CAPITULO VII: ESTO NO SE HA ACABADO, REFLEXIONEMOS

7. Problemáticas evidenciadas

7.4 Dificultad en las relaciones interpersonales

búsqueda de estrategias constante con el fin de dinamizar el ambiente escolar para el desarrollo de las actividades estableciendo acuerdos y reglas convivenciales.

Cabe mencionar que las estrategias utilizadas, no las apropiamos a las dinámicas de la clase, es decir, el material dejó de ser tenido en cuenta por parte de nosotras al no brindarle la linealidad requerida para un resultado que hubiese podido perdurar toda la experiencia, por tal motivo, los estudiantes dejaron de ser rigurosos en ciertos comportamientos y acuerdos a los que se habían llegado. Así que, como alternativa convivencial terminamos enfocándonos únicamente, en el uso del tablero, el tono de la voz y algunas rondas infantiles “Capitán a sus marineros2 como método regulador con el grupo.

Partiendo de lo anterior y teniendo en cuenta las dinámicas que pueden afectar el comportamiento del niño en la escuela, encontramos pertinente mencionar, que las situaciones que pueden entrar a irrumpir en su conducta frente al desarrollo de las diversas actividades son de mayor incidencia las familiares, como dice González, de los Ríos y Viveros (2015) en su texto Crisis familiares y rendimiento académico en niños de 8 a 10 años. Una aproximación desde la dinámica interna familiar

[...] los estudiantes responden a los procesos educativos de acuerdo con sus dimensiones personales y contextuales, las cuales determinan su manera de

2 Es una dinámica recreativa en donde el “capitán” (docente) es la persona con mayor autoridad en el espacio en que se esté desarrollando la actividad y da las indicaciones a los “marineros”

aprender y de responder a las exigencias que les plantean sus familias, el colegio y la sociedad (Pág. 30)

La escuela, como entorno fundamental en el desarrollo cognitivo, convivencial y emocional, será al igual que el hogar, un emisor y receptor de las prácticas adquiridas en la formación, las cuales determinarán las conductas a emplear en los diversos espacios que tendrán lugar en su vida. Ahora bien, para dar continuidad a lo que nos incumbe, respecto a las relaciones interpersonales que tuvieron lugar en el aula escolar, consideramos pertinente aclarar lo siguiente, en palabras de Palomino y Dagua (2010)

La convivencia, como su nombre lo indica, hace referencia a vivir con uno mismo y con los demás; tendencia natural del ser humano pero que se construye en las interacciones cotidianas de hombres y mujeres, su contexto geográfico y su cultura; implica aprender a convivir y a comunicarse (Pág. 87)

Valdría la pena mencionar que los factores que hacen una convivencia sana radican en la rigurosidad con la que se pretenda formar al niño, esto se evidenció en algunos estudiantes que presentaron dificultad al momento de entablar relaciones interpersonales, en ocasiones se percibió la ausencia del diálogo en sus procesos comunicativos, acudiendo solo a la agresión física. Esta problemática, la intentamos solventar a partir de espacios en los que primó el diálogo y la escucha, lo que generó

Pues bien, como menciona Motto J. (2018) la escucha es un factor clave en el trascender educativo de los actores implicados en el aula, docente - estudiante y estudiante- estudiante; ya que,

la educación para la escucha es una apuesta al cambio social, por lo menos, en el aula, pues el sujeto escuchador es un sujeto éticopolítico que está en condición de jalonar el progreso personal y colectivo. Esto, de hecho, es alcanzable por intermedio del modo de direccionalidad como modo de interacción, pues no basta con la direccionalidad del maestro, si no hay postura o direccionalidad del estudiante (Pág.114)

Sin embargo, es de entender que la rigurosidad en la exigencia para conformar hábitos saludables de comunicación no radican solo en la academia, sino también en los diversos espacios que acompañan el proceso formativo de cada uno de los niños, es decir, directivos, maestros y acudientes, mencionado por Palomino y Dagua (2010)

En el caso concreto de las instituciones educativas, dicho proceso supone un compromiso de todos los actores (directivos, docentes, padres, estudiantes), en la revisión de los conceptos de democracia, justicia, libertad, disciplina, autoridad, norma, conflicto, valores, entre otros; compromiso en el desarrollo de mejores interacciones y de la afectividad en la que se construyan relaciones de respeto y de cooperación a través de habilidades sociales y de aprendizaje (Pág. 87)

Por consiguiente, se puede determinar que, las acciones que generan una convivencia sana deben estar estructuradas dentro de un marco legal en la institución (manual de convivencia), que son plasmadas en algunas ocasiones por los docentes y directivos, por medio de acuerdos que beneficien a la comunidad educativa en general. Para esto, existen diversos principios que aportan al desarrollo de valores y virtudes en cada estudiante, Palomino y Dagua (2010), enumeran 5 principios que consideran son primordiales al momento de fundamentar la convivencia escolar:

1. Principio de subordinación: sujeto a la ley colombiana y a las normas internacionales de protección humana ratificadas por el estado.

2. Principio de igualdad y no discriminación: al eliminar toda forma de arbitrariedad. 3. Principio de legalidad: al describir los comportamientos a sancionar y que las

sanciones sean proporcionales a las faltas.

4. Principio de información: las normas deben ser conocidas por todos los miembros de la comunidad educativa.

5. Principio de formación: la norma debe tener un carácter formativo. (Pág. 89)

A manera de reflexión y como docentes en formación, consideramos pertinente que los aspectos convivenciales deben ser abordados de manera precisa, ya que estos, determinan las pautas para el desarrollo de las actividades centrales en el aula, es decir, si no existe una relación saludable en el proceder académico, los objetivos

In document SISTEMATIZACIÓN DE EXPERIENCIA, CRÍTICA Y PROPUESTA PARA LA ENSEÑANZA DE LA ESCRITURA EN GRADO PRIMERO EN EL COLEGIO EL JAZMÍN I.E.D. (página 88-93)