El choque cultural que supone la llegada de personas inmigrantes extranjeras para el personal que trabaja en la atención sani- taria es, a menudo, expresado a través de quejas acerca del uso disfuncional de los serviciosque hace el colectivo. Las frecuen- tes referencias a que faltan mucho a las citas médicas, llegan constantemente a deshoras, asienten a todo lo que se les dice para luego hacer lo que quieren, las mujeres no se dejan reconocer por hombres o los hombres no quieren ser atendidos por mujeres, excesivas visitas... son expresión de las inquietudes que despierta en el colectivo el cambio de perfil de las personas usuarias, aun- que, según apuntan, la llegada haya sido paulatina y escalonada.
Más a allá de explicaciones de naturaleza individual, se trata de dificultades de comprensión mutua, relacionadas más con códi- gos culturales,pero que enrarecen la relación médico-paciente, y afectan a la atención. Opinan que la mejor manera de traspa- sar las barreras es el conocimiento y reconocimiento del otro como las vías más adecuadas. Afirman que desde Osakidetza no se han puesto en marcha más actuaciones que las meramente formativas.
En este contexto, la apertura de líneas de coordinación y comunicación con otras áreas y profesionales del municipio como los Servicios Sociales, a través de la Trabajadora o Educadora Social puede servir para mejorar el entendimiento y, en última instan- cia, el servicio.
Entre el personal sanitario entrevistado, una de las principales preocupaciones mencionadas está relacionada con la Tarjeta Individual Sanitaria. La TIS constituye el documento acreditativo de cada ciudadano y ciudadana a efectos de su asistencia sani- taria, siendo título necesario y suficiente para el acceso a los servicios y prestaciones sanitarias, si bien para poder solicitarla es indispensable estar empadronada en algún municipio de la CAPV. Aunque el número parece haber descendido, continúan lle- gando a los centros de salud demandantes de atención sin TIS. Son las dificultades en el proceso de empadronamientoque tie- nen muchas personas inmigrantes extranjeras las que conducen a estar siempre en condiciones de solicitar la tarjeta sanitaria, y no tanto la carencia de información acerca del sistema de salud y su funcionamiento.
Todas las personas entrevistadas coinciden en señalar que la falta de tarjeta no implica que esa persona no pueda ser atendida por los servicios de salud, puesto que la atención de urgencia está garantizada independientemente de la situación administra- tiva de la persona, pero sí constituye una merma en la calidad de la atención, en la medida en que no se les puede asignar un médico , llevar a cabo las derivaciones pertinentes, o simplemente hacerles una receta sufragada por el sistema de salud...
En ninguna de las entrevistas, se ha mencionado el Documento Provisional de Asistencia. Como vía alternativa a la incorpora- ción de las personas extranjeras no empadronadas al sistema de salud, en condiciones de igualdad, se sortearían muchas de las dificultades de atención señaladas. Puede deberse a un desconocimiento por parte del personal sanitario del recurso en sí mismo o del procedimiento a seguir para su tramitación: “en ausencia de otros elementos acreditativos de su identidad o situación, la carencia de medios económicos puede ser acreditada mediante un certificado extendido por los servicios sociales de base muni- cipal y/o servicios sociales de la Diputación Foral o declaración jurada” (12).
Aunque la inmigración latinoamericana continúa siendo mayoritaria en el municipio, existe un número significativo de personas extranjeras que aún no hablan castellano y para lo cuales el idiomase ha convertido en una barrera de cara a recibir una aten- ción de calidad. La comunicación fluida y eficaz entre el profesional sanitario y el paciente es clave para la práctica médica dado que el diagnóstico tiene mucho que ver con la palabra y la expresión oral. A menudo, son los familiares (hijos e hijas, esposo en 354
DIAGNÓSTICO PREVIO AL PLAN LOCAL DE INMIGRACIÓN
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LA INMIGRACION EXTRANJERA EN DURANGO
el caso de las mujeres magrebíes), amistades o compatriotas quienes desempeñan funciones de traducción en el marco de la con- sulta, a fin de paliar esta incomunicación. Sin embargo, aspectos como la perdida de la inmediatez o la vulneración de la confi- dencialidad hacen poco aconsejable esta solución. Acaso el aumento del tiempo de consulta en estos casos sea visto como una posibilidad optima para vencer los problemas de comunicación, no así el establecimiento de un servicio de traducción que no es percibido por los profesionales entrevistados como viable. Por una parte, entienden que no es una dificultad exclusiva de los ser- vicios médicos sino que, en general, cualquier servicio público debe hacer frente a las mismas barreras comunicativas y, por otra, hacen hincapié en la existencia de “otras necesidades más prioritarias que esa”.
