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EL DESEO DE AMISTAD

In document La Felicidad de Ser Casto (página 67-71)

"El justo debe ser amigo de los hombres"

(Sb 12, 19).

La amistad es uno de los mayores bienes del hom- bre. " A m i g o / a " , es una de las palabras más dulces del lenguaje humano.

"Feliz el que ha encontrado un amigo verda- dero" (Si 25, 8 vulgata).

"[...] será como otro t ú " (Si 6, 11).

Todos deseamos la amistad de alguien que nos ame con reciprocidad. A veces no nos atrevemos a confesar nuestro deseo por miedo a una decepción, o por un sentimiento de ser indigno de ser amado: "es algo hermoso, pero no para mí", me ha dicho uno de mis novicios. Sí, esta hermosura es para él, para ti, para cada uno de nosotros.

L A t - t L I U U A U D E S E R

"El amigo fiel es un seguro refugio, el que lo encuentra, ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, no hay peso que mida su valor. El amigo fiel es remedio de vida, los que temen al Señor lo encontrarán. El que teme al Señor consolida su amistad, pues tal como él es así será su compañero" (Si 6, 14-17).

Dios quiere ser el amigo de los hombres. Cristo nos ha llamado a ser sus amigos (cf Jn 15, 15). Sus discípulos deben ser amigos, los unos de los otros, y eso con toda la densidad humana, encarnada, de la amistad.

Tenemos que atrevernos a desear, aprender a abrirnos a la amistad. Nuestro deseo, a fin de cuentas, ha nacido de una " f e " , no tanto de nuestra "amabili- d a d " , sino de la fuerza del Amor que brota en todo ser, en toda persona. Dios es.

Para que este deseo se explicite, he pedido a mis novicios que reflexionen sobre tres cuestiones y cada uno ha tenido a bien decir lo que pensaba sobre ellas.

Las preguntas eran:

1. ¿Qué es lo que deseas en materia de amis- tad?

2. ¿Cuál es, en ti, el mayor obstáculo para su realización?

3. ¿Qué medios prácticos habría que tomar para realizar tu deseo?

Éstas son las respuestas:

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JOSEPH:

1. Nunca he experimentado una amistad pro- funda...

¿Mi deseo? Una comunión de corazón, un compartir, gratuidad (el amigo del pobre), en la libertad (uno escoge a su amigo), y en la fidelidad.

2. Mi orgullo

3. Una amistad sencilla con Cristo.

BERNARDO MARÍA:

1. Amor recíproco, transparencia, sin velos, libro abierto el uno para el otro, unión profunda en Cristo, caminar juntos el uno al lado del otro, con la mirada fija en el Señor.

2. Amor propio, falta de apertura, dificultad de comunicación.

3. En la Cartuja los medios son pobres: poco contacto, gestos raros. Pero eso nos obliga a

hacer más auténtica la amistad, profundizar- la, "sobrenaturalizarla"...

ESTEBAN:

1. En una película de Chestow, unos chicos que intentan vivir juntos, en medio de la naturale- za, " E s beber (juntos) en el mismo vaso": fra- ternidad, convivencia... Nosotros aquí, la

Eucaristía que nos reúne, el Cuerpo de Cristo, un lazo carnal...

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2. Lo que está torcido en mí: dos patologías que se encuentran no forman amistad. Hay que ser sano.

3. Ser transparente, flexible, desprendido.

FELIPE:

1. La amistad tiene algo de irracional: funciona o no funciona, no se sabe muy bien por qué. Y, sin embargo, es libre, se construye...

Un amigo es otro yo mismo. Alguien con quien pueda hablar o callarme, compartir, comprensión mutua en la misma onda, una experiencia compartida de alguna manera. 2. Mi incapacidad para recibir e interpretar lo

que dice mi amigo según mis categorías de pensamiento, mi experiencia... Mi voluntad de cambiarlo según mi modelo.

3. Acoger al otro en su ser diferente.

FRANCISCO:

1. La amistad, conocida y desconocida: misterio- sa, mirar una colina juntos, ver lo mismo; ¿camaradería?... A falta de amistad, tenden- cia a buscar la inamistad: una relación al menos, ser reconocido, mejor que la indife- rencia... La amistad, sobre todo una comu- nión de inteligencia. En el fondo, imposible. Únicamente el don de sí mismo puede reali- zarla. No tengo bastante fe. La comunión de los santos se construye sobre la esperanza pura.

