• No se han encontrado resultados

CAPÍTULO II. La empresa informativa

2.2 Concepto, historia y elementos de la empresa informativa

Si bien la fundamentación social de la empresa informativa hace referencia a la idea empresarial en general, es pertinente encaminar este enfoque a la naturaleza específica de esta clase de empresas que producen información. En este sentido, Nieto e Iglesias explican que el “empresario de la información” merece esta denominación porque participa activamente en el mercado con productos; sin embargo, lo que lo diferencia principalmente es que el producto que ofrece es de índole informativa, por lo tanto, responden a una idea personal y propia. Es así que estos autores reafirman que, al tener un origen intelectual e intangible, el producto que las empresas informativas ofrecen se hace realidad a través de una organización llamada empresa, pero “la idea de informar está íntimamente vinculada a la persona o personas que la asumen y procuran hacerla realidad operativa”.59

Francisco Caro concuerda con Nieto e Iglesias. La característica distintiva que tiene la empresa informativa, dice Caro, es el tipo de producto que ofrece, el cual es mucho más abstracto, pues la necesidad que satisface es, asimismo, compleja. De esta manera, el autor señala que lo que este tipo de empresas buscan satisfacer es:

58 Pérez, op. cit., p. 15.

30

[…] la necesidad social de los ciudadanos de conocer el entorno en el que viven, lo que permite reducir la incertidumbre existencial y relacionarse con otros individuos, amén de la posibilidad de satisfacer la necesidad de desarrollo personal a través de la adquisición de conocimientos.60

Un enfoque similar propone María Dolores Montero Sánchez, que dice que los medios de comunicación proporcionan los elementos que ayudan a la sociedad a construir su interpretación de la realidad, a través de los mensajes que producen; son “el instrumento de mediación y expresión de los distintos grupos sociales”61. Es decir, mediatizan el conocimiento de las personas sobre las realidades que no conocen y proponen nuevas perspectivas para interpretar el entorno que les rodea.

De ahí que los medios de comunicación ejercen “una influencia directa, en mayor o menor grado, sobre la sociedad”62

Otra perspectiva sobre la necesidad que satisfacen las empresas informativas la ofrece Gonzalo Robles, quien afirma que:

. Influyen en el desarrollo de la opinión pública, y por ende ejercen un poder que puede desencadenar conflictos entre varios sectores de la sociedad.

(…) las empresas informativas satisfacen el derecho a la información del público. Es un derecho general en su objeto, la información, compuesto por tres facultades: las de investigar, difundir y recibir información, y cuyo sujeto es universal, esto es, pertenece a cada persona por el mero hecho de serlo63.

Por otro lado, el tipo de producto en sí, informativo, que ofrece este tipo de empresa es otro importante factor diferenciador. La información es perecedera y caduca, en el caso de los

60

Caro, op. cit., p. 20

61 María Dolores Montero Sánchez, La información periodística y su influencia social, Labor, Barcelona, 1993, p.2 62 Ibid., p.2

31

diarios por ejemplo, en 24 horas, su tiempo de permanencia en el mercado. “Un periódico que no se consume en el día, aunque lo puedo almacenar, como producto pierde su valor comercial” 64. Asimismo, es variable porque, de acuerdo a los acontecimientos que sucedan en el entorno, el medio de comunicación debe flexibilizar sus procesos de producción y en cada ocasión hacer planteamientos económicos diferentes: “un periódico diario ofrece, en los números correspondientes a dos días, contenidos informativos y publicitarios distintos, y también puede variar la tirada, número de páginas, uso del color, venta de ejemplares, etc.”65

Además de la característica intrínseca de satisfacer esta necesidad específica dentro de la sociedad, las empresas informativas se diferencian además por el tipo de trabajo, creativo e intelectual, que ejerce en la construcción del producto informativo. Gonzalo Robles aclara que, a pesar de que las facultades de investigar, difundir y recibir información son intrínsecas de cada individuo, los profesionales de la información son los encargados de ejercerlas por mandato general y tácito del público. El resto de personas no suelen estar en condiciones de ejercer este trabajo, porque no cuentan con los medios técnicos y económicos que tienen los periodistas y, por tanto, las empresas informativas.

Historia

“Puede considerarse que la información ha sido un negocio desde siempre: toda información ha tenido un precio y, siempre, ha habido un mercado para ello”66

64

Caro, op. cit., p. 22.

65 Nieto e Iglesias, op. cit., p. 91

66 Guadalupe Aguado, Javier Galán, José Fernández-Beaumont y Luis José García, Organización y gestión de la empresa informativa, Editorial Sintesis, Madrid, 2008, p. 19.

32

Para los autores del libro Organización y gestión de las empresas informativas, el origen de las empresas informativas suele fijarse en el nacimiento de la imprenta, pues fue este medio el que permitió un alcance masivo de la información.

