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Momento 3. adaptabilidad en la definición de la vivienda contemporánea Nuevas tecnologías y sistemas constructivos desde los ‘

E. M.C = estrategias proyectuales / componentes / subsistemas

2.5.2. Contexto Transdisciplinar

adaptabilidad, vivienda, estado y segregación socio territorial160

“[…] Con el objeto de dar solución a los problemas de urbanización de asentamientos precarios localizados en ‘LOS MUNICIPIOS’ signatarios del presente CONVENIO MARCO, donde viven en condiciones de alto riesgo amplios sectores desprotegidos de la sociedad, ‘EL MINISTERIO’ por intermedio de la SUBSECRETARÍA DE DESARROLLO URBANO Y VIVIENDA, se compromete a otorgar a la ‘JURISDICCIÓN’, en cumplimiento de los condicionamientos que resultan del presente Convenio, un financiamiento no reintegrable para la ejecución de obras de urbanización que incluyen la construcción y mejoramiento de viviendas.”

Artículo Primero.

Convenio Marco. SubPrograma de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios –SUVAP. 5 de Enero de 2005.

Desde la Investigación Proyectual se propone el reconocimiento de aquellos factores que definen el producto arquitectónico –en este caso, prototipos de vivienda- cuyo origen excede el campo estrictamente instrumental del proyecto. A partir de esta lectura, la categoría teórica contexto transdisciplinar remite al reconocimiento del aspecto proyectual del tema de investigación en un

160 “Creemos que cuando se habla de segregación se alude a tres cuestiones: a) la distribución desigual de los estratos sociales en el espacio de una ciudad; b) procesos de distanciamiento espacial entre grupos sociales diversos, por lo general los que se encuentran en los extremos de la escala social (entre los más ‘ricos’ y los más ‘pobres’) y c) proceso de

distanciamiento simbólico entre grupos sociales localizados en un mismo barrio o ciudad. Un punto oscuro de las definiciones se refiere a que algunos las remiten a lo que le sucede a los sectores de menores recursos y otros (cada vez más a partir de la extensión de las urbanizaciones de las clases con mayores recursos en América Latina) a todos los grupos sociales. Por otro lado, como plantean algunos investigadores, hay también diferentes escalas de tratamiento, existen aquellos que se circunscriben al barrio, otros a una fracción de ciudad, a la ciudad, o a una región.” En: Cravino, C.

marco de referencia construido con voces y conceptos provenientes de otras disciplinas. Siguiendo al arquitecto Roberto Fernández, la elaboración de este tipo de encuadre constituye la caracterización de lo que define como el campo heterónomo del proyecto, en tanto “[…] definición de aspectos del encuadramiento cultural y productivo de los encargos de arquitectura, del desarrollo funcional de las instituciones demandantes de respuestas arquitectónicas, de las características de las comitencias, incluso y fundamentalmente, el Estado.” [Fernández, 2007: 26]. Es por esto que en este apartado se pretende describir brevemente el soporte político y socio-institucional sobre la que fue formulada la producción habitacional seleccionada; haciendo hincapié en la caracterización del SubPrograma de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios -segmento del Programa Federal de Construcción de Viviendas-, orientado específicamente a los sectores más postergados de la sociedad. En este sentido, desde la variable contexto transdisciplinar el análisis de la adaptabilidad adquiere rasgos específicos en torno a las dinámicas temporales de la población destinataria.161 Resulta crucial

entonces, describir las condiciones de implementación de la política habitacional involucrada y sus actores, antes de producir cualquier mirada sobre el territorio y consecuentemente, sobre el espacio de la vivienda.

