La Ley Federal de Educación y la Ley de Educación Superior constituyen la normativa nacional básica en relación con la validez nacional de los estudios y los títulos ofrecidos por los institutos superiores no universitarios, dependientes o supervisados por las autoridades educativas provinciales y del Consejo Federal de Cultura y Educación
La Ley Federal, en su artículo 53, estableció que al Poder Ejecutivo Nacional, a través del Ministerio de Educación, le corresponde “dictar normas generales de títulos y de estudios, estableciendo la validez automática de los planes concertados en el seno del Consejo Federal de Cultura y Educación”. El decreto Nº 1.276 del año 1996 fijó el régimen para ello; en
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La información completa sobre universidades y carreras que se dictan en cada una de ellas está publicada en Guía de Estudios Universitarios y Terciarios de la República Argentina y en Guía del Estudiante, Lázara Grupo Editor.
cuanto a los títulos de la educación superior no universitaria el decreto dispuso que la validez nacional de los estudios y títulos docentes tendrían vigencia luego de su legalización por parte de cada jurisdicción y por las universidades nacionales que correspondan, teniendo en cuenta el cumplimiento de los Contenidos Básicos Comunes de la Formación Docente, aprobados por el Consejo Federal de Cultura y Educación, y de los criterios de calidad establecidos por el Consejo Federal y por el Consejo de Universidades.
El artículo 23 de la Ley de Educación Superior establece criterios similares, tanto para los títulos docentes como para aquellos de carácter humanístico, social, artístico o técnico- profesional, que habiliten para continuar estudios o para el desempeño de actividades reguladas por el Estado, cuyo ejercicio pudiese poner en riesgo de modo directo la salud, la seguridad, los derechos o los bienes de los habitantes. El resto de las carreras terciarias técnicas no requeriría reconocimiento oficial nacional.
En el año 1998 la Resolución Ministerial Nº 2.540 estableció, en forma muy reglamentarista, los requisitos que deben cumplir los títulos y certificados docentes de nivel superior no universitario para obtener la validez nacional, incluyendo los de acreditación de instituciones y carreras, como se explicará en el capítulo 7. Según el Informe de la Subcomisión Nº 2 de la CONEDUS, estas exigencias significarían una “recentralización” de las decisiones políticas en el ámbito nacional del sistema educativo.
En lo referido a las carreras y títulos intermedios o de pregrado universitarios rige la normativa sobre universidades, explicada en el punto anterior.
2.2. La oferta de carreras y títulos
La educación superior no universitaria ha atendido históricamente a la formación docente; desde las primeras décadas del siglo XX se ha ocupado de la formación de profesores para la enseñanza media y la propia educación superior. Algunos de sus egresados más significativos también han sido profesores universitarios. En la década del 70 se transfirió la formación de docentes para la escuela primaria al nivel superior, por lo que se amplió significativamente el número de instituciones y de alumnos.
Además de la formación de docentes, la educación no universitaria se ocupaba de algunas carreras técnicas vinculadas con las profesiones paramédicas (enfermería, radiología,
instrumentista, etc.), con el servicio social, con las comunicaciones, y con ciertos oficios tecnológicos, como continuación de la formación técnica de nivel medio. También ofrecía las carreras artísticas.
En las décadas del 80 y del 90 aparecieron requerimientos para desempeñarse en tareas relativamente nuevas, que no fueron atendidas por las universidades por lo que se crearon en el ámbito no universitario. Esto ocurrió, en especial, con la necesidad de formación de técnicos para la informática, el diseño en un espectro muy amplio, el turismo, la hotelería y la gastronomía, nuevas profesiones paramédicas y de asistencia social y otras vinculadas con nuevas tecnologías, tanto de carácter productivo como de gestión.
En la década del 70 un alto número de instituciones de formación docente vieron reducir significativamente su demanda, por lo que muchas generaron un amplio espectro de carreras de carácter supuestamente técnico pero sin una definición clara de su perfil laboral y de sus competencias específicas. Todo esto ha llevado a una oferta muy amplia y diversificada, a veces competitiva con la ofrecida por las universidades y con características casi anárquicas.
