Algunos autores y analistas del sistema de política tanto interior como exterior de EE.UU. mencionan que parte de la complejidad de entender su sistema, se encuentra en su vocabulario, terminología y símbolos comunes. En especial porque se utilizan términos que mantienen significados diferentes y en ocasiones se refieren a determinado uso mientras que en otras se refieren a otros. De ahí que si se presenta una disyuntiva con respecto a la dirección de determinada política, es el interés nacional el que permite su entendimiento. En especial cuando se hace referencia a política exterior, dado que es el interés nacional el que caracteriza los objetivos de la política de este Estado en particular.
Se podría decir que el rango de los valores y objetivos que persiguen los constructores de política estadounidenses, mantienen límites específicos, los cuales descansan justo en el interés nacional. Término que Hastedt divide en dos sentidos, el más comúnmente utilizado que refiere a los objetivos y valores que se persiguen para la construcción de una política exterior y el utilizado por EE.UU. que refiere a todos los sacrificios que están dispuestos a hacer para alcanzar la construcción de su política exterior. Que más que un simple termino, refiere a la corriente de acción bajo la cual se definen sus decisiones y prioridades. Lo que permite ver el esquema bajo el cual muchas de las decisiones son tomadas, partiendo de su interés nacional, que lo ponen muy por encima de otras cuestiones, intereses y necesidades.27
Dicho autor explica dos estados que han jugado un papel importante dentro de la historia de la política de EE.UU. que han sido utilizados según sus intereses por periodos de tiempo y contexto, su aislacionismo y su internacionalismo. Por un lado su aislacionismo, que tuvo como objetivo fortalecer sus valores antes enlistados al interior de su territorio, fundamentando así en su población un sentido nacionalista y convenciéndolos de su ideología. Por otra parte, el internacionalismo, que para los dirigentes estadounidense es entendido como la protección y promoción de su interés nacional, siendo la actividad principal de su política exterior. Buscando así posicionar sus valores al exterior, sosteniendo que su modelo mantiene una universalidad, afirmándolo así como la mejor opción para el resto del mundo.
Hastedt define tres como los pilares que pueden explicar la personalidad de los EE.UU. para efectos del desarrollo de sus políticas, siendo de ellos de donde emerge su estilo nacionalista, que son: su unilateralismo, su pragmatismo moral y su legalidad. Que en conjunto con su personalidad de aislacionismo con mezcla internacionalista, dan como resultado su personalidad dominante. Ideología bajo la cual, aunque no lo exprese públicamente, gana la guerra por encima de la paz. A pesar de que los principios aparentemente estén únicamente encaminados al orden.
El unilateralismo, muestra la insistencia de EE.UU. de actuar de manera independiente para brindar solución a los problemas de política exterior. Un unilateralismo que se desarrolló como resultado de las condiciones de su entorno, dado que no hubo algún país en el continente americano lo suficientemente fuerte o con decisión para tomar el liderazgo. Fue así como su unilateralismo hace frente al modelo diplomático europeo de balance de poder. Estableciendo su fortaleza en un primer instante en el continente y posteriormente sobre el resto del mundo.
Su pragmatismo moral engloba dos elementos, abre a la posibilidad de que el comportamiento de los Estados pueda ser juzgado acorde a comportamientos morales y en un segundo momento establece la moral americana como proveedora de un estándar universal para el establecimiento de dichos juicios. Con lo que aseguran que sus acciones pueden ser tomadas como moralmente correctas, al ser ellos mismos el estándar, y bajo estas califican las acciones del resto de los Estados. Justificando de dicha idea diversas intervenciones para el establecimiento de un bienestar y diversos discursos que descansan en la “solución” de problemas del ámbito internacional. Pragmatismo que dicta un actuar correcto, bajo el cual todos los Estados debieran estar de acuerdo y alinearse, pues de lo contrario sus acciones son incorrectas o calificadas como negativas.
La legalidad establece la preservación de la seguridad nacional, no mediante el equilibrio de poder, sino mediante la solución pacífica de controversias, y no mediante la guerra. Pilar que se ha sostenido por la creación de un sistema global de instituciones y reglas, dentro del cual destaca la ONU. Instituciones que bajo los dos pilares anteriores, queda EE.UU. poniendo las reglas de los mismos e influenciando claramente el actuar y los lineamientos establecidos. Desde un lugar donde el desarrollo de los mismos se da de manera unilateral. Una legalidad, que igual termina siendo un pretexto para la intervención con la idea
de restablecer el orden, pues cada que este orden se ve irrumpido es EE.UU. el que busca regresarlo a su cause.28
En su conjunto responden a la ambivalencia de su diplomacia, ya que mientras esta es comúnmente definida como el proceso mediante el cual los estados resuelven sus disputas por medios pacíficos, para EE.UU. es entendida como una herramienta para alcanzar sus objetivos. Con lo que no se pretende presumir que el resto de los Estados no hacen uso de la misma en este sentido, sin embargo no con la intensidad y de la forma en que este país lo hace. Por lo que, en la búsqueda de un bien moral, desean resultados más rápidos y por tanto se llegan a frustrar, tomando acción para la obtención de los mismos. Dejando de nuevo su diplomacia en un lugar en donde más que la solución de disputas, obedezca a su política nacional, por lo que consiste en encaminar a los actores a un orden internacional conforme a sus ideales, principios y valores.