1. LA DIRECCIÓN GENERAL DE ARQUITECTURA CARLOS DE MIGUEL Y PUBLICACIONES.
1.2. DIRECCIÓN GENERAL DE ARQUITECTURA PUBLICACIONES
Para cuando da comienzo el periodo de estudio, la Dirección General de
Arquitectura ya había sido creada por Ley del veintitrés de septiembre de
1939. Respondió su fundación al deseo de incorporar al Estado el control de
la Arquitectura y los Arquitectos99, a la vez que sumar a la maquinaria de
propaganda del régimen, una actividad de potente representatividad para la
reconstrucción nacional y el mensaje político que subyacía. Para ello, se creó
esta Dirección General como órgano asesor del Estado en el establecimiento
de un «criterio nacional de arquitectura, colaboración en la reconstrucción
nacional y organización del cuerpo de arquitectos100».
En el número 2, de marzo de 1947, el Boletín de la Dirección General de
Arquitectura, aborda las funciones de esta Dirección General, como uno de
tantos organismos creados por los vencedores de la Guerra Civil, con el fin
de ejercer el control en cada uno de los ámbitos de la sociedad española. En
él, se le reconoce a la Arquitectura, un importante papel en la
reconstrucción, señalando la necesidad de «un servicio colectivo para poder
ofrecer al Estado en un momento vital un criterio, un organismo y una
organización».
A tal efecto nació la DGA, y se nombró primer director a Pedro Muguruza
Otaño. El propio artículo mencionado, describe las dificultades que
encontraría el organismo recién creado, que de entrada, iba a confrontar
con otros de mayor antigüedad, a los que pretendió imponer su control,
teniendo finalmente que ceder en las aspiraciones contenidas en su Ley
Fundacional101, sobre todo por la falta de unas “disposiciones
complementarias”, que presentadas en diversas ocasiones, no fueron
aprobadas. Es por ello, que la influencia de la DGA en el ámbito de la
Arquitectura, se limitó a algunos puntos, que según se mencionaban en el
texto, fueron:
‐La presencia de la Arquitectura como tal actividad y cooperación en el
Estado.
‐La iniciación del estudio de normas técnicas para elevar el nivel
profesional general.
‐El encauzamiento de los problemas de urbanismo de las ciudades,
provincias y comarcas españolas, mediante una serie de estudios
técnicos y disposiciones legales.
99 «En el documento que en la sesión de clausura de la Asamblea se acordó elevar al Jefe del Estado como expresión de las tareas realizadas, se hace saber que los
arquitectos del país constituyen en ese momento una fuerza unificada “a falta tan sólo, dentro de ella, de un cuadro de mandos para empezar a andar”. La
consecuencia inmediata fue la creación de la Dirección General de Arquitectura, en septiembre del mismo año 1939». TERÁN, Fernando de. Planeamiento urbano en la
España contemporánea (1900‐1980). Alianza Universidad Textos. Alianza: Madrid. 1982, pp. 125.
100
La Dirección General de Arquitectura. BDGA 2, marzo 1947, pp. 3.
101 La Dirección General de Arquitectura fue creada por Ley de 23 de septiembre de 1939.
La Dirección General de Arquitectura. BDGA 2,
‐La creación de un Departamento de Arquitectura al servicio de
determinadas necesidades del Ministerio de la Gobernación y en
ocasiones de otros ministerios.
‐La constitución del Consejo Superior de Arquitectura como organismo
consultivo asesor de la Dirección.
‐La creación del Centro Experimental, para la realización de ensayos e
información necesaria a la investigación.
La dificultad partió del hecho, de que las competencias que debía asumir la
DGA, estaban compartidas por cinco direcciones generales: «La Dirección
General de Arquitectura, La Dirección General de Regiones Devastadas, el
Instituto Nacional de la Vivienda, la Fiscalía Superior de la Vivienda y la
Comisaría para la Ordenación Urbana de Madrid, y de numerosos servicios,
algunos tan importantes como los del Ministerio de Educación Nacional
(Comisaría de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, Escuela Superior de
Arquitectura, Construcciones Escolares, Ciudad universitaria, etc…) , los de la
Delegación Nacional de Sindicatos, del Catastro Urbano, Patronato
Antituberculoso, Nuevos Ministerios, Infraestructura, Construcciones
Militares, y en general todos los ministerios, y además los correspondientes a
ayuntamientos y diputaciones provinciales…102». Esto hizo incontrolables los
proyectos, que se debatían en instituciones distintas y se les aplicaban
controles y criterios diferentes, pero la DGA debía asumir la labor de
optimizar recursos, unificar criterios y distribuir esfuerzos en aras de la
eficacia. Para ello, se organizó en dos Secretarías; la Secretaría General que
atendía asuntos de índole administrativo y de organización profesional, y la
Secretaría Técnica que se ocupaba de los asuntos técnicos de las diversas
secciones, así como del personal y la contabilidad, por medio de otras cuatro
secciones: Edificios, Vivienda, Urbanismo e Investigación y Normas.
