconoce en el tímpano de la pequeña portada meridional de la iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós. Por último, las figurillas femeninas y zoomomorfas esculpidas bajo las molduras ajedrezadas que enmarcan los nichos del registro superior constituyen una versión humilde de la iconografía románica de cariátides y atlantes, ampliamente difundida en la escultura románica de Europa meridional, que posee sus ejemplos más cercanos en las obras de la escuela bearnesa al otro lado de los Pirineos, como son las portadas occidentales de Santa María de Oloron (hacia 1120-1130) y Santa Fe de Morlaàs (Pyrenèes-Atlántiques).

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Las dos únicas arquerías románicas que se conservan en el claustro de San Juan de la Peña pertenecen a una campaña constructiva tardía, datable hacia 1190, que vendría a finalizar la fase anterior de principios del siglo XII. Son obras de estilo tardorrománico, no tan evidente en el diseño arquitectónico de sus arcos (fig. 41), que debían respetar las formas de la construcción precedente, como en la temática de sus capiteles, que, según se verá más adelante, se adecúa al prototipo iconográfico más característico en la escultura castellana, navarra y aragonesa de finales del siglo XII.

La etapa final del claustro de San Juan de la Peña se atribuye tradicionalmente al "Maestro de San Juan de la Peña" o "Maestro de Agüero", un supuesto artista románico anónimo que habría desarrollado su actividad a finales del siglo XII en diversas poblaciones localizadas en la comarca zaragozana de Cinco Villas y en su entorno inmediato, en las provincias de Navarra y de Huesca. Sus esculturas constituyen un grupo estilístico homogéneo, tanto en sus rasgos formales como en los iconográficos, que ha atraido la atención de numerosos investigadores desde principios del siglo XX; algunos estudios más recientes, sin embargo, tienden a dudar de la autenticidad histórica de este artista, por considerar que su producción es demasiado extensa para poder atribuirse el trabajo de un sólo escultor13.

En nuestra opinión, las obras que se atribuyen al maestro de San Juan de la Peña demuestran haber sido realizadas bajo el sistema laboral de los maestros directores de taller del período tardorrománico, que preludian el perfil de los grandes maestros de obras del gótico. Así, sus realizaciones se deben sin duda al trabajo colectivo de un equipo, pero permiten vislumbrar la existencia de un maestro principal que actúa como centro motor del taller: esculpe las principales tallas, posee un repertorio propio de símbolos, reúne

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Las referencias bibliográficas sobre la obra del Maestro de San Juan de la Peña son muy numerosas, aunque en su mayoría se aproximan al tema con brevedad y desde perspectivas tangenciales, planteando diversas cuestiones que se hallan pendientes de resolver. Por orden cronológico, los principales estudios son los siguientes: KINGSLEY PORTER, A., Spanish Romanesque Sculpture, vol II, New York, 1928, p. 30, 33 y 34; ABBAD RÍOS, F., El maestro románico de Agüero, en “Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas” nº 3, Buenos Aires, 1950, p. 15-25; CROZET, R., Recherches sur la sculpture romane en Navarre et Aragón, VII: sur les traces d'un sculpterur, en “Cahiers de Civilisation Medievale” XI, Poitiers, 1968, p. 41-57; GÓMEZ DE VALENZUELA, M., El calendario románico esculpido en la iglesia de El Frago en Cinco Villas, en “Homenaje a Don José María Lacarra”, vol. I, 1977, p. 307-319; LACOSTE, J., Le Maître de San Juan de la Peña. Siècle XII, en “Les cahiers de Saint Michel de Cuxá” nº 10, 1979, p. 175-189; La escultura románica en Aragón en el siglo XII, en “Signos, Arte y cultura en el Alto Aragón Medieval”, Jaca-Huesca, 1993, p. 111-119; PATTON, P. A., The cloister of San Juan de la Peña and Monumental Sculpture in Aragón and Navarre, Dissertation, Boston University, 1994; ASANO, H., Sobre los capiteles del claustro de San Pedro el Viejo de Huesca, en “Historia del Arte” nº 140, Tokio, 1996, p. 121– 137; MELERO MONEO, M., El llamado taller de San Juan de la Peña, problemas planteados y nuevas teorías, en “Locus Amoenus”, Universitat Autònoma de Barcelona, 1996, p. 47-60; GARCIA LLORET, J. L., Tres portadas románicas poco conocidas del taller del Maestro de Agüero en las iglesias de San Antón en Tauste (Zaragoza), San Miguel en Almudévar (Huesca) y San Salvador en Luesia (Zaragoza), en “Suessetania” nº 18, 1999, p. 28-44.

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influencias de diversa procedencia bajo un sello particular, diseña los conjuntos a decorar e incluso parece ser el ideador de algunos programas iconográficos.

El estilo del maestro de San Juan de la Peña se reconoce tradicionalmente en la repetición de dos rasgos formales, los ojos abombados en los rostros humanos y un tipo de pliegue "de muescas" en las telas, si bien su obra manifiesta otras constantes menos conocidas que afectan a la repetición de determinados temas, al vocabulario iconográfico empleado y a su lenguaje decorativo. Sus esculturas, que se adecúan a tres tipos de marcos arquitectónicos: portadas, pilares constructivos y arquerías de claustros, se localizan en siete iglesias de la comarca de Cinco Villas (San Felices de Uncastillo, San Gil de Luna, San Salvador de Ejea, San Antón de Tauste, San Salvador de Luesia, San Nicolás de El Frago y San Miguel de Biota), un templo navarro (Santa María la real de Sangüesa), dos iglesias oscenses (Santiago de Agüero y San Miguel de Almudévar) y en los claustros monacales de San Juan de la Peña y de San Pedro el Viejo de Huesca14.

El claustro de San Juan de la Peña es una de las realizaciones más destacadas del anónimo maestro de Agüero y la que mejor representa su etapa de madurez estilística. Las figuras de sus capiteles demuestran una ejecución muy cercana a la de las tallas que se le atribuyen en la fachada sur de Santa María la Real de Sangüesa (fig. 42; comparar con fig. 44), el claustro de San Pedro el Viejo de Huesca (fig. 43; comparar con fig. 46) y las portadas meridionales de Santiago de Agüero y San Nicolás de El Frago. Además, sus representaciones, que comprenden escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento, reproducen los mismos modelos que se encuentran trasladados a las dovelas de la portada norte de San Salvador de Ejea y a los capiteles de la portada oeste de San Salvador de Luesia.

El programa iconográfico del claustro de San Juan de la Peña se inicia con representaciones relativas al Génesis en el machón noreste y continúa hasta el final de la arquería oeste con los ciclos del Nacimiento y la Vida Pública de Jesucristo.

2.2.1. Ciclo del Génesis

El ciclo del Génesis se desarrolla entre los capiteles nº 1 y 2, adosados al machón noreste del claustro, y el primer capitel, nº 3, de la arquería norte, con escenas referentes al ciclo de Adán y Eva y a la vida de sus hijos Caín y Abel. Aparte, en una cara del capitel nº 6, que pertenece al ciclo del Nacimiento

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Para una catalogación de las obras atribuibles al maestro de San Juan de la Peña véase GARCIA LLORET, J.L., Tres portadas románicas poco conocidas..., artículo citado, p. 44.

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de Jesús, se localiza una composición enigmática que posiblemente se refiera, fuera de contexto, al asesinato de Caín en manos de Abel.

1. Creación de Adán y Eva (Gen. 2. 7-25). Dos fustes adosados al machón