2.– CONSUMO CONSCIENTE PROFUNDIZANDO

In document Consumir menos, vivir mejor Ideas prácticas para un consumo más consciente (página 110-123)

Para facilitar la claridad de lectura, algunas ideas del capítulo anterior apenas se citan, quedando un poco va- cías de contenido. Vamos a llenarlas.

A quién comprar

• A empresas “alternativas” que pueden serlo por di- ferentes motivos: por su organización democrática y au- sencia de ánimo de lucro (empresas de inserción, de economía solidaria, asociaciones, ONG’s, fundaciones...), por su capital repartido y funcionamiento participativo (cooperativas), por lo valioso de su actividad (producción artesanal, bioconstrucción...), por su compromiso social (apoyo a causas solidarias...), por ser fieles a unos valores y una manera de hacer aunque no sea la que más benefi- cios da...

• A empresas pequeñas y/o locales, por su cercanía y vinculación a su entorno.

Procura evitar

• Malas opciones: quienes promueven el consumis- mo y/o despilfarran en publicidad y en campañas con fa- mosos, explotan a sus trabajadoras, producen en países lejanos, experimentan con animales...

• A mayor tamaño de la empresa, más poder, y es más fácil que se den varias de estas características.

• Las multinacionales suelen ser campeonas en agre- siones a los derechos sociales y al medioambiente y en presión a los gobiernos para que legislen a su favor y con- tra el interés colectivo.

Si hay que elegir entre dos males...

• Mega-cooperativas y mega-empresas locales, una de cal y otra de arena. Hay cooperativas locales con prác- ticas y niveles de concentración de poder que hacen que a lo que más se parezcan sea a multinacionales.

Es el caso de muchas de las empresas que forman MCC (Mondragón Corporación Cooperativa), primer gru- po empresarial vasco y séptimo del Estado español, que agrupa a decenas de cooperativas, de las que Eroski, Caja Laboral, Fagor, Irizar, Mondragón Unibertsitatea y Seguros Lagun Aro son algunas de las más conocidas.

Otro ejemplo parecido es el de las grandes cooperati- vas agrarias y ganaderas, que explicamos en la página 238.

• Aún así, si hay que elegir entre grandes empresas (que en sectores como electrodomésticos, telefonía, auto- moción y otros no queda otro remedio) las locales suelen estar más comprometidas con su entorno. Como ejemplo podemos tomar Euskaltel (compañía telefónica vasca con participación pública en su capital), que, compartiendo muchos deméritos con el resto de grandes compañías te- lefónicas, por lo menos aporta cosas poco habituales en grandes empresas “apátridas” como colaborar con el de- porte local (patrocina carreras populares, un equipo ciclis- ta...), con eventos culturales (por ejemplo con la Korrika, carrera popular a favor del euskera), utilizar el euskera en sus comunicaciones, crear empleo en su zona (multinacio- nales como Telefónica subcontratan servicios a Marruecos y Latinoamérica)...

Dónde comprar

• Venta directa. Cuando el productor vende directa- mente al consumidor (en fincas o cooperativas, en ferias y mercados ambulantes o municipales, mediante asocia- ciones de consumidoras). O casi, cuando sólo hay un in- termediario, el pequeño comercio al que la productora lleva directamente el producto.

Esto nos permite conocer de cerca quién produce y cómo, crea lazos humanos, y podemos comunicarnos para

influirnos mutuamente (por ejemplo podemos pedirle a un agricultor que se pase al cultivo ecológico, que haga pan integral o plante remolachas). Tanto las consumido- ras como las productoras ganamos dinero, pues ambas nos ahorramos la tajada de las intermediarias y distribui- doras.

• Comercio alternativo

• Pequeño comercio local. Más calidad, más agrada- ble. Las relaciones humanas son más cercanas, la calidad de los productos suele ser mayor, y quien nos atiende a menudo sabe mucho de “su tema” y nos puede asesorar (la librera de libros, por ejemplo, lo que no sucede en su- per e hipers). Además, son socialmente necesarios. Son el principal canal de venta de las pequeñas industrias, y gastan y dan trabajo en su entorno cercano. Si siguen de- sapareciendo, la economía quedará en muy pocas ma- nos, que tendrán un poder casi absoluto.

• Mercados municipales y ambulantes. A veces en ellos venden directamente las productoras. En cualquier caso, suelen ser un ejemplo de poder repartido, horarios razonables...