Ante las limitadas posibilidades que implica para el Estado, reconocer las particularidades de las dinámicas familiares, y fundamentalmente ante procesos masivos de producción de viviendas, ¿cómo se atiende, desde la producción habitacional estatal, a las diversas modalidades de vida que los destinatarios han desplegado sobre el territorio en forma previa a la urbanización? “Las intervenciones tradicionales en materia de política habitacional han estado basadas generalmente, en una mirada sobre el ‘otro’-en este caso el beneficiario o adjudicatario de la nueva vivienda- cargada de etnocentrismo y contenidos con reminiscencias positivistas. La idea de progreso y civilización subyacen muchas veces al hecho de pensar que los ‘villeros’ –y sus prácticas-, dejarán de existir como tales cuando ‘habiten como corresponde’ y adopten los modos de vida establecidos y aceptados socialmente. En muchos casos, todo lo que comprendía sus formas de vida previa es casi desechable en la medida en que en el nuevo barrio se condensa todo ‘lo bueno’ de una ‘nueva’ vida.”162

Por otro lado, como lo expresan Cravino y Carvajal, comprendemos que debe existir un correlato entre los procesos físicos y sociales163 en la ejecución de programas habitacionales con antecedentes

161 “Sin embargo, vivir en la villa no es una condición estática, es formar parte de un proceso, donde las condiciones pueden cambiar rápidamente o lentamente.” Ídem. Pagina 88.

162 Ídem.

163 Respecto de esto, Cravino señala que desde hace algo más de una década, la teoría social se sostiene sobre dos

movimientos. Por un lado, cada vez es más introducida la variable social en las concepciones del espacio, y por el otro, cada vez es más considerado el espacio por parte de aquellos que estudian el campo social. Todo parece indicar la

poblacionales en el sitio. “La reurbanización de villas no puede pensarse como un programa habitacional más. Los procesos físicos van a un ritmo que muchas veces choca con los procesos sociales y por otra parte hay situaciones vinculadas a las formas de relacionamiento de los habitantes del barrio con los del entorno o entre ellos, cuya transformación es más lenta y no puede atribuirse a los cambios físicos una modificación automática de prácticas y representaciones sociales.”164

Podemos delinear algunas consideraciones en relación a la lectura que pretende producir esta tesis, sólo con la intención de producir un anclaje conceptual. En primer lugar, la definición de un contexto que trasciende la disciplina, pero que involucra una inscripción territorial [Merklen, 2005] obliga a pasar de un análisis de corte espacio-proyecto165 a una lectura del espacio social o la espacialidad. “La espacialidad constituye y concretiza la acción y las relaciones sociales. El espacio es tanto productor como producto, por lo que puede ser denominado ‘dialéctica socio-espacial” [Cravino, 2008: 20]

focalización

En este sentido, la focalización de villas y asentamientos responde a los criterios de ciertas políticas públicas. “Como consecuencia de políticas sociales de corte neoliberal, emerge la focalización como modalidad supuestamente eficiente y eficaz de distribución de recursos y servicios para los sectores de bajos recursos. Por lo tanto, la focalización territorial pasa a ser la forma más ‘simple’, que implica en los hechos focalizaciones superpuestas de acuerdo a los criterios de cada programa. Esto provoca zonas específicas donde la recepción de los recursos de los programas circulan de manera más intensa que en el resto de la ciudad, y se constituyen ‘barrios bajo planes’ [Cravino, 2008: 25]

En segundo lugar, villa o asentamiento considerados como barrios ha abierto recientemente todo un debate en relación a la segregación urbana. Con el objeto de rechazar la asociación de villa con la de gueto, Cravino al analizar las formas de ver los barrios en el Área Metropolitana de Buenos Aires, se pregunta, ¿podemos pensar las villas como un barrio más? “Entonces las villas son sin dudas barrios, que cumplen –como plantea Gravano (2003)- una función residencial; pero esto no debe llevar a ocultarnos que es también un espacio productivo. [Cravino, 2008: 48]

necesidad de una articulación dialéctica de estas dos variables. Ver: Cravino, C. (2008) “Vivir en la villa: relatos, trayectorias

y estrategias habitacionales”. Buenos Aires. Ed. UNGS.

