Una introducción a la anatomía multidimensional humana
DE LOS CUERPOS SUTILES HUMANOS
F = FÍSICA E = ETÉREA A = ASTRAL M = PLANOS MENTALES : = INSTINTIVO M, = INTELECTUAL M~ = ESPIRITUAL ES = ESPÍRITU
hacia nuestras contrapartidas energéticas sutiles, por mediación del interfaz físico-etéreo asociado al sistema de los chakras, recibimos un flujo continuo de insumos energéticos superiores que completan nuestra expresión física y nuestra conciencia. Y aunque muchos creen que el sueño es únicamente el tiempo de las experiencias oníricas, en realidad nuestra conciencia asciende todas las noches al cuerpo astral para excursiones y enseñanzas en el plano astral; mientras tanto, el cuerpo físico funciona perfectamente sin la dirección de la mente consciente, gracias a esa extraordinaria hazaña de la evolución, el sistema nervioso autónomo, que viene a ser como un piloto automático muy perfeccionado. Cuando se es consciente a nivel del plano astral, la realidad se experimenta "de una manera muy diferente de la que nos tiene acostumbrados el plano físico; por ejemplo el decurso del tiempo se experimenta de otra manera en el dominio astral. En el modelo del espacio/tiempo positivo-negativo del doctor Tiller, el dominio caracterizado como espacio/tiempo negativo debe tener, hipotéticamente, un flujo negativo del tiempo. (Las partículas taquíóni-cas que postulan algunos físicos también se moverían hacia atrás en el tiempo.) Al igual que exhibe una entropía negativa, el espacio/tiempo negativo
se caracteriza asimismo por el flujo temporal nega- tivo; en realidad el dominio astral existe en alguna perspectiva exterior al espacio/tiempo convencional que nos sirve de referencia, según las experiencias a que estamos acostumbrados en el nivel físico. Se trata, pues, de un no-espacio, no-tiempo, sin que sepamos si el tiempo discurre al revés, o de otra manera, limitación de importancia secundaria para la validez del modelo en su estado presente de desa- rrollo.
Existe una relación vibracional frecuencia/tiempo añadida a las características de frecuencia parti- culares de la constitución de la materia. Se dice que en este otro contexto la palabra frecuencia adquiere un sentido algo diferente. Hay un concepto del tiempo que se ha intentado describir con la expresión del «instante eterno» (o el presente generalizado), según el cual pasado, presente y futuro quizás existen simultáneamente pero en distintos marcos vibracío- naíes del tiempo. Por lo que sería posible que al variar la frecuencia a la que sintonizamos nuestra conciencia pudiéramos cambiar la perspectiva de la contemplación: de lo físico a lo astral, a lo mental, a lo causal y a los demás niveles energéticos superiores que forman parte de nuestra expresión energética total.
Si existe un holograma cósmico, podríamos com- pararlo metafóricamente con las pistas magnéticas grabadas en la cinta cósmica de vídeo por medio de la «cámara clara universal». Podríamos considerar así que el vídeo del pasado, el del presente y el del futuro han sido ya captados y grabados en algún nivel energético de la sustancia sutil, que sería el medio magnético universal de grabación. Y puesto que estamos hablando de un hipotético registro holográ- fico, resultaría que cada individuo, teóricamente, lleva consigo su propia copia en cassette de la pelí- cula universal, ya que cada parte contiene el todo. En esencia sería una generalización del concepto de holograma universal que exponíamos en el capítulo primero, sólo que ahora hablamos, no de una foto- grafía que cambia dinámicamente sino de una einta de vídeo. Con el don de la conciencia, cada indivi- duo viene dotado del instrumental necesario, es decir de un magnetoscopio propio en el que pasar la cinta, con sólo que aprenda correctamente el funcionamiento de los delicados mandos de ese aparato. El hecho de que en nuestra analogía hablemos de cintas grabadas de una vez por todas no significa que el destino del universo ni los destinos individuales estén predeterminados, pues todavía quedan otras po- sibilidades racionales, como la infinidad de universos probables y el libre albedrío, o lo que podríamos llamar las muchas maneras de iluminar y contem- plar un holograma registrado, que permiten superar fácilmente aquella limitación conceptual.
