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Luisa - 14 años de edad.

U.L. 25 años

Taxista Recepcionista

Desempleado Recepcionista Estudiante 7° (repitió 6° en dos ocasiones)

Figura 1. Genograma familiar. McGoldrick (1987).

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Luisa vive con su familiar nuclear constituida por el padre, la madre y dos hermanos mayores, es la hija menor del matrimonio, concebida a pesar que la madre estaba planificando. La madre trabaja de manera dependiente en un hospital, el padre trabaja conduciendo un taxi, el hijo mayor se encuentra actualmente desempleado, la hija mayor trabaja como auxiliar en la misma entidad de la madre. La familia vive en la casa de la abuela materna, en una habitación duermen los padres, en otra alcoba duermen las hijas, mientras que el hijo mayor duerme en una habitación pequeña en la que la abuela almacena objetos, el baño y la cocina es compartida por todos los miembros de la familia. La casa se encuentra ubicada en el centro de la ciudad y a la vez presta servicios como hostal para extranjeros. La madre estudió hasta 7° semestre de psicología, pero no finalizó sus estudios por las dificultades económicas de la familia, la hija mayor adelanta estudios nocturnos de administración de empresas. Con relación a la situación socioeconómica de la familia, se encuentra que el sustento familiar está a cargo de los padres, sin embargo, el mayor aporte es realizado por la madre, ya que los ingresos del padre son inestables.

La relación entre los sistemas se caracteriza por una cercanía entre la madre y la hija mayor, distanciamiento afectivo en el sistema conyugal, conflictos entre la abuela materna y el sistema parental, conflictos en el sistema fraternal principalmente hacía Luisa. Aunado a lo anterior, Luisa ha pertenecido a grupos de barras bravas, ha tenido comportamientos de autolesiones en brazos, no menciona consumo frecuente de S.P.A., se encuentra en un proceso de aclaración de su orientación sexual.

Sobre el proceso escolar se encuentra que Luisa experimentó cambios de colegio en varias ocasiones, siendo el primero de ellos en 3° de primaria por dificultades de “disciplina”, ya que agredía a algunos compañeros con patadas y mordiscos, comportamientos que generaron la primera expulsión de un contexto educativo en la mitad del año lectivo. La estudiante continuó grado 3° en otro colegio, pero fue retirada al finalizar el año, por dificultades académicas y no haber “alcanzado los logros” para el curso.

En el nuevo colegio realizó los grados 4°, 5° y 6°, tiempo durante el cual mantuvo un “bajo rendimiento académico” en el sentido que “perdía” entre cuatro y cinco materias en cada periodo, éste contexto tenía como particularidad, algunas pandillas organizadas por estudiantes de los grupos superiores, hurtos a los alumnos en los horarios de recreo y “bajo nivel académico”; en este lugar se da la primera “pérdida” de grado 6°. Derivado de lo anterior Luisa es matriculada en el colegio actual en grado 6°, el cual “pierde” por bajo desempeño académico con “pérdida” de 15 materias y dificultades de convivencia como “agresión a compañeros, inasistencia a clase, confrontación con los docentes”. Para el año lectivo 2014, por sugerencia de las directivas de la institución, ingresa a un “grupo especial” en el cual se evaluaría durante dos meses el proceso académico y se decidiría sobre la promoción o no de la estudiante a grado 7°, la cual finalmente se acordó con el compromiso de ponerse al día con los temas de grado 7° y mantener buen comportamiento.

Sobre las dificultades observadas o descritas por los sistemas, se identifica que para las directivas del colegio, los resultados eran descritos como “insuficientes” en el sentido que la estudiante no respondía a las expectativas en términos académicos y de convivencia, por

ejemplo el coordinador manifestó: “Luisa no presenta tareas, se distrae mucho clase, falta

frecuentemente al colegio, ha tenido llamados de atención por el porte inadecuado del

uniforme”. Contrario a lo anterior, para los padres, el bajo rendimiento académico ocupa un segundo plano con respecto a la preocupación de la orientación sexual de Luisa, ya que la familia comparte temores y creencias rígidas sobre la homosexualidad al considerarla “pecado”, “enfermedad”, “desgracia” y motivo de vergüenza para cualquier familiar que viviera esa situación.

