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Este apartado lo dividiremos en cuatro partes. En primer lugar realizaremos un resumen de las características generales del registro cer·mico de AOC, pasando a conti- nuación a relacionar el material documentado en Alto do Castro con las tipologías utilizadas habitualmente para el estudio de la cerámica castreña, con el fin de enlazar el material de nuestro yacimiento con un contexto más amplio. En tercer lugar llevaremos a cabo la reconstruc- ción de las cadenas tecnológico-operativas de cada una de las fases de ocupación, para finalmente aproximarnos a las características de lo que podemos considerar el estilo cer·mico de Alto do Castro, teniendo en cuenta tanto sus puntos de ruptura, o cambios, como sus puntos conti- nuidad, o permanencias.

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ONDICIONES DE REGISTRO DEL MATERIAL CERÁMICO

En Alto do Castro, se ha registrado una gran cantidad de cerámica como es habitual en los yacimientos castreños a pesar del carácter localizado y reducido del área de excava- ción: un total de veinte mil quinientos setenta y siete fragmentos distribuidos en cinco mil veintitrés fragmentos recogidos en superficie y quince mil quinientos cincuenta y cuatro fragmentos recogidos en excavación. A este total debemos añadir la gran cantidad de cerámica registrada en una sóla estructura correspondiente a lo que, como ya hemos señalado anteriormente, se ha denominado basurero en donde se han documentado más de diez mil fragmentos.

La característica más evidente es la escasa represen- tación del material decorado frente a la cerámica lisa, pues los fragmentos decorados únicamente representan un 1,7% del total (346 fragmentos)11. Este hecho no parece

justificarse por las condiciones de la excavación12ni por

las condiciones del registro13, antes bien, sugiere una

determinada conducta cultural, ya sea en la producción y/o consumo del material cerámico durante el momento de ocupación, ya sea en la actitud hacia el mismo en el momento de abandono del yacimiento14.

Sin embargo, la representatividad numérica de esta cerámica no es proporcional a la importancia cualitativa de la misma, siendo escasos los fragmentos que pueden ofrecer información significativa debido a la mala conserva- ción y excesiva fragmentación del conjunto cerámico. El elevado grado de rodamiento imposibilita frecuentemente el reconocimiento de las características originales del trata- miento de la pasta, llegando incluso a perderse en algunas ocasiones la decoración (p.e. 01/77; fig. 84 y 01/53; fig. 57). A esta circunstancia se suma la fragmentación del material15,

responsable de la dificultad para vincular fragmentos a formas concretas y, en el caso de la decoración, de la dificultad para reconocer los esquemas decorativos en su totalidad. Lo anteriormente expuesto se ilustra perfecta- mente si tenemos en cuenta que, del total del material regis- trado, sin tener en cuenta el material del basurero, 18018 fragmentos están constituidos por panzas (87,6 %)16.

De todas estas características se deriva el hecho de que del total del material recogido únicamente se hayan analizado en detalle mil siete fragmentos (4,8 % respecto al total de fragmentos) que constituyen trescientos cincuenta cacharros (ciento cuarenta y cuatro decorados y doscientos seis lisos) integrados por una media de 2,8 fragmentos por cacharro (vid. Tabla 1).

Tabla 1: Nº fragmentos por cacharro

Nº fragmentos Nº cacharros

Un fragmento 174 (45.5%)

Dos fragmentos 67 (21%)

Tres fragmentos 39 (12%)

Cuatro fragmentos 23 (7%)

Entre cinco y nueve fragmentos 32 (10%) Entre diez y diecinueve fragmentos 9 (2.5%) Más de veinte fragmentos 6 (2%) Los diferentes fragmentos que conforman un cacharro pueden estar vinculados entre sí de modo real, es decir, cuando se comprueba de modo efectivo que encajan entre sí (doscientos sesenta y un cacharros, de los cuales 30

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11 De ellos trescientos quince se corresponden a fragmentos de panza, treinta y uno a bordes, tres a cuellos y dos a fondos.

