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Le cortan las manos al Che y desaparecen el cadáver

In document La cia Contra Elche (página 88-92)

Después del asesinato del Guerrillero Heroico, al Presidente boliviano le era imposible deshacerse del crimen cometido. Barrientos sabía que los familiares del Che reclamarían el ca- dáver, podían impugnar la autopsia y solicitar aclaraciones so- bre las circunstancias y forma de la muerte; temía, además, que grupos de médicos latinoamericanos formaran un movimiento en igual sentido, dado que había recibido informaciones acerca de que en el Colegio Médico de La Paz se estaban movilizando con esos propósitos. Se añadía a estas preocupaciones la pre- sencia en Santa Cruz del hermano del Che, el abogado Roberto Guevara de la Serna, quien había viajado desde Buenos Aires

Las informaciones del asesinato adquirían cada vez mayor divulgación. Las declaraciones contradictorias de los altos jefes militares, las observaciones de los periodistas y despachos de prensa basados en manifestaciones de soldados y pobladores de La Higuera y Pucará, evidenciaban que las autoridades mili- tares mentían en cuanto a la forma y el día de la muerte.

Barrientos quería evitar que el lugar donde fuera ente- rrado el Che se convirtiera en un centro de veneración de los pobladores de Vallegrande y de los revolucionarios de todo el mundo, por esta razón y ante la demora en llegar del equipo de los peritos argentinos para proceder a la identificación, ordenó que le cortaran las manos y la cabeza y que el resto del cuerpo fuera incinerado.

En relación con la orden de esta macabra decisión hay varias versiones.

El agente de la CIA Félix Ramos dijo que la decisión la tomó Ovando. Saucedo Parada escribió que Toto Quintanilla tenía órdenes del ministro del Interior Antonio Arguedas de cortarle la cabeza y las manos, y trasladarlas a La Paz, posi- blemente cumplía órdenes del general Barrientos, y que Zente- no Anaya acordó que solamente se le cortaran las manos, para efecto de la identificación, lo cual fue realizado por el doctor Moisés Abraham.

Arguedas declaró que ello no se discutió en el alto mando militar, pues fue una decisión de las personas que se encontra- ban en La Higuera —en Vallegrande seguramente quiso decir—. Él indicó que como el cadáver exhibía un disparo en el cuello y otra marca de impacto cerca del corazón, y como por razones políticas habían inventado la frase: “Soy el Che, más valgo vivo que muerto”, resultaba demasiado inverosímil que un hombre

con un balazo en el cuello y otro en el corazón estuviera hablan- do, esta fue la causa por la que no pudieron exhibir el cadáver ante mucha gente. Como tampoco estaba resuelto el problema de la identificación, se decidió que le cortaran las manos.

Manifestó Arguedas que Quintanilla expresó que a pedi- do de los cubano-norteamericanos, agentes de la CIA, habían cortado y ocultado las manos.

Quién o quiénes dieron esa orden ha quedado confuso y sin aclarar por las contradicciones de unos y otros. Algunas fuentes informaron que un acuerdo entre Toto Quintanilla y los agentes de la CIA en Vallegrande hicieron aparecer que era una orden superior. Los hechos, según estas fuentes, sucedieron de la siguiente forma:

Toto Quintanilla, Saucedo Parada, los agentes de la CIA Eduardo González y Julio Gabriel García se reunieron para dis- cutir la forma de cumplir la orden. No obstante consultaron con Zenteno Anaya, quien decidió que solamente le cortaran las manos para los efectos de la identificación. Los agentes de la CIA insistieron para que le cortaran la cabeza y la enviaran a los Estados Unidos para realizarle análisis de laboratorio. Para este fin convocaron a los doctores José Martínez Caso y Moisés Abraham Baptista, los cuales se opusieron alegando diferentes motivos. El doctor Martínez Caso se embriagó antes de la hora indicada y la macabra tarea se la impusieron al doctor Moisés Abraham Baptista, ayudado por los agentes de la CIA y Toto Quintanilla. El cadáver lo trasladaron en un jeep hasta el cuar- tel del Regimiento Pando en Vallegrande. Ya eran las dos de la madrugada del 11 de octubre.

Los militares tenían cuatro tanques de combustible para la incineración, pero no pudieron efectuarla por la cercanía

del amanecer que no permitía el tiempo necesario para este proceso, también le temieron al alto grado de susceptibilidad que estos acontecimientos provocarían entre los pobladores de Vallegrande, y a la presencia de periodistas y corresponsales extranjeros. Estos factores determinaron que fuera enterrado en la misma zanja cavada por un tractor para los demás gue- rrilleros. El cadáver del Che fue llevado por Andrés Sélich y el mayor Walter Flores.

