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Desigualdades globales en ingresos y gastos

Las respuestas a preguntas básicas –por ejemplo, si la desigualdad de ingresos ha venido creciendo o decreciendo– dependen, entre otras co-

sas, del concepto de desigualdad que se tenga bajo el microscopio: la desigualdad interpaíses (en la distribución de las medias no ponderadas por país), la desigualdad internacional (en la distribución de las medias por país ponderadas por tamaño de la población), o la desigualdad glo- bal (en la distribución de ingresos individuales).

Iniciamos la discusión presentando la mediana y la media de ingre- sos de países seleccionados por región para un rango de años de entre 1997 y 2002, al igual que la dispersión de esos ingresos dentro de cada país (gráfico 3.6). Son asombrosas las grandes diferencias de un país a otro y entre la gente de cada país. Por ejemplo, un individuo del percentil 10 en la distribución de Estados Unidos, disfruta de un nivel de ingresos superior que uno que gane el ingreso medio en Brasil o Argentina.20 Mientras que un chino que viva en un área rural tiene un ingreso pro- medio similar al de un camboyano promedio, un chino del ámbito urba- no disfruta de un ingreso similar al de un brasileño promedio.21 Una sudafricana que esté en el nivel más bajo de la distribución de ingresos en su país, gana tanto como el individuo promedio en Malí, en tanto que un sudafricano que esté en el percentil 90 de esa distribución de ingresos disfruta de un nivel de vida (en ingresos) comparable al de un irlandés promedio.

La diferencia en la evolución de la desigualdad interpaíses (no pon- derada) e internacional (ponderada) entre 1950 y 2000 –sirviéndonos de Milanovic (2005), quien la denomina la “madre de todas las disputas sobre desigualdad”– difícilmente podría ser más aguda (gráfico 3.7). Si la unidad de observación son los países, la desigualdad (interpaíses) innegablemente ha venido creciendo, en especial desde los años ochenta. Pero la desigualdad internacional ha venido decreciendo sostenidamente, sobre todo gracias al crecimiento del ingreso en algu- nos países populosos, principalmente China e India. Obsérvese que la desigualdad interpaíses y la internacional sin China e India, tienen tra- yectorias muy cercanas entre sí de 1980 en adelante, lo que coincide con

Cuadro 3.2 La media de años de escolaridad ascendió continuamente al tiempo que la desigualdad decreció

1960 1970 1980 1990 2000 Media 3,38 3,82 4,67 5,55 6,30 Coeficiente de variación 0,739 0,705 0,612 0,518 0,461 Theil-T 0,281 0,259 0,195 0,143 0,115 Theil-L 0,392 0,365 0,250 0,179 0,144 Fuente: Schady, 2005.

Nota: Theil-L y Theil-T son dos medidas de desigualdad que pertenecen a la clase entropía general, con parámetros 0 y 1, respectivamente (no ponderados).

Gráfico 3.5 Las disparidades de género en años de escolaridad decrecieron pero siguen siendo significativas en algunas regiones

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el período de rápido crecimiento en estos dos países, el crecimiento pro- medio más lento en otros países en desarrollo y los descensos en el ren- dimiento medido en Europa oriental y los países de la antigua Unión Soviética.

Si Luxemburgo y Nicaragua, ubicados en los extremos opuestos de la distribución mundial de ingresos, crecieran a la misma tasa anual del 2% per cápita durante los próximos 25 años, los ingresos anuales per cápita en Luxemburgo se incrementarían de US$17.228 (ajustado por PPA) a US$28.264, esto es, un incremento de más de US$10.000. En contraste, el de Nicaragua se incrementaría en apenas US$375, pasan- do de US$573 a US$940, durante el mismo período. Atkinson y Brandolini (2004) observan que “con tasas anuales per cápita del 5% en China y el 2% en Estados Unidos, la brecha en ingresos absolutos entre los dos países se ensancharía durante 41 años más antes de empezar a angostarse, hasta desaparecer finalmente al cabo de 72 años”.