Dependían también de la DGA, el Consejo Superior de Arquitectos103 y el
Centro Experimental de Arquitectura104. Sus actuaciones, se divulgaron a
través de distintas publicaciones periódicas; tres de ellas, son las que se
viene mencionando: Gran Madrid, El Boletín de la Dirección General de
Arquitectura y la Revista Nacional de Arquitectura.
Gran Madrid.
En 1939 había sido creada la Junta de Reconstrucción de Madrid, cuya
misión era redactar el Plan General de Ordenación Urbana para la
reconstrucción de la Capital; después de redactar el Plan, debía elevarlo al
102 La Dirección General de Arquitectura. BDGA 2, marzo 1947, pp. 5.
103 Los Colegios de Arquitectos, fueron creados en 1929, sobre la base de la Sociedad Central de Arquitectos, y quedaron constituidos en el año 1931 en virtud de los
Estatutos aprobados por Decreto del Gobierno provisional de la República de 13 de junio, que fue ratificado por las Cortes Constituyentes mediante Ley de 4 de
noviembre. Lo formaron seis Colegios inicialmente y un Consejo Superior que los agrupaba.
104 Creado por RD de 15 de junio de 1942, para experimentar e informar sobre sistemas de construcción.
Gobierno, junto con la propuesta de ley para su desarrollo y puesta en
práctica. La Ley de Bases fue enviada por el Gobierno a las Cortes, y
aprobada el veinticinco de noviembre de 1944 (promulgada con fecha 1 de
marzo de 1946). La Ley de Madrid estableció la obligación de desarrollar el
Plan General, mediante la redacción de Planes Parciales de Ordenación, y
encomendó la responsabilidad del Plan a la Comisaría General de Urbanismo
de Madrid, que estaba presidida por Francisco Prieto Moreno, Director
General de Arquitectura en sustitución, ya en aquel momento, de Pedro
Muguruza, y a una Comisión de Urbanismo, en la que se representaban
varios servicios municipales y ministeriales. De modo general, el encargo de
la Comisaría fue velar por el cumplimiento y desarrollo del Plan, y coordinar
esfuerzos con las dificultades añadidas de que el problema urbanístico
madrileño sobrepasaba el término municipal, existían continúas
interferencias de otros organismos, y el Ayuntamiento estuvo
constantemente desbordado y falto de recursos. La revista Gran Madrid fue
creada como el órgano de divulgación de las actuaciones de la Comisaria del
Gran Madrid, quedando encargada de dar divulgación al Plan de Urbanismo
que Bidagor preparaba para Madrid105.
De este modo, cuando Pedro Muguruza fue nombrado primer Comisario el
tres de mayo de 1945, organizó una comisión que se reuniría semanalmente.
La revista comenzó a hacerse eco de sus actuaciones más tarde, con un
primer número en enero 1948, publicándose cuatro anuales
ininterrumpidamente hasta el número 32, en junio de 1956. Sus páginas
contienen como cabe esperar, toda la información que generó la Comisaría y
la reconstrucción de Madrid, pero también concursos, proyectos de todo
ámbito, tanto nacionales como internacionales, y referencias a congresos,
también nacionales e internacionales, curiosamente sin plantearse el dilema
del “estilo”. Su director durante toda la trayectoria fue Carlos de Miguel.
La Revista Nacional de Arquitectura.
La Revista Nacional de Arquitectura, que antes se había publicado con la
denominación Arquitectura, había interrumpido su publicación en 1936, al
inicio de la Guerra Civil. Antes de 1931 había sido publicada por la Sociedad
Central de Arquitectos, y cuando comenzó la Contienda era publicada por el
Colegio de Arquitectos de Madrid, junto con el Boletín de la Sociedad Central
de Arquitectos.
