CAPÍTULO 3: DESARROLLO DE LA PROPUESTA
3.1. Diario de campo
Primera semana: 9 y 12 de abril de 2018.
Durante la intervención realizada para recoger las autobiografías escolares se les pidió a los estudiantes que trajeran diferentes materiales como: cartulina, marcadores, pinturas, entre otros. Debido a ello para esta sesión estos se encontraban a la expectativa de la actividad que se iba a llevar a cabo durante la clase de español. Antes de explicarles para que serían usados se dio paso a la narración por parte de nosotras del cuento Los deseos ridículos de Charles Perrault - para ello se tuvo en cuenta hacerlo de tal manera que los estudiantes se sintieran atraídos por la historia, puesto que se manejaban tonos de voz variados y gestos acorde a los personajes que iban interviniendo en el cuento, además se utilizó música clásica para motivar la narración.
En un segundo momento, se dio a conocer para que iban a ser útiles los materiales traídos, estos se utilizarían para que retratarán o crearán según su criterio imágenes y figuras alusivas a las partes más significativas del cuento narrado, estas les servirían de apoyo a la hora de presentar una narración del mismo con sus propias palabras y a partir de su propia perspectiva sobre lo más significativo del texto. Cuando se realizó la actividad se presentaron algunos contratiempos ya que a los niños les costaba mucho trabajo decidir lo que querían mostrar al público, porque esas decisiones requieren de la intervención de todos los integrantes y en
distintas ocasiones se les dificultó llegar a un acuerdo. De hecho, una dificultad muy marcada en la actividad es que varios niños pretendían tener siempre la razón y cuando otra persona se oponía a su posición se generaba un ambiente de discordia entre los participantes. Por lo tanto, tomamos participación activa dentro de los grupos que presentaban ciertas inconformidades para mediar satisfactoriamente las diferencias.
Seguido de esto, los estudiantes ensayaron según sus criterios cómo deberían dirigirse a sus compañeros y se dividieron por partes la narración, durante un tiempo las cosas se dieron de manera tranquila, pero el tono de la voz comenzó a subir gradualmente en los ensayos y comenzaron a generarse algunas disputas entre los grupos. La dificultad mayor se presentó porque el aula de clase es un espacio pequeño y el sonido o ruido del trabajo de cada grupo, del aula de enfrente y de la calle, afectaba la normalidad del proceso, para contrarrestar dicha situación se realizó un llamado de atención general para mantener la voz en un tono bajo, pero entendible dentro de cada equipo de trabajo; fue en ese momento que los niños comenzaron a señalar a otros compañeros de ser los causantes del desorden por no tomarse en serio las actividades. Ante ello fue necesario recordar globalmente que el propósito no era generar conflictos y malos ratos, sino por el contrario aprender, contar y sentirse cómodos con la actividad.
Cada grupo no se ciñó completamente al cuento con relación a la forma de narración, sino que de acuerdo con la experiencia con este construían lo que le querían contar al otro, de la forma en la que ellos lo habían comprendido. Si bien los estudiantes tenían que practicar sus puestas en escena para apoyar la oralidad, es necesario recalcar la forma en la que estos muestran desde sus creaciones las abstracciones que hicieron de la narración, pues variaban lo que querían mostrar entre dibujos, elementos específicos del texto o carteles con frases alusivas. Era importante que cada uno explorará la manera en la que le quería comunicar a los otros su experiencia con el relato, porque de hecho los ejercicios que ellos hacen usualmente en el colegio para rectificar su lectura siempre son aspectos puntuales como los personajes o los momentos concretos de la historia y en esta ocasión tenían la oportunidad de mostrar desde su propia experiencia y gusto los momentos que para ellos eran realmente importantes del cuento.
Figura 12. Estudiantes realizando actividad cuento “Los deseos ridículos”
La planificación de los niños también presentó la dificultad de preparar las cosas esperando la aprobación de nosotras porque no estaban seguros de ejercer con libertad sus creaciones, porque usualmente se realizan las cosas en el aula de clase desde la aprobación del maestro, puesto que los niños así no se enfrentan a una opinión negativa. Por esa razón, era importante contrarrestar lo que estaba sucediendo y debido a ello a manera de ejemplo contamos una de las experiencias que habíamos tenido en una clase de la universidad, donde buscábamos hacer todo lo que nos pedía el profesor de la materia, pero el trabajo fue mucho más exitoso cuando confiamos en nuestras producciones y descubrimos que no necesitábamos de otro para hacer lo que realmente deseábamos. Al finalizar la sesión se les pidió a los estudiantes arreglar el salón y no olvidar para la próxima sesión su trabajo ni los grupos que se habían organizado.