Las informaciones recopiladas daban dos lugares como probables de dónde se encontraban enterrados los guerrilleros: uno, en un terreno al fondo del dormitorio del Regimiento Pan- do; el otro, a un costado de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Vallegrande, a unos pocos metros del comienzo de la pista. Entre ambos hay una distancia de unos 200 metros. Sin embar- go, el ejército boliviano mantuvo la versión oficial de que al Che lo incineraron y sus cenizas lanzadas a la selva.

El 11 de octubre arribaron a La Paz, procedentes de Bue- nos Aires, el equipo de peritos, integrado por el inspector Es- teban Relzhauzer, el subinspector Nicolás Pellicari y el perito dactiloscópico de la Dirección de Investigaciones de la Policía Federal Argentina, Juan Carlos Delgado, quienes recibieron las manos para realizar el trabajo de identificación.

A continuación copia del acta que a los efectos levantaron. “ACTA

“En la ciudad de La Paz, República de Bolivia, hoy día sá- bado catorce del mes de octubre del año mil novecientos sesen- ta y siete, y siendo las diez y seis horas los funcionarios que sus- criben el presente, Oficiales Inspector Esteban Relzhauzer, en su calidad de perito scopométrico [sic], Subinspectores Nicolás Pellicari y Juan Carlos Delgado, peritos dactiloscópicos, de la

Dirección de Investigaciones de la Policía Federal Argentina, a los fines a que hubiere lugar hacen constar: que cumpliendo expresas órdenes del señor Jefe de la Policía Federal Argentina, General de División Mario A. Fonseca con motivo de una solici- tud de colaboración interpuesta por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, se trasladaron a ésta y colocarse a disposi- ción de la Embajada Argentina en esta ciudad quien facilitará las directivas para cumplir. A tales efectos, fueron informados que debía procederse a un examen dactiloscópico y documen- tos de elementos que se les entregaría. (Con la compañía de los señores Capitán de Navío Carlos Mayer, Agregado Naval a la Embajada Argentina), Secretario de Embajada Jorge Cremona y el Cónsul adjunto a cargo del Consulado General en La Paz, Miguel A. Storppello, se dirigieron a dependencias del Cuartel General Boliviano de Miraflores, donde fueron atendidos por el señor Teniente de Navío Oscar Pamo Rodríguez, Ayudante del General Alfredo Ovando Candia, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y el señor Mayor Roberto Quintanilla, del Ministerio de Gobierno. Estos últimos presentan a los peritos y presentes antes mencionados un recipiente cilíndrico de metal cerrado, el que es abierto, contiene dos manos sumergidas en un líquido incoloro, de olor similar al formol, fuerte desinfec- tante utilizado para preservar las condiciones de los elementos ofrecidos. A tales fines, los peritos dactiloscópicos ya citados, Oficiales Subinspectores Nicolás Pellicari y Juan Carlos Del- gado, proceden a efectuar las operaciones técnicas correspon- dientes a fin de llegar a la identificación mediante el sistema dactiloscópico ‘Juan Vucetich’ en uso en la Policía Federal, de los dibujos papilares que presentan los dedos de las manos am- putadas que en este acto se les exhibe. Siguen la técnica que a

continuación transcriben para la correcta información del pro- ceso y el resultado a que arriban:

“El tejido papilar por razones de la larga acción del for- mol, en el cual se hallaban sumergidas las manos para su pre- servación, presentaba arrugas profundas en la región corres- pondiente a los pulpejos, circunstancia tal que dificultó el entintado y posterior obtención de calcos. No dando resultado favorable los procedimientos técnicos aconsejables en estos casos, se procedió a la obtención de las impresiones digitales en hojas de polietileno y en algunos casos en trozos de látex, los cuales fueron clasificados y serán trasladados al Gabinete de la Sección Identificaciones de la Policía Federal Argentina, a fin de ser sometidos a los trabajos de práctica. Obtenidos que fueron los calcos en la forma indicada, de las manos men- cionadas se procedió a efectuar el cotejo con las individuales dactiloscópicas de la fotocopia de la ficha (de los diez dedos), correspondientes a la original obrante en el Prontuario de la Cédula de Identidad otorgada por la Policía Federal Argentina número 3.524.272 a nombre de Ernesto Guevara, establecién- dose en forma indubitable y de acuerdo a los postulados del Sistema Dactiloscópico Argentino, su perfecta identidad, es de- cir, que corresponden a una sola y única persona. Se deja cons- tancia que en este acto se hace entrega al señor Mayor Roberto Quintanilla, Ayudante General del Ministro de Gobierno, Jus- ticia e Inmigración, de una copia fotográfica de la ficha dacti- loscópica decadactilar correspondiente al original que obra en el prontuario ya mencionado de Ernesto Guevara. Asimismo, se recibe del mismo funcionario una ficha dactiloscópica deca- dactilar obtenida el día nueve del corriente mes, en el pueblo Vallegrande, del Departamento Santa Cruz, de un cadáver del

