ESCRITURA C/HIPOTECA 5000,00 TRAMITES DE METROGAS 800,
4.4. Conclusiones y selección del método constructivo.
A continuación se resaltan algunas cuestiones referentes a los distintos sistemas de construcción analizados en este informe (bloque de cerámico, bloque de hormigón y construcción en seco) ventajas y diferencias entre los mismos.
Para comprender el panorama de costos se puede utilizar el siguiente cuadro:
Descripción Precio Precio total
Construcción en Seco Estructura de chapa galvanizada (12,5 mm) 77,34 119,34 Mano de obra 42,00 Estructura chapa galvanizada (12,5mm) 116,56 164,56 Mano de Obra 48,00 Yeso 66 x50x8 cm 56,75 96,02 Mano de Obra 39,27 Bloque de Hormigón 10x20x40 (m2) 66,96 171,39 Mano de Obra 104,43 15x20x40 (m2) 88,34 202,71 Mano de Obra 114,37 20x20x40 (m2) 106,31 230,62 Mano de Obra 124,31 Ladrillo Cerámico Hueco 8x18x33 (m2) 55,58 115,99 Mano de Obra 60,41 12x18x33 (m2) 76,49 150,62 Mano de Obra 77,78 18x18x33 (m2) 100,24 196,11 Mano de Obra 95,87
Fuente: elaboración propia datos Revista Vivienda, Marzo 2013.
Es necesario remarcar que la construcción en seco requiere menor cantidad de horas/mano de obra por cada construcción de vivienda unifamiliar (aproximadamente 20 horas/m2), mientras que el resto de las opciones se utilizan 25 horas/m2.
La construcción en seco si bien no es un método muy utilizado en el país (si en países como Estados Unidos), ha ganado terreno en los últimos tiempos. Actualmente se desarrollan construcciones de ese tipo en provincias como Tierra del Fuego y Santa Cruz, donde suponen un gran beneficio por el poco tiempo que lleva la obra (no es necesario esperar al secado de materiales), posee todas las características necesarias de resistencia técnica y cumplen con todas las normas vigentes. Sin embargo, en el inconsciente colectivo surge la cuestión de “construcciones de cartón”, que es interpretado como construcciones de poca calidad y resistencia.
La construcción de viviendas con Bloque de Hormigón y Bloque de Cerámico Hueco, no difieren considerablemente una de otra, sin embargo se pueden encontrar algunas diferencias. El primero tiende a fisurarse, requiere una cantidad mayor de refuerzos para evitar estos inconvenientes, una planificación anterior de las cañerías y conductos necesarios, más horas de trabajo, pero el costo de hormigón por m2 es menor ($104,37). El segundo cumple con todas las normas vigentes, requiere mano de obra más barata, permite la conexión de conductos sin demasiadas complicaciones. La diferencia fundamental entre ambas es que el bloque de hormigón cumple con tres funciones simultáneas: cerramiento, acabado estético y estructura. Esta simultaneidad de funciones hace que el sistema sea más rápido (si los requisitos son básicos). La autoconstrucción es el nombre que se da específicamente al aporte de mano de obra de los habitantes en aquellas acciones en las que las instituciones (generalmente pero no exclusivamente el Estado) se hacen cargo de la solución habitacional, organizándola con el criterio de inclusión de los propios habitantes como mano de obra en la ejecución de las obras físicas y reservando para la institución, sus funcionarios y técnicos la definición del problema, la definición de los satisfactores (listado de requerimientos funcionales, emplazamiento urbano, diseño urbano, diseño arquitectónico), la organización y dirección de los procesos de gestión y resolución, la administración de los fondos destinados a la financiación de los procesos.
En este aspecto, la Autoconstrucción resulta más factible en el sistema de ladrillos de cerámico que en el Sistema con Bloques de Hormigón porque requiere de un menor conocimiento técnico para la elaboración de la mampostería. El ladrillo cerámico no se fisura, y permite una fácil conexión de cañerías y tuberías luego de terminada la
mampostería, representa una ventaja para la mano de obra no calificada. La diferencia con la construcción tradicional de ladrillo de cerámico radica en la terminación profesional de este y en la maximización de materiales (dada la experiencia propia de aquella mano de obra calificada en el rubro).
Por hábitat, se entiende, un ámbito donde se presentan un conjunto de dinámicas e interacciones entre elementos de distintos campos o dimensiones –tales como el económico, el físico-espacial, el cultural, el natural el social, el político–, que configuran entramados o sistemas que hacen posible la vida humana. La delimitación de los hábitats depende de la identificación de los elementos estructurantes de la trama y de las dinámicas propias de ellos; de esta manera, se pueden observar hábitats donde predominan componentes físicos y espaciales, dinámicas económicas, lógicas culturales y sociales, entre otros (Muñera y Sánchez Mazo, 2012).
Los hábitats no se conciben como algo dado, por el contrario, el hábitat y las formas de habitar se construyen, de-construyen y re-construyen permanentemente; devienen a partir de la interacción de individuos y grupos de individuos. A su vez, los hábitats de menor escala se ven afectados por dinámicas que engloban hábitats de mayor cobertura.
