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Capítulo III –Regionalismo Postliberal

3.4 Conclusiones sobre el Regionalismo Abierto y Postliberal

No es casual que el Regionalismo Abierto y el Postliberal, compartan muchas de las causas que a nuestro entender han estancado o al menos complicado ambos tipos de regionalismo. Esto puede ser entendible, si consideramos que la integración se da entre Estados, los cuales al igual que las personas, poseen una identidad que los define, por lo cual es lógico que independientemente del tipo de proyecto de integración en el cual participen, las actitudes, idiosincrasias, recelos, miedos y obviamente objetivos, se mantengan dentro de un radio no muy amplio. También vimos, que si bien algunas de estas se encuentran ligadas a los estados, también existen las referidas a los gobiernos de turno, y esto se debe al fuerte componente presidencialista de nuestra región, donde muchas veces individuos, desarrollan un rol demasiado protagónico, que puede tender al debilitamiento de la integración, más allá de que busquen lo contrario.

Hemos encontrado entonces algunas en común a ambos tipos de regionalismo, mientras que otras, son idóneas a cada uno de ellos. En común: Supranacionalidad Asociada a la Pérdida de Soberanía – Está claro que para lograr una integración real, se requiere de instituciones supranacionales, que regulen, normalicen, y en definitiva empujen la integración. Lamentablemente se ha visto, que países como Brasil, claves en cualquier tipo de regionalismo, son reacios a aceptar ceder soberanía a instituciones supranacionales. Se agrega a esto, que en lo general las constituciones de nuestros países no son claras en este aspecto, en el sentido que ignoran la posibilidad de normas supranacionales, a diferencia de la Unión Europea, donde todos modificaron las mismas para someterse a normas comunitarias. La alternativa regional ha sido el intergubernamentalismo, pero en sistemas tan presidencialistas, entendemos que este modelo sencillamente se torna burocrático y poco eficiente. Por lo tanto, mientras sigamos siendo renuentes al ceder soberanía, poco se podrá avanzar. Ligado a esto también aparece el Pobre Nivel de Institucionalización que ha caracterizado y caracteriza a nuestra región. Ni el Mercosur, CAN, ALBA, y UNASUR, entre otras, han desarrollado instituciones fuertes, más allá de los sendos discursos que en cada cumbre somos testigos. La integración requiere de institucionalidad, esto más que necesario es indispensable. Cuando los

aparatos gubernamentales son tan ineficientes, y la búsqueda de consensos se hace eterna, solo con institucionalidad, obviamente de carácter supranacional, se pueden tener proyectos de integración promisorios. En todos los casos estamos también ante proyectos Difusos Desde el Origen, con alcances poco claros, que mezclan ideologías, y posturas que van cambiando con el tiempo, dependientes de posturas políticas y la imaginación de los presidentes de turno. Parecería que no se sabe a dónde se quiere ir. Por ejemplo Colombia insinuó en algún momento la intensión de ser un posible líder de Unasur, pero hace pocos días firmó un acuerdo para conformar la Alianza del Pacífico junto a otros países. No decimos que esto sea invalidante para seguir en Unasur, pero al menos plantea escenarios que tienden a confundir los reales intereses de los países. Lo mismo podríamos decir de Brasil, que coquetea con el Mercosur, y Unasur, pero también lo hace con otros organismos extra región. No se puede tampoco ser “novio” de los TLCs y a la vez querer “casarse” con la integración, cosa que como analizamos en la sección Tendencia hacia los TLCs, está dándose mucho en nuestros países. Pensamos que algunos países no saben hacia donde van, y otros sí saben, pero su

retórica tiende a confundir por ser a veces contradictoria con su real estrategia. Las Grandes

Asimetrías también son un factor distorsionador, en el sentido que evitan la interdependencia. En nuestra región son tan grandes las asimetrías, que podríamos plantearnos que un país como Brasil, solo gana asociándose con países pequeños como Uruguay, el obtener imagen de líder regional, condición necesaria posiblemente para ocupar lugares importantes en organismos internacionales, aspecto que Brasil ha dejado muy claro posee interés. También Venezuela, gigante dentro del ALBA, está claro que no obtiene grandes beneficios comerciales de la asociación, aunque en cambio, logra expandir la ideología Chavista. Sostener integración con grandes asimetrías, solo bajo el interés de la imagen internacional o el consolidar una ideología, no parece ser lo más apropiado. Del otro lado, también están los países pequeños, donde la integración genera más abusos que beneficios, al no existir como vimos medidas de balance definidas. La Falta de liderazgo, se hace también notoria, y es para nosotros una de las causas principales de fracaso. Para ser claros, Unasur depende 100% del esfuerzo de Brasil para crecer como proyecto, sin embargo éste no ha marcado una posición firme, ya que no quiere asumir los costos que un líder debe pagar. Esta timidez de Brasil, este rol tibio en la región, es un motivo muy claro, para explicar el poco avance de la integración. Otros actores que podrían tomar liderazgo, tampoco se muestran muy claros. Colombia, habla de

