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Confrontación de la evaluación de las competencias comunicativas antes y después del

CAPITULO III ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

3.4 Valoración del Programa de Entrenamiento Sociopsicológico diseñado

3.5.4 Confrontación de la evaluación de las competencias comunicativas antes y después del

La aplicación de la prueba no paramétrica de Wilcoxon a los resultados antes y después del cuestionario de competencias comunicativas arrojó en el caso del Grupo A diferencias significativas de manera general, sin embargo, profundizando en los ítems por separado se apreció que aún existen dificultades en la definición del problema para la toma de decisiones, de forma tal que las personas se percatan pasado un tiempo que discuten problemas diferentes. Este aspecto en la comparación antes-después no mostró diferencias significativas, lo que denota que aún existen dificultades en el establecimiento de metas parciales para la comunicación y en la búsqueda conjunta de acuerdo.

La prueba no paramétrica evidenció medianamente una diferencia en cuanto a la consideración de los argumentos del otro durante el manejo del desacuerdo. De igual manera los ítems relacionados con la habilidad de argumentación, referidos a la expresión de opiniones con pocas palabras, al logro de la cooperación durante el intercambio comunicativo y a la posibilidad de reconocerse equivocado, mostraron diferencias medianamente significativas, lo que favorece el proceso de búsqueda conjunta de acuerdos aunque resulta aún insuficiente.

En el resto de los ítems las diferencias fueron estadísticamente significativas.

En el anexo 27 se muestran las modificaciones realizadas en el grupo a partir del cuestionario de competencias comunicativas antes y después, en el que se puede observar que en la totalidad de los ítems se realizaron modificaciones y en todos los casos el estado anterior fue superado.

Las diferencias planteadas anteriormente fueron corroboradas con la utilización de la prueba no paramétrica de Wilcoxon para valorar los resultados de antes y después a partir del cuestionario final, obteniendo nuevamente una diferencia significativa entre estos dos momentos (ver anexo 28).

En este cuestionario de constatación final de los 16 participantes, 10 mostraron cambios positivos en cuanto al conocimiento de las condiciones necesarias para una comunicación efectiva y la posibilidad de alcanzarla, mientras cinco permanecieron en igual estado que antes y uno señaló un cambio negativo, siendo válido destacar que se trata del sujeto “OL” en el que la profundización lograda para el manejo de la negociación efectiva la llevó a considerar aún insuficiente su aprendizaje, aspirando a un nivel cualitativamente superior a pesar de encontrarse en el nivel 3 de competencias comunicativas.

Con relación al dominio de la habilidad de escucha 14 participantes mostraron cambios positivos, lo que se corresponde con una mayor orientación en la situación de negociación y el logro de un clima más favorable para el intercambio.

De forma similar los resultados en el proceso de toma de decisiones, mostraron cambios a favor del aprendizaje en 10 de los participantes, permaneciendo seis sin modificaciones apreciables

estadísticamente. La habilidad de argumentación se vio igualmente favorecida, refiriéndose cambios positivos en 12 de los participantes, lo que denota avances en la búsqueda de un acuerdo satisfactorio. Sobre la autorregulación emocional y la expresión de vivencias 11 de los entrenados expusieron haber avanzado en el logro de la misma, quedando cinco en un estado similar al de antes del entrenamiento. En este mismo cuestionario, el 31,3% de los participantes señaló que pasado el entrenamiento conoce con frecuencia cómo manejar las situaciones de desacuerdo y el 68,8% respondió que lo conoce de vez en cuando, mostrándose modificaciones positivas en 11 de los entrenados y, por tanto, cierto dominio del modelo ideal típico de la conversación.

Los principales logros en el grupo estuvieron más acentuados en la ganancia de un clima favorable para el intercambio, en una mayor orientación en la situación y en el logro de la autorregulación emocional. Con relación a la búsqueda conjunta de acuerdos existen diferencias en los resultados de ambos cuestionarios, radicando esta en que en los ítems del que evalúa competencias se refieren dificultades en la argumentación y el cuestionario de constatación final avala el conocimiento adquirido para conducir tal proceso, es decir, las confrontaciones arrojan que los sujetos reconocen tener conocimientos declarativos al respecto no estando tan sistematizados los procedimentales a la hora de argumentar posiciones personales para llegar a acuerdos.