Los juicios evaluativos sacados de los cambios distributivos asociados con la distribución, pueden depender decisivamente de si se está pen- sando en la desigualdad en términos absolutos o en términos relativos. No existe ninguna teoría económica que nos diga que la desigualdad es relativa, no absoluta. También aquí, lo mismo que con la desigualdad interpaíses e internacional, no se trata de que un concepto sea correcto y el otro errado. Tampoco son éstos dos formas de medir la misma cosa. Por el contrario, son dos conceptos distintos. Las preferencias reveladas por uno de los dos conceptos reflejan juicios de valor implícitos acerca de lo que constituye una división justa de las ganancias del crecimiento. Es necesario sacar a la luz esos juicios y escrutarlos críticamente para poder asumir una posición bien pensada en este debate.

Un examen de la desigualdad internacional utilizando medidas ab- solutas en vez de relativas, revela un incremento sostenido en el largo plazo, al igual que en las décadas recientes –resultado éste que contras- ta con las tendencias en la desigualdad internacional relativa. Atkinson

y Brandolini (2004) encuentran que los índices absolutos de desigual- dad como el Gini absoluto y el índice de Kolm 22 (con diversos parámetros de aversión a la desigualdad), han venido incrementándose sostenida- mente desde 1970 (gráfico 3.8).23

Lo que sucedió con la desigualdad global en los últimos 20 años más o menos, ha sido tema de acalorado debate en el contexto de la globa- lización y es, quizá, la pregunta más difícil de responder. Algunos auto- res24 afirman que la desigualdad global se incrementó ligeramente, en tanto que otros25 arguyen que descendió.

Gráfico 3.6 Los ingresos varían muchísimo entre países y entre individuos

Fuente: Cálculos de los autores.

Nota: Los años varían entre 1997 y 2002 medidos por ingreso per cápita mensual (PPA US$ de 1993) ajustado (recuadro azul) o por consumo (recuadro anaranjado). El punto más bajo (extremo izquierdo) de cada línea representa el nivel de ingresos en el percentil 10, seguido del de la mediana, la media (los dos extremos de cada recuadro), y el percentil 90 (punto máximo de cada línea).

Gráfico 3.7 Desde 1950, la desigualdad entre países se incrementó en tanto que la desigualdad internacional decreció

El examen de la desigualdad global requiere conocimiento de la dis- tribución de la desigualdad dentro de cada país. Las encuestas de hoga- res que recogen esos datos son un fenómeno relativamente nuevo, que se ha hecho más común desde la década de 1980, incluso en los países en desarrollo. Entonces, si queremos conocer la distribución del ingreso para toda la gente del mundo, estamos limitados a un período mucho más corto. Nosotros seleccionamos tres ondas, similares a las utilizadas por Milánovic (2005): 1986-1990, 1991-96 y 1997-actual.

La desigualdad global (medida por la desviación logarítmica de la media) no cambió significativamente durante este período, aunque hay una leve reducción entre 1993 y 2000 (gráfico 3.9). La desviación logarítmica de la media para el mundo se habría incrementado sin Chi- na e India, en consonancia con el consenso registrado en la literatura acerca de que la desigualdad internacional decreció en este período fun- damentalmente gracias a estos dos países. Pero si la desigualdad global se mantuvo aproximadamente igual mientras la internacional decreció, la desigualdad dentro de los países tuvo que haberse incrementado aproxi- madamente en la misma medida –tema que discutimos más adelante.

Casi toda la desigualdad de ingresos del mundo puede explicarse por las diferencias en las medias de los países –es decir, por la desigualdad internacional (o entre países). Nuestras estimaciones muestran que la proporción de la desigualdad global que puede atribuirse a la desigual- dad entre países decreció sostenidamente, del 78% alrededor de 1988, al 74% alrededor de 1993 y al 67% alrededor de 2000. Con la desigual- dad global sosteniéndose más o menos pareja durante este período, la desigualdad dentro de los grupos se incrementó a un ritmo más o me- nos sostenido (gráfico 3.9). Estos resultados son congruentes con las

evidencias (en el capítulo 2) de desigualdad creciente dentro de los paí- ses en muchas partes del mundo, entre ellos Bangladesh, China, Reino Unido y Estados Unidos.