Asimismo, Nieto e Iglesias sostienen que la empresa de prensa tuvo su primera manifestación en la empresa editora de libros o publicaciones unitarias. Desde que Gutenberg aplicó el sistema de tipo móvil, la imprenta fue la que potenció el mercado de las noticias y las configuró “como medios susceptibles de directa valoración económica apreciadas por su contenido intelectual: el comercio de libros. El empresario de prensa era editor e impresor”67

Otro antecedente que dio origen a las empresas informativas, es cuando la edición publicaciones periódicas: los semanarios. La periodicidad avanzó conforme el pasar del tiempo, para el siglo XVIII ya surgieron los diarios. “Esa es la aportación principal de esta etapa, la consolidación en las sociedades de algo nuevo: la información periódica en fecha y tiempo determinados”68

Por su rapidez para difundir información, socialmente se descubre que la prensa es un método bastante eficaz para difundir ideas políticas. Por esta razón, los poderes políticos, tanto los instaurados como los opositores, muestran un gran interés por la industria; así, los poderes instaurados “intentarán poner legalmente la imprenta y sus publicaciones a su servicio”69

67 Nieto e Iglesias, op. cit., p. 20.

. Durante esta época, en el siglo XIX, se cristalizó el aspecto politizado de las empresas informativas denominadas como embrionarias, que posteriormente, se transmitió a los otros

68 Ibid., p. 21.

33

medios de comunicación. Otro aspecto importante que cabe mencionar es la falta de interés comercial por los productos periodísticos, pues eran vistos como un interés político.

Cuando se produce el derrocamiento de varias monarquías absolutas, se introduce el principio de libertad de prensa, la misma que deja de ser un privilegio. En este punto, las empresas periodísticas embrionarias cuentan con un elemento adicional que les proporciona ingresos. Como el poder político, el poder económico también descubrió que el medio es útil para publicitar sus productos y servicios. En esta etapa, las empresas consiguen independencia de los poderes políticos.

Con el nacimiento de la televisión, que por su fuerte contenido empresarial, consiguió desde el inicio una gran influencia sobre la publicidad, se abre la puerta para que los medios de comunicación en general se conviertan en el medio único para que muchos productos se vendan. De esta manera, los ingresos por publicidad se estabilizan y brindan la posibilidad de que se establezca una mayor estructuración empresarial que se ha ido desarrollando hasta la actualidad.

Concepto

Para lograr un concepto de empresa informativa, como hacen notar Nieto e Iglesias, es necesario remitir una noción del concepto de información. Según estos autores, la información es:

[…] la acción y efecto de difundir noticias, hechos, juicios, opiniones e ideas, sirviéndose de formas de expresión y lenguajes adecuados que se comunican individual y colectivamente, según modos informativos, y a través de soportes o medios de comunicación social70

70 Nieto e Iglesias, op. cit., p. 85.

34

Una vez planteado este importante término, los autores definen a la empresa informativa de la siguiente manera:

La empresa informativa es un conjunto organizado de trabajo redaccional, creativo y técnico, bienes materiales y económicos, y relaciones comerciales, para difundir informaciones, ideas, expresiones artísticas o de entretenimiento, utilizando soportes o medios de comunicación social.71

Por su parte, Francisco Caro, propone un concepto, tomando en cuenta la amplitud de lo que es la empresa informativa, la cual engloba actividades tan diversas como la prensa, radio, televisión, agencias de noticias, agencias de publicidad, cine y editoriales. Dice, entonces, que:

La empresa informativa es una unidad de producción que combina una serie de recursos de diferente naturaleza (material, económica y humana) para la satisfacción de una necesidad en el mercado, mediante la producción de bienes o servicios y que persigue unos objetivos determinados; y que se va a distinguir de otras empresas fundamentalmente por dos características: el tipo de necesidad que satisface, la necesidad de información, entretenimiento y persuasión, y el tipo de trabajo que aporta valor al producto o servicio que es intelectual, creativo y ejecutado por profesionales.

Por último, se tomará en cuenta el concepto propuesto por José Tallón, quien dice que la empresa informativa es:

Es aquella especie de sujeto organizado de la información, cuyo fin consiste en satisfacer la necesidad social de información mediante la actividad de creación, edición y difusión de las ideas, hechos y juicios utilizando medios humanos, elementos técnicos y materiales, recursos económicos y relaciones comerciales.72

71 Ibid.

35

La empresa informativa como empresa de tendencia

Para aportar con una visión más amplia sobre lo que es una empresa informativa y los rasgos diferenciadores que poseen, es necesario citar la obra de Gonzalo Robles, La empresa informativa como una empresa de tendencia, en la que se destaca que las empresas informativas ofrecen una determinación ideológica en sus productos. En esta obra, el autor cita a Calvo Gallego de la siguiente manera:

[…] las empresas de tendencia son “empresas difusoras de cierta ideología porque difunden un determinado sistema de valores a través de su actividad educativa y de información”, aunque su fin primordial sea análogo al de cualquier otra empresa: la prestación de un determinado servicio73.