En el Mercado de Abastos de Vitoria-Gasteiz cuenta con una planta dedicada a los productos ecológicos, a ella acu- den los jueves y sábados cinco productoras que venden di- rectamente a las consumidoras sus productos.

• Ferias temáticas (ecológicas, de artesanía...) para encontrar productos de difícil acceso, conocer a las pro- ductoras...

Párate a pensar

• Menos “todo a cien” y más “más de cien (años)”. Me- nos tiendas de compra de productos de poca calidad y más tiendas de ésas que llevan varias generaciones abier- tas y que ofrecen el saber y el sabor de la tradición.

• Malas prácticas, de los gigantes a las más humildes: no sólo Opencor de El Corte Inglés abre las 24 horas, ha- ciendo una competencia desleal al pequeño comercio

que no puede competir con tal despliegue de medios. Las tiendas de chinos, magrebíes, etc., que abren hasta el día de Navidad y con horarios interminables, también atentan contra el derecho a descansar –descansar del tra- bajo las tenderas y del consumo las consumidoras–. La diferencia está en que las grandes lo hacen por pura ava- ricia, mientras –muchas veces– las pequeñas lo hacen por necesidad o por no encontrar otra salida. Además, las pe- queñas empresas no se organizan –los gigantes de la eco- nomía sí– para promover recortes de derechos sociales y laborales, para cambiar las leyes para que se abra los do- migos...

• ¡Viva lo pequeño! Pues en este sistema económico en el que a peores prácticas más crecimiento, en lo pe- queño solemos encontrar dinámicas más respetuosas o al menos, menos agresivas –ya sea por voluntad o por fal- ta de capacidad, que de todo hay–.

Dónde no comprar

• En supermercados, hipermercados, grandes cade- nas...

Utilizan su poder “concentrado” para ganar más dinero: fomentando el consumismo, imponiendo condiciones a los productores que las pequeñas empresas no pueden cubrir (grandes cantidades, regularidad en el servicio, precios ba- jos, pagos aplazados) que las pequeñas empresas no pue- den cubrir, presionando para poder abrir en festivos.

Despilfarran en reformas, publicidad, guardias de se- guridad y sistemas de vigilancia.

Promueven una cultura uniforme, venden los mismos productos en todos los sitios.

• En hipermercados a los que hay que ir a comprar en coche y que fomentan un ocio vinculado al consumo.

• En “descuentos” como Dia, Lidl, Plus que fomentan la cultura de fijarse sólo en el precio. En ellos suele haber pocos productos locales y de calidad.

• Comprar marcas blancas somete a las empresas fabri- cantes a las condiciones de los gigantes de la distribución.

• Los menos malos:

– empresas locales; en Euskadi: Erkoreka, Eroski...; en Galicia: Froiz, Gadis...; en Catalunya: Condis, Suma, Bon Preu, Sorli, Discau...; etc.

– Asociaciones de detallistas que agrupan a empresas pequeñas (Udaco, Gama, Maxcoop).

• Info sobre la campaña “Grandes cadenas de distribu- ción, no gracias” en supermercatsnogracies.org/es y en VVAA. Su-

permercados, no gracias, Icaria. Barcelona, 2007.

¿Yo mango?

Hay quien propone el robo como sabotaje a las gran- des superficies, supermercados... y como manera cues- tionar y reírnos de una sociedad de consumo que no deja de estimular nuestros deseos. Es una propuesta original y divertida. yomango.net

Pero ojo con los efectos secundarios. Robar también es consumir, y que sea gratis no quiere decir que no de- bamos cuestionarnos lo que “adquirimos” y la energía que ponemos en ello. Además, el robo produce desconfianza y alejamiento entre las personas (en los supermercados trabaja gente como tú o yo), fomenta el amento del con- sumo (sistemas de seguridad, cámaras, vigilantes...), y hay quien no entiende bien de qué va el tema y roba en pequeños comercios. En resumen, que no todo el monte es orégano y conviene pensárselo dos veces.

Ventajas del producto local

Problemas del consumo de productos exóticos o producidos lejos

– Producir en el Sur es más barato. Las empresas gas- tan muy poco en salarios, salud laboral, cuidado del me- dio ambiente, impuestos (sin ellos no puede haber hay servicios públicos ni derechos sociales).