12 Si bien es cierto que la zona excavada es únicamente una pequeña parte del castro, la gran cantidad de material recogido así como la diversidad tanto

estratigráfica como espacial documentada a través de un corte que atraviesa diametralmente el yacimiento hacen que pueda ser considerada como repre- sentativa de la tendencia general del yacimiento.

13 Aún siendo normal una mayor presencia de fragmentos sin decoración frente a fragmentos decorados debido, en la mayoría de los casos, a la localiza-

ción puntual y restringida de la decoración en el conjunto del cacharro, la gran diferencia porcentual entre ellos en el caso que nos ocupa descarta esta vía como única explicación posible.

14 Por otra parte, esta circunstancia, observada en la cerámica, se documenta asimismo en otras manifestaciones de la cultura material del castro (vid. infra).

Sobre ello volveremos más adelante.

15 No ha sido recuperado ningún cacharro completo y en la mayoría de los casos disponemos únicamente del borde del mismo. Las reconstrucciones, siempre

de carácter hipotético excepto en el cacharro 04/04 en el que se disponía del perfil completo, se han realizado a través de los escasos cacharros que ofrecían cierto desarrollo de su perfil y mediante el correspondiente apoyo bibliográfico suministrado por estudios previos de cultura material.

16 El resto del material se distribuye entre 1467 bordes (7,1%), 635 fondos (3,1%), 321 cuellos (1,6%) y 122 asas (0,6%).

EL MATERIAL CERÁMICO

ciento setenta y cuatro son cacharros constituidos por un único fragmento) o de modo hipotético, es decir, cuando por las características formales se supone que pertenecen al mismo cacharro pero los fragmentos no encajan entre sí directamente (ochenta y nueve cacharros), tal y como se muestra en la siguiente tabla.

En relación a las partes representadas en cada cacharro, predominan los cacharros en los que únicamente disponemos del borde (161), seguidos de aquellos de los que se posee el cuerpo pero se carece de borde (83)17, los

que se desarrollan hasta el tercio superior (50), los que sólo poseen el fondo (24) y, por último, cacharros en los que se posee el borde y el fondo pero se carece de la parte inter- media (23). Apenas representativos son los ejemplos en los que se puede reconstruir el perfil completo (2).

Por lo que respecta al tipo de material documentado, destaca por una parte la práctica inexistencia de cerámica indígena, representada únicamente de forma anecdótica, y por otra la escasa presencia de formas cerámicas no correspondientes a cacharros. Empezando por el primer grupo a continuación enunciamos brevemente las carac- terísticas de la cerámica no indígena:

• Cerámica presumiblemente púnica. Escasos frag- mentos registrados en el segundo nivel de ocupa- ción del sector 2 y en la limpieza del perfil del sector 3 que probablemente pertenezcan al mismo cacharro (AOC02/21; Fig. 55). Se trata de cerámica realizada con una arcilla muy decantada, con desgrasantes muy finos. La cocción es oxidante y la pasta tiene coloraciones claras. Dispone de una decoración consistente en una cenefa realizada con barniz de color rojizo. Es cada vez más frecuente la documentación de este tipo de material en asenta- mientos castreños (p.e. Suárez y Fariña 1990: 328, Hidalgo 1984, Silva 1986: 135, Carballo 1987: 111)18.

• Cerámica romana. Se han registrado cuarenta y tres fragmentos pertenecientes a tres ánforas; dos de ellas registradas en excavación, concretamente en el sector 4 (04/41 y 04/42; fig. 56), y una tercera recogida en prospección en la terraza W (930714Z06/1 y 2; fig. 56). Todas estas piezas fueron documentadas en contextos de la tercera fase de ocupación. La identificación de estas piezas resulta difícil tipológica, pero una de ellas (Fig. 17), que conserva el pivote, parece corresponder claramente al tipo Haltern 70 (Naveiro 1991).

La escasa representación de material romano, unido al análisis del propio material indígena, parece confirmar la datación obtenida para esta última fase, reflejando un abandono del castro relativamente temprano, alrededor del cambio de era.