En el Grupo B las diferencias antes-después fueron igualmente significativas. No obstante, en el análisis de los ítems evaluados se apreciaron diferencias no significativas en el logro de la cooperación del otro durante el intercambio, así como, en la comprensión de cuando una comunicación es efectiva; cuestiones en la que influye directamente el desequilibrio de poder más acentuado y ya referido en este grupo, además de la concepción rígida de respeto y autoridad existente. Estas dificultades denotan además, que aún existen limitaciones en el logro de un acuerdo conjunto y en el establecimiento de metas parciales para la negociación.

En cuanto a la flexibilidad durante la comunicación para reconocer el valor de las aportaciones del otro durante el intercambio, las diferencias antes-después fueron medianamente significativas. Siendo coherente con lo anterior, la posibilidad de reconocer equivocaciones propias y reestructurar la situación exhibió diferencias significativas, sucediendo lo mismo con la consideración de los argumentos del otro durante el intercambio, lo que muestra una mayor orientación en la situación y el avance en la creación de un clima favorable para el intercambio.

En el anexo 29 se muestran las modificaciones realizadas en el grupo a partir del cuestionario de competencias comunicativas en estos dos momentos, en el que se puede observar que en la gran mayoría de los ítems se realizaron modificaciones positivas que avalan los aprendizajes realizados aunque en dos casos uno de los participantes mostró cierto retroceso en comparación con su estado inicial.

Profundizando en entrevista sobre esta situación se obtuvo que “SI” pasó en ambas preguntas de una respuesta de vez en cuando a con frecuencia, justamente por la crítica que gana con respecto a cuándo una comunicación es efectiva y el logro de la cooperación del otro, en contraste con los resultados obtenidos por su pareja, la cual se mantiene en un estado similar al anterior por la tendencia descrita a la imposición de criterios y la visión estereotipada del papel de la mujer y del hombre en una situación comunicativa.

Las diferencias planteadas se corroboraron con la utilización de la prueba no paramétrica de Wilcoxon para valorar los resultados de antes y después a partir del cuestionario final, obteniendo una diferencia significativa entre estos dos momentos. (Ver anexo 30)

En este cuestionario de constatación final de los 14 participantes, 12 mostraron modificaciones positivas con relación al conocimiento de las condiciones necesarias para una comunicación efectiva y la posibilidad de alcanzarla, mientras dos permanecieron sin modificaciones apreciables.

En cuanto a la habilidad de escucha 12 manifestaron cambios a favor del aprendizaje e idéntica cifra resultó del análisis de la autorregulación emocional y la expresión de vivencias, lo que reafirma el avance en la creación de un clima favorable para la comunicación y mayor orientación en la situación como un todo.

Con relación al proceso de toma de decisiones 11 entrenados reconocieron avances en la conducción del mismo, mientras en el dominio de la argumentación solo ocho mostraron avances quedando seis de los participantes en un nivel similar al que tenían antes del entrenamiento, siendo esto último coincidente con dificultades expresadas en el cuestionario de competencias comunicativas.

En el manejo de la contradicción básica el 57,1% de los participantes planteó que luego del entrenamiento conoce con frecuencia cómo manejar las situaciones de desacuerdo y el 42,9% señaló que lo conoce de vez en cuando, lo que avala el aprendizaje del modelo de metas parciales para la conversación evidenciado en 12 de los participantes con cambios positivos en este sentido.

No obstante, las observaciones realizadas durante las diferentes sesiones y de hecho los resultados del cuestionario de competencias, permitieron considerar que si bien se evidenciaron cambios en la cifra de manejo del desacuerdo, aún se manifiesta en alguna medida la acriticidad sobre el comportamiento que se asume.

Se reiteraron en este grupo importantes modificaciones sobre todo en la creación de un clima favorable para el intercambio y en la autorregulación emocional, recayendo en la elaboración de metas parciales para la negociación y la búsqueda conjunta de acuerdos, los principales aspectos a optimizar por algunos de sus miembros.

De manera general los resultados expuestos en ambos grupos evidencian la realización de aprendizajes durante las sesiones del entrenamiento alcanzándose cambios que favorecen actitudes de cooperación para el manejo del desacuerdo, por lo que se corrobora la hipótesis H1.