El caso de Mussolini
#ice Carrel, hablando de la talla, 1ue en general los indi!iduos más sensibles, despiertos y resistentes, no son grandes: y otro tanto ocurre con los hombres de genio Mussolini era de talla mediana y 9apoleón era pe1ueXo. )sí se epresa Carrel en el tercer capítulo de su libro: y en el s5ptimo, al re$erirse a )los grandes conductores de pueblos2, menciona particularmente a tres C5sar, 9apoleón y Mussolini.
El ilustre cientí$ico $ranc5s admiraba a &enito )milcare )ndrea Mussolini, y lo admiraba tanto, 1ue lo tu!o por genio.
8o he leído dos biogra$ías de Mussolini la de Margherita "ar$atti y la de Gio!anni de Luna: y además las con!ersaciones entre Mussolini y Emil LudYig.
Mi impresión, en resumidas cuentas, es 1ue Mussolini era talentoso y auda, pero no genial.
0res $ueron, a -uicio de "ar$atti, las características de su personalidad la ambición, la grande0a y el desprecio.
La grandea era para Mussolini metro y esencia, aun1ue al $inal no supo ser grande.
9o habremos de pedir, ciertamente, a todos los -e$es y caudillos de nombradía, grandea en el acabamiento, pero sí consecuencia, por1ue de lo contrario no sería la suya terminación digna ni condigna.
) lo 1ue !oy es a esto por haber pro$esado Mussolini el culto de la !irilidad, debió tener un $inal acorde con esa pro$esión un $inal de macho. Pero no: cuando los guerrilleros de la Nesistencia lo prendieron, Mussolini se acurrucaba, escondi5ndose, en el $ondo de un camión de las $ueras armadas alemanas.
El acabamiento eserable de Loe de Aguirre
El acabamiento eserable de Loe de Aguirre
)sí no terminan los !alientes. Los !alientes terminan como Lope de )guirre, por e-emplo, 1uien tu!o la consecuencia y la elegancia, 1ue otros bra!ucones no tienen, de en$rentar resueltamente la muerte, de no arrugarse ante ella, segn dice, y bien,
Fernando #ía+Pla-a. O$f . Fernando #ía+Pla-a, +escubrimiento 3articular del 7ma0onas. &arcelona, Plaa f an5s, >BHH, >SA+>[email protected]
El primer arcabuao 1ue le dispararon lo hirió solamente en un muslo. Lope de )guirre sonrió y di-o
)*se tiro no vale.2
Inmediatamente recibió otro en pleno pecho. )P^se síQ2, eclamó con !o entrecortada, y cayó.
Cayó sin arredrarse ni atemoriarse: antes bien, desa$iante e insolente, como 1uien escupe por el colmillo.
)ntes de 1ue lo arcabucearan, tu!o la ocurrencia atro de hundirle en el pecho, a su mismísima hi-a, un puXal, pese a la interposición de la 0orralba.
)*ncomiéndate a +ios (le di/o(! que no quiero que! muerto yo! vengas a ser una mala mu/er ni que te llamen la hi/a del traidor.2
8 en diciendo esto, el sanguinario Lope de )guirre hundió su puXal en el pecho de la pobre niXa.
0ampoco se amedrentaron, en absoluto, ante la inminencia de la muerte, Francisco de Car!a-al, Gonalo Piarro y Leoncio Prado.
Francisco de #ar%a.al
Francisco de #ar%a.al
Francisco de Car!a-al, alias 'El #emonio de los )ndes( O>AA+>@A?T, cortaba pescueos con increíble desparpa-o, y no sólo a hombres de guerra, como aclara don Nicardo Palma, 1ue al $in en ellos es merma del o$icio morir de mala muerte, sino inclusi!e a $railes y mu-eres.
/asta 1ue llegó el día, naturalmente, en 1ue le cortaron el pescueo a Car!a-al. )$uando lo colocaron (dice 3alma( en un cesto arrastrado por dos muías para sacarlo al suplicio! soltó una carca/ada y se puso a cantar:
/01Qu2 fortuna3 4i5o en cuna6 7 vieo en cuna. 1Qu2 fortuna38
)+urante el trayecto! la muchedumbre quería arrebatar al condenado y hacerle peda0os. $arva/al! haciendo ostentación de valor y sangre fría! di/o:
/01Ea6 se5ores6 #aso franco3 14o !ay $ue arre"olinarse y deen !acer usticia38 )B en el momento en que el verdugo Euan *nrique0 se preparaba a despachar a la víctima! ésta le di/o sonriendo:
/90Her"ano -uan6 tr:ta"e co"o de sastre a sastre.8
/90Descuide ;uesa Merced y f,e en "i !a(ilidad6 $ue no !e de darle causa de $uea#ara cuando nos vea"os en el otro "undo.8< =>al"a6 +radiciones6 II6 ?@B III6 ?6 FGF.J
onalo Piarro
onalo Piarro
uan Enri1ue $ue tambi5n el 1ue a-ustició a Gonalo Piarro O>@S+>@A?T, y antes del a-usticiamiento 1uiso ponerle una !enda en los o-os: pero Gonalo le di-o
)(,9o es menester! dé/ala! que estoy acostumbrado a ver la muerte de cerca.-
)(,$ompla0co a %uesa e6oría (le contestó el verdugo(! que yo siempre gusté de la gente brava.-2
8 cuando Gonalo !io 1ue Enri1ue sacaba el al$an-e para cortarle la cabea, le di-o
)#a0 bien tu oficio! hermano Euan.2 El !erdugo respondió
)Bo se lo prometo a %uesa e6oría.2
)+iciendo esto (a6ade 8arcilaso(! con la mano i0quierda le al0ó la barba! que la tenía larga! cerca de un palmo! y redonda! que se usaba entonces traerlas sin quitarles nada' y de un revés le cortó la cabe0a con tanta facilidad como si fuera una ho/a de lechuga! y se quedó con ella en la mano! y tardó el cuerpo alg1n espacio en caer al suelo. 7sí acabó este buen caballero.2 D$apítulo RF del Libro Guinto de la egunda 3arte de los $omentarios 5eales.;