3. MATERIAL CLÍNICO: ELEMENTOS DE ANÁLISIS Y REFLEXIÓN
3.3. Daniel, el crecimiento psíquico a partir de la experiencia emocional
Daniel es un paciente de 16 años, alto, de contextura gruesa, piel trigueña, ojos y pelo color marrón, su vestimenta durante el proceso psicoterapéutico casi siempre fue con el uniforme escolar, siempre impecable. Durante los primeros meses, aproximadamente 6, siempre estaba cubierto de una chaqueta enorme, que daba la impresión de estar adherida a su cuerpo. El paciente, asiste a psicoterapia por remisión de la psicóloga de su colegio. El motivo de consulta que expone en la entrevista es: “La psicóloga del colegio me dijo que tenía que venir para que me trataran mi timidez”, “es que no quiero ser tan tímido, quiero poder exponer en clase, los días que me toca exponer no voy a clase”.
Daniel es el menor de tres hermanos. Vive desde hace 5 años con su hermano Manuel, quien tiene 19 años. Su padre vive en Bogotá, con él no sostiene una relación muy cercana, Daniel escasamente se comunica con éste cuando necesita dinero, pedido al que su padre casi nunca responde. Su madre vive en Estados Unidos desde hace 5 años, durante este tiempo ha venido a Colombia una sola vez durante 15 días, el año pasado en Diciembre. Su hermano mayor, vive desde hace 8 años en Estados Unidos, con él no hay casi ningún tipo de contacto.
La madre de Daniel siempre ha sido el sostén económico de la casa, ya que el padre nunca se ha ocupado de los gastos y necesidades de sus hijos. Los tres hermanos son de la misma mamá y el mismo papá.
La madre de Daniel decide irse a vivir en Estados Unidos, cuando éste tenía 11 años, porque su pareja (papá de sus hijos) la maltrataba, la golpeaba y la agredía verbalmente. Después de la partida de la madre, durante un año, el padre continúa viviendo con Daniel y con Manuel por petición de la madre, a cambio de pasarle dinero mensualmente para cubrir todos los gastos y necesidades de la casa, incluidos los de él.
Al año, empiezan grandes discusiones entre Manuel y su padre, debido a reproches constantes por parte de Manuel hacia éste, por no trabajar ni aportar nada para el sostenimiento de la casa. Por las constantes agresiones y discusiones, el padre se va de la casa sin avisar y deja solos a sus dos hijos menores de edad en ese momento.
Durante los cinco años de ausencia física de la madre, ella se comunica vía telefónica casi todos los días con sus hijos. Las actividades cotidianas de Daniel son asistir al colegio, asistir a ensayos de piano, música y a psicoterapia. El proceso de psicoterapia con Daniel, se interrumpe por su partida a vivir en Estados Unidos con su madre.
Al inicio del proceso, se puede ver en Daniel, a un niño juicioso, puntual en el horario de las citas. En la mayoría de las sesiones se sentaba, colocaba a un lado de la silla su maleta escolar y sacaba una agenda, la cual abría y pasaba sus páginas recordando y puntualizando notas que había hecho durante la semana.
La elección de este caso clínico dentro del marco de esta investigación, se hace por tener como base, en primer lugar un paciente con una madre que ha sido maltratada por su pareja, en segundo lugar, y por ello no menos importante, un adolescente que ha vivido alejado de su madre por 5 años, quien ha estado presente económicamente y un padre presente por momentos física y totalmente ausente en sus funciones paternas, tanto físicas como emocionales.
En el proceso psicoterapéutico de Daniel, nos enfocaremos en dos momentos específicos, que permiten ilustrar el movimiento psíquico que se evidenció durante el trabajo con la terapeuta. En un primer momento se ilustrará a través de la utilización de viñetas clínicas de las primeras sesiones del paciente, el estado mental y la percepción de los objetos más significativos de éste. Y en el segundo momento, se hará énfasis en la transición del paciente de la dependencia e indiferenciación con el objeto materno hacia la
autonomía e independencia, donde se reconoce como sujeto, logrando a partir de una experiencia emocional verdadera con la terapeuta, contactar sus sentimientos y expresarlos.
A continuación, se dará inicio al análisis resultante de la revisión del material clínico de Daniel, durante las primeras sesiones de trabajo psicoterapéutico. Durante éste apartado se hará énfasis en la relación que tiene con sus padres y el estado mental predominante en el paciente.
3.3.1.
