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DEFINICIONES Y MEDICIONES ACTUALES

In document Introduccion a La Política (página 110-114)

Por muy refinado que queramos hacerlo, el concepto de democra- cia no nos servirá de gran cosa si no conseguimos medirlo, com- pararlo y clasificarlo. El asunto no es sencillo porque, para ello, necesitamos encontrar indicadores objetivos con los que construir un índice fiable, algo que nos permita decir con conocimiento de causa que un país es democrático y otro no lo es o que uno es más democrático que otro. No se olvide que el empleo de indicadores depende de la capacidad para desarrollarlos en un territorio, el de la política, en el que la falsedad, la mentira, la ocultación, el engaño, la propaganda ocupan un amplio espacio. Ya se ha ob- servado que, dada la indiscutible aceptación de que hoy goza la democracia en todo el mundo, ningún sistema político acepta no serlo y está dispuesto a manipular lo que sea con el fin de contro- lar la información, censurarla, manipularla y hacerse pasar por un sistema democrático.

Tomaremos dos ejemplos de índices relativamente populares, o sea, mundanos, de democracia que gozan de una amplísima (aun- que no unánime) aceptación: el Índice de democracia de la Uni- dad de Información del Economist y el índice de Libertad en el Mundo, de Freedom House. El primero es un método que mide el grado de democracia de 167 países, de los que 166 son Estados independientes y 165, miembros de las Naciones Unidas. El índice se forma con 60 indicadores agrupados en cinco categorías que

miden el proceso electoral y el pluralismo, las libertades públi- cas, el funcionamiento del gobierno, la participación política y la cultura política. (V. The Economist Intelligence Unit, http://www. sudestada.com.uy/Content/Articles/421a313a-d58f-462e-9b24- 2504a37f6b56/Democracy-index-2014.pdf)

Según este índice, los países más democráticos en 2014 eran los que se conocen como “occidentales”, básicamente los pertenecien- tes a la OCDE, que obtienen las puntuaciones más altas. Siguen luego los países de Europa oriental y casi todos los de América La- tina en su mayoría “democracias defectivas” con algunos ejemplos de regímenes híbridos. En Asia, salvas algunas democracias defec- tivas (la India, Mongolia, Indonesia, Filipinas, el tono dominante es el ocre del autoritarismo. En el África hay mayor variedad pero las democracias son exigua minoría.

Por descontado, parte de los indicadores que se emplean son muy subjetivos y difíciles de cuantificar. De aquí que se construyan a base de una serie de categorías y variables. Ciertamente, toda medición en política incluye sesgos culturales. El investigador ten- drá siempre que tenerlos en cuenta a la hora de estudiar procesos democráticos valiéndose de estos modelos. No obstante, hay un acuerdo bastante generalizado que admite la utilidad del índice elaborado por The Economist.

72 Otro índice popular muy difundido a efectos comparativos es el elaborado por la organización Freedom House1. No es propiamente una medición de democracia sino de

libertad pero, siendo sus conclusiones muy similares a las de The Economist, puede utilizarse de forma complementaria. La organización “evalúa la condición de la libertad en 195 países y 15 territorios en 2014. Cada país y territorio cuenta con dos notas numéricas, del 1 al 7 para los derechos políticos y las libertades .El uno son los países más libres y el siete los menos libres. Las dos notas se basan en las magnitudes que se adjudican a 25 indicadores más precisos. La media de las notas de los derechos políticos y las libertades públicas determina si un país o territorio es libre, parcialmente libre o no libre” (V. FreedomHouse, cit.).

Desde, luego, hay otras posibilidades de establecer índices de democracia que tienen en cuenta otros aspectos. Estos dos índices, sin embargo, en utilización conjunta, proporcionan una idea bastante aceptable de la extensión de la democracia en el mundo contemporáneo. Sin ser una anomalía, como sucedía en siglos pasados, sigue siendo una forma de gobierno minoritaria en cuanto a la extensión territorial.

