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CAPITULO II LA NATURALEZA MULTIDISCIPLINAR DEL CAPITAL SOCIAL.

2.6 FUNCIONALIDAD-DISFUNCIONALIDAD DEL CAPITAL SOCIAL PARA

2.6.1 Críticas a la funcionalidad del capital social

En el caso de los estudiosos de la ―teoría de la elección racional‖ ven al capital social como el resultado de la interacción entre agentes racionales, que necesitan coordinarse para su mutuo beneficio; siendo un resultado de un comportamiento racional. Desde esta perspectiva se resalta la dimensión contractual del capital social. La crítica a esta visión se achaca a que se aleja de la idea del capital social como un elemento de la estructura social constituido por relaciones sociales.

Desde otras perspectivas ha sido presentado en muchos estudios como un bien que puede maximizarse, de tal manera que mientras mayor sea el nivel de capital social, mejor será para la comunidad. Aunque esta tesis ha sido refutada,

entre otros, por M. Olson17, al considerar que una alta densidad asociativa defensora de su interés particular, impiden a los individuos que pueden integrarse en redes sociales más amplias imposibilitando el desarrollo económico y el cambio social; por tanto el capital social no es siempre positivo para una sociedad.

Una de las críticas más reiteradas es la concerniente a la extensión y amalgama conceptual del término y con una carencia de concreción empírica de este concepto (Woolcock 2001).

Algunas críticas:

 Carencia de un planteamiento profundo y serio del término como consecuencia de una ausencia empírica rigurosa.

 Término o concepto esnobista, utilizado para llenar un vacío conceptual en lo referente a la unión entre economía general y las teorías sociales del desarrollo.

 Apropiación por parte de la sociología de un concepto meramente economicista.

 Ignora los factores y relaciones de poder, dentro de la dialéctica de las políticas públicas y de los intereses privados.

Portes, uno de los mayores críticos sobre el uso del concepto de capital social (1993), alerta sobre la ampliación de la utilización de este concepto que se está transfiriendo desde individuos-grupos a comunidades y naciones. Poniendo de manifiesto los problemas en la continuidad del capital social (como acumulación en el tiempo) al considerarlo como flujo (Lechner, 2000) o como stock (Putnam 2000). Advierte sobre el riesgo que el capital social pueda ser manipulado por grupos para su beneficio, creando así un capital social perverso.

Abundando sobre esto y parafraseando a Portes (1998:6 en Foust Rodríguez 2009) ―crece el consenso en la literatura que para entender el capital social como

la habilidad de los actores de asegurarse beneficios a través de la ―membresía‖ en redes sociales y otras estructuras sociales‖.

Otra de las críticas hacia el capital social es la vaguedad y confusión con la que se ha utilizado este concepto simultaneando su explicación como causa y efecto al mismo tiempo. En esta línea Portes (1999) cuestiona que el capital social sea suficiente para producir efectos positivos en aquellas sociedades o comunidades donde no se den las condiciones favorables, que posibiliten la cooperación y colaboración de las personas. Esto es evidente en aquellas sociedades segmentadas económica y socialmente (Ocampo, 2003), por este motivo se puede considerar que el capital social no está distribuido por igual en las sociedades. Desde esta perspectiva crítica, se hace hincapié en que el concepto del capital social no debiera restringirse al examen del las relaciones sociales que persiguen fines deseables, ya que estas están insertas (embeddednes) en estructuras de poder consolidadas a lo largo del tiempo (Salazar, 1998). El capital social debería tener en cuenta que existen dinámicas sociopolíticas que operan en toda la estructura social y que pueden provocar que determinados grupos y/o comunidades creen clanes o redes clientelares. Siguiendo a Feijoó (2001) la teoría sobre capital social no debería obviar las relaciones sociopolíticas de poder a la hora de promover el asociacionismo para producir capital social.

Otros aspectos que se le critican a la teoría sobre el capital social (Portes 1999) es que se centre en exceso en las dimensiones positivas de sus efectos, obviando en gran medida los aspectos negativos o perversos, que se pueden encuadrar en cuatro grupos (Portes 1998:18 a 19):

- Exclusión de los extraños. Se da porque los mismos lazos que aportan beneficios a los miembros del grupo se les restringe a los que son ajenos a ese grupo.