Lo que la mente consciente llama el presente es aquella parte de la cinta que está pasando frente a la cabeza magnética de ese magnetoscopio cósmico que es el cerebro. Como los circuitos neurológieos del cerebro físico son relativamente fijos, ese órgano sólo puede percibir desde la perspectiva de su cabeza lectora; en un sentido metafórico, la capacidad para sintonizar con el pasado o el futuro podría depender de la facultad de conectarse psicoenergética-mente con el patrón holográfico de interferencias ya grabado en las espiras de la cinta de vídeo. En algunos textos esotéricos se habla de estos archivos como los registros akáshicos. Para continuar con el símil, la capacidad de sintonizarse con la información almacenada en una secuencia de la película que en estos momentos no está pasando por la cabeza lectora debe ser función de la capacidad de modificar la frecuencia a que opera la concicneia propia llevándola a sincronizar con un espacio/tiempo dife- rente (de cuyas características poco podemos entender por el momento). La aptitud para ver el universo
desde diferentes perspectivas quizás dependa de
los diferentes observatorios que asumen nuestros vehículos de expresión energéticos sutiles, tales como los cuerpos astral, mental y causal.
Aparte esa distinta perspectiva de tiempo, lo astral, como decíamos antes, también es el dominio de lo emocional y de los deseos como parte que son de la personalidad humana. Por este motivo sucede con frecuencia que la conciencia del individuo adopta una orientación más emotiva cuando transita por los dominios astrales de la existencia, aunque ello también depende de si se está recorriendo el dominio astral inferior o el superior, según la terminología propuesta en las páginas anteriores. El hecho de hallarse viajeros capaces de recorrer estas regiones los caracteriza como visitantes o turistas al tiempo que como habitantes locales del dominio astral.
Uno de los aspectos interesantes del modelo ideado por el doctor Tiller es el efecto llamado por él «de trinquete». Como ya comentábamos, las in- teracciones energéticas que se originan en los niveles sutiles superiores, como el mental, digamos, deben repercutir primero en el vehículo astral. Las variaciones en lo astral se transmiten de manera si- milar a lo etéreo y de este venículo, por mediación del inlerfaz físico-etéreo, a su expresión definitiva en el cuerpo físico. De manera parecida, los insu- mos de energía del nivel causal deben filtrarse pri- mero al plano mental y luego, escalonadamente, a los niveles de inferior sustancia. Esta propagación en cascada descendente recorriendo las distintas curvas, desde la situada más a la derecha errel dia- grama 16 hasta llegar al plano de lo físico, es lo que llama Tiller el efecto trinquete.
Por supuesto y aunque nos referimos a diferentes niveles de sustancia energética, no olvidemos que cada uno de estos cuerpos se superpone espa- cialmente, en realidad, sobre la forma física. La cla- ridad y la definición con que un vidente dotado sea eapaz de percibir el campo áurico de otra persona quizás dependerá del nivel más elevado que su con- ciencia sea capaz de sintonizar. Los parapsíquicos que sólo consiguen ver una estrecha banda por encima de lo corporal seguramente sólo sintonizan hasta el plano etéreo; los que ven lo etéreo y además la serie de formas elipsoidales, colores e imágenes (formas de pensamientos) del campo áurico exterior sintonizan su conciencia hasta el nivel astral, el mental y otros superiores. En estos planos superiores de la conciencia y la forma, las contrapartidas energéticas sutiles de los chakras perciben y procesan las energías correspondientes al nivel sustancial de cada una.
Dominios de frecuencia y planos sutiles de la materia 101
Diagrama 17 EL CAMPO