5. REFERENTE CONTEXTUAL
5.6. REFERENTES CONCEPTUALES
5.6.2.1. Dinámica Familiar
La dinámica familiar se establece por medio de los vínculos que se construyen entre los miembros de la familia, los cuales permiten mantener la estructura y funcionalidad del sistema. Para analizarla se hace necesario tener en cuenta los siguientes aspectos: La comunicación, pautas de crianza, valores, reglas y normas.
Comunicación: Es un proceso de interacción entre los miembros de la familia, quienes emplean el lenguaje como medio de intercambios circulares (feed back). La funcionalidad de la comunicación se halla en que es a través de esta que los subsistemas logran expresar sus sentimientos, pensamientos, aspectos culturales y emociones.
En este proceso opera según Hernández, C. A (2001. P. 73-74) tanto la cohesión como la adaptabilidad, entendida la primera como “el vinculo emocional que los miembros de la familia tienen entre si el cual a su vez se expresa mediante el grado de apego emocional, el tipo de límites establecidos entre las personas y los subsistemas de la familia y la toma de decisiones”, y la segunda como la “habilidad del sistema para modificar sus estructura de poder, las relaciones entre los miembros y las reglas de las relaciones, en respuesta del estrés situacional y al propio del avance de su ciclo vital”.
Tipos de comunicación
Verbal: También denominado lenguaje oral, este tipo de comunicación facilita la claridad y la fidelidad en el proceso de la transmisión de mensajes con contenido explicito; posibilitando la funcionalidad del proceso
comunicativo, al permitir, el manejo de forma consiente del pasado, el presente y el futuro y, la descripción del entorno.
No Verbal: Se refiere al lenguaje analógico. Lo constituyen códigos no verbales compartidos manifestados a través del lenguaje corporal, cuyos mensajes son implícitos, ambiguos (dependiendo de la cultura) y se expresan de manera inconsciente.
Pautas de Crianza
La crianza es una acción basada en la transmisión de la cultura o grupo, expresada en creencias y conocimientos, que le dan sentido de identidad y de pertenencia a los sujetos; “en los patrones de crianza se transmite la cultura, incluyendo los patrones de comportamiento y los valores. De una generación a otra pasan ciertos invariantes y numerosas características que cambian con los nuevos desarrollos sociales”. (Ardila, 1992) Estas acciones y creencias se convierten en rutina y de este modo son aceptadas por estos sujetos. De acuerdo con Geertz, en cada cultura hay mecanismos de control a través de los cuales se guía la conducta por ejemplo de los miembros de la familia, constituyéndose la crianza en el marco de las transacciones y la interdependencia (referencias mutuas entre los seres humanos).
Por otro lado, las prácticas de crianza están relacionadas con el proceso de socialización entre el individuo y la sociedad; por medio de la cual se interiorizan elementos sociales, de la cultura y conocimientos relacionados con el saber hacer, siendo estos procesos importantes para la construcción de relaciones e interacciones sociales, facilitando la identidad individual y social.
El proceso de socialización marca el desarrollo del niño, puesto que “construye una representación del mundo social a partir de tres elementos: normas, valores y nociones. Las normas se expresan a través de reglas, a través de estas se el niño adquiere valores sociales y morales que le indican que hay acciones socialmente aceptadas en cambio de otras poco aceptadas”. (Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. Departamento Administrativo de Bienestar Social, 2009). Estas normas, valores y nociones se ven reflejadas en las prácticas cotidianas del niño, presentándose la familia como el primer espacio de socialización de éste; teniendo como función principal la de orientar las acciones de los miembros del grupo familiar, bajo las normas propuestas por la sociedad; esta orientación se realiza por medio de la crianza.
Para llegar al estudio de la crianza se deben tener en cuenta tres componentes inseparables de las acciones relacionadas con el cuidado de los niños: la práctica (acciones que se orientan a garantizar la supervivencia del niño, por parte de los adultos encargados), la pauta (se relaciona con el qué se debe hacer, es lo esperado en la conducción de las acciones de los niños) y las creencias que dan los padres para justificar su forma de proceder, la cual se asocia con las creencias de la sociedad.