La participación entre países de la desigualdad global también coin- cide con Milánovic (2005), quien la calcula en alrededor del 71% en 1998. Es posible que las cifras de Milánovic sobreestimen la desigual- dad entre países, porque él asigna el mismo ingreso a todos los hogares de un decil, en vez de estimar una curva de Lorenz (por percentiles). Nuestros resultados utilizan datos ligeramente mejorados con respecto a los de Milánovic en tres aspectos. Primero, para muchos países calcu- lamos nuestras medidas de bienestar utilizando datos en bruto a nivel de hogar, mientras que Milánovic (y muchos otros) usan datos agrupa- dos. Segundo, nosotros incorporamos datos más recientes para el perío- do actual, lo que posiblemente ofrece una mejora en la calidad de los datos, especialmente para los países de Europa oriental. En tercer lugar, para los países que tienen datos agrupados, estimamos curvas de Lorenz en vez de asignar el mismo ingreso a cada país del mismo grupo.26 El que casi toda la desigualdad global en ingresos se explique por la des- igualdad entre países parece ser un resultado sólido en la literatura, en agudo contraste con el cuadro de salud y educación.

Para un período mucho más largo (1820–1992), Bourguignon y Morrisson (2002) estiman que la desigualdad global se incrementó sostenidamente, debido a un rápido aumento de la desigualdad interna- cional hasta la Segunda Guerra Mundial, y luego a incrementos más módicos de la desigualdad tanto dentro de los países como internacio- nal entre 1970 y 1992 (gráfico 3.10).27 Asimismo, ellos sostienen que la desigualdad internacional era esencialmente insignificante al entrar en el siglo XX (cuando representaba aproximadamente el 12% de la de- sigualdad global), pero que se incrementó muy rápidamente hasta la Segunda Guerra Mundial y luego continuó aumentando, aunque a un ritmo mucho menor. No obstante, la desigualdad entre países alcanzó su pico máximo alrededor de 1910 y decreció vertiginosamente entre las dos guerras mundiales (principalmente debido a fuerzas igualadoras en los países hoy desarrollados), y empezó a escalar nuevamente sólo desde los años setenta. El efecto combinado de estos cambios es un in-

Gráfico 3.8 A diferencia de la desigualdad relativa, la desigualdad absoluta ha venido creciendo sostenidamente

Fuente: Atkinson y Brandolini, 2004.

Gráfico 3.9 Incrementos de la desigualdad interna neutralizaron el descenso de la desigualdad entre países

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cremento de la participación de la desigualdad internacional, desde aproximadamente el 10% en 1820 hasta más del 60% para 1992.

En resumen, al tiempo que el mundo se enriqueció más, la desigual- dad de ingresos –relativa y absoluta, internacional y global– se in- crementó terriblemente durante un largo período (1820–1992). Pero la historia es menos nítida para un período más reciente. En la época pos- terior a la Segunda Guerra Mundial la desigualdad interpaíses (no pon- derada) continuó incrementándose mientras que la desigualdad internacional (ponderada por población) decreció. La desigualdad inter- nacional se redujo en las décadas finales del siglo XX, porque los efectos reductores de la desigualdad producidos por el crecimiento de los ingre- sos en China y Asia meridional contrarrestaron sobradamente los efec- tos impulsores de la desigualdad generados por el crecimiento continuo y sostenido de los ingresos en los países hoy desarrollados y el descenso en África subsahariana.

Examinando el período entre 1870 y 1990, Pritchett (1997), arguye que si bien hubo convergencia de ingresos para los países hoy desarro- llados (lo que Maddison [1995] denomina los países “capitalistas avan- zados”), las tasas de crecimiento entre economías desarrolladas y economías en desarrollo muestran una considerable divergencia. Él ofrece evidencias de que “las tasas de crecimiento de los países desarrollados están aglomeradas en un grupo estrecho, en tanto que las de los países menos desarrollados están por todas partes, algunas en explosivo creci- miento y otras en decrecimiento implosivo”.28

De la convergencia entre países ricos y la divergencia entre países ricos y pobres, Schultz (1998) ofrece mayores evidencias; él estima que la desigualdad internacional representó cerca de dos tercios de la de- sigualdad total (medida por varianza logarítmica) entre 1960 y 1990; no obstante, también hubo grandes diferencias por región. La desigual- dad entre los países de la OCDE y el resto de Europa, incluida Turquía) decreció en un 50% en este período, de manera que al final representó solamente un tercio de la desigualdad total. Durante el mismo período, la desigualdad internacional en África subsahariana casi se duplicó, lo que hizo que su participación en la desigualdad total se incrementara del 20% al 36%. Tanto en África subsahariana como en América Lati- na y el Caribe, los niveles de desigualdad total continúan siendo altos, mientras que los países de elevados ingresos muestran signos de conver- gencia.

