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El mundo, reflexiona finalmente Spencer-Brown, solo puede verse a sí mismo en la medida en que se divide en al menos un estado que ve y otro que es

III. TEORÍA DE LA CIENCIA: LA CIENCIA COMO SISTEMA DE LA SOCIEDAD 3.1 CIENCIA Y DIFERENCIACIÓN FUNCIONAL

3.4 CIENCIA Y MEDIOS DE DIFUSIÓN

Si bien la teoría de la evolución resulta adecuada para dar cuenta de los fenómenos de cambios al interior de un sistema-parcial, en este caso, de la ciencia, la forma específica que adopta esta evolución científica es posible por un proceso más amplio de evolución de la sociedad, es decir, del paso hacia el primado de la diferenciación funcional. A fin de cuentas, la comunicación científica, independientemente de su clausura operacional, es también comunicación, es decir, es una operación de la sociedad .

En concordancia con el carácter no teleológico de la teoría de la evolución, el paso hacia el primado de la diferenciación funcional no debe considerarse como el desencadenamiento de ciertas tendencias que se encontraban latentes en la sociedad (por

ejemplo, como tendencia hacia la racionalización), sino que debe ser descrito como “un

acontecimiento extremadamente improbable que desencadena posteriormente desarrollos

estructurales irreversibles y dependientes de sí mismos” . El surgimiento de esta forma de sociedad no se apoya en características estructurales de las formas anteriores (segmentaria, centro-periferia, estratificada), sino en la combinación de eventos históricos contingentes que llevaron a una sociedad a evoluciones novedosas que eventualmente se estabilizaron en la forma del primado de la diferenciación funcional.

En este sentido, el surgimiento histórico del sistema de la ciencia forma parte de un proceso de cambio evolutivo de la sociedad estratificada europea que se estabilizó en la forma de la diferenciación de múltiples sistemas funcionales. Junto con el aparecimiento de una comunicación que se reclama propiamente científica y distanciada de otras consideraciones (por ejemplo, y primordialmente, de las religiosas), observamos más o menos paralelamente un proceso similar para las comunicaciones políticas, económicas, jurídicas, artísticas, amorosas, etc. Todas ellas se vuelven, paulatinamente, independientes de los criterios tradicionales de estratificación y, a la vez, independientes entre sí.

El proceso histórico tiene sus orígenes a finales de la Edad Media y puede observarse como relativamente estabilizado alrededor de los siglos XVII y XVIII. La descripción de este proceso y de las condiciones que lo hicieron posible rebasa el alcance de este trabajo, incluso si nos limitáramos al caso de la historia de la ciencia moderna . Lo que sí mencionaremos es el importante papel que en estas condiciones históricas cumplieron los medios de difusión, especialmente la aparición de la imprenta en Europa.

La teoría de la evolución nos hace pensar en un cambio paulatino que eventualmente se acelera, como es el caso de la evolución al interior de la ciencia y también de la evolución de la sociedad hacia el primado de la diferenciación funcional. Sin embargo, esto no es suficiente, pues los hechos históricos muestran en ciertas ocasiones cambios abruptos, en este caso, empujes evidentes en la evolución de los conocimientos y específicamente en el proceso de diferenciación de sistema funcional de la ciencia. La explicación de este fenómeno requiere complementar la teoría de la evolución con una teoría distinta, pero compatible con ella: la teoría de los medios de difusión .

En general, es de esperar que los cambios en los medios de comunicación afecten de golpe a la sociedad y la transformen. No obstante, desde la perspectiva de la teoría de sistemas,

estos cambios no se pueden tratar como causas, sino “únicamente como momentos que se

retoman de la dinámica propia del sistema de la sociedad y que se utilizan para el cambio estructural, en lo que, sin embargo, es siempre el sistema mismo —y no la causa— lo que

realiza esta transformación” .