A partir de la separación de Daniel con su madre, su relación se ha regido por el seguimiento y cumplimiento de un patrón de reglas, normas y órdenes impuestos por la madre y que Daniel debe
Percepción de Objetos y Estado mental de Daniel
Durante las primeras sesiones de psicoterapia, Daniel a través de la narración de sus experiencias, puso en evidencia la percepción que tiene del objeto materno. Con el cual se pudo apreciar la escisión de las cualidades de los objetos, producto de la separación entre sus padres y con él. Esta escisión nos hace referencia a la creencia y percepción de que cada objeto es representante único de cualidades buenas o inservibles para el sujeto. Un ejemplo claro de ello en este caso, es la percepción que tiene el paciente de su madre, como un objeto bueno en su totalidad, idealizado, visto como el único objeto benefactor y proveedor de las cosas materiales que necesita para la sobrevivencia, donde no hay cabida para descalificativo alguno o rasgo negativo que indique lo contrario. Mientras que del padre, Daniel, percibe un objeto en su totalidad inútil, inservible para él, que no hace falta, del que en muy pocas ocasiones hace referencia.
cumplir en su totalidad para el adecuado funcionamiento de la casa. Durante los 5 años de ausencia física de la madre, Daniel se ha encargado por completo del manejo de la casa, como la realización de pagos, limpieza, compra de alimentos, entre otros. Esta función es delegada por la madre, en el momento en que, según refiere Daniel, su hermano no mostraba signos de responsabilidad alguna, y él, con la finalidad de no causarle problemas y aliviarle la carga desde la distancia a su madre, empezó a desempeñar dichas tareas.
Se puede pensar en Daniel, como un adolescente obediente, sumiso, tranquilo y atento a los mandatos de su madre. Los cuales cumple con firmeza por la dependencia a la satisfacción material que ella le provee. El paciente, constantemente en su discurso, expresa que su madre es quién se encarga de que no haga falta nada en la casa, ya que les proporciona el dinero necesario para sus gastos, así mismo, en los momentos en que la terapeuta hace señalamientos sobre sus sentimientos al estar lejos de su madre, este siempre rechaza el malestar, tristeza, o cualquier sentimiento que pudiera haber sentido frente a la ausencia de su madre.
La sensación de la terapeuta en las sesiones, es de estar frente a un niño, que se encuentra adherido a las cualidades superficiales de su madre. Que no existe diferenciación alguna entre ellos, ya que por momentos el refiere no sentirse separado de su madre, y hace alusión a lo que ella manifiesta “siempre estamos unidos”. En la relación con la madre, Daniel, solo reconoce y admira las cualidades buenas y la satisfacción material, dejando de lado su emocionalidad, no reconociendo sus necesidades psíquicas. Esta característica del paciente en relación con su madre, se puede ver ilustrada en las siguientes viñetas, extraídas del material clínico de las sesiones
realizadas con él. Esto puede ser una estrategia para conservar el objeto a costa de la anulación de dimensiones importantes del sí mismo.
“P: pues que no, mi mamá se fue porque se tenía que ir… ella es muy buena mamá… solo que las circunstancias la llevaron a irse de la casa… pues no quedaba de otra…” P: pues bien… solo que no creo que estemos separados del todo… así como ella dice, siempre estamos unidos y por eso nos llama y nos cuida, incluso desde allá…
“P: no nos podía llevar, ella se fue y luego nos llamó y habló con nosotros… nosotros la entendimos…”
“P: pues no sé… pero ella nos manda el dinero que se necesita en la casa… nos llama… está pendiente de que no nos haga falta nada…”
“P: ella vive en New York, vive allá con mi hermano mayor, o bueno, viven en la misma ciudad, pero no juntos…. El se fue un año antes que ella… yo creo que él le contó cómo eran las cosas y por eso ella decidió irse para allá, porque allá todo es muy bueno…”
“P: si, es que pobrecita mi mamá, yo no sé cómo se aguantó a mi papá.”
“P: es que el estar allá era para mantenernos a Manuel y a mí… y bueno a mi papá en algún tiempo…”
“P: por el colegio, ellos se dieron cuenta hace dos años que yo vivía solo, y entonces me iban a mandar con el bienestar, y mi mamá llamo a mi tía y le dio plata para que se hiciera cargo…”
“P: Jaja… pues, es que ella siempre nos ha dicho que no le ocultemos las cosas, y pues solo nos pregunta y no veo por qué mentirle u ocultarle algo…”
Se puede apreciar el significado que tiene para Daniel, su madre, de quién se expresa constantemente haciendo referencia a todo lo material que provee y necesidades físicas que satisface. Así mismo, el paciente hace grandes esfuerzos por defender al objeto en todo momento, negando la tristeza y soledad, que siente a veces, al vivir separado de la madre, a quien a parte de buena y bondadosa, la percibe como una mujer fuerte, por haber estado al lado de un hombre como su padre, objeto que pasaremos a describir a continuación.
