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Comercio y Desarrollo Urbano Comercio y Desarrollo Urbano Comercio y Desarrollo Urbano Comercio y Desarrollo Urbano.

In document mitologia nordica (página 114-120)

Durante más de doscientos años, los vikingos hicieron uso de sus habilidades para la navegación y de sus naves de alta mar para dominar las rutas comerciales de larga distancia del norte de Europa. Las materias primas locales disponibles estaban muy solicitadas en Europa occidental: pieles, plumas y plumones, madera y alquitrán, mineral de hierro, esquistos para hacer piedras de afilar (para afilar hojas), esteatita para los recipientes de cocina, pescado salado, pieles de foca y marfil de morsa y el ámbar encontrado arrojado en las costas del mar Báltico. A Bizancio y al este se exportaban pieles, miel, cera, marfil y esclavos que eran capturados en las incursiones en el oeste. La organización necesaria para despachar estas mercancías a los mercados extranjeros era un proceso complicado: las materias primas tenían que acumularse en su lugar de origen, transportarse a la costa y entonces juntarse en cargamentos y cargarse en buques mercantes. Además, se importaban otras mercancías para el comercio desde tierras lejanas. La plata era una de las más importantes. Otras mercancías importadas incluían seda, especias y joyas procedentes del este, y vino, cerámica y armas procedentes de Europa occidental y central.

La imagen de los vikingos como negociantes y comerciantes es menos romántica que su imagen como guerreros, invasores y piratas, pero fue a través del negocio y del comercio como muchas innovaciones y cambios significativos fueron introducidos en

Escandinavia durante el período vikingo. Fue, por ejemplo, la evolución de un sistema de comercio bien organizado con rutas internas centradas en puntos de reunión y embarques lo que proporcionó el estímulo para un desarrollo urbano precoz. Antes de ello, la mayor parte de la gente vivía en pequeños asentamientos predominantemente agrícolas.

Las primeras ciudades en Escandinavia eran lugares con una concentración de población relativamente densa que se ganaba la vida a través del comercio y la fabricación de mercancías concebidas principalmente para el mercado local; la agricultura tenía menos importancia. Algunos de estos lugares pueden haber crecido espontáneamente porque estaban situados en las encrucijadas de rutas de comunicación, pero la mayoría parecen haber sido fundadas deliberadamente por un rey o un gran terrateniente, sin duda con la intención de adquirir ingresos imponiendo peajes a las mercancías que se traían o que se exportaban de la ciudad. Hasta principios del siglo VIII hay pocas señales de desarrollo urbano incipiente en Escandinavia, aunque el comercio y los oficios florecieron en unos pocos lugares, como Helgo y Lundeborg, cerca de Gudme, probablemente en relación con su papel como centros de culto. Esto puede reflejar la falta de comercio a gran escala antes de aquella época, pero también puede indicar una ausencia de dirigentes con poder y autoridad para fundar asentamientos. Por lo tanto, no podemos decir realmente que había ciudades en Escandinavia antes del setecientos. Después de esa fecha desde luego que existían y aumentaron gradualmente en número y tamaño.

Las ciudades fundadas por los vikingos en los siglos VIII y IX no eran como lo que hoy entendemos como tal. No tenían grandes edificios públicos construidos con piedra y no sabemos muy bien cómo se administraban. Consistían en grupos de edificios de madera, cada uno de una familia independiente, con una casa-vivienda y dependencias dentro de un patio cercado. Aparte del hecho de que los habitantes conseguían sus principales fuentes de ingreso con la fabricación artesana, poco había que distinguiera sus asentamientos de una aldea. La mayor parte de nuestra información sobre las ciudades primitivas proviene de tres sitios en particular, todos sujetos a excavaciones arqueológicas recientes: Hedeby y Ribe en Jutlandia y Birka en Suecia central. Los nombres de los tres se mencionan en la biografía de Ansgar, "el Apóstol del Norte", del siglo IX, que hizo dos viajes, uno en los años 820 y otro en los años 850, desde su monasterio de Corvey, al norte de Alemania, para intentar convertir a los bárbaros del norte.

Centros Mercantiles en Jutlandia.