Como última característica general del material, destaca la escasa representación de objectos sobre material cerámico diferentes a cacharros:

• Un molde de sítula registrado en el nivel de derrumbe de la tercera fase de ocupación. Se trata de un pequeño fragmento decorado, del que no se puede reconocer la parte a la que corresponde. Presenta una decoración, apenas visible debido al grado de rodamiento, consistente en una línea de “S” múltiples entrelazadas rodeando una esferilla central delimitadas por líneas horizontales punti- lladas (01/53; fig. 57), documentada frecuentemente en otros moldes de este tipo o en fragmentos de sítula, lo cual indica una gran homogeneidad en la concepción de ese objeto metálico (Carballo 1983). • Su ubicación en el tercer nivel de ocupación del yacimiento resulta coherente con la cronología propuesta por Carballo Arceo entre los siglos II a.C. y II d.C. (1983), si bien, como propone este mismo autor (1987), esto no implica su inexistencia en fases anteriores.

• En todo caso, y dado que únicamente disponemos de un pequeño fragmento, la mayor aportación de esta pieza radica en su carácter de indicador de una actividad metalúrgica desarrollada en el yacimiento, que se ve apoyado asimismo, por la presencia de dos moldes líticos y un crisol (vid. infra)

• Se han registrado tres piezas que se identifican con lo que se han llamado fichas (Peña 1986: 13), discos (Romero 1987: 100, Orero 1988: 76) o fichas discoi- dales (Hidalgo 1985b: 37). Estas piezas se han documentado en UEs asociadas a la tercera fase de ocupación, en los sectores 1 (PZAOC01020a0638) y 4 (PZAOC04013a0133) y en prospección (9307 14Z02a0004). Se trata de fichas con un diámetro de 30 mm que no presentan ningún tipo de decoración y que, a juzgar por el escaso tratamiento recibido en sus cantos así como el desigual grosor de los mismos, parecen haberse realizado mediante la reutilización de cacharros en desuso19

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• Piezas indeterminadas: Se han registrado una serie de piezas a lo largo de las diferentes fases de ocupación de las cuales no conocemos la forma a la que se vinculan. Se trata de fragmentos de paredes rectas, carentes de borde y de cuello, rematadas en diferentes labios. Las registradas en la primera fase de ocupación poseen una pequeña faceta hacia el exterior y un labio oblicuo hacia el interior. Las piezas documentadas en la segunda y tercera fases de ocupación presentan un borde recto horizontal (fig. 58). Muestran desgrasantes abundantes, fabrica-

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17 Todos ellos se corresponden a cacharros decorados.

18 Agradecemos al Dr. Armando Coelho Ferreira da Silva su confirmación de la identificación de este material.

19 El carácter de pieza reutilizada se observa también en otros yacimientos como Borneiro (Romero 1987: 100; Fig. 45) o Santa Tegra en donde se reapro-

ción manual y tratamiento de la superficie sencillo mediante un simple alisado y cocción oxidante. Esta forma se identifica con la identifica por Rey Cas- tiñeira como “Tipo Recarea”, (Rey 1991:403-6). La morfología de esta pieza se desconoce pues a pesar de estar representada en numerosos yaci- mientos, nunca ha sido documentada completa. Si es poco lo que conocemos acerca de la forma de estas piezas, todavía existe mayor incertidumbre acerca de su uso. Únicamente de modo hipotético, podríamos sugerir su utilización como molde o quizá como horno portátil20, si bien no existe ningún indicio

que confirme esta aseveración.

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L MATERIAL DE

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LTO DO

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ASTRO EN EL CONTEXTO DE LA CULTURA CASTREXA

A continuación realizaremos un breve resumen del reper- torio formal de Alto do Castro en relación con las formas consideradas en las tipologías existentes sobre cerámica castreña, tomando como punto de referencia la tipología definida por Rey (1991), complementada por las tipologías de Almeida (1974), Martins (1987), Silva (1986) y Rodríguez (1986). Con ello pretendemos contextualizar la cerámica documentada en Alto do Castro en relación con las formas documentadas hasta el momento para el período castreño del NW peninsulares y evaluar la coherencia cronológica y formal de aquella con éstas. Debemos señalar como observación general, que el número de cacharros proce- dentes de Alto do Castro que han podido ser relacionados con las tipologías disponibles es escaso (ciento diecisiete, que representa el 30% del total).