Figura 13. Estudiantes realizando actividad cuento “Los deseos ridículos”
Figura 14. Estudiantes realizando actividad cuento “Los deseos ridículos”
En la siguiente sesión se dio paso a las escenificaciones por un lado denotaban conocimiento porque los niños planteaban aspectos centrales del texto y destacaban particularmente lo que les había llamado la atención, pero por otro lado estaban nerviosos ante las miradas inquisitivas de los demás, sobre lo que iban a presentar. Si bien, anteriormente se realizó la explicación sobre la
oralidad, el propósito del trabajo y las dificultades que se podían dar, como, por ejemplo, el sentirse nerviosos, su exposición visibilizó que para los estudiantes no era un ejercicio cotidiano poder narrar los aprendizajes que tenían independientemente del área que se trabajará.
Naturalmente no fue un ejercicio donde las cosas salieran sin dificultades porque la atención seguía centrada en nuestra aprobación durante su presentación, en tanto que procuraban hablar hacía donde estábamos como si se tratará de una evaluación oral. Sumado a esto, había ocasiones de confusión en algunos niños para expresar las ideas en el orden que ellos mismos establecieron, por lo tanto, se generaba tensión en todo el grupo obligando a los demás a intervenir para apoyar a sus compañeros. Por esa razón, los estudiantes procuraron hacer de sus experiencias con el cuento un ejercicio de memoria muy a pesar de que intentaban adaptar el cuento y no una presentación con sus propias palabras.
Figura 15. Estudiantes presentando el cuento “Los deseos ridículos”
Terminada la actividad, se realizó una charla sobre lo sucedido y las cosas que se debían empezar a mejorar con el paso del tiempo, para que los estudiantes se sintieran más confiados y
entendieran que más que un ejercicio académico se quería lograr explotar en ellos su capacidad oral e imaginativa a través de la literatura. A raíz de ello, se les propuso para el inicio de la próxima sesión; escoger un personaje de ficción (literatura, cine, televisión) y personificarlo, es decir, cada uno escogería un personaje con el cual se sintiera identificado, de este haría un dibujo y se dispondría a actuar y presentarse delante de sus compañeros como si fuera dicho personaje, explicando sus gustos, sus poderes, su historia, etc. Se escogió el personaje con el fin de no presentar repeticiones y que cada uno tuviera la oportunidad de contar algo diferente, dado que la mayoría escogía personajes reconocidos como héroes como por ejemplo, “Batman”, “Goku”, “Las chicas superpoderosas” y se agotaban para algunos las opciones, se les hizo ver que los antihéroes también eran personajes importantes en las historias y que muchas veces servían para que el héroe se formará mejor, además no era malo estar de parte del villano puesto que al comprender la historia de estos muchas veces se descubre que no son realmente malos, sino que por una u otra razón escogieron una forma de actuar diferente a la de los demás. Ante esto los estudiantes se abrieron paso a escoger personajes de villanos como, por ejemplo, “El Joker” y otros personajes no tan reconocidos dentro de las dos categorías anteriores como “Benji Price” de Los Supercampeones o “Elsa” de Frozen.
Comentario pedagógico:
De acuerdo con lo sucedido durante la primera semana es necesario destacar que los niños realizaron su proceso de creación, de acuerdo con las imágenes mentales que se hicieron a partir de la lectura del cuento, sin que se tuviera una visión previa de cómo podrían ser los personajes o elementos de la obra. Por lo tanto, los niños a partir de su contexto y sus experiencias fueron capaces de llevar desde su imaginación a la realidad los elementos que consideraban centrales de la obra. Con respecto a la oralidad, corroboramos efectivamente que no es un proceso familiar
para los niños, porque ellos se apoyan en la escritura para saber lo que van a decir, apelando a la memorización de sus escritos para justificar la comprensión literaria; es decir, parten de la escritura para realizar su presentación del texto y no acuden a la oralidad en primer lugar para justificar su relación con lo leído.