– En el Sudeste asiático son habituales jornadas sin fi- nal, salarios de miseria, fábricas sin ventilación ni ilumi- nación, condiciones de riesgo por exposición a tóxicos o falta de protección a ruido, accidentes, niñas trabajando en estas condiciones.

– En Europa del Este las situación es intermedia. – Esto nos beneficia a las consumidoras del Norte por- que podemos comprar muy barato. Y consumir más. El co- mercio ha sustituido a la esclavitud y el colonialismo como manera de “obligar” a los pobres a trabajar para nuestros lujos.

Un ejemplo es el café, el producto más importado del mundo tras el petróleo. En el Norte consumimos el 80% y la producción se concentra en países tropicales.

Además este tipo de producción también nos perjudi- ca. Las empresas se llevan la producción a países empo- brecidos, eliminando puestos de trabajo aquí o sirviendo la amenaza del traslado para animar a las trabajadoras a aceptar peores condiciones. A la vez, la producción y el comercio local se arruinan al no poder competir con pre- cios tan bajos.

Ventajas del producto local:

– Ganamos soberanía: capacidad de decidir o ifluir en cómo se producen las cosas.

– Ahorramos energía (menos transporte y menos ne- cesidad de envases y otros métodos de conservación –cámaras de frío, sustancias químicas–).

– Facilita retornar los envases, conocer a quién produ- ce, conocer nuestro entorno (recursos existentes, clima, temporadas de cosecha).

– Fomenta la economía de la zona –más integrada so- cial y culturalmente–, y el empleo estable y de calidad –la gente no tiene que emigrar–.

– Fomenta los productos de calidad.

Consumir productos locales y minimizar el consumo de productos exóticos, valorándolos como un lujo a con-

sumir con moderación o en ocasiones especiales, es la única alternativa sostenible. Hace no mucho que los pro- ductos exóticos o importados eran un lujo para ocasiones especiales. Hoy en día, en algunos sectores (calzado de- portivo, por ejemplo) es casi una hazaña encontrar pro- ducto local.

Si no hay producto local, podemos optar por el más cercano (ahorro de energía en transporte), por los produ- cidos en países del Norte (ciertas garantías sociales y em- bientales), o por los de Comercio Justo.

Envases

• De mejor a peor.

– A granel (sin envase). No te cortes en pedir que no te pongan bolsas nuevas y ofrecer tus “reutilizables” (carro de la compra, mochila, bolsas de tela, hueveras, fiambre- ras –carne, pescado, quesos, embutidos...– ) o reutilizadas –bolsas de papel o plástico–. Al principio puede dar corte, y pueden ponerte pegas. Pero no te desanimes a las pri- meras de cambio, cuando se hacen a la idea en la tienda les suele gustar (ven que es más razonable y que además ahorran dinero). Cada vez es más habitual y dentro de unos años no será tan raro.

– Envases retornables. El fabricante se hace cargo de

recoger y reusar. Sugiérele a tu tendera que pregunte a sus proveedores si reutilizarían hueveras, botes de vidrio etc. si se los devuelves.

– Reutilizables en casa. Si aprovechamos los botes de vidrio para nuestras conservas, las bolsas de plástico para la basura...

– Usar y tirar. Cuanto menos, mejor. Pide que no te den bolsas innecesarias, que pesen las diferentes frutas sin bolsa y las vayan metiendo todas en una, que no te den tikets que no hayas pedido...

– Comprando “tamaños familiares” se necesitan me-

nos envases y ocupan menos los envases grandes que los pequeños (mejor una garrafa de 5 litros que 5 botellas de

un litro). Aunque a veces tener más anima a consumir más (más tengo, más gasto). Tú misma.

• Materiales de los envases, de mejor a peor. – Las mejores opciones:

Papel y cartón, vidrio, madera y tejidos naturales (abun- dantes y fácilmente reciclables).

Metales (abundantes y reciclables pero costosos de obtener y producir, no usar para envases no reutiliza- bles).

– A partir de aquí a evitar:

Papel encerado (tiene ceras sintéticas y no es recicla- ble, un papel “normal” bien grueso es suficiente para que no traspase la grasa).

Plásticos (el PET-1 es el que se recicla mejor, evitar es- pecialmente el porexpán –bandejas y corcho blanco–) – A evitar muy especialmente:

Aluminio (bandejas, papel, latas de refrescos), tetra brik, PVC.