El emplazamiento de Hedeby, conocida como Haithabu en Alemania, se encuentra justo al sur de la actual ciudad de Schleswig, en Alemania. Hoy no hay nada allí sino campos abiertos, sólo con la gran muralla semicircular que indica dónde estuvo una vez la ciudad. Hasta finales del siglo XIX, su emplazamiento fue desconocido para los arqueólogos. Se menciona Hedeby en una fuente escrita de 808, que dice que el rey danés Godofredo estableció allí a un grupo de comerciantes. Esto ha llevado a los historiadores a considerar que Hedeby fue fundada a principios del siglo IX. Sin embargo, las excavaciones han descubierto un pequeño asentamiento que se remonta a mediados del siglo VIII, el sur del cual se convertiría más tarde en el centro de la ciudad vikinga. Era, al menos en parte, del carácter rural de aquella época, con algunos largos edificios agrícolas donde se guardaba el ganado. En el siglo IX fue sustituido por el

llamado asentamiento central agrupado alrededor del arroyo que fluía a través del lugar hasta Haddeby Noor, una ensenada en el extremo sur del fiordo de Schlei. En el siglo X, Hedeby estaba rodeada por la sólida muralla que la incorporaba al Danevirke. En su mayor extensión, Hedeby cubría una zona de veinticuatro hectáreas dentro de las murallas y tenía una población de aproximadamente mil quinientas personas, mayor que la de otras ciudades comerciales europeas de entonces, pero no tan grande como la de las ciudades establecidas hacía tiempo en el Mediterráneo. Un comerciante árabe, Al- Tarushi, que visitó Hedeby hacia el 950, ha dejado una descripción gráfica del lugar y las costumbres de su gente:

"Es una gran ciudad en el extremo más lejano del océano del mundo. Tiene pozos de agua fresca. Su gente rinde culto a Sirio, excepto unos pocos que son cristianos y tienen una iglesia allí... La ciudad tiene pocas propiedades o tesoros. El alimento principal de los habitantes es el pescado, que abunda. La gente a menudo arroja un recién nacido al mar antes que mantenerlo."

La ubicación baja de Hedeby y la naturaleza anegada del suelo significa que los materiales orgánicos como la madera, el cuero o los tejidos han sobrevivido en un notable estado de conservación. Se pueden localizar claramente los cimientos de las casas. Parece que fue un asentamiento muy organizado. Unas casas rectangulares de dos o tres habitaciones estaban dispuestas en patios rodeados de zanjas y vallas de madera. Las partes pequeñas de los patios daban a unas calles cubiertas con madera, probablemente esenciales en un lugar que tuvo que estar inundado frecuentemente. El arroyo estaba canalizado y entibado con tablones de madera. De trecho en trecho, a lo largo de su recorrido, unos cortos tramos de esclaras llevaban de la orilla al agua, terminando en pequeñas plataformas donde se podía lavar la ropa. Unos pozos entibados con madera proporcionaban un abundante suministro de agua potable. Dentro de la zona portuaria, unos muelles o embarcaderos fueron construidos mar adentro, donde los buques mercantes podían amarrar para descargar sus mercancías. Junto con las instalaciones portuarias de otras ciudades vikingas, estos muelles proporcionaban una prueba convincente de que los barcos vikingos no siempre tenían que varar, contrariamente a la opinión que se mantuvo en tiempos pasados.

La cantidad de objetos bien conservados en Hedeby nos permite crear una imagen detallada de las actividades manufactureras y comerciales de sus habitantes. Está claro que se estableció una red comercial local en el interior inmediato, con objetos sencillos como peines y joyas que se hacían y cambiaban por productos alimenticios esenciales con la población de aldeas rurales como Kosel, al este. Pero también hay amplias pruebas de la posición de Hedeby como centro del creciente intercambio comercial entre Europa occidental, que evolucionó durante los siglos IX y X.

Mercancías como plata y seda se traían a Hedeby desde el este en buques mercantes que cruzaban el mar Báltico. Allí se cambiaban por mercancías procedentes de Europa occidental, que incluían vino y las más mundanas piedras de lava usadas para hacer piedras de amolar. No había vías navegables que conectaran Hedeby con el mar del Norte. Las mercancías, entonces, tenían que llevarse por tierra entre Hedeby y la costa occidental. La ruta más probable seguía el curso del Danevirke y es posible que la construcción de las murallas que conectan Hedeby a esta obra de defensa estuviera de algún modo relacionada con el comercio y la riqueza crecientes de la ciudad. Hedeby se estaba convirtiendo sin duda en un blanco a atacar cada vez más atractivo. Las sagas

islandesas relatan varios asaltos feroces, que culminaron con su destrucción total por un cuerpo eslavo en 1066. El análisis de anillos de árbol de las maderas encontradas durante las recientes excavaciones en el centro medieval de la cercana ciudad de Schleswig, indica que allí se empezó a construir ya en 1071. ¿Pudo ésta haber sido la sustitución del Hedeby de la época vikinga?