105 «Pedro Bidagor…/…a partir de 1939 su actividad fundamental va a quedar crecientemente enmarcada en la nueva Administración y esta actividad, como veremos,
va a ir contribuyendo de forma decisiva en la configuración de todo el proceso de maduración, definición, institucionalización y desarrollo del urbanismo en el país.
Desde 1948 hasta 1956 contó para ello con la ayuda de una publicación que dirigió y controló muy personalmente, como vehículo de difusión de ideas. Numerosos
artículos sin firma, aparecidos en esta publicación, salieron de su pluma. Se trata del Boletín Informativo llamado Gran Madrid». TERÁN, Fernando de. Planeamiento
urbano en la España contemporánea (1900‐1980). Alianza Universidad Textos. Alianza: Madrid. 1982, pp. 161.
Portada de RNA nº 78, junio 1948. Número de
transición, ya sin el control de la Dirección General
de Arquitectura, que elaboran a solicitud del
Colegio de Arquitectos de Madrid un grupo de
arquitectos formado entre otros por Alejandro de la
En 1941, Pedro Muguruza ordenó el reinicio de su publicación bajo el control
de la Dirección General de Arquitectura, y por tanto en dependencia del
Ministerio de la Gobernación, con el nombre de RNA, convirtiéndose en otro
órgano de difusión de las actuaciones realizadas por la Dirección y sus
órganos dependientes, y sumándose al aparato del Ministerio, que también
tenía encomendada la labor de propaganda.
Juan Gómez Cebrián, José Hurtado y Mariano Rodríguez de la Riva, fueron
sus primeros directores hasta que en Julio de 1946, cuando se permitió al
Consejo Superior de Arquitectos (CSA) retomar la edición, con la dirección
de Mariano Serrano Mendicute y Vicente Temes. Sin olvidar que el CSA
también estaba controlado por la Dirección General de Arquitectura y a la
postre por el Ministerio de la Gobernación, la revista se alejó un poco más
del órgano político, y se puso en manos de un órgano profesional, lo que se
notó en la temática de sus artículos, que se enfocaron más a la divulgación
de arquitectura que a la propaganda de la reconstrucción, lo que le supuso
dificultades añadidas para rellenar sus páginas.
En 1948 se celebró el concurso en el que fue nombrado Carlos de Miguel,
que ya se ocupaba del Boletín que editaba la DGA de modo trimestral, así
como de la revista Gran Madrid. La trayectoria de Carlos de Miguel al frente
de la revista se desarrolló entre julio de 1948 y diciembre de 1973, sin
interrupción.
Desde el reinicio de la publicación en 1941, hasta el momento en que Carlos
de Miguel inició su actividad, la revista había evitado la publicación de la
“arquitectura moderna” que habían practicado algunos arquitectos de la
generación anterior a la Guerra Civil. La nueva RNA se planteó centrar su
esfuerzo en la divulgación de la obra española y en lo posible, también la
extranjera106. Pero la sección que existía sobre arquitectura internacional,
antes de la llegada de Miguel, desapareció y sus aportaciones solo se
produjeron, cuando se dispuso de material publicable107. De este modo,
inicialmente, hallamos artículos ocasionales sobre grandes arquitectos
internacionales, como los dedicados en números del año 1950 a Walter
Gropius108, Frank Lloyd Wright109, y Le Corbusier110; a August Perret111 en
106 MOYA, Luis. Breves recuerdos suscitados por la publicación de los índices de la Revista ARQUITECTURA. Arquitectura 251. 1984, noviembre‐diciembre, pp. 11.
“Exposición de las obras españolas y expresión de nuestra actividad; información sobre concursos en España, y a ser posible en el extranjero; y, por último, noticias de
la arquitectura internacional, sus tendencias y obras”.
107 El tema de la llegada de referencias foráneas, ha sido intensamente estudiado por Ana María Esteban Maluenda. ESTEBAN MALUENDA, Ana María. Tesis Doctoral:
La modernidad importada: Madrid 1949‐1968: cauces de difusión de la arquitectura extranjera. Universidad Politécnica de Madrid, 2007.
108 Charla con Walter Gropius. RNA 97, enero 1950, pp. 39. 109
Frank Lloyd Wright. RNA 99, marzo 1950, pp. 103.
110
Le Corbusier. RNA 101, mayo 1950, pp. 240.
1954; a Buckminster Fuller112 en 1956; a Richard Neutra113 en 1957, al que se
le realiza un amplio reportaje, que reproduce una conferencia y alguna obra;
o los dedicados a dos arquitectos españoles exiliados, Félix Candela114 y Martín Domínguez115, que le ocasionaron algún problema con el Ministerio
de Gobernación116.