En lo que respecta a las pautas de crianza Robert Myers (1994) la define como “las formas generalmente aceptadas de atención, realizadas por quienes cuidan a los niños para responder a sus necesidades durante los primeros años de vida, de manera tal que se asegure la supervivencia, mantenimiento y desarrollo del grupo o cultura, así como también la del niño”.
Las prácticas de crianza se pueden manifestar en las actividades diarias de la familia y del niño, así como en diferentes elementos del microsistema familiar (la distribución de espacios, el uso del tiempo libre). Entre las formas de crianza se pueden identificar tres clases de estilos de paternidad: padres autoritarios, padres permisivos y padres democráticos.
Padres autoritarios: son aquellos que valoran el control y la obediencia, tratando que sus hijos se ajusten a las reglas establecidas por ellos; ocasionando inconformidades en el desarrollo social y personal.
Padres permisivos: padres cuyos valores primarios en la crianza de sus hijos son la autoexpresión y la autorregulación, es decir, que no son controladores de las acciones que realizan sus hijos y por ende no se presentan como una figura paterna que imponga reglas en el núcleo familiar, debido a lo anterior los estudios realizados han concluido que los hijos que se encuentran en edad preescolar tienen menor capacidad de autocontrol e interés en explorar el medio en el cual se desenvuelven. Padres democráticos: tienen como característica principal combinar el respeto por la individualidad del niño con un deseo de transmitir valores sociales en él, respetan la toma de decisiones de sus hijos frente a una situación, exigen que se cumplan las reglas impuestas al interior del núcleo familiar; lo anterior que los niños confíen mas en sí mismos y en las personas que lo rodean.
Valores
Al interior del núcleo familiar los miembros construyen valores que favorecen la identidad personal, la estabilidad del sistema y el sentido de pertenencia. Al respecto se entiende por valor “la dimensión afectivo – motivacional que se asocian a los objetos relevantes del entorno y que lleva a diferenciar lo relevante de los secundario lo que se atrae y lo que produce rechazo” (Gimeno, A. 1999).
En este sentido los valores en la familia se relacionan con las actitudes que se presentan en la cotidianidad de los miembros, entre los miembros y del sistema como totalidad. Antes que todo resulta necesario aclarar la imposibilidad que existe de considerar el consenso absoluto de los valores. Algunos valores que se construyen la familia son los siguientes: alegría, generosidad, respeto, justicia, responsabilidad, honestidad, autoestima y tolerancia.
Reglas
Las reglas son entendidas como un patrón de comportamiento para padres e hijos que facilitan la convivencia, se establecen de mutuo acuerdo para reconocer las acciones que se deben o no hacer dentro del núcleo familiar así mismo la familia asigna unas funciones básicas, con el fin de desempeñar unas tareas; cuando se hace la ejecución de estas se garantiza que se cumplan de modo sistémico y ayude a configurar el sistema. “Las reglas más relevantes para la teoría sistémica, e incluso para la transaccional, son las que regulan las interacciones entre los miembros de la familia y su estilo de comunicación. Las familias respetan unas reglas intergeneracionales, tanto las intrafamiliares como las referidas a las relaciones con la familia extensa, como compañeros, amigos, vecinos y hasta desconocidos” (Gelles R, 1995).
Según lo anterior existen reglas que son generalmente implícitas y funcionan como vehículos transportadores de valores que potencializan la comunicación y la cohesión a lo largo del ciclo familiar permitiendo el crecimiento integral de los miembros de la familia, es de tener en cuenta que las reglas son flexibles y pueden generar cambios sustanciales en la dinámica de la misma.
Roles
El rol es una colección de derechos culturalmente definidos, obligaciones y expectativas que acompañan un estatus en el sistema social y familiar; estos no solo invocan normas y expectativas sino también proporcionan oportunidades. Un rol puede ser pensado como un recurso, un medio de exigir, negociar y lograr ser miembro y aceptado en la familia y en la sociedad. (Gelles R, 1995).
Los roles que juega la familia son fundamentales para la protección, (estabilidad, conformación de valores, es motor y freno de acciones diversas, genera orgullo, sentido de pertenencia y es fuente de satisfacciones y tristezas), forman parte del vivir cotidiano además en el tipo de rol que cada padre y madre desempeñan, tienen en cuenta la experiencia que tuvieron en su edad infantil, la cultura adquirida, las costumbres de la propia clase social y las normas pedagógicas aprendidas.