1 (https://freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-

2015?gclid=CjwKEAjw876oBRCYr86w6KGfpkgSJAACIidwi4K5_TpHdvvDd4sDBnOQF6o3tDnhWxp 0TzzonskmNhoCWLXw_wcB#.VRDFDWCDOpr)

Otro índice popular muy difundido a efectos comparativos es el elaborado por la organización Freedom House1. No es propiamen- te una medición de democracia sino de libertad pero, siendo sus conclusiones muy similares a las de The Economist, puede utili- zarse de forma complementaria. La organización “evalúa la con- dición de la libertad en 195 países y 15 territorios en 2014. Cada país y territorio cuenta con dos notas numéricas, del 1 al 7 para los derechos políticos y las libertades. El uno son los países más libres y el siete los menos libres. Las dos notas se basan en las magnitu- des que se adjudican a 25 indicadores más precisos. La media de las notas de los derechos políticos y las libertades públicas deter- mina si un país o territorio es libre, parcialmente libre o no libre” (V. FreedomHouse, cit.).

1 (https://freedomhouse.org/report/freedom-world/freedom-world-2015?gclid=

CjwKEAjw876oBRCYr86w6KGfpkgSJAACIidwi4K5_TpHdvvDd4sDBnO- QF6o3tDnhWxp0TzzonskmNhoCWLXw_wcB#.VRDFDWCDOpr)

Desde, luego, hay otras posibilidades de establecer índices de democracia que tienen en cuenta otros aspectos. Estos dos índi- ces, sin embargo, en utilización conjunta, proporcionan una idea bastante aceptable de la extensión de la democracia en el mundo contemporáneo. Sin ser una anomalía, como sucedía en siglos pa- sados, sigue siendo una forma de gobierno minoritaria en cuanto a la extensión territorial.

73 Junto a estas mediciones y tipologías mundanas, populares, se dan también intentos de elaborar índices con mayor rigor, con ánimo más académico y, sobre todo, que no solamente sirvan a efectos comparativos sino también analíticos. Incluso que puedan funcionar como modelos para actuar de modo constructivo y positivo en los procesos de democratización. No se olvide que la ciencia política combina un enfoque empírico con otro normativo.

Se trata sobre todo de estudios que tratan de evaluar la calidad de la democracia Un buen ejemplo es el modelo desarrollado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) en colaboración con Auditoría Democrática (Democratic Audit) con sede en el Reino Unido, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Essex –también con sede en el Reino Unido– y la red “Estado de la Democracia”, con la publicación de un manual llamado Evaluar

la democracia: Guía práctica2en el que se procede conjugando unos principios

democráticos con unos valores y unas variables que se cuantifican mediante encuestas, según el cuadro siguiente:

2ToddLandman (Ed.) Evaluar la calidad de la democracia. Una introducción al marcode trabajo de

IDEA Internacional. http://www.idea.int/publications/aqd/upload/Overview-Spanish-Web_inlay.pdf Junto a estas mediciones y tipologías mundanas, populares, se dan también intentos de elaborar índices con mayor rigor, con ánimo más académico y, sobre todo, que no solamente sirvan a efectos comparativos sino también analíticos. Incluso que puedan funcio- nar como modelos para actuar de modo constructivo y positivo en los procesos de democratización. No se olvide que la ciencia política combina un enfoque empírico con otro normativo.

Se trata sobre todo de estudios que tratan de evaluar la calidad de la democracia Un buen ejemplo es el modelo desarrollado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Elec- toral (IDEA Internacional) en colaboración con Auditoría Demo-

crática (Democratic Audit) con sede en el Reino Unido, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Essex —también con sede en el Reino Unido— y la red “Estado de la Democracia”, con la publicación de un manual llamado Evaluar la democracia: Guía práctica2 en el que se procede conjugando unos principios democráticos con unos valores y unas variables que se cuantifican mediante encuestas, según el cuadro siguiente:

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