En la psicoterapia individual psicodramática, aparecen algunos de los componentes clásicos que siempre se definen como propios del psicodrama. Estos son el director, el prota- gonista y la escena. En este caso, solo ocasionalmente están los yo auxiliares, pero como ya lo dije, no es lo que suele ocurrir realmente. Tampoco obviamente está el público, ya que ello implica la presencia de un grupo.
Con relación al director, corresponde al terapeuta y tiene las funciones que de alguna manera ya han sido transversalmente descritas en los diferentes puntos de este capítulo. Es estar, contener, sostener, aceptar, no inducir antes de tiempo; es sigi- lo, silencio, espera, mantenerse un poco atrás. Pero, a la vez, es dirigir, confrontar, ir adelante, mostrar, interpretar, propo- ner, estimular. Es finalmente compartir, acompañar, estar de yo a tú, co-construyendo. Estos tres momentos de la psicote- rapia van intercambiándose de manera oscilante y rítmica, dependiendo del timing y del proceso en que se esté.
Referente al protagonista, es el paciente. Así como el di- rector pone la vasija, el protagonista coloca el contenido con el que esta vasija se llena. Es él quien despliega su subjetividad, su mundo interno, sus fantasías, sus relaciones. En él están por lo tanto centrados los propósitos terapéuticos. Sin embargo la forma de esta vasija depende fundamentalmente del terapeuta. Finalmente, respecto de la escena, es el dispositivo tera- péutico central del psicodrama, en el que emergen los conteni- dos que no están atrapados en el mundo verbal. Es importante que esté al servicio de los propósitos terapéuticos y no al revés.
Contextos
A través de cada contenido que una persona nos trae, independientemente que si este es un conflicto o un recurso, es algo que lo aqueja o lo hace feliz, hay en ello simultánea- mente una convergencia de aspectos sociales-culturales, grupal- institucionales e individuales-biográficos. Desde el método psicodramático siempre están presentes en la mirada del tera- peuta las tres dimensiones. En qué me detengo va a depender de las necesidades del proceso terapéutico en ese momento. Se puede enfatizar en uno de los tres aspectos, no obstante cautelar la no escisión de los otros. El ser humano es un ser sano, en tanto asume su contexto interaccional.
El contexto social está referido a todos los elementos his- tóricos sociales y culturales que sean parte de la socialización del sujeto y que estén ocurriendo en ese momento. El nivel de comunicaciones de la sociedad moderna hace que este contex- to sea cada vez más amplio y bombardeado por la globalización mundial. Por ejemplo, durante la fecha en que explotaron las Torres Gemelas, muchos de los pacientes que llegaron esa se- mana a la consulta, en Santiago de Chile, traían contenidos de alta persecución y violencia. De la misma manera, otro ejemplo ocurre cuando sale presidenta la primera mujer en nuestro país, Michelle Bachelet. Ocurre en la consulta esta vez mucha emer-
gencia de contenidos relacionados con problemáticas de géne- ro y los cambios que se están viviendo de hace ya varios años en los roles sociales asociados con lo femenino y lo masculino. Es importante en la intervención terapéutica la consideración de que los conflictos que aparecen en la persona tienen en su sur- gimiento o exacerbación una placenta social, que le da sentido. El contexto grupal, en el ámbito de la psicoterapia indi- vidual, tiene relación con los grupos de pertenencia y referen- cia en los que esté inserto nuestro paciente: el grupo familiar, el trabajo o institución a la que pertenezca, los grupos ideoló- gicos, políticos, etc. Aparecen con claridad mandatos familia- res o transgeneracionales, muchas veces inconscientes en la di- námica conflictiva y que solo emergen en el espacio terapéuti- co. Recuerdo una paciente cuya ascendencia matrilineal com- pleta poseía antecedentes de violencia y alcoholismo de parte del varón y agresión pasiva y anulación hacia los hombres por parte de la mujer. En una exploración psicodramática, apare- ce una tatarabuela mapuche, que se había casado con un «huinca» –de descendencia española–, quien le habría prohi- bido seguir ejerciendo sus funciones de «machi». En la cultu- ra mapuche, ser machi es una atribución chamánica impor- tante otorgada por los dioses solamente. Es una revelación que ocurre mediante los sueños, e implica que la mujer que recibe esta revelación debe ser curandera de su tribu y una especie de guía espiritual, para lo que debe prepararse. De manera que no es de menor importancia para alguien de esta cultura negarse a seguir ejerciendo estas funciones. Especí- ficamente en esta paciente se devela la dificultad de poder ser feliz con su pareja actual, debido al mandato de vengar a su tatarabuela, a través de su pareja, mandato que al parecer en cierto sentido habrían sufrido su madre, su abuela y su bis- abuela. Logra simbólicamente reinvindicar internamente el poder de su abuela, pero no hacerse cargo de algo que no era propio. Experimenta después de esto bastante alivio, además de una mejora significativa en su relación de pareja.
sus condiciones genéticas, pulsionales, energéticas, que influ- yen en que lo social y grupal asuman una manera particular. Aquí nos enfrentamos con la maravilla de la individualidad, que hace que dos personas frente a contextos culturales y fami- liares muy similares o frente a una biografía casi idéntica sean muy distintas. Esto es lo que hace relativizar las explicaciones causalísticas y lineales para las problemáticas psicológicas. En la clínica individual, nos encontramos con la sorpresa, con el misterio de la vida y del ser humano, lo que lo hace impredeci- ble. Eso que nos rompe los esquemas de las teorías psicologistas y nos hace difícil explicar muchas cosas, nos lleva a ser humil- des y a entender que el universo en el que verdaderamente inter- venimos es mínimo. Desde la psicoterapia se pueden articular muchos cambios, por que lo que en definitiva estamos hacien- do es limpiar aquellos obstáculos que bloquean la espontanei- dad y creatividad del ser humano. Sin embargo, el universo de intervención sigue siendo mínimo.