Lo anterior, comprendemos que es el resultado de una educación primaria netamente escrita que no valora lo que un estudiante puede justificar con su voz, sin embargo, es necesario apoyar el proceso de oralidad por medio de una estrategia que nos permita corroborar si su dificultad sólo se da a partir del acercamiento a nuevos textos que se abordan en la clase y que provoca que los niños apelen a la escritura antes que a la oralidad para sentirse más seguros, o si por el
contrario se da por temor a presentarse enfrente de un público. Segunda semana: 16 y 19 de abril de 2018.
En la primera sesión de esta semana se realizó la presentación del personaje de ficción
escogido la semana anterior, algunos de los personajes presentados hacían parte del mundo de los cómics3 donde se encuentran superhéroes y antihéroes de “DC - Marvel”, otros mostraron
preferencias por héroes o villanos del anime4 como por ejemplo “Dragon Ball Z” o caricaturas que hacen parte de “Cartoon Network” e incluso animaciones de “Disney”. Si bien las
actividades de la secuencia estaban planteadas con cuentos, no se puede olvidar la fascinación que experimentan los estudiantes por ciertos personajes que son representados en los diferentes medios de comunicación con los que interactúan en su cotidianidad y que dentro de todo tienen
3 Es una historia donde la secuencia gráfica ocupa mayor importancia que la escritura; el auge de estas narraciones se dio en EE. UU. a mediados de 1930 y desde ese momento se han creado múltiples personajes con historias
fantásticas que en la actualidad identifican a grandes y pequeños.
4 Es una forma de animación característica de Japón que ha cobrado su lugar en occidente por sus variadas temáticas que abarcan todas las poblaciones porque se centran desde sujetos normales como estudiantes o trabajadores hasta seres fantásticos.
historias similares, puesto que en su mayoría se encuentra un personaje bueno y uno malo a quienes les suceden una serie de acontecimientos que los llevan a evolucionar dentro de su propia historia, lo anterior es fundamental en el desarrollo de los niños porque son personajes con los cuales se genera un modelo de identificación y propician comportamientos a seguir.
Por esa razón, se propuso esta alternativa para fomentar en los estudiantes el proceso de oralidad en el aula de clase, puesto que la sesión anterior había tenido dificultades en este aspecto; así que para motivar la puesta en escena se planteó este ejercicio no desde un texto nuevo sino desde un elemento familiar como los son aquellos personajes de ficción que tienen un significado trascendental en los niños. Además, era necesario que reconocieran otro aspecto de la literatura como lo es el cómic o el manga, entendiendo que esos seres que quisieran llegar a ser son realmente creaciones literarias que no están desconectadas de su vida diaria, que los
personajes de los cuentos como los que idealizan en sus programas favoritos son seres que vale la pena investigar porque es precisamente esa forma de ser y pensar la que da lugar a las fascinantes historias de cada uno de los personajes.
Por ejemplo, si los personajes pertenecían al cómic se les explicó que en las bibliotecas públicas o en algunas páginas en internet hay ejemplares donde se cuentan las historias de los personajes, lo que les da la oportunidad de profundizar su conocimiento. Sin embargo, en el caso del manga no es tan usual poder leer el libro de manera física en las bibliotecas así que el recurso sería sólo el internet. Lo anterior se les explicó a los estudiantes porque ellos no pueden quedarse con la imagen que se les presenta en el cine o la televisión ya que muchas veces al entrar a este mundo cambia, sino que tienen que ser capaces de hacer sus propias investigaciones por medio de las creaciones originales de los escritores.
De esa manera cada niño tenía el objetivo de encontrar las historias de sus personajes desde una fuente real y se les fue motivando a lo largo de la semana para hacerlo. A pesar de que todos estaban muy entusiasmados por realizar sus trabajos lo mejor posible, ninguno de los niños asistió a una biblioteca para buscar las posibles historias como se les había sugerido, puesto que según contaban los estudiantes, sus padres no tenían tiempo para llevarlos a que realizaran su investigación. Obviamente la sugerencia se dejó abierta sobre la visita a la biblioteca no porque fuera un requisito para el trabajo, sino porque es fundamental que los niños puedan construir su propia imagen de los personajes en espacios que para ellos no son convencionales en la lectura. En definitiva, lo que vale la pena resaltar es que aquellos personajes con los que los niños se sienten identificados hacen parte de esa construcción de la identidad que se da través de seres que son exaltados con cualidades que se anhelan; lo cual hace parte de un ejercicio natural en la literatura porque cuando uno ama una historia o un personaje es capaz de sentir alegría o tristeza con los sucesos relatados.