También se pueden examinar las tendencias de la desigualdad enfo- cando la movilidad de los países en vez de asumir un enfoque anónimo de las comparaciones de desigualdad. La movilidad de los países pobres de la base hacia arriba ha sido limitada en los últimos 25 años. Con excepción de China, los 6 países que en 1980 ocupaban el decil más bajo (ponderado por población) –todos de África subsahariana– no tuvieron ningún crecimiento digno de mención.29

Aunque hay una significativa movilidad ascendente entre 1980 y 2002 –el registro de 97,08% en la primera fila del cuadro 3.3 es Chi- na–, también hay un estancamiento y una movilidad descendente per- turbadores. Obsérvese que aproximadamente el 8% de los rangos de ingresos segundo y tercero cae dentro del rango inferior durante estas dos décadas. “Es evidente que entre 1980 y 2002 no tuvo lugar ningu- na mejora de Pareto en el mundo, lo que da cabida a diferentes juicios de valor sobre la evolución del bienestar, la desigualdad y la pobreza relativa mundiales”.30 Milánovic (2005) señala también la “movilidad descendente” de muchos países más o menos en los últimos 40 años. Quienes no comparten la opinión de que la desigualdad entre países cayó en los últimos 20 o 25 años –es decir, los que adoptan la visión “no ponderada” del mundo– pueden tener en mente esas inquietudes sobre movilidad.

Las tasas absolutas de pobreza han decrecido en los últimos 20 años aproximadamente, tendencia que diversos estudios han confirmado (grá- fico 3.11).31 En general, mientras que en 2001 había aproximadamente 400 millones menos de personas viviendo con menos de US$1 diario, en comparación con 1981, el número de pobres en África subsahariana casi se duplicó, pasando de 160 millones aproximadamente, a 313 millones. Al tiempo que algunos países populosos, casi exclusivamente de Asia, como Bangladesh, China, India y Pakistán, enfilaron decididamente contra la pobreza extrema, casi todos los incrementos de la pobreza ex- trema –especialmente en países que tenían altas tasas iniciales de re- cuento de pobreza– tuvieron lugar en África subsahariana.32 Entre los países grandes que tienen crecientes tasas de recuento de pobreza están Nigeria, Sudáfrica y Tanzania.

De continuar las tendencias de pobreza presentadas aquí, el ODM de reducir a la mitad la proporción de personas que viven con menos de US$1 diario se cumplirá. Pero solamente Asia Oriental y Meridional alcanzarán esta meta. Para nosotros no sería satisfactorio que esto fuera así; siendo todo lo demás igual, preferiríamos ver descender la tasa de pobreza al mismo ritmo en todos los países. Actualmente, cientos de millones de personas de numerosos países en desarrollo carecen de opor- tunidades para evitar el hambre, la mala salud y el bajo acceso a servi- cios vitales, como la educación y el agua potable.33

Gráfico 3.10 La desigualdad entre países se tornó mucho más importante a largo plazo

Fuente: Manipulación de datos tomados de Bourguignon y Morrisson, 2002, por parte de los autores.

Cuadro 3.3 Matriz de movilidad en ingresos per cápita absolutos por país, de 1980 a 2002 % de ingresos en 2002 Ingresos en 1980 <710 711–1.100 1.101–2.890 2.891–10.000 10.001> <710 1,28 1,64 0,00 97,08 0,00 711–1.100 8,23 3,89 87,88 0,00 0,00 1.101–2.890 8,09 0,56 59,08 32,28 0,00 2.891–10.000 0,00 0,00 0,98 90,84 8,17 10.001> 0,00 0,00 0,00 3,99 96,01

Fuente: Bourguignon, Levin y Rosenblatt, 2004a. Nota: Los ingresos son per cápita (en US$ PPA constantes).

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