Más ideas prácticas

• Bolsas de tela reutilizables. En tiendas de Comercio Justo puedes encontrarlas una opción buena y barata (2 € aproximadamente). CORR-The Jute Works, una cooperativa de mujeres en Bangladesh, las produce ecológicamente a base de fibras vegetales (yute y algodón crudo) de culti- vo local y ecológico.

• Si tienes una tienda...

– puedes comprar bolsas de tela (las de Comercio Justo las distribuye Ideas p) y venderlas a tus clientes como alternativa a las de usar y tirar.

– o hacer un descuento (5 céntimos, por ejemplo) a quien lleve sus bolsas de casa. O cobrar las desechables. – si las regalas, intenta que sean reusadas (puedes poner un cartel en la tienda avisando de que recoges bol- sas a quien le sobren).

– hay bolsas de materiales de menor impacto como papel y bioplásticos.

• Si tienes un bar, en vez de envases individuales puedes ofrecer azucareros, el tarro del cacao o del café soluble, el bote de mermelada o mantequilla... Ahorrarás envases ¡y dinero!

• El Ayuntamiento de Donostia repartió en 2007 quin- ce mil bolsas de algodón a través de algunos comercios para fomentar la compra con envases reutilizables.

• Cajas. Cuando se pueda cerrar con cuerdas. Facilita la separación, y si se quitan con cuidado pueden reutilizarse cuerdas y cajas. Mejor de materiales vegetales. El precinto se hace de petróleo (plástico y pegamento) y es engorroso separarlo del cartón, lo que dificulta el reciclaje.

• Acolchar con papel usado, arrugado o cortado en ti- ras finas.

Aprende a leer las etiquetas

• ¡Queremos información! Es importante que las eti- quetas de los envases (o de las cajas si son productos a granel) nos aporten información lo más amplia posible: ingredientes (y origen de cada uno), lugar de producción/ elaboración, modo de producción, empresa elaboradora, teléfono de información...

• Cuando no hay información podemos fiarnos de la intuición, pero a menudo conviene ponernos en lo peor, pues lo bueno las empresas se encargan de anunciarlo en letras grandes. Si el aceite empleado es de oliva, si el po- llo es de corral, si el producto es Made in Spain... lo suele señalar. Si no pone nada, a saber...

• Podemos premiar, comprando los productos que nos informan con detalle, a quienes etiquetan y/o traen las ins- trucciones en nuestra lengua...

• Lee la letra pequeña. La calefacción eléctrica se ven- de como “ecológica” (170). Muchos productos anunciados como “naturales” están llenos de sustancias sintéticas (al- gunas incluso poco recomendables). Las lentejas Campo-

nuestro, producto natural, envasado por nosequién en León indican en pequeñito «país de origen: USA». Hay yo- gures “de soja” que contienen ¡un 1,6 %! de extracto de soja. Hay patatas fritas “con aceite de oliva” que contie- nen un 5% de aceite de oliva ¡y un 25% de aceite vegetal! Una bolsa de patatas fritas Lays destaca en letras grandes “sin conservantes ni colorantes artificiales”, “100% aceites vegetales”. Al leer los ingredientes podemos ver que no in- dica qué aceites vegetales emplean (pueden ser de palma), y que, aunque los conservantes y colorantes son naturales, usan ¡saborizantes y correctores de acidez sintéticos! Entre ellos el poco recomendable glutamato... ¡Qué cara dura! • “Contiene”:

Descifrando palabras clave:

– Vegetales: suele aparecer el nombre en latín (por ejemplo, rosmarinus officinallis –romero–), habitualmente acompañado de extract –extracto– u oil –aceites esenciales–.

– Minerales: silicate, carbonate...

– Sintéticos: nombres compuestos como sodium sa-

charine, calcium gluconate, sorbitol, metylparaben... Los aromatizantes se resumen con la palabra aroma (o par- fum), y los colorantes por CI seguido de 5 cifras.

• Los ingredientes aparecen por orden de peso. El que aparece en primer lugar es el más abundante, y el úl- timo el menos. Fíjate como muchas veces compramos agua envasada con un poco de algo (geles, refrescos, cre- mas...).

• Made in indica el país donde se ha producido la últi- ma transformación o elaboración sustancial. Lo que quiere decir que puede que un producto “fabricado en España” puede haber sido producido totalmente en Alicante o en gran parte en China, donde se le ha dado el último retoque y se ha envasado.