En el Informe de la CONEDUS se señala que se ofrecen en la educación superior universitaria y no universitaria carreras cortas y tecnicaturas cuyas descripciones de títulos y duración no se distinguen entre sí, lo que provoca situaciones de confusión tales como: títulos idénticos con duración diferente de las carreras; títulos idénticos con la misma duración, ofrecidos tanto por universidades como por institutos no universitarios; títulos diferentes ofrecidos por instituciones diferentes con igual duración de la carrera.
Según este Informe existen en el país 6.965 ofertas de carreras y títulos ofrecidos por el conjunto de la educación superior no universitaria. Sumando esta oferta a la de las instituciones universitarias, ya señalada, (4.219 títulos) se llega en total, según el Mapa de la Oferta elaborado, a 11.184 ofertas de títulos en la totalidad de la educación superior, tanto universitaria como no universitaria.
La distribución de la oferta de títulos en la no universitaria, en números y en porcentaje por regiones, es la siguiente:
- Metropolitana 1.557 (22,3%) - Bonaerense 1.204 (17,3%)
- Centro Este 1.176 (16,9%) - Centro Oeste 1.061 (15,2%) - Nordeste 647 ( 9,3%) - Sur 627 ( 9,0%)
Fuente: Dirié, C. y equipo (2002)
La composición relativa (en %) de la oferta de títulos de las instituciones no universitarias de cada región por áreas disciplinarias es la siguiente:
Áreas Bonaerense Centro E. Centro O. Metropol. NE NO Sur Total
Cs. Aplicadas y Tecnológicas 16,0 20,6 18,1 13,8 16,9 11,7 16,9 16,4 Cs. Básicas 5,0 5,0 4,0 4,0 6,8 8,2 2,6 4,9 Cs. de la Salud 6,5 4,8 4,0 12,3 3,5 5,6 4,1 6,5 Cs. Humanas 47,0 44,4 45,5 49,3 47,0 54,3 42,1 47,1 Cs. Sociales 25,0 24,7 25,4 20,6 25,0 20,1 34,3 24,4 Sin especificar 0,5 0,4 3,1 0,0 0,9 0,0 0,0 0,7
Fuente: Dirié, C. y equipo (2002)
Es de señalar la fuerte predominancia de las carreras de Ciencias Humanas y de Ciencias Sociales, la mayoría de ellas vinculadas con la formación docente. A nivel nacional representan el 71,5% de la oferta y en algunas regiones superan esa participación: el 76,4% en el Sur y el 74,4% en el Noroeste.
En cuanto a carreras, las que ofrecen mayor número de títulos son las de Educación (28,0%), de Economía y Administración (12,4%), de Informática (8,5%) y de Artes (8,2%) En la región Metropolitana es importante la participación de las carreras Paramédicas y de Auxiliares de Medicina con el 12 %.
Es de señalar la diversidad de denominaciones de los títulos ofrecidos, lo que genera confusiones en el mercado de trabajo. Se utilizan las denominaciones, según los casos, de Idóneo, Experto, Especialista, Auxiliar y/o Ayudante, Asistente, Profesional, Perito, Analista, Técnico, Técnico Superior y, en otros casos, directamente el nombre de la especialidad, como ser: Despachante, Enólogo, Fonoaudiólogo, Locutor, Periodista, Terapeuta Físico, Actor, Archivista, Secretario/a, etc.
Las duraciones de las carreras son también variables: van de uno a cuatro años, aunque la mayoría son de dos o tres años.
La reorganización de la oferta académica de las carreras terciarias o de pregrado es muy urgente ya que la situación actual afecta negativamente al número cada vez mayor de estudiantes que las cursan, ya que la anarquía en materia de denominaciones, de duraciones, de competencias y los disímiles niveles de calidad y pertinencia genera serios problemas para el desempeño laboral de los egresados. En relación con ello, también se hace necesario plantearse la articulación académica entre las instituciones universitarias y las no universitarias, como ya ha sido sugerido en otros capítulos. La confusa situación en materia de carreras, planes de estudio y denominaciones de los títulos dificulta mucho dicha articulación.
Las propuestas sobre organización de colegios universitarios, considerados en el capítulo 3, requieren también, para ser implementados eficazmente, un ordenamiento de la oferta actual de las carreras terciarias.
3. Carreras de posgrado