En este marco, el acceso al hábitat digno y la solución habitacional contemplan a la vivienda como un producto y al mismo tiempo como un proceso, que incorpora en su definición no sólo a lo constructivo, sino también a las dinámicas sociales y de participación de los habitantes en todas las instancias de decisión y ejecución. La solución habitacional no se reduce ni se centra en el acceso a una unidad física de la vivienda, sino que se la considera como satisfactor de múltiples necesidades vinculadas al desarrollo familiar y a la inserción social de sus miembros.
Surge aquí el concepto de producción social del hábitat como aquellos procesos en los que la construcción de viviendas, espacios y componentes urbanos contribuyen a generar desarrollo local y empleo genuino para productores y otros agentes sociales. La producción social del hábitat puede tener su origen en las propias familias actuando individualmente, en grupos organizados informales, en empresas sociales como las cooperativas y asociaciones de vivienda, o en las ONG, los gremios profesionales e incluso las instituciones de beneficencia que atienden emergencias y grupos vulnerables. Las modalidades autogestionarias incluyen desde la autoproducción individual espontánea de vivienda hasta la colectiva que implica un alto nivel organizativo de los participantes y, en muchos casos, procesos complejos de producción y gestión de otros componentes del hábitat (Bosio, et al., 2011).
Entre los componentes del hábitat que se deben tener en cuenta surgen: 1. Suelo (acceso al suelo urbanizado).
2. Servicios básicos y equipamientos urbano-comunitarios (agua, saneamiento, electricidad, alumbrado y pavimentos; escuelas, puestos de salud, espacios de recreación y ocio).
Agua potable (posibilidad de conexión de redes, existencia de provisión).
Energía eléctrica (posibilidad de conexión, existencia de provisión. Desagües cloacales y conexión con el sistema central.
Gas de consumo doméstico (posibilidad de conexión de redes, provisión del servicio).
Espacios verdes.
3. Materiales de la construcción: se deben tener en cuenta los materiales y componentes utilizados para la calidad de construcción (cimientos, muros, techos, revestimiento, terminaciones); aquí entra el tipo de sistema constructivo.
4. Seguridad Jurídica: la forma y tipo de posesión de la tierra y la vivienda forma parte del entramado del hábitat social.
Como se establece en la sección sobre los debates en el sector de vivienda social, la cuestión de la autoconstrucción e incidencia de los individuos a la hora del desarrollo de la vivienda en sí, tiene un papel importante para la futura construcción del hábitat. Sin embargo, lo necesario para que el desarrollo habitacional sea el indicado radica en las necesidades de servicios básicos, en primer lugar, y del equipamiento urbano- comunitario, en segundo lugar.
Con respecto al hábitat y los sistemas constructivos aquí analizados, no es sencillo establecer un parámetro en cada uno de los mismos. A saber, como se expone, la construcción de la vivienda y los materiales que se utilizan es importante siempre que los servicios básicos y el equipamiento necesario estén al alcance del barrio. La incidencia del individuo en la construcción y la posibilidad de transformación de su futura vivienda es positiva para la construcción del hábitat social, es por ello que los sistemas con características flexibles proporcionan una ventaja en este aspecto. Los sistemas de construcción en seco e industrializados, producen estructuras que permiten una mayor flexibilidad en las modificaciones, por su rapidez en el desmontaje y armado de la estructura. Los sistemas tradicionales suelen ser más rígidos, no dando espacio a la impronta personal en lo que es la estructura en sí.
A continuación, si bien depende de la característica técnica de cada construcción en particular, se presenta un cuadro comparativo que sirve para ilustrar el precio en metros cuadrados de una vivienda, según los distintos sistemas de construcción analizados15.
Descripción Unidad Precio (Pesos)
Construcción con Ladrillo
Cerámico m
2
4690
Construcción Bloque Hormigón m2 4350
Construcción Industrial (Calidad) m2 3870
Construcción Industrial (estándar) m2 2700
Fuente: elaboración propia datos Revista Vivienda, Revista Clarín, INTI, Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires. Datos a Enero/febrero de 2013, estimados a partir de valores de viviendas de calidad económica.
Como conclusión final, dado los costos analizados, el tiempo de construcción y los requerimientos técnicos, el sistema constructivo que puede generar un cambio en la cuestión habitacional del país, principalmente en la provincia de Buenos Aires, es la construcción en seco. Es la más rápida, cumple con todas las normas vigentes de seguridad, estabilidad, flexibilidad, aislación térmica, aislación acústica y resistencia. Requiere un menor tiempo de mano de obra, e incluso en ciertas etapas de construcción no necesita de mano de obra calificada. A su vez, presenta mayor flexibilidad a la hora de modificaciones, permitiendo que los individuos, futuros consumidores del inmueble, puedan aportar sus preferencias y hacerlas “propias”, factor necesario para que la vivienda social cumpla su objetivo en la creación del hábitat.
Para eliminar en el inconsciente colectivo del argentino, la idea de “construcción de cartón”, es necesario comenzar con los procesos de construcción de este tipo de vivienda, aprobados en todo el mundo y utilizados en su mayoría en los países desarrollados (Estados Unidos y Europa).
15
Recordar que el valor corresponde a viviendas con características generales, con construcciones que incluyen materiales y mano de obra.
5. Potenciales destinatarios en función de los parámetros establecidos