- Demandas excesivas sobre los integrantes del grupo. Esto ocurre sobre todo cuando se centra en aquellos miembros, de una comunidad, familia o grupo, que tienen éxito y son requeridos por los restantes miembros para obtener algún beneficio o prebenda de ellos. El ejemplo más claro lo encontramos en pequeños empresarios que triunfan en comunidades

reducidas, son requeridos por parientes y amigos para que les den un empleo o prestamos.

- Restricciones a la libertad individual por el mero hecho de ser de ese grupo los miembros están obligados a seguir las normas o comportamiento del mismo por el miedo a las sanciones.

- Normas niveladoras hacia abajo. Cuando determinados grupos, con mucha cohesión como consecuencia de vivir situaciones de adversidad, ven algún miembro que obtiene éxito, le consideran que ha debilitado la unidad del grupo y se le rechaza. De ahí que estos grupos limitan las posibilidades de desarrollo para los miembros con más inquietudes.

Para Portes (1999: 262) el capital social fruto de esos procesos de interacción, no sólo entre individuos, sino también entre comunidades, grupos, etc. puede provocar, por un lado, un mayor acceso a los recursos y un mayor control de las conductas transgresoras. Y por otro, una restricción de las libertades individuales e impedir a los desconocidos o excluidos el acceso a los recursos. Ante esta situación estaríamos ante un capital social ―perverso‖ en el cual las redes, contactos y asociaciones se utilizan de una manera perniciosa, clientelar, dando lugar a actitudes ilícitas.

Abundando en esto último, Durston (2003) señalada que el clientelismo es uno de los problemas principales y atemporal que ha caracterizado las interacciones sociales. Durston planea un continuo que va desde distintos tipos de clientelismo hasta posiciones más proclives a potenciar el capital social.

Cuadro 21. Efectos según el tipo del Capital Social

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1. Clientelismo autoritario, represivo y cleptocrático.

Reprime con violencia el capital social popular y permite el saqueo de los fondos públicos como botín electoral.

2. Clientelismo pasivo: Paternalista Tecnocrático, burocrático, partidista.

Trasforma el capital social en receptividad pasiva de productos.

3.Semiclientelismo

Fomenta la autonomía de la organización, capacita en aptitud de gestión y proposición de proyectos. Protege la organización en el campo social, económico y político local y regional.

4. Agentes de empoderamiento.

Sigue desarrollando el sistema de autogestión de la organización. Aumenta el nivel territorial de acción y fortalece a los actores sociales débiles

5. Sinergia Estado-Sociedad.

Las organizaciones de base y de segundo nivel establecen y gestionan sus propias estrategias, contratan con el Estado y otras instituciones. Gestionan recursos financieros y contratan servicios para mejorar la calidad de vida de sus integrantes. Se rinden cuenta a los miembros de las organizaciones.

Fuente: A partir de Durston (2003) En Arriagada 2003:575

Llegados a este punto queda claro la necesidad de tener en cuenta aquellos aspectos del capital social, que bajo ciertas circunstancias puede suponer problemas y obstáculos para el desarrollo individual y colectivo dentro de la interacción social, que en ocasiones es excluyente (Filgueira 2003:79) generando a veces, como ya hemos visto, desigualdades sociales y haciendo

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sociedades más polarizadas. O bien, dentro de los mismos grupos y organizaciones generando fuertes disonancias.

Como afirma Durston (2000: 12), es importante resaltar que aunque el capital social es el conjunto de relaciones de confianza y cooperación, no tiene por que producir altos niveles de participación ni sociedades altamente democráticas, ni se tienen que traducir en aumentos de la productividad de empresas y economías. Muchas variables intervienen en estos procesos y uno de los principales desafíos de la elaboración operativa de capital social es expresar el concepto de manera que sea posible, no sólo detectar si se encuentra o no, sino también determinar si la variable capital social ha aportado o no al fortalecimiento de la sociedad civil o al aumento de productividad en casos de estudios concretos. Efectivamente, la frecuencia de altos niveles de capital social institucional o individual, confianza interpersonal o cooperación grupal, no tiene porque ser indicio seguro de desarrollo, los efectos de capital social pueden darse, o no, en casos específicos y como añade Durston (2000: 13), siguiendo la crítica de Portes y Landolt (1996) a Putnam18: ―los beneficios no son indicios seguros de capital social. Puede ser que en ausencia de condiciones auspiciosas, insuficientes para producir un efecto deseado, el efecto esperado del capital social sea el resultado de factores ajenos‖.