Ahora de vuelta a la presentación del ejercicio de personificación no se les solicitó a los estudiantes una muestra detallada del trabajo, sino un dibujo sencillo con el cual pudieran
mostrarle a los demás como son capaces de ejemplificar el personaje seleccionado. Al desarrollar esta actividad se centraban en la historia del personaje y los poderes que habían adquirido a lo largo de su vida; cuando se pedía la explicación sobre por qué se identificaban con ellos los niños apelaban a que eran seres increíbles que lograban las cosas que se proponían, pues al ser los protagonistas o antagonistas de sus historias la mayoría tienen una misión clara en el mundo y ellos van formando su propio camino para lograr sus metas.
Figura 16. Estudiante presentando personaje escogido.
Lo anterior, sirvió como punto de partida para explicarles a los niños como sus personajes, aunque sean de cine o televisión pasan por situaciones similares a los personajes de la literatura infantil, pues estos tienen que enfrentarse en todas las historias a diversas clases de problemas o situaciones desconcertantes que sacan lo mejor de ellos y así sufren transformaciones que los ayudan a lograr ser mejores. A propósito, se les ejemplificó ello con la situación que se estaba viviendo en clase, pues de la misma manera, sucedía con los estudiantes cuando debían exponer porque se encontraban frente a una situación que no era usual en el aula de clase, pero que ellos podían superarla con el esfuerzo necesario.
Como resultado la presentación de los estudiantes fue un momento agradable tanto para ellos como para nosotras, pues los conocimientos adquiridos y las historias increíbles de sus
personajes tuvieron un papel protagónico durante la jornada porque era el tema de conversación a lo largo de la jornada y al ser algo más cotidiano tenían una mayor facilidad para de hablarlo en público. De hecho, antes de la puesta en escena varios estudiantes comentaron entre sí sobre sus
personajes y compararon si lo que sabían ellos antes de hacer el ejercicio era lo mismo que ahora conocían. De esta manera, la sesión se realizó con normalidad y cada uno relató con ayuda de su dibujo la investigación realizada.
Figura 17. Estudiante presentando personaje escogido.
Luego del ejercicio de personificación, se dio paso al propósito central de la semana: crear a partir de la propia imaginación imágenes que les ayudarán a comunicar frente a los otros niños cuál había sido su experiencia con el cuento Riquet el del copete de Charles Perrault. Para el ejercicio fue fundamental explicar que los artistas en los museos presentan sus creaciones ante el mundo, dejando conocer sus sentimientos y sensaciones acerca de cosas, lugares, animales, personas o situaciones específicas que mueven las fibras internas del ser humano. Se asignaron fragmentos de la historia de manera aleatoria a cada estudiante para que pudiera profundizar en cada uno. La idea es que, al presentarse de manera ordenada, los niños contarían la totalidad del texto y no por la fidelidad a lo que está escrito, sino porque ellos serían capaces de narrar lo que
sucede en la historia acorde a lo que ellos consideran como trascendental según su relación con la obra.
Mientras se daba el proceso creativo, algunos estudiantes realizaron un ejercicio similar al de la clase anterior; donde se destacaba un sujeto o elemento específico del cuento y aunque somos conscientes de que se cometieron errores; no se hizo una corrección durante la actividad porque como se ha nombrado anteriormente el ejercicio tiene como finalidad que el niño sea capaz de plasmar desde su perspectiva sin que un tercero intervenga. Finalizadas las creaciones los niños fueron colocando en el tablero sus pinturas a medida que pasaban a explicarlas frente a sus compañeros. Vale la pena aclarar que el ejercicio no se realizó ubicando las obras en diferentes partes del aula de clase como se ubicaría realmente en un museo porque los pupitres y la
extensión del salón no permiten la libre movilidad de más de dos personas al tiempo, así que, de uno en uno, los niños realizaron la presentación de acuerdo con el orden establecido. Durante la actividad se dieron momentos de confusión porque los estudiantes procuraban resaltar partes del texto que no les correspondían; aludiendo a que les llamaba la atención - lo que dificultó que se diera la continuidad planteada para este ejercicio -.
Aunque a su vez lo anterior visibilizó lo que para ellos era importante, al finalizar las presentaciones, fue necesario hablar con los estudiantes de lo sucedido en la clase y hacer una reflexión sobre las razones que intervinieron en que no se logrará hacer las cosas de la manera indicada en la sesión anterior. El problema se presentó porque no tenían claro lo que debían hacer