Respecto a las patologíaspresentadas, no se han detectado problemas de salud distintos a los de la población autóctona, salvo aquellos más vinculados al proceso migratorio. En este sentido, se menciona la tipología de trabajos que desempeñan (trabajo doméstico, cuidado de personas dependientes, construcción, etc.) que suele requerir esfuerzo físico, posturas repetitivas con las consiguientes dolencias; Asimismo, se hace referencia al “duelo migratorio” (familias separadas, falta de vínculos afectivos, exce- so de expectativas de la familia sobre el inmigrante, etc.) que hace que sean perceptibles en ellos algunos síntomas concretos de cuadros depresivos, trastornos adaptativos, etc.
Así, aunque no se puede hablar de un perfil de problemas diferentes, existen cuadros médicos concretos que la mayoría de las veces están asociados a sus circunstancias laborales o de desarraigo. Resulta muy significativo que el acceso a los programas de salud mental se haga por derivación desde los servicios de atención primaria “a petición de los propios pacientes”.
Dado el reducido número de personas inmigrantes extranjeras que actualmente residen en el municipio, y la importante disper- sión de procedencias, no se menciona, en ninguna de los casos, la necesidad de poner en marcha programas que atiendan, desde un enfoque específico, las problemáticas planteadas. Las mismas herramientas que tienen para abordar estas problemáticas en la población autóctona son empleadas con el colectivo inmigrante extranjero.
Consideración aparte merecen las mujeres inmigrantes. Cada vez más numerosas, lo más frecuente es que vengan solas, inclu- so dejando en el país de origen a marido y criaturas. Su vulnerabilidad es mayor que la de sus compañeros, en tanto que mujeres, y sus necesidades estratégicas y prácticas difieren considerablemente de las de éstos.
En su relación con el sistema sanitario, las personas entrevistadas han advertido que, por lo general, las mujeres tienen mayores dificultades de comunicación e incluso de desenvolvimiento dentro del sistema. Todo se hace depender, en última instancia, del origen nacional, percibiéndose grandes diferencias entre las mujeres según su procedencia. Las mujeres norteafricanas suelen acudir acompañadas por sus esposos, y muestran un mayor grado de dependencia respecto de ellos.
Usuarias habituales de los servicios de obstetricia y ginecología, no plantean demandas diferentes a resto de la población, salvo en lo referente a la planificación familiar. Una característica común de estas mujeres son los niveles más elevados de conocimien- to en torno al embarazo, parto y lactancia, que contrastan con la escasa preparación que evidencian tener las autóctonas, más medicalizadas. “Culturalmente saben lo que tiene que hacer” afirma una de las matronas entrevistadas.
Sin embargo, el área de planificación familiar es más problemática. Las mujeres presentan muchas diferencias según sea su país de origen o su religión, pero, por lo general, coinciden en el desconocimiento de los diferentes métodos anticonceptivos. Asimismo, el bajo nivel educativo, la menor autonomía individual, las desiguales relaciones de poder respecto del varón pueden explicar su
menor capacidad de negociación de cara a lograr una implicación responsable por parte de sus compañeros en la prevención de embarazos no deseados. En consecuencia, afirman, los servicios de interrupción del embarazo están colapsados y las medidas infor- mativas se han revelado a todas luces insuficientes para vencer las barreras culturales en torno a la planificación familiar.
Propuestas
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Puesta en marcha de más actuaciones de carácter formativo y de mediación intercultural./
Apertura de líneas de coordinación y comunicación con otras áreas y profesionales del municipio como los servicios sociales./
Aumento del tiempo de consulta para poder hacer frente a las dificultades derivadas de la barrera idiomática y los dife- rentes códigos culturales./
Puesta en marcha de medidas formativas e informativas en planificación familiar. 356357