El emplazamiento desierto de Hedeby contrasta mucho con la moderna y bulliciosa ciudad de Ribe en la costa occidental de Jutlandia. Un pequeño centro mercantil, que surgió en la orilla norte del río Ribea en la primera década del siglo VIII, creció hasta convertirse en el primer puerto de la costa occidental de Jutlandia durante los siguientes trescientos años. La catedral y el centro de la ciudad medieval y moderna se encuentra en la orilla sur del río. Durante mucho tiempo, los arqueólogos pensaron que la ciudad visitada por Ansgar en 854 tuvo que estar situada en el mismo lugar, pero las sucesivas excavaciones alrededor de la catedral no revelaron ningún resto del período vikingo. Ahora se sabe que Ribe fue efectivamente un asentamiento floreciente antes del siglo IX, pero su centro se hallaba al norte del río Ribe en una zona que había decaído hasta la condición de suburbio antes de finales del período vikingo. En otras palabras, la ciudad de la época vikinga fue descartada y sustituida por un asentamiento posterior en otra ubicación. Este movimiento no es tan evidente como el desplazamiento de Hedeby a Schleswig, pero sí igual de importante.

Ribe se encuentra en una encrucijada de rutas terrestres y acuáticas. El río Ribea conecta a la ciudad con el mar del Norte y está en la ruta terrestre que recorre el lago de Jutlandia de norte a sur. Estaba por lo tanto en una posición ideal para controlar el comercio. Hacia el 700, una pequeña aldea que sólo comprendía un par de granjas se encontraba en la orilla. Fue un imán para otros colonos que llegaron en los diez años siguientes. Instalaron puestos y talleres allí; la tierra se dividió en parcelas que estaban separadas de sus vecinas por zanjas y vallas. Al principio, esta zona fue ocupada sólo estacionalmente, tal vez en la época de un mercado o feria durante los meses de verano. Venían artesanos para hacer y vender sus artículos (abalorios de vidrio, joyas, peines); venían granjeros con su ganado. El cambio de aldea agrícola a centro mercantil fue brusco y bien organizado, e induce a pensar que tuvo que haber una fuerza dirigente tras él. El descubrimiento de cerca de trescientas de las pequeñas monedas de plata conocidas como sceattas que datan de este período, muchas más de las que se han encontrado en cualquier otra parte de Escandinavia y algunas de las cuales pueden haberse acuñado en Ribe mismo, es otra señal de que el establecimiento estaba bajo control real. El rey más probable es Agantyr.

El primitivo centro mercantil de Ribe del siglo VIII fue sin duda un próspero punto de intercambio entre Escandinavia y Europa occidental. Hallazgos de cerámica y vasos de vidrio de Renania demuestran que se estaba importando vino de Alemania central y meridional, junto con piedras de amolar procedentes de la misma región. Las piedras de afilar se traían de Noruega y se reexportaban al oeste. Se traía ganado al mercado para venderlo a los alemanes más al sur. Una colonia permanente empezó a crecer a unos cien metros al sureste del lugar del mercado, que consistía en unas casas grandes construidas con postes, varias chozas más pequeñas, una calle y pozos. Puede haber sido el lugar donde vivía el gobernador del mercado y éste bien pudo haber sido el centro alrededor del cual se desarrolló la posterior ciudad permanente.

A mediados del siglo IX, la fama e importancia de Ribe tuvo que haber aumentado lo suficiente como para persuadir a Ansgar a que hiciera el viaje para visitarla. En aquel entonces, un foso que rodeaba una zona de casi doce hectáreas parece haber marcado el límite de la ciudad. Era demasiado estrecho y poco profundo para ser una defensa, y probablemente era una frontera aduanera u otra línea de demarcación jurídica. Hasta el siglo X, ese foso no fue reemplazado por una verdadera estructura defensiva: una muralla de tierra y un foso mucho más formidable. Antes de eso, Ribe tuvo que estar muy expuesto al ataque. Sabemos menos de Ribe en el siglo X que de su historia anterior. Sus defensas han sido en parte reveladas, pero la disposición de sus calles y los edificios que las bordeaban aún están por descubrir. Sin embargo, sabemos por fuentes documentales que el primer obispo de Ribe siguió siendo el centro eclesiástico y comercial más importante de la costa oeste de Jutlandia durante toda la Edad Media. Es la única ciudad de ocupación desde el siglo VIII hasta hoy.

Una Ciudad Vikinga en Suecia.

En 829, Ansgar, respondiendo a una invitación a traer la misión cristiana a la "tierra de los svears", se hizo a la mar con destino a Birka, en Suecia central. Resultó ser un viaje peligroso. En un promontorio, su barco fue atacado por piratas que se apoderaron de todas sus posesiones (muebles religiosos y libros) y le forzaron a él y a sus compañeros a abandonar el barco. No obstante, llegaron a Birka, donde fueron acogidos por el rey de la ciudad. Inicialmente, el intento de conversión tuvo cierto éxito y Herigar fue bautizado. Unos dieciocho meses después, Ansgar regresó a Alemania, dejando un obispo y algunos sacerdotes tras él. Volvió a Birka en los 850, cuando obtuvo permiso para construir una iglesia y se le concedió una tierra donde pudo establecer una casa para su clero. Sabemos por las excavaciones arqueológicas que Birka, en la isla de Björkö en el lago Mälaren, era un asentamiento próspero en la época de la primera visita de

Ansgar. Fue fundado a mediados del siglo VIII y siguió existiendo durante más de doscientos años. Luego el lugar fue abandonado y sus funciones comerciales y administrativas reemplazadas por Sigtuna, una ciudad fundada a poca distancia, en la orilla norte del lago Mälaren, a finales del siglo X.