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2. Quiero ser conocido antes de conocer al otro... No quiero deshacerme de mí mismo. 3. Modo de fe más puro, más oscuro.

ROMUALDO:

1. Conocerse mutuamente, abordar la vida jun- tos, comprenderse, ayudarse, amarse. Gratuidad. La amistad es un diamante espiri- tual. Vivir mejor, la mirada en el otro, exigen- cia, ser uno mismo, pero desaparecer ante el don.

2. Negar la diferencia, reducir el amigo a mí mismo. Miedo de ser conocido y sin embargo deseo de ello, ambivalencia. No respetar el misterio del otro, querer poseerlo. Demasiada efectividad. Esperar demasiado de la amistad, o demasiado poco: espiritualizar demasiado, lo concreto es preciso, el gesto. En la Cartuja el campo es restringido para la amistad. 3. No nos hemos escogido. Pero el Señor nos ha

escogido para vivir juntos, para ser amigos. Construir la amistad en el tiempo. Explotar los medios que tenemos a nuestra disposición (espaciamientos, recreos).

Perdón y reciprocidad, todos pecadores. Hacer los gestos humildes de compartir. La amistad llega si no se la espera, si no se la exige.

No banalizarla. Un amor es siempre único. La amistad puede curar, liberar al otro (por- que se cree en él, porque se le ama).

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Respetar las distancias. Incluso en amistad, una cierta soledad, sigue siendo irreducible. Para amar, hay que haber alcanzado una cier- ta autonomía.

La unión diferencia.

Ver en cada uno un amigo posible, puesta en común con el prójimo. Amistades femeninas, cierta clase de intimidad, de ternura, nos fal- tan.

BRUNO:

1. Jamás he tenido un amigo (¿esto es para mí?).

¿Mi deseo? Una unión sólida entre dos. Dinámica, cosa sencilla que se realiza cada día, andar juntos en la línea recta hacia la meta, soportar las contradicciones...

2. Falta de confianza en sí mismo, tendencia a encerrarme en mi yo pequeño.

3. Estar disponible, ser tolerante, comprensivo hacia el otro, intentar construir, progresar.

MATEO:

He escogido cantar este canto: "Al claro de luna, amigo Pedrito, préstame tu pluma para escribir una palabra. Mi candela se ha apagado, ya no tengo fuego...

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ábreme tu puerta por amor de Dios".

DOMINGO:

1. La amistad, es el espacio del otro; es el espa- cio que se ofrece en uno mismo al otro para toda la " v i d a " . He tenido muchos amigos en mi vida, sin buscarlos, sin esfuerzo, gratuita- mente, en la gracia. Me encontraba con gente que admiraba y que me estimaban. Era yo mismo con ellos. Esto no se hace tan natu- ralmente en la Cartuja. Las relaciones son difí- ciles, se atascan con algunos, la "gracia" no es dada fácilmente.

¿Mi deseo? Vivir una amistad de estilo cartu- jano en el que toda relación debe ser abierta. No cabe duda que no tiene sentido más que bajo la mirada de Cristo, bajo el signo de la cruz - h a y que encontrarla aún.

¡Poner su alegría en el amigo incluso cuando me golpea! Dar lo que el otro exige, ampliar el espacio de admiración (dejar libre el ger- men de la amistad, pues una vez que nace, crece sola).

La amistad es una contemplación.

2. Nunca había buscado la amistad. Aquí, que- rerla, trabajar en su construcción. Camino de encarnación. Estar más atento al deseo del otro.

3. En amistad, no he encontrado todavía mi pobreza -tengo que descubrirla.

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BENITO:

1. Comprensión, comunión, todas las palabras empiezan por " c o m " = con. La amistad, es la capacidad de unirse al otro en su fuente, atra- vesar las capas sucesivas que la esconden, descubrírselo a él mismo. Reciprocidad. Compenetrarse.

2. Falta de transparencia. Estructura personal rígida. Dificultad de penetrar en el mundo del prójimo. Pecado.

3. Desear esta capacidad, buscar su adquisición.

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