164 Cravino, C.; Carvajal, M. (2012) “Criterios de asignación de viviendas y construcción de legitimidades en la implementación de programas de urbanización de asentamientos informales en el Gran Buenos Aires.” Revista Quid

número 16. Página 12

165 Cravino señala que Soja [1985] distingue entre espacio y espacialidad. Esta última se trata de espacio socialmente

producido, mientras “espacio” tiene dos significaciones: a) espacio físico de naturaleza material, b) espacio mental de la cognición y la representación y la representación. A su vez, la producción social de la espacialidad no puede ser separada completamente del espacio físico y cognitivo. Ver: Cravino, C. (2008) “Vivir en la villa: relatos, trayectorias y estrategias

delimitación

Señalaremos nuevamente una caracterización de índole socio-espacial. Siguiendo a Cravino los barrios de la Ciudad de Buenos Aires han surgido como delimitación por vía administrativa, aún cuando coexisten en el territorio diferentes zonificaciones –distritos escolares, padrones electorales, entre otros. Asimismo estas fronteras son re-significadas y re-delimitadas por los vecinos. “En cambio las villas, y particularmente los asentamientos, surgen por lo general de un proceso de auto- delimitación. En las villas esta delineación fue más por un proceso de agregado, en cambio en los asentamientos esta ‘frontera’ fue normalmente trazada en los momentos de constitución misma del barrio.” [Cravino, 2008: 48]

Por último, exponer –y destacar- a partir de la mirada de Cravino cuatro especificidades dentro de la idea de barrio y en particular en relación a villas y asentamientos como tales. Estos elementos resultan interesantes para establecer una caracterización, pero no exclusivos de los barrios populares. Por el contrario, Cravino señala que constituyen rasgos comunes a todos los barrios, pero con contenidos distintos.

a. El territorio como fuente de poder. “Para todo grupo humano, el control de un territorio es origen de poder desde el momento en que el territorio posee propiedades susceptibles de ser tratadas como recursos. De modo manifiesto (movimientos sociales) o latente (precio del suelo) la proximidad de los lugares de trabajo y la presencia de servicios ocasionan luchas urbanas. La lucha por estos recursos conforma grupos que los disputan.

b. La cohesión. “El lugar puede ser fuente de identificación de un grupo, pero requiere que éste sea capaz de convertir lo local en fuente de prestigio del grupo y organizar normas comunes alrededor de la pertenencia local.

c. El prestigio, las normas y el estilo: “La propiedad inmobiliaria constituye la principal fuente de prestigio, fijando los límites para la inscripción en cada barrio o sector de la ciudad. El control del territorio permite monopolizar un lugar de pertenencia, identificado como fuente de prestigio del propio grupo. A su vez, un barrio posee normas (que permiten la cohesión) que se traducen en estilos de comportamiento urbano, de estéticas en el mobiliario, en las vestimentas, el ocio, etc. Incluso estas normas pueden cumplir el rol de normalización de comportamientos familiares. d. Una vía de integración: “El barrio puede constituirse en uno de los principales

Consideramos que los puntos anteriores contribuyen a delinear un encuadre respecto de las primeras aproximaciones a las villas y asentamientos como contexto. Comprendiendo al barrio como mediación entre el individuo y la sociedad, y fundamentalmente a partir de su inscripción en la ciudad, los sectores involucrados constituyen áreas focalizadas en tanto estrategia –como parte de las políticas públicas-; resultan autolimitados en relación a lógica que se mueve por la necesidad habitacional; resultan un territorio testigo de la tensión entre poderes y al mismo tiempo un espacio de integración social y búsqueda aspiracional de prosperidad y crecimiento. Por otro lado se presentan como sectores sumamente heterogéneos, y aún cuando el plan urbano estatal impone una grilla de unidades de vivienda que repiten un patrón singular como marca en el territorio, reivindican en forma concurrente la pertenencia y la identidad.

Por el contrario, sino se subrayan estas y otras consideraciones en relación al entramado de vínculos sociales como preexistencia, no sólo se promueve una visión aislacionista sino que se alienta el proceso de estigmatización en el que la villa o asentamiento se asocia con gueto, a pesar de que ciertamente resultan conceptos por demás diferentes. Consecuentemente, la “urbanización” deviene remedio de todos los males, a la espera de obtener la categoría de ciudad. Y por carácter transitivo, la vivienda se presenta como “solución habitacional.”