Como ya mencionamos antes, los medios de difusión son aquellos que determinan y amplían el círculo de receptores de una comunicación. Se trata, pues, del alcance de la

“redundancia social”, es decir, no se genera nueva información (para la sociedad), sino que se difunde una misma información . Esta redundancia social puede llevarse a cabo a través de interacciones entre presentes (por ejemplo, una narración que se repite), pero con el

aparecimiento del medio de difusión de la escritura se amplía el círculo de receptores y se

lo desvincula del criterio presencia/ausencia: “con la escritura comienza la

telecomunicación, la posibilidad de alcanzar la comunicación a los que están ausentes en el espacio y en el tiempo” . La escritura como medio de difusión introduce importantes

novedades en las posibilidades de comunicación, y es, de hecho, condición (no causa) de la evolución y reproducción de las sociedades estratificadas y centro-periferia .

Por su parte, la aparición del medio de difusión de la imprenta en la situación histórica de la Europa del siglo XVI significó una revolución de la comunicación en la sociedad en un tiempo relativamente breve . Y supuso una condición de enorme importancia para la diferenciación de los sistemas funcionales, particularmente para el sistema de la ciencia. La imprenta supone una difusión de la escritura, pero no se trata solamente de un crecimiento cuantitativo del número de libros y de lectores. La difusión de libros ya no de manera centralizada, sino por medio del mercado, lleva a confiar en la accesibilidad, y ello permite la referencia de los libros a los libros (citas y referencias). La lectura repetitiva de los textos que dispensan autoridad por sí mismos es reemplazada por una lectura más bien extensiva y comparativa de los textos. También, la imprenta fomenta la tendencia a individualizar la participación en la comunicación: por un lado, si a un individuo le falta información debe echarse la culpa a sí mismo por no haber leído lo suficiente; y, por otro lado, lo conocido tiende a presentarse con opiniones disidentes o con interpretaciones nuevas de modo que el lector pueda hacerse notar como individuo .

La descripción de los efectos de la imprenta como medio de difusión permite dar cuenta de algunas diferencias entre la ciencia moderna y la ciencia premoderna, en lo que al uso de los textos se refiere. Antes de la imprenta, los libros, por su rareza, eran apreciados enormemente y tratados con gran admiración, pero eso significaba que eran utilizados la mayoría de veces no como medios rutinarios de comunicación, sino como apoyo a la comunicación oral . La educación, sobre todo, giraba no alrededor de la lectura sino de la memorización, y el problema del conocimiento correcto se planteaba en términos de memoria . En las sociedades premodernas, el texto era, ante todo, un medio para preservar la memoria, y la comprensión de los textos dignos de respeto significaba una recompensa posterior que solo puede asegurarse por medio de la verdadera memoria de los vivos . El paso decisivo hacia la ciencia moderna se da con la invención de la imprenta. Ella hace posible la comunicación de temas novedosos. Distribuye los textos de manera más rápida y simétrica, lo que hace que la evolución del conocimiento sea independiente de la ubicación

casual de los libros en determinadas bibliotecas. Los libros impresos posibilitan también, o al menos prometen, un aprendizaje rápido, sin maestro. Crean posibilidades hasta ahora desconocidas para la comparación de opiniones de una multiplicidad de autores y de

tiempos, con lo cual, por primera vez, “se vuelve manifiesta la complejidad de los conocimientos existentes y, al mismo tiempo, los hace aparecer como efímeros” .

Para la producción de textos específicamente científicos, la imprenta ofrece la posibilidad

de “una división de trabajo en forma de proyectos, con el fin de publicar un libro o un artículo” . Gracias a la imprenta, la ciencia adopta periodos de trabajo alrededor de la

publicación; de hecho, en la ciencia se investiga para el proceso de impresión, y, como sabemos, este es el criterio por el cual la variación evolutiva se vuelve pertinente para la ciencia y, al mismo tiempo, constituye el primer mecanismo de selección: lo que no se imprime difícilmente tiene oportunidades de influir sobre el desarrollo de la disciplina . La imprenta ha sido, pues, una condición de la diferenciación del sistema de la ciencia, y también marca la forma de la investigación científica así como su evolución en términos de variación/selección. Ha determinado en gran parte la complejidad alcanzable de las comunicaciones científicas así como la velocidad de su caducidad.

De qué manera la introducción de los medios electrónicos, sobre todo de las comunicaciones por computadora, está produciendo cambios decisivos en el sistema de la ciencia es algo que queda por investigar.