sexo masculino, M/N. que en este acto se establece pertenece al mencionado Ernesto Guevara. En una segunda instancia, el perito scopométrico, Oficial Inspector Esteban Relzhauzer, de la Sección Gabinete Scopomático de la Policía Federal Argenti- na, recibe a los fines de su examen dos cuadernos: uno de ellos notas manuscritas tamaño standard, de 20 cm., por 14.5 cm., con cubierta de plástico, color borravino, con una inscripción en la carátula que dice ‘1967’, en bajo relieve y sobre el borde inferior y a 5 cm., a la derecha del lomo del citado elemento de análisis presenta una muesca de una marca por acción proba- ble de calor. El mencionado cuaderno se halla en buen estado de conservación, sin manchas o roturas evidentes de las fojas. En su interior (reverso de la carátula) tiene un pequeño sello adherido, color rojo, que dice: ‘Carl Klippel - Kaiserstrasca 75 - Frankfurt a. M’. Su pie de imprenta dice: ‘Hartellung A.N/’ todo lo cual confirma el origen alemán de dicho elemento. Las fojas son de papel liso, blanco, impresos con las fechas diarias del año 1967, e individualmente con descripción del horario. (Está doblemente indicado).

“En cada una de las páginas observadas se advierte la pre- sencia de textos manuscritos que corresponden a anotaciones efectuadas describiendo operaciones y movimientos de las per- sonas que se citan. Dicho ciclo comienza el 1ro de enero del corriente año y finaliza el siete de octubre, a partir de donde las fojas siguientes están en blanco. Aplicando la técnica de identificación de manuscritos que se denomina ‘estudio scopo- métrico de los documentos’ y teniendo a la vista elementos de comparación indubitables pertenecientes al prontuario Cédula de Identidad número 3.524.272 de la Policía Federal Argentina, extendido a nombre de Ernesto Guevara, en forma de firmas

manuscritas y escritura producidas en ocasión del pedido de documentos por parte del mencionado Guevara ante las auto- ridades argentinas, elementos estos últimos que se trasladaron hasta este lugar como copias fotostáticas del original, se han cotejado los mismos. En tal estudio se tienen en cuenta: la fe- cha de producción de los escritos auténticos mencionados, la circunstancia de que se tratan de firmas por una parte y de es- crituras (sólo las palabras ‘Guatemala - Panamá - Chile y Co- lombia’), frente a la existencia de escrituras solamente y que las firmas auténticas presentan los rasgos y la estructura típica de formas literales puras con alguna tendencia a la simplificación que no afectan el examen general, y son por lo tanto idóneas para realizar el cotejo formal extrínseco e intrínseco base de la identificación scopométrica; simultáneamente se emplea ele- mento óptico adecuado. En las condiciones mencionadas, los elementos auténticos constituyen una parte ínfima del material que se le presenta al perito para su investigación y esto ha exi- gido un examen estadístico de las características de la escritura del Libro de notas presentado y la carpeta con tapa de plástico marrón con la inscripción ‘Elba 66509’ que contiene 44 fojas de manuscritos. Por la técnica ya referida y a través de sus prin- cipios se establece en común una significativa regularidad es- critural, estructura, cultura gráfica y existencia de formaciones características que autorizan a establecer una relación de los cuadernos presentados [que] reproducen las mismas caracte- rísticas gráficas de las obrantes halladas en el prontuario de Ernesto Guevara. Se deja constancia que no se obtienen copias de las planas de escritura analizadas en este acto, pero que las mismas serán remitidas posteriormente a la Policía Federal a los efectos de una mejor documentación de la investigación.

—Con lo que se da por terminado el acto. Se dá lectura a los presentes, los que firman al pie a los fines correspondientes y en el orden en que fueran mencionados procedentemente, de conformidad. Certifico.

“(Fdo.) Esteban Relzhauser. — (Fdo.) Juan Carlos Delgado.” Antonio Arguedas, Ministro del Interior, ordenó que le entregaran las manos y la mascarilla; las ocultó durante un tiempo hasta que pudo enviarlas a Cuba, donde se conservan.

In document La cia Contra Elche (página 88-92)

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