No acordamos entonces ni con la función de “saneamiento” en relación a la planificación territorial, ni mucho menos con la vivienda que repara desviaciones de los hombres, de la ciudad ni de sus virtudes. Consideramos que las características que destaca el sintético análisis anterior resultan vitales para redefinir la vivienda como concepto, en relación con la espacialidad, y desde un tamiz particular que subraya su valor como garantía de subsistencia de las clases menos favorecidas. “La vivienda entonces no es sólo un lugar de albergue y una localización en la ciudad –central o periférica- es también el lugar de las relaciones sociales, en primer lugar, de la unidad doméstica u ‘hogar’ (esta última es la denominación que utiliza el INDEC); es decir, aquellos que en términos generales comparten una ‘olla común’. Este aspecto muchas veces es ignorado en los estudios de segregación/fragmentación urbana y también en la implementación de políticas habitacionales.” [Cravino, 2008: 50]

villas / asentamientos: territorio y adaptabilidad

Como exponen las voces calificadas, el territorio es el medio a través del cual las relaciones sociales se producen y reproducen. Por esto no hallamos solamente divisiones sociales distribuidas en el espacio de la ciudad, sino que éstas obedecen a la localización en el territorio. Siguiendo a Cravino y

Gonzalez Carvajal, en las villas y asentamientos166 encontramos que la sociabilidad, la identidad y la historia de sus habitantes se encuentran profundamente ligadas con el hecho de habitar el territorio. Por lo tanto, la transformación urbanística de estas áreas, aunque en un principio sólo sea de carácter físico, tiene efectos en múltiples aspectos simbólicos y sociales. ¿Cómo contribuye esto con la lectura de la adaptabilidad en relación con la vivienda de producción estatal?

En primer lugar, los territorios de implementación de las políticas habitacionales en cuestión – destinadas a urbanizar villas y asentamientos-, subrayan por sus preexistencias habitacionales, que

166 Siguiendo a Cravino podemos establecer diferencias entre villas y asentamientos. “Las “villas miseria” o de emergencia” las podemos definir como ocupaciones irregulares de tierra urbana vacante que:

a) Producen tramas muy irregulares. Es decir no son barrios amanzanados, sino organizados a partir de intrincados pasillos, donde por lo general no pueden pasar vehículos;

b) Responden a la suma de prácticas individuales y diferidas en el tiempo, a diferencia de otras ocupaciones que son efectuadas de manera planificada y de una sola vez;

c) Las viviendas tienen diferentes grados de precariedad; d) Poseen una alta densidad poblacional;

e) Generalmente cuentan con buena localización, con relación a los centros de producción y consumo, en zonas donde escasea la tierra;

f) En la Ciudad de Buenos Aires –Capital Federal- se asentaron el tierras de propiedad fiscal;

g) Los pobladores las consideraban en sus orígenes un hábitat transitorio hacia un ‘posible’ y anhelado ascenso social, expectativa que no logró concretarse para la mayoría de sus habitantes;

h) Los pobladores son trabajadores poco calificados o informales. Actualmente los habitantes de las villas muestran la heterogeneidad de la pobreza ,albergando a ‘antiguos’ villeros, nuevos inmigrantes –del interior y de países limítrofes- y sectores pauperizados;

i) Sus habitantes son portadores de adscripciones estigmatizantes por parte de la sociedad y de su entorno. Los habitantes sostuvieron diversas demandas con el objeto de mejorar sus condiciones urbanas y generar urbanizaciones barriales y federativas. […]

Los asentamientos se distinguen por:

a) Sus trazados urbanos tienden a ser regulares y planificados, semejantes al amanzanamiento habitual de los loteos comercializados en el mercado de tierras, es decir en forma de cuadrícula;

b) Por parte de los pobladores se los percibe no como una resolución habitacional transitoria, sino como una mejora a corto y mediano plazo;

c) Por lo general son decididas y organizadas colectivamente, con una estrategia previa –obtención de datos catastrales, conformación de un grupo que iniciará la toma, búsqueda de apoyo de organizaciones cercanas, etc.-; d) En su inmensa mayoría están ubicados sobre tierra privada. Se trataba de terrenos que por lo general eran