No hay ninguna ciudad en Björkö actualmente. Es una bonita isla verde, con una hierba llena de flores en primavera, y tiene abedules y arbustos de enebro. Pero aún hay señales de su pasada grandeza. Las murallas de una fortaleza (borg) se yerguen en una elevación rocosa cerca del lago, otra muralla recorre la costa norte, y más de tres mil túmulos marcan los emplazamientos de tumbas del período vikingo. Más de mil de estos túmulos fueron excavados en el siglo XIX y hasta hace poco han proporcionado la mayor parte de nuestros conocimientos sobre Birka en tiempos de los vikingos.

Las tumbas nos revelan que Birka fue más rica que nunca a finales de los siglos IX y X, y en su mayor extensión tuvo nada menos que novecientos habitantes, entre los cuales había numerosos extranjeros. Estos eran probablemente comerciantes procedentes de países al este del mar Báltico, como indican los bienes mortuorios como accesorios de ropa y amuletos tipo oriental. La plata y las sedas de Bizancio y el este se importaban allí para cambiarse por materias primas del norte de Escandinavia, particularmente pieles y plumón. Éstas mercancías también estaban muy solicitadas por la rica aristocracia de Europa occidental. Probablemente, se enviaban allí por barco vía Hedeby con la cual Birka tenía estrechos contactos. En Birka también vivían artesanos que

fabricaban artículos como peines y joyas de bronce fundido. Como en Hedeby, la mayoría de estas mercancías se distribuirían en el interior inmediato a cambio de productos agrícolas, ya que la isla no era lo bastante grande como para proveer todo el alimento que la colonia necesitaba. Algunos productos alimenticios, como el trigo y la fruta, también pudieron haber sido importados de tierras lejanas. La causa del abandono de Birka no está nada clara. No parece haber sido devastada por un ataque exterior, como lo fue Hedeby. Su situación geográfica pudo haber sido un factor importante en su declive. En el período vikingo, Birka era accesible desde el norte por rutas terrestres que recorrían de norte a sur las elevaciones de grava glaciar (morrenas), o por mar. En aquella época Mälaren no era un lago como es hoy, sino una ensenada del mar Báltico y el acceso para la navegación era a través de la ensenada larga y estrecha que comunica con ella desde el suroeste, donde se encuentra ahora la actual ciudad de Södertälje. Esta ensenada estaba separada del lago por un estrecho istmo, y por eso los barcos que llegaban a Birka tenían que ser remolcados a través de un porte especialmente construido.

Los barcos tuvieron que ser muy pequeños y de poco calado par ser tratados de ese modo. En la época de la fundación de Birka, el nivel del agua tenía cinco metros más de altura con relación a la tierra que hoy en día, pero la tierra se estaba elevando constantemente y antes de finales del siglo X, el transporte de los barcos se había vuelto difícil. Además, éstos también se habían vuelto más voluminosos y pesados. Tuvieron que buscar otra ruta para llegar al lago Mälaren a través del estrecho donde ahora se encuentra Estocolmo. Los barcos que usaban ese paso tenían que seguir un camino tortuoso entre un dédalo de islas y este canalizo ya no les llevaba directamente a Björkö sino al norte de ésta, a la desembocadura del río Fyris, donde se encontraba la nueva ciudad de Sigtuna. Por eso, Birka perdió su imprescindible cordón umbilical y su importancia económica.

Centros Mercantiles.

Mucho más extendidos que las ciudades eran los centros mercantiles o emporia, lugares donde se fabricaba y comercializaba pero que no tenían población permanente u organización urbana. Uno de los pocos informes escritos que tenemos sobre estos asentamientos comerciales proviene de una fuente inglesa del siglo IX, que describe cómo Ottar, un comerciante noruego, visitó la corte de Alfred, el Grande en Wessex, en Inglaterra. Entretenía a sus huéspedes con historias de su viaje, y Alfred se ocupó de transcribirlas. Así sabemos de un viaje que hizo Ottar a Hedeby desde el extremo septentrional de Noruega con preciosas cargas como marfil de morsa y pieles. En el camino hizo escala en un puerto llamado Sciringesheal en el informe en inglés antiguo, el cual estaba a cinco días de navegación al norte de Hedeby.

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