A partir de las sospechas de homosexualismo en Luisa, la familia ha generado estrategias para prevenir dichos comportamientos, por ejemplo, seguimientos fuera de la casa, intervención del Facebook para leer sus conversaciones con amigas, y otras estrategias para “reorientar” la sexualidad de Luisa. Al respecto la madre comenta: “ya quedamos con V.

que le va a presentar a unos amigos, que la inviten a salir a bailar”, “yo le mandé a poner areticos porque no tenía…la próxima semana voy comprarle otro estilo de ropa”, “K. sabe que para donde ella salga este pendiente…”. Dichas estrategias no pasan desapercibidas

para Luisa, ya que los comportamientos de sus familiares, le generan frustración, tristeza y preocupación, por la no aceptación de su orientación sexual y la persecución de la que se siente objeto.

Juan – 15 años de edad

Mecánico Aseadora

Estudiante 7° (segunda ocasión que repetía 7°) Figura 2. Genograma familiar. McGoldrick (1987).

Juan y la madre constituyen una familia monoparental que reside en una habitación alquilada dentro de una casa familiar, los ingresos económicos están totalmente a cargo de la madre quien se desempeña como aseadora, cumpliendo un horario de trabajo de lunes a domingo 8:00 AM a 6:00 PM con un día de descanso en la semana. La madre desconoce el paradero de su ex compañero, de quien se separa como consecuencia del maltrato físico que recibía por parte de este, al respecto la madre menciona: “Quedamos mal, yo me fui porque mi papá me dio mucho palo, y yo por tener un macho al lado no me iba a aguantar un tipo que me diera en la jeta, yo no pensaba lo que se me venía encima”.

Los límites es este sistema familiar tienden a ser rígidos desde la explicación de cuidado y protección del contexto en el que viven, el cual está caracterizado por las pandillas, los hurtos y el consumo de S.P.A. en los parques del barrio, la madre señala: “él tiene que estar

en la casa a las 9:00 PM”, “yo a veces lo he seguido para saber dónde está y con quien”, sin embargo, estos cuidados son comprendidos por Juan desde la limitación de sí mismo, ante lo cual se disgusta y se resiste, en algunas ocasiones de manera activa respondiendo agresivamente y en otras a manera de resistencia: “uno le habla y no contesta, yo le digo,

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esta triste? Está deprimido? Está bravo?”, “yo ni se si sale o no, porque yo trabajo todo el día, cuando llegó a veces está en la casa, entonces no sé”.

La familia tiene conflictos con la familia extensa de la madre y a partir de las situaciones de maltrato hacia el hijo, se da un distanciamiento físico y afectivo. En la diada madre e hijo se da un amalgamamiento en la relación, por la protección de la madre y las conductas de cuidado permanente hacia su hijo, por ejemplo con las comidas, el cuidado de la ropa, las visitas constantes al colegio y el seguimiento y vigilancia con los amigos. Aunado a lo anterior, dormían en la misma cama, desde la explicación que no contaban con espacio suficiente para ubicar otra.

Sobre el proceso escolar de Juan se encuentra que no ocurrieron cambios recurrentes de colegio, sin embargo, a raíz del cáncer diagnosticado en la madre 5 años atrás y por las diversas cirugías y hospitalizaciones; el adolescente tuvo de trasladarse de vivienda en varias ocasiones, para quedar al cuidado de familiares o vecinos; aunque la convivencia con estas familias estuvo caracterizada por el maltrato y la negligencia. Sobre las dificultades escolares, se identifica que la madre las relaciona con el incumplimiento de tareas y las fallas en los exámenes, mientras que el estudiante reconoce sus dificultades por situaciones de convivencia y disciplina en el colegio.

Ahora bien, desde la perspectiva de la madre, ésta ha hecho todo lo posible por sacar de la “inercia” a su hijo, con el propósito que se vuelva responsable de su vida, cumpla con sus deberes de estudiante y labre un futuro profesional “exitoso”, para hacerse cargo de sí

mismo en caso de que ésta falte. Para la madre existe un temor permanente a recaer en su salud, y no contar con la fuerza suficiente ni el dinero para sostener a su hijo, lo cual finalmente le hace fluctuar entre la exigencia y la sobreprotección con su hijo.

Lucas. 17 años de edad

Pensionada

Ing. sistemas m.c. 10 años Diseñadora de modas

Estudiante estudiante

Figura 3. Genograma familiar. McGoldrick (1987).