Estas empresas son reconocidas por la adhesión a una ideología, entendida esta como un conjunto de conceptos multidisciplinarios y articulados de forma sistémica, que ofrece criterios para interpretar la realidad y guiar la acción de un grupo de personas en la vida social74

Dentro de este marco, Robles señala que la empresa informativa de tendencia está regida por principios denominados editoriales, que son los que los elementos inmateriales que configuran la acción empresarial; “constituyen una concepción de la actividad de informar que, a su vez, contiene de forma más o menos implícita, una cosmovisión”

.

75

73 Robles, op. cit., p. 42.

. Esto vendría a ser lo que se conoce como línea editorial.

74 Ibid., p. 63. 75 Ibid., p. 113

36

Muchas veces, como explica Robles, cuando los medios no manifiestan públicamente sus principios editoriales o tienen idearios genéricos, que son comúnmente aplicados, generalmente tienen una concepción “objetivista” de la información; es decir, se basan en una distinción radical entre los hechos y los juicios de valor:

Respecto de los mensajes que contienen juicios de valor, difundidos habitualmente en las denominadas «secciones de opinión», rige, en esta concepción, la máxima libertad, ejercida por los propietarios de los medios a su libre albedrío, sin más límites que los que la legislación imponga. Por lo que se refiere a los mensajes de hechos, su tratamiento adecuado, es decir, «objetivo», (…) exige un relato lineal y escueto, exento de interpretación y, en consecuencia, de criterios con los que realizarlos.76

Ahora bien, frente a esta concepción, han surgido varias críticas y desacuerdos, pues según Gabriel Galdón, el hecho de que los periodistas elijan una u otra noticia, una forma u otra de estructurarla, un lenguaje u otro para redactarla, “supone – quiérase o no- una valoración; ya sea desde una perspectiva ideológica, económica (…) o cualesquiera otras”77. Es así que “en todo mensaje de comunicación de masas existe un sistema ideológico que constituye la red de categorías de edificación de lo real que nos viene propuesta todos los días en cualquier medio. La ideología, por tanto, es imprescindible”78. De esta manera, las empresas informativas, así como el resto de empresas de tendencia, contribuyen a la pluralidad de opciones de pensamiento existentes en la sociedad.

76 Ibid., p. 112

77 Gabriel Galdón, Desinformación. Método, aspectos y soluciones. Eunsa, Pamplona, 1994. p. 19. 78 Robles, op. cit., p. 117.

37

Los elementos de la empresa informativa

En lo que se refiere a los componentes que fundamentan e integran las empresas informativas, Nieto e Iglesias proponen un esquema en el que se categorizan a los elementos personales, inmateriales y materiales.

En el primer grupo se concentran las personas que mantienen una relación con la empresa informativa, ya sea por vínculos laborales o por relaciones comerciales79

Creativo: son los informadores. Se dedican a captar la información y a materializarla en la primera fase de producción (redactores, creativos publicitarios, guionistas, etc.)

. Así, clasifican a las personas de acuerdo al tipo de actividad que realizan:

Producción: es la actividad industrial que se realiza en la empresa informativa, que se refiere a la multiplicación del producto, con el fin de que pueda ser difundido masivamente. En esta clasificación se consideran los talleres de imprenta, estudios de radio y televisión, producción cinematográfica, redes de distribución por ondas, etc.

Comercialización: se refiere a las actividades comerciales que permiten una mayor venta, al menor coste posible. En este sector se incluyen las personas que se encargan tanto de verificar la eficiente circulación del producto, como la venta del mismo a la audiencia y a los anunciantes.

Destinatarios: son las personas que consumen el producto informativo; sin ellas, la empresa perdería su razón de ser. De los destinatarios depende la efectiva

38

realización del objeto de la empresa; por ello, son considerados como parte de la misma.

Anunciantes: Este segmento es considerado por dos razones; la primera, porque es un adquiriente de un espacio del producto informativo y la segunda, porque participa en los contenidos de este producto al incluir mensajes publicitarios. Además, los anunciantes muchas veces son el principal ingreso de los medios de comunicación.

El segundo grupo está conformado por los elementos inmateriales, los mismos que se engloban en los siguientes sectores:

Organización: A través de este componente, es posible unificar y enfocar todas las actividades que se realizan en una empresa para poder conseguir los objetivos planteados. La organización se entiende, en este caso, como la actividad organizadora.

Principios configuradores: son las pautas o principios que orientan a los colaboradores de la empresa a cumplir los objetivos. “Es la proyección del pensamiento del empresario sobre la función que debe cumplir la actividad de difusión informativa de la empresa”80

Finalmente, el tercer grupo se constituye por los bienes materiales –cosas, servicios, derechos- que son necesarios para la consecución de las actividades dentro de la empresa informativa. Se distinguen tres sectores: los bienes muebles, los inmuebles y los derechos.

.

80 Ibid., p. 89.

39

Documento similar