• Sobre el origen de las materias primas no suelen ha- blar las etiquetas. Unos espárragos pueden ser embota- dos en Navarra y venir de China. Hay lechugas cultivadas en Cataluña con plantón traído de Holanda.

• El “fabricado por” o simplemente el nombre de la empresa seguido de un NIF o su sede social indica quién vende el producto. Pero si no dice “fabricado en”, puede ser que la empresa tenga su sede en Huesca pero fabri- que en Paraguay y no lo indique.

• Si la empresa fabricante es Nosequé España o No- secuántos Ibérica, ahí huele a multinacional.

• Si usas productos tóxicos (la etiqueta lo indica), pon- te guantes, gafas, mascarillas... y no combines diversos productos químicos si tienes dudas. En caso de duda o in- toxicación llama al teléfono de información toxicológica: 915620420.

Conoce los sellos de garantía

Denominaciones de origen e indicaciónes geográficas protegidas, Comercio Justo, Agricultura Ecológica, etique- tas de eficiencia energética, productos artesanos...

– Distintivos de calidad en Castilla La Mancha. Es una interesante iniciativa de la Junta que ofrece a las empresas y productos que cumplan una serie de requisitos, etique- tarse como solidarias, sostenibles, saludables, seguras o de interés económico (o varias o todas las denominacio- nes a la vez). jccm.es/sanidad/consumo/distintivos

– El sello ecolabel de la UE garantiza que los ingredientes de un producto que han demostrado sobradamente su toxi- cidad no superan unos “márgenes de se- guridad”. Estos límites son negociados entre legisladoras, consumidoras, auto- ridades sanitarias... y las industrias im- plicadas (a menudo poderosísimas). Las industrias consiguen que no se aplique el “principio de precaución”. Por ejemplo, en las pinturas con ecolabel hay seis glicoles sospechosos, cinco de causar infertilidad y uno de ser cancerígeno. O sea, que los pro- ductos con ecolabel, más que los más sanos y ecológicos, son los menos agresivos dentro de los convencionales.

– Sistemas ISO (International Organization for Standari- zation), EMAS (Esquema de Gestión y Auditoría Medioam- biental) de la UE... Agrupan a diversos organismos estata- les que acuerdan “estándares” internacionales de calidad (las ISO 14.000 estándares ambientales) que acreditan empresas certificadoras autorizadas. Tienen el ISO 14.000 empresas petroleras (Cepsa), de ingeniería genética, quí- micas, de brik (Tetra Pak), de bolígrafos y mecheros dese- chables (Bic)...

• Asunto complejo el de los sellos. A veces algunos son una buena defensa (a veces la única que tenemos a mano) frente al engaño (buenos ejemplos son los pro- ductos ecológicos, de comercio justo, denominaciones de origen...). Pero otras veces los certificados están sólo al alcance de las empresas con más recursos, pues tener- los supone trabajo, burocracia y dinero (de 2.000 a dece- nas de miles de euros en el caso extremo de los ISO, EMAS...). Algunas empresas con pocos recursos –a veces empresas verdaderamente ecológicas–, en ocasiones no pueden acceder a certificaciónes o a concursos públicos y privados para los que éstas se exige.

Muchas veces, las empresas certificadoras y las gran- des empresas son las grandes beneficiadas. IBM ahorró en sólo 5 años el doble de lo invertido en programas de ahorro de energía –cientos de millones de euros–.

Para las consumidoras, la cercanía y el conocimiento directo de las personas que producen es sin duda el me- jor sello de garantía.

Más info sobre sellos en Opcions nº6, pág. 4 (opcions.org/

pdf/op61cast.pdf).

Reparar, cada vez más difícil

• La obsolescencia programada. Automóviles, lavado- ras, teléfonos, viviendas, paraguas, edificios... no son como los de antes. Todo dura menos. Es la obsolescencia progamada, las cosas se diseñan para que duren poco y repararlas sea caro y difícil, cuando no imposible.

Caso verídico.

Compré un recambio para mi batidora. Me costó 20 €. La batidora nueva valía 40 €, y lo que cambié era “el brazo”, no la parte que lleva motor, enchufe... El precio me pareció una tomadura de pelo. El tendero me explicó que «quieren

In document Consumir menos, vivir mejor Ideas prácticas para un consumo más consciente (página 110-123)