Lucas vive con su familia monoparental, en el hijo mayor en una familia compuesta por la madre y dos hermanos, uno de ellos, el menor, fruto de otra relación de la madre; los padres se separaron hace diez años, el padre vive en la ciudad y estableció una nueva unión de la cual no hay hijos. El participante y su familia conviven en la casa de la abuela materna, y los gastos son suplidos con la pensión alimentaria que aporta el padre, los aportes de la abuela y los ingresos como trabajadora independiente de la madre los cuales son considerados insuficientes, al respecto Lucas señaló: “…terminó con un empleo que no le da para mantenernos y le toca con la pensión que le manda mi papá y lo que le da mi abuela y lo que ocasionalmente tiene ella de su trabajo no le alcanza ni para mantenerse a

ella”. ? 37 X ? 2 39 16 17

En el sistema parental (como padres separados) se presentan conflictos por las diferencias de estilos en la crianza de los hijos y los gastos económicos, en este sentido, Lucas tiene asignado el rol de puente en la comunicación entre los padres, y un rol parental frente al hermano menor de dos años, a quien cuidaba por la ausencia del padre del niño, al respecto mencionó: “me gustaría que ambos me trataran bien y que resolvieran sus problemas y me

dejaran fuera de eso, a menos que sea algo que nos involucre a nosotros, que lo discutan

entre ellos”. Al parecer la situación económica de la madre genera que acuda

frecuentemente a su ex esposo, para suplir los gastos adicionales de los hijos, sin embargo, aunque éste cumple con dicha función proveedora, se mantiene periférico en lo relacionado con el desarrollo social y emocional de sus hijos, esto frustra a la madre, y hace que llame al padre principalmente cuando se presentan dificultades académicas: “cuando me va mal, ahí si mis papás se ponen de acuerdo y no se tratan mal…los dos me regañan y me

castigan

En el sistema fraternal se da una relación ambivalente, ya que Luca y su hermano se unen como un frente común en momentos de crítica o protesta hacia la madre y aunque comparten el tiempo libre, también siente molestia y frustración por los comportamientos de su hermano y los efectos que estos tienen en el resto de la familia. Aunado a lo anterior, la madre siente que tiene “muchas situaciones personales para resolver”, ya que se describe así misma como depresiva, en conflicto con sus seres queridos, entre estos sus hijos y su madre quien los acogió en la casa familiar.

En el caso de Lucas el proceso escolar presentó cambios recurrentes, en primaria se dieron tres cambios, y en bachillerato dos cambios de colegio, uno de ellos con el traslado hacia U.S.A.; desde la perspectiva de Lucas, las dificultades académicas y sociales empezaron a manifestarse a partir de la entrada a la adolescencia, posterior al regreso del consultante de U.S.A. Durante este tiempo, Lucas experimentó autonomía respecto a la realización de los trabajos escolares, desplazamientos en la ciudad, alimentación y cuidado de la ropa. En U.S.A vivió con una prima durante 6 meses y a su regreso se encontró con la sobreprotección de la madre, varios cambios de colegio, motivados por varias situaciones como bajos estándares percibidos, situación económica inestable y otras dificultades asociadas con el hermano del medio, quien presentaba dificultades académicas y de convivencia.

Para Lucas las dificultades académicas y para relacionarse con sus compañeros de clase y las chicas de su edad, están asociadas con la percepción de sí mismo como una persona aburrida y que posiblemente no tiene temas interesantes para compartir. Así mismo señala que la presión de su madre para rendir académicamente, le hace sentir “sofocado y estresado”, ya que percibe que cualquier esfuerzo en pro del mejoramiento de su

desempeño académico no es suficiente para los estándares de la madre, quien desea que sea “el mejor del colegio” como solía serlo en la primaria; aunado al hecho de haber ingresado al colegio actual después de varios cambios, lo cual genera desde su perspectiva, vacíos conceptuales y metodológicos que afectan la comprensión de nuevos temas principalmente en las áreas de matemática, física y química.

A través de la exigencia, la madre espera que Lucas logre resultados positivos en su proceso académico para continuar los estudios universitarios por fuera del país, para ella, su hijo tiene capacidades excepcionales que son opacadas por el desinterés y “mediocridad”, lo cual genera una mayor intensidad en las reacciones y exigencias, a la par de un distanciamiento afectivo y el aislamiento social de Lucas. Sin embargo, para él existen cuestionamientos latentes sobre las exigencias de la madre, ya que percibe “incoherencia”

entre las exigencias familiares y las propias metas que estos no han alcanzado, esto le hace pensar “cuál es el propósito de esforzarse tanto”.

5.2. Dinámicas relacionales de cada contexto