basurales, pajonales o inundables, por lo que lo que los dueños no tenían un interés o posibilidad de explotarlo económicamente o sufrían restricciones normativas para esto;

e) Inmediatamente a la invasión del terreno se busca mediar con el Estado su ‘legitimación’, reivindicando la oportunidad de pagarlo y se propietarios;

f) Debido a que la ocupación de la tierra implica vivir allí, sus viviendas presentan una evolución desde simples ‘taperas’ a construcciones firmes, dependiendo sus características de la capacidad y recursos de quienes habitan; g) En todos los casos se trata de actores sociales previamente ‘urbanizados’ es decir, que si en algunos casos

provienen de áreas rurales, pasaron anteriormente por otras formas de hábitat urbano, como piezas de hotel, villas, casas de familiares, alquiler, etc. No sucede, en términos generales, como en el fenómeno de las ‘villas’ de la Capital Federal y Conurbano Bonaerense, que fueron constituyéndose en el primer hábitat urbano –y muchas veces el único- de los migrantes rurales del interior y más tarde de los países limítrofes;

h) Las características socio ocupacionales no difieren –en principio, ya que faltan análisis precisos- de los habitantes de las villas. Por lo tanto, la forma resultante facilita a diferencia de las villas, su futura regularización (objetivo buscado por sus ocupantes), ya que no supone un reordenamiento urbano profundo, sino un proceso de carácter social, político y jurídico que legalice la situación existente. Este carácter se constituye como uno de sus ejes distintivos, respecto a otro tipo de ocupaciones. En el discurso de los pobladores aparece clara y reiteradamente la idea de ‘no hacer una villa’, lo que facilitaría a su vez las relaciones con el entorno, obtener un hábitat de mejor calidad que el que tenían y lograr con menores dificultades la titularidad de la tierra. Se intenta evitar quedar adscriptos a las estigmatizaciones que traen aparejadas el término ‘villa”. En: Cravino, C.; Del Río, J.; Duarte, J.

“Magnitud y crecimiento de las villas y asentamientos en el Área Metropolitana de Buenos Aires en los últimos 25

las dinámicas temporales a las que remite el concepto de adaptabilidad se inician en forma previa a la asignación de las unidades de vivienda. Hasta el momento, nos habíamos referido exclusivamente a cambios o transformaciones respecto de Unidades Domésticas y consecuentemente, a prototipos que reúnen ciertos ámbitos, de acuerdo a patrones funcionales preestablecidos. No obstante, se agrega a las dinámicas propias de cada familia destinataria –y a sus prácticas a futuro- una nueva faceta en términos de flexibilidad y crecimiento: la unidad de vivienda de producción estatal con márgenes de adaptabilidad ex antes que se agrega a las consideraciones ex post, tomando como referencia temporal el momento de asignación. [Figura 36]

En segundo lugar, excediendo el campo de lo estrictamente disciplinar, la diversidad respecto de modalidades de habitar son múltiples y variadas, y constituyen un complejo entramado de antecedentes sociales. El desafío será entonces, evitar los pautados funcionales demasiado estrictos, en primera instancia; y fundamentalmente no delimitar las necesidades de los destinatarios. “De allí que no sea necesario saber, conocer o interactuar con la trama de significados que soporta las acciones cotidiana de los vecinos ya que siempre parece saberse previamente –y desde afuera del propio barrio- qué es ‘lo mejor’ para estas poblaciones. También suele ‘filtrarse’ entre el sentido común de los técnicos que diseñan e implementan políticas urbanas una noción de desarrollo que piensa los ‘objetos’ de la política, en este caso ‘los pobres’, desde una perspectiva basada en la idea del déficit. Es decir, los pobres –y mucho más los habitantes de las villas- aparecen ante todo como carentes; carentes de bienes materiales, de sentido, de cultura…carentes. Y por lo tanto, todo lo que ‘se les de’ está de por sí ‘bien’, ‘hay que darles cosas’, más allá de lo que ellos puedan pensar o querer.” 167

Por último, se suma un componente más a la problemática, consideración que también excede el área de la arquitectura y que remite al contexto transdisciplinar. Nos referimos a los criterios de