En los pocos momentos que Daniel hace alusión a su padre, deja ver el concepto en el cual lo tiene, como un hombre que aunque no es malo, no tiene ninguna cualidad buena, viéndose como no espera nada de él; lo percibe como un objeto inservible, inútil e insignificante. Para ilustrar esto, a continuación se exponen tres fragmentos extraídos del material de las sesiones en donde se hace evidente la relación con su padre.
“T: ¿qué circunstancias fueron esas que llevaron a tu mamá a irse? P: pues las peleas con mi papá, ellos vivían peleando, era muy molesto… siempre vivían bravos… ¡Mi mamá se canso y lo dejo!”
“P: pues es que, quizás el no sea malo… pero si es la embarrada… el no trabaja casi nunca, le salen cosas de vez en cuando, y no vive bien, no está pendiente de el mismo, y pues así como pedirle que esté pendiente de nosotros. T: cosa que quizás te hubiera gustado. P: no, así hemos estado mejor… con él, el tiempo que estuvimos fue peor, pues se lo pasaba metiéndose con mi hermano y conmigo. T: ¿por qué crees que pasaba eso? P: mi mamá decía que era por desquitarse con nosotros el que ella se había ido… que no le paráramos… pero bueno, en realidad conmigo no se metía,
vivía era peleando con Manuel, hasta se cayeron a golpes un día… solo veía…”
“P: no, no es eso… o quizás sí, porque me molestan, me ponen a llevarle eso a mi papá para que los firme, y pues imagínate, conseguirlo a él es una mamera. T: es como un papá que está perdido… P: el siempre está ocupado…. mi representante legal es mi tía, pero ella siempre trabaja, y pues ni para qué decirle, con sus cosas ella tendrá, además eso es solo un papel que se firmó para que no me metieran en bienestar familiar.”
Con estos fragmentos, se puede ver claramente, el significado que tiene para Daniel, su padre. Él sabe que es su progenitor, pero no siente nada por él, así como tampoco siente que le haya dado algo, es la concepción en el psiquismo de un “padre inútil”, una persona ausente, desinteresado, desentendido de todo lo que tenga que ver con sus hijos. La percepción que Daniel, muestra de su padre es de ser una persona indiferente, incapaz de luchar por el bienestar de sus hijos, un objeto parásito.
En la relación entre Daniel y sus padres, se puede apreciar el lugar en el queda un adolescente tras el desencuentro con el objeto materno y paterno, uno presente psíquicamente pero ausente físicamente y otro, presente físicamente y ausente psíquicamente, con cualidades extremas, pero que de igual forma, no reciben nada de su hijo, por la incapacidad que tienen de contener sentimientos. Aparentemente, no existen espacios mentales en los padres, en los cuales poder recibir o pensar en las emociones.
Para comprender el efecto ocasionado por ese encuentro, en el psiquismo de Daniel, es pertinente hacer alusión a la característica del objeto materno, que probablemente es la determinante de la manera de funcionar del paciente.
A través del discurso de Daniel y su análisis del material clínico, actualmente se puede apreciar en la relación de Daniel con su madre, la función de Reverie parcial del objeto materno, la cual es planteada por Bion (1962), ejemplificada al mostrar la relación de la madre con su bebé, haciendo referencia a la capacidad de ésta al devolverle a su hijo la experiencia emocional sin metabolizar (elementos beta) en forma de pensamientos adecuados para ser
contenidos y pensados por él (elementos alfa). Bion, la llama reverie
en alusión al estado mental requerido en la madre para estar en sintonía con las necesidades del bebé. El autor plantea que sí existiese una falla en la madre para cumplir esta función, siendo incapaz de metabolizar la experiencia emocional, es decir devolviéndola en forma beta, la madre produciría un bebé psicótico. Por supuesto, en este caso solo utilizamos esta función descrita por Bion, actualizándola al momento en el que el paciente se distancia de su madre, no implicando que su madre no haya cumplido esta función en los primeros años de vida del niño.
Bion (1962), prefiere utilizar la palabra reverie en lugar de otras más usuales, como cuidados maternos, porque con su elaboración pretende alcanzar un nivel más abstracto, mas subjetivo. Ya que la expresión “cuidados maternos” sugeriría los aspectos facticos de la crianza, carente de resonancia emocional; y lo que Bion desea enfatizar es ese aspecto, el contacto emocional intersubjetivo que da significado a la relación madre/niño. (Etchegoyen, 1986)
Tomando como punto de partida la carencia de la función de
reverie en la madre, para el análisis del funcionamiento de Daniel, podemos continuar el camino desde la perspectiva de Bion (1962), al explicar algunos cambios que se pueden generar en el psiquismo del
niño, cuando en la relación madre-bebé falla la función de contención.
