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B. Revisión de los enfoques sobre teorías del aprendizaje

V. CONSIDERACIONES FINALES

“Ninguna revolución social puede triunfar si no es precedida de una revolución en las mentes y en los corazones de los hombres, y esta revolución interna tiene que llevarse a cabo

a través de las escuelas”. Kropotkin157

Fruto de una construcción metodológica propia, este trabajo procuró brindar una reconstrucción de los logros y limitaciones de una propuesta pedagógica que comencé a delinear como alumna del Seminario-Taller de Práctica Docente y Residencia, a comienzos de 2012. La instancia reflexiva sobre las prácticas, etapa fundamental de toda construcción metodológica, fue posible a instancias de una indispensable toma de distancia que hiciera “desaparecer las urgencias” 158

y revelara las recurrencias.

La construcción metodológica, como estrategia de formación y profesionalización docente, demostró a lo largo de estas páginas, constituir una herramienta eficaz para “capitalizar el recorrido formativo como una fuente reveladora de problemáticas constitutivas de las prácticas docentes”159

.

Resultó, a su vez, un camino capaz de develar y generar habitus docente160. Revelador, en tanto puso en cuestión los esquemas y matrices construidos a lo largo de las biografías escolares de los alumnos-practicantes. Y generador, puesto que, una vez reconocidas las disposiciones duraderas ya inscriptas en el cuerpo y en el lenguaje, se tornó posible reformularlas, mediante un proceso de autosocioanálisis que reorientó la práctica hacia estrategias docentes más exitosas.

La apuesta por una construcción dinámica y dialéctica de las prácticas docentes, evidenció a lo largo del año de cursado, su capacidad por cuestionar sistemáticamente lo aprendido, poniendo en tensión la propia biografía escolar, las estrategias y los saberes incorporados. La propuesta metodológica del Seminario-Taller colocó a la docencia como una oportunidad permanente de aprendizaje, no sólo profesional, sino también personal.

La primera enseñanza del recorrido se asienta sobre la potencialidad transformadora de la docencia, no sólo en términos de conocimiento teórico, sino también, a raíz del encuentro

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J.C.ULLMAN, La Semana Trágica: estudio sobre las causas socioeconómicas del anticlericalismo en España (1898-1912), Ariel, Madrid, 1972, págs. 165–166.

158

G.EDELSTEIN;A.CORIA, “La práctica de la enseñanza en la formación docente”, en Imágenes e Imaginación, Kapelusz, Buenos Aires, 1991, pág. 30.

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Ibid., pág. 22. 160

De acuerdo a Pierre Bourdieu, el habitus es un “sistema de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como estructuras estructurantes, es decir, como principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones”, P.BOURDIEU, El sentido práctico, Siglo XXI de España Editores, Madrid, 2008, pág. 86.

55 intersubjetivo que supone toda profesión del sector humano: “cuando trabajamos con lo vivo, el otro a veces nos afecta”161

y siempre nos transforma. Mi residencia en la Escuela Superior de Comercio “Manuel Belgrano”, me marcó indefectiblemente; no sólo como primera experiencia, sino también, a causa de las imborrables lecciones de mis alumnos acerca de lo que esperan de un docente; a menudo sólo con gestos, otras veces con generosas palabras sobre su propia biografía escolar o sobre nuestro ejercicio profesional en el futuro. Se ubicaron, sin quererlo, en el lugar de formadores de maestros y lo hicieron implacablemente.

La segunda enseñanza que atesoro de mi paso por la Cátedra, indica que “toda propuesta pedagógica debe generar su propia superación”162

. Este trabajo final da pruebas cabales de ello y de la importancia de mantener una vigilancia permanente sobre las propias prácticas, a los fines de potenciar las estrategias de intervención y, por ende, los logros del hecho educativo. Sólo la reflexión sistemática sobre la actividad docente, permite arrojar luz sobre las propias contradicciones y limitaciones.

En tercer lugar, aprendí que la docencia como actividad contiene en sí misma una dimensión política. El poder no sólo circula en el aula como expresión disciplinaria o como acreditación, se manifiesta también en el momento en que el docente diseña sus clases y selecciona contenidos, recursos y estrategias discursivas. Las decisiones que determinan aquello que se enseña y la forma en que se lo hace, entraña la posibilidad de sembrar importantes semillas en pos del desarrollo de individuos críticos, políticamente comprometidos y socialmente responsables. Precisamente allí estriba la relevancia social de la función docente, en su capacidad de transformación social.

El cuarto aprendizaje que me deja mi período de residencia gravita en redescubrir una elección profesional que realizara al comienzo de mi carrera y que soslayé por las urgencias del cursado. Más allá de los temores lógicos que devienen de “poner el cuerpo”, la experiencia de las prácticas docentes resultó sumamente vivificadora. Llevo conmigo, a pesar del vértigo de la inmediatez, algunas expresiones imborrables de mis alumnos. Se trata de impresiones en las que tienen un lugar destacado rostros plenos de interés por aprender, alegría al comprender y ganas de participar.

La última enseñanza de mi paso por el Seminario-Taller, se vincula con la certeza de que la profesionalización docente sólo se adquiere en la práctica y en el tiempo. La formación inicial es indispensable, puesto que brinda “los fundamentos, los programas, las primeras herramientas, sin

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M.CIFALI, “Enfoque clínico, formación y escritura”, cit., pág. 174. 162

56 las cuales no puede ejercerse el oficio”163. Sin embargo, comprendí que la docencia es un “saber de la experiencia” que requiere una actitud de formación continua significativa, puesto que creer que la apropiación de conocimientos básicos basta, implica desconocer el peso de la singularidad humana y la responsabilidad social de la tarea.

La formación docente inicial que supuso el Seminario-Taller, se reveló, en última instancia, como un pasaje ontológico no exento de ambigüedades ni contradicciones. Perder el estatus de alumnos para devenir noveles docentes, supone tomar conciencia de que se nos delega oficialmente la facultad de ejercer la profesión autónomamente, perdiendo virtualmente la guía de nuestros docentes. Asumimos entonces, a partir de ahora, la responsabilidad deontológica de una profesión que entraña un profundo compromiso con lo humano.

Fundamentalmente, el recorrido trazado a lo largo del año supuso, a título personal, la finalización de una carrera académica que comenzara en el año 2007. El vértigo, el compromiso con la tarea, el descubrimiento de mis preferencias teóricas y el crecimiento personal signaron el recorrido. Las dudas y temores del comienzo, fueron paulatinamente transformándose en convicciones, decisiones y acciones que me condujeron hacia el final del camino. La universidad se tornó un espacio central en mi vida, en el que aprendí algo de Historia, poco del quehacer académico y bastante sobre la importancia del compromiso político con mis pares; pero, por sobre todo, aprendí que el valor de la educación reside en su capacidad de transformación social.

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