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Capítulo II. La conectividad en el discurso académico

2.3. Caracterización de los marcadores discursivos

La definición de los MD remite a características morfosintácticas, semánticas y pragmáticas que explicaremos de seguido en este apartado. Nuestra exposición mostrará no solo el conjunto de características aprobadas por la comunidad académica para definir un MD, sino también algunas excepciones con respecto a este conjunto que deben tenerse en cuenta.

Martín Zorraquino y Portolés (1999), Martín Zorraquino (2008, 2010) y Portolés (2001) han establecido cuatro características para los MD. La primera consiste en su carácter extrapredicativo, es decir, no cumplen función lingüística alguna en la predicación oracional; por consiguiente, son elementos marginales o parentéticos23 que orientan la

interpretación del contenido entre dos o más cláusulas explícitas o una cláusula explícita y otra implícita (Martín Zorraquino, 2010).

23 Sin embargo, Martín Zorraquino y Portolés (1999) señalan que los MD pueden preceder a constituyentes léxicos y sintagmáticos menores a la oración (p. ej., sustantivos, adjetivos, adverbios, sintagmas preposicionales, sintagmas verbales y oraciones), como se aprecia en el siguiente ejemplo: “[…] el autor de esos pasos tan separados tiene, no obstante, una altura escasa” (Martín Zorraquino & Portolés, 1999, p. 4070).

Este carácter extrapredicativo se refleja en el diferente comportamiento que tienen los “adverbios marcadores” frente a adverbios que inciden en la predicación oracional. Así, los “adverbios marcadores” no pueden coordinarse entre sí (p. ej., “Oye y mira, estoy harta de tus tonterías”, Martín Zorraquino, 2008, p. 39), pero pueden yuxtaponerse o colocarse de

forma contigua (p. ej., “Oye, mira, estoy harta de tus tonterías”, Martín Zorraquino, 2008, p. 39); no admiten gradación cualitativa (p. ej., “Ha ganado, muy desde luego”, Martín

Zorraquino, 2008, p. 39) ni cuantificación (p. ej., “Ha ganado, desde luego del todo”, Martín Zorraquino, 2008, p. 39) ni negación (p. ej., “Ha ganado, no desde luego” (Martín Zorraquino, 2008, p. 39); no pueden ser destacados por una perífrasis de relativo (p. ej., “Fue por consiguiente por lo que Antonio renunció al premio”, Martín Zorraquino & Portolés, 1999, p. 4067) y suelen estar delimitados en la lengua oral por pausas posteriores y, a veces, anteriores. En la lengua escrita estas pausas se reemplazan por comas (p. ej., “Bien, haré el trabajo”, Martín Zorraquino & Portolés, 1999, p. 4064); sin embargo, pueden estar ausentes (Martín Zorraquino, 2008) (p. ej., “Me encontré pues con una situación terrible –sin poder fumar y en consecuencia escribir– […]”, Martín Zorraquino & Portolés, 1999, p. 4065). La segunda es la tenencia de significado procedimental. Martín Zorraquino y Portolés (1999) lo definen como “una serie de instrucciones semánticas que guía las inferencias que se han de efectuar de los distintos miembros del discurso –o cláusulas– en los que aparecen estas unidades (o MD)” (p. 4072). Sin embargo, en la actualidad se ha consensuado que si bien la mayoría de los MD tiene significado procedimental (p. ej., sin

embargo, pero), otros exhiben concomitantemente un significado conceptual y

procedimental (p. ej., por último, en último término, en primer lugar, primero, segundo, en

resumen, en otras palabras, etc.) (Murillo, 2010; Portolés, 2001). Comenta Murillo (2010)

que la coincidencia de ambos significados en un mismo MD se debe a un proceso de gramaticalización24 en el cual los significados procedimentales se han desarrollado a partir

de recursos conceptuales preexistentes,25 lo que vendría a explicar la influencia que ejerce

el elemento léxico en el significado de los MD.

24 Entendemos por gramaticalización el proceso por el cual los recursos lingüísticos pasan a ser más abstractos o más instrumentales que aquellos que los han originado. Por ejemplo, en la conformación del MD desde luego la palabra luego ya ha dejado de significar ya o inmediatamente y ha pasado a expresar el acuerdo total por parte del hablante/escritor (Martín Zorraquino, 2010, p.112).

25 Señala Portolés (2001) que, efectivamente, algunos MD del español mantienen en cierta medida un significado conceptual como consecuencia de su evolución histórica. Un ejemplo lo constituye en cambio que en el siglo XIX tenía un significado conceptual de cambio –similar al actual a cambio– y hoy si bien su significado de procesamiento se circunscribe a contrastar el contenido de dos cláusulas, también es cierto que perdura tal connotación.

La tercera es la invariabilidad. Para Martín Zorraquino y Portolés (1999), Martín Zorraquino (2008, 2010) y Portolés (2001), los MD no aceptan cambios de flexión ni cambios en su estructura; tampoco reciben especificadores ni complementos, debido a que han consolidado los procesos de lexicalización26 y gramaticalización. Por ejemplo, portanto

no admite ningún cambio de flexión como sí lo hace por este motivo27 (p. ej., “por tantos”

frente a “por estos motivos”, Portolés, 2001, p. 57), el cual también recibe especificadores y complementos al ser una forma gramatical no fijada (p. ej., “hasta por esos pequeños

motivos”, Portolés, 2001, p. 57).