En cuanto al problema de las relaciones objetales, Bion, haciendo referencia a sus componentes, es decir, el contacto con lo material y la relación emocional con la madre, plantea la existencia de una disociación entre dichos componentes, en donde se suprime la relación emocional con el objeto y persiste lo material concreto, fáctico, la cosificación del vínculo, a lo que Bion (1962) denomina "splitting forzado".
En la vivencia de splitting forzado, el niño acepta el alimento de la madre, pero niega la experiencia emocional, por eso es que, hemos unido la carencia de la capacidad de contención en la madre de
Daniel, con la vivencia en el niño del splitting forzado de manera
pasiva, ya que la madre es quien realiza el splitting e introduciéndolo en el niño, al darle cosas materiales, dinero y satisfaciendo sus necesidades físicas, negando la necesidad de afecto. El paciente rechaza todos los afectos para poder existir. La escisión se puede ver en el predominio de la acción versus el predominio del vínculo afectivo.
Bion (1962) planteó, que el splitting forzado, puede apreciarse
en adultos voraces, insatisfechos generalmente, insaciables, sólo afectos a lo material, características principales que nos conducen a
ilustrar cómo en Daniel se puede ver la vivencia de un splitting
forzado.
A continuación unos fragmentos del material clínico de Daniel, en los cuales se puede observar cómo en él, no existe un reconocimiento de las emociones, solo percepciones corporales o
superficiales de las cosas y objetos, predominando en él la importancia de la satisfacción de las cosas materiales, unido esto a las cualidades que percibe de su madre, descritas anteriormente, como el objeto bondadoso, que llena de cosas, satisface sus necesidades físicas y por eso es tan importante y significativo para él.
T: es como si estuvieras un poco triste. P: ¿Triste?... no… es más bien como acalorado, ahogado, ¡me duele la espalda! T: sí Juan David, aparte de poder observar que te sientes mal por la gripa, que sientes al saber que nadie se puede ocupar de tí, y cuidarte mientras estas enfermo… P: pues que nadie me cuide no me importa, eso no me da tristeza, ya que siempre ha sido así… mi mamá se fue desde hace mucho tiempo, y pues el tiempo que tuvimos a mi papá, el no estaba en la casa y siempre cada quien tuvo que ocuparse de sus cosas… es costumbre. T: Sin embargo, ¿te hubiera gustado que alguien se ocupara más de tí? P: Es que, sí, mi mamá ha estado pendiente de nosotros, nunca ha dejado de llamarnos, ella siempre nos pregunta que como estamos, y nos manda el dinero.
Aquí se puede apreciar la negación o rechazo al planteamiento de la terapeuta sobre la tristeza que percibe en él, volcándose a hablar sobre las sensaciones corporales que tiene al estar enfermo. Así mismo, se puede ver como se manifiesta la costumbre de recibir cuidados y atenciones, donde el objeto paterno inútil, no cumple sus funciones y la función de la madre se encuentra disociada.
En los siguientes fragmentos, se ilustrará la importancia de lo material para Daniel, así como la cualidad de complacencia física, superficial que éste recibe de su madre.
“T: ¿qué es el todo que te ha dado tu mamá? P: Pues todo… estudio, hogar, vivienda, comida, salud (eps), y un perrito”
“P: Pues yo quisiera ser administrador de un equipo de fútbol o administrador de empresas, aunque también pensé en finanzas… pero no sé, es que de lo que sí estoy seguro es que quiero ser mi propio jefe, no quiero andar dependiendo de nadie, eso me parece tenaz… ¡algo que me de mucho dinero!”
“P: jajaja… es que quizás sí, pues ya estaba bueno de que todo fuera yo… pero pues la canción me emociona mucho… a veces pienso si la música es lo que quiero para mi vida, pero pensándolo mejor, no, es muy duro… por lo menos mis pensados son algo que tenga que ver con la platica directamente. T: ¿qué significa la platica para ti? P: Pues mucho, el dinero es muy importante, ya que con dinero uno puede lograr muchas cosas… sin dinero no hubiera podido estudiar, ni tener lo que tenemos… mi hermano y yo somos los que mejor estamos de la familia, ¡eso por el dinero!” “P: mi mamá no nos ha dejado faltar nada.”
“P: si, allá en Usa hay muchas oportunidades de hacer dinero…”
“P: pues sabe que desde el otro día que hablamos sobre las