integración, pero apuesta por TLCs y se integra ahora a la Alianza del Pacífico. Chile, país con gran crecimiento económico, históricamente ha jugado en solitario, por lo que a pesar de ahora mostrarse a favor de Unasur y firmar con la Alianza del Pacífico, es difícil pensar que pase a ser un país pro integración y menos líder de estos procesos. Venezuela, a través de Hugo Chávez, es el líder indiscutible del ALBA, pero el contenido altamente ideológico de sus acciones, como el debilitamiento de su salud, rematan la posibilidad de que ese país tome iniciativas de liderazgo, fuera del ALBA, además de la interrogante de qué pasara con la misma cuando no esté Chávez. Argentina, podría asumir un liderazgo, pero tiene demasiadas preocupaciones internas, además de políticas exteriores y acciones impulsadas por su presidenta, que se enmarcan a veces dentro del autoritarismo. Otro aspecto que planteamos debilitador de la integración es la No tanta amistad entre países. Bajo la sombra de las numerosas cumbres integracionistas, fotos y discursos presidenciales, dejamos pasar el hecho de que la mayoría de los países están enfrentados por alguna causa, incluso frente a tribunales internacionales como la Haya. Problemas limítrofes, de soberanía, violación de tratados, criticas ante medidas proteccionistas, entre otros, están a la orden del día y desde hace mucho tiempo en la región. Esto, también afecta a nuestro entender a los procesos de integración, sobre todo cuando no existe como ahora, una mayoría de gobiernos de izquierda, sino que el mapa político está repartido más equitativamente.

En lo característico a cada tipo de Regionalismo, podemos decir que en el Abierto, una de las causas de fracaso que encontramos sumadas a todas las anteriores, fue el demasiado Énfasis en lo Económico, es decir el no considerar aspectos más integradores como lo político y lo social, cosa que el postliberal trata de establecer. El proteccionismo, también aparece muy claro, y fue analizado a través del caso Mercosur, emblema del Abierto, donde países como Argentina y en menor medida Brasil, han sistemáticamente colocado medidas que traban el comercio, lo que sumado a las grandes asimetrías, han hecho que proyectos como el Mercosur, no hayan avanzado. Esto es irónico en un tipo de regionalismo que hablaba de no solo establecer reglas preferenciales entre miembros, sino también abrirse al resto del mundo. Del lado del Regionalismo Postliberal, se suma a las causas comunes, el Demasiado Componente Ideológico de proyectos como el ALBA, donde o se está a favor de ellos, o se está en contra. Es decir, la posición anti imperialista, genera al menos miedos en posibles nuevos miembros, e

incluso dudas en los actuales, como por ejemplo el apoyo exacerbado a regímenes como el iraní. También aparece en el ALBA, la Presión más que convencimiento, aspecto que entendemos y desarrollamos en profundidad, al ver que todos los países del ALBA son “petrodependientes” de Venezuela, por lo que muy relacionado con la interdependencia, integraciones de este tipo, no son duraderas en el tiempo. Por último, aparece un tema no menor, y es el tema de la Seguridad. La integración, sobre todo la que establece tanto el regionalismo abierto, y aún más el postliberal, exige una apertura política, comercial, pero muy importante social. Esto entendido como una real movilidad de personas, de trabajo, etc. Abrirse significa derribar los “muros” limítrofes, que los países han tendido entre ellos. Hoy estamos frente a una región donde el narcotráfico ha crecido ampliamente, y donde las mafias del tipo organizado, están tratando de expandir su accionar. Esto por lo tanto, está haciendo que en lugar de acercarse, los países estén protegiendo sus fronteras, además de invertir muchos de ellos en gastos militares exagerados, en una región que en teoría está hablando de integrarse. Unasur por ejemplo, toca este tema muy a fondo, pensando en la creación de un Consejo de Seguridad, que permita luchar entre otras cosas contra el flagelo de la criminalidad organizada. La seguridad por lo tanto, si bien puede unir a los países, también puede interrumpir la energía integracionista, cuando los países comienzan a proteger sus fronteras.

Las causas de fracaso que analizamos, son concretas y empíricas, y permiten en forma bastante objetiva, presentar las causas del fracaso del Regionalismo Abierto, como así también generar dudas sobre el posible éxito del Regionalismo Postliberal, ya que los cambios que se deben producir son muy grandes, y nuestra región nunca se ha caracterizado por la velocidad en ninguna iniciativa.