Sin embargo, no podemos afirmar que la totalidad de los MD sea invariable, ya que dentro del repertorio de adverbios y locuciones adverbiales hay algunos que no han completado el proceso de lexicalización y gramaticalización –o fijación– (Martín Zorraquino & Portolés, 1999; Martín Zorraquino 2008, 2010; Portolés, 2001). Ejemplo de ello son de

todos modos, de igual modo y de cualquier modo que reemplazan un sustantivo por otro,

con lo cual surgen las variantes de todas maneras/formas, de igual manera/forma, de

cualquier manera/forma (Garcés Gómez, 2008; Martín Zorraquino & Portolés, 2001) (p. ej.,

“Llegaré lo antes posible; de todos modos/formas/maneras, no me esperéis para comenzar la reunión”, Garcés Gómez, 2008, p. 19); también lo es sin duda que presenta ciertas variantes conformadas por un MD original y un especificador, o bien, algún tipo de complemento, a saber: sin duda alguna, sin ninguna duda, sin duda de ningún género (Martín Zorraquino, 2010) (p. ej., “Sin duda, Juan ha vuelto de vacaciones”, Martín Zorraquino, 2010, p. 106).

Si bien los MD del tipo con todo y por el contrario presentan variantes –aun con todo,

con todo y con eso y antes por el contrario–, cada una de estas constituye un MD distinto,

pues los especificadores y complementos no pueden ser reemplazados por otros similares, lo cual verifica el nuevo estatus adverbial del MD, al ser formas lexicalizadas y gramaticalizadas (Portolés, 2001).

26 Entendemos por lexicalización el proceso por el cual un conjunto de constituyentes se reduce a una unidad inanalizable por haberse convertido en una forma fija o invariable. Así, los constituyentes del MD desde luego que provienen de la frase adverbial conformada por desde más luego son inanalizables en forma separada (Martín Zorraquino, 2010, p.112).

27 De acuerdo con Martín Zorraquino y Portolés (1999) y Portolés (2001), existen otros sintagmas que presentan un comportamiento gramatical similar al de por este motivo y, en consecuencia, no los incluyen en la categoría de MD. Algunos de ellos son por ello, por eso, por esto, por esta razón/causa, a causa de esto.

La cuarta es la movilidad distribucional. En términos generales, los MD pueden ocupar tres posiciones en las cláusulas en las que se hallan: inicial, intermedia y final (p. ej.,

sin embargo, desde luego, en cambio). No obstante, la categoría gramatical de la que

provenga el MD determinará las reglas de distribución. Así, los MD que gramaticalmente son adverbios, locuciones adverbiales e interjecciones presentan mayor movilidad (p. ej., “Juan estaba cansado. Continuó, no obstante, su camino” o “Juan estaba cansado. No

obstante, continuó su camino”, Martín Zorraquino & Portolés, 1999, p. 4063); en cambio, las

conjunciones tienen más limitaciones posicionales y suelen introducir cláusulas si no aparecen con otros MD (p. ej., “En eso hemos madurado un poco a lo largo de todos estos días; es decir, que somos más conscientes”, Martín Zorraquino & Portolés, 1999, p. 4064), a excepción de pues que puede intercalarse entre diversos elementos de la cláusula (Martín Zorraquino & Portolés, 1999; Martín Zorraquino, 2008) (p. ej., “Pues yo, pues ¿qué quieres que te diga?, pues me siento muy aragonesa”, Martín Zorraquino, 2008, p. 44).

Pese a que, en términos generales, los MD han sido calificados como recursos lingüísticos invariables, extrapredicativos, parentéticos, con movilidad posicional y con significado procedimental, nos damos cuenta de que solo una porción del gran inventario de MD las contiene (Borreguero Zuloaga, 2015).

Algunos se hallan totalmente lexicalizados y gramaticalizados (p. ej., es decir, sin embargo,

por consiguiente, etc.) en contraposición a otros que lo están menos y, por ende, aceptan

cambios en su estructura, especificadores y complementos (p. ej., dicho sea de paso, sin

duda, para empezar, al contrario, etc.) (Martín Zorraquino & Portolés, 1999; Martín

Zorraquino, 2010; Portolés, 2001). Algunos tienen un margen más amplio de movilidad posicional (p. ej., sin embargo, incluso, además, etc.) que otros (p. ej., y, pero, es decir, o

sea, en otras palabras, etc.) y no todos exhiben el mismo tipo de significado, de manera que

hay MD con un significado procedimental (p. ej., sin embargo, además, etc.) y otros con uno “híbrido” entre lo conceptual y lo procedimental (p. ej., en síntesis, en suma, en resumen,

por otro lado, etc.). Esto no significa que se deban excluir de la categoría de MD, sino se

deben considerar un “representante no prototípico de la clase de los marcadores” (Borreguero Zuloaga, 2015, p. 155). Por tanto, estas características que acabamos de resumir deben tener, ante todo, un carácter orientador.

Expuesta la caracterización que nos permite situar los recursos de conectividad, en el próximo apartado una serie de investigaciones empíricas expone cómo se han comportado tales recursos en el desarrollo del discurso académico.