Se recogen también, en las páginas de la revista, referencias a celebraciones
internacionales, como la IX Trienal de Milán, con el Pabellón de España de
Coderch117, el “Festival of Britain”118, o la exposición “Interbau”119. Pero, al
inicio de la actividad de RNA, España vive un doble aislamiento; no percibe
referencias foráneas120 y no volverá a ser descubierta para la crítica
internacional, según Carlos Flores121, hasta 1949; cuando se celebra en
Barcelona la V Asamblea Nacional de Arquitectos, a la que asisten los críticos
y divulgadores de arquitectura Gio Ponti y Alberto Sartoris122.
Boletín de la Dirección General de Arquitectura.
Al constituirse la Revista Nacional de Arquitectura en órgano propio del
Consejo Superior en 1946, y pasar a su control, la Dirección General de
Arquitectura reanudó la publicación del Boletín de Información, que había
sido suspendido en julio de 1944, para mantener el contacto con la
profesión. El número uno se presentó con la siguiente declaración:
«Queremos con este boletín, que aparece trimestralmente, robustecer la
unión de la Dirección General de Arquitectura con los compañeros,
haciéndoles partícipes de la marcha de los asuntos y de las inquietudes
profesionales en el terreno oficial. Nos dirigimos a todos los arquitectos
españoles rogándoles que nos presten su activa cooperación para, entre
todos, hacer de esta publicación un órgano vivo, expresión de la importancia
del arquitecto en las tareas de gobierno de la Nación. Sus páginas están
abiertas a todas sugerencias e ideas, y para esta Dirección constituirá un
motivo real de satisfacción contar con las aportaciones de los arquitectos,
112 Ciclo de evolución. El Trabajo de R. Buckminster Fuller. RNA 169, enero 1956. p 28 113
Richard Neutra. RNA 157, enero 1955, pp. 20.
114
“Cubierta prismática de hormigón armado en la ciudad de México. RNA 99, marzo 1950. p 26
115 Radio Centro en La Habana. RNA 100, abril 1950, pp. 162.
116 Prieto Morreno tuvo que interceder ante el Ministro de la Gobernación, Blas Pérez González, cuando alguien acusó a De Miguel de publicar a “rojos”. De Miguel
publicó Félix Candela en el número 99 de RNA y a Martín Domínguez en el 100, poco antes de iniciar un viaje con su esposa a París, lo que hizo sospechar a algún
funcionario, con exceso de celo. De Miguel, supo a su vuelta, por Rodolfo García de Pablos, del “lio que se había montado en su ausencia”.
117
FEDUCHI, Luis M. Trienal de Milán. RNA 115, julio 1951. Pp. 9. Los premios de la Trienale de Milán. RNA 120, diciembre 1951, pp. 21.
118 Festival Britania. RNA 115, julio 1951, pp. 39. Cartas de Inglaterra. RNA 115, julio 1951, pp. 42. Visita al Festival Britania. RNA 119, noviembre 1951 pp. 27. 119 Sesión Crítica de Arquitectura Interbau. RNA 193, enero 1958, pp. 31.
120 Ana María Esteban en su mencionada tesis doctoral realiza un interesante estudio de las secciones de arquitectura foránea tanto en RNA, como en Arquitectura. 121 “Hacia finales de esta década 1940‐1950 va a producirse un hecho que, sin alcanzar relieve inmediato, va a tener indiscutible transcendencia, ya que se trata de la
toma de contacto de la crítica extranjera con una arquitectura española digna de tenerse en cuenta”. FLORES, Carlos. Arquitectura Española Contemporanea. Aguilar
Ediciones: Bilbao, 1961, pp. 205.
122 El arquitecto Gio Ponti en la Asamblea. RNA 90, junio 1949.
Trienal de Milán. Imagen que ilustraba el artículo.
“Croquis de conjunto de la exposición”. RNA 115,
julio 1951.
oficiales y particulares, en colaboración conjunta en el perfeccionamiento de
la arquitectura española123».
La publicación del Boletín de la Dirección General de Arquitectura duró doce
años, hasta el número 42, en junio de 1957, cuando la administración
franquista se reorganizó con la creación del Ministerio de la Vivienda y el
nombramiento de José Luis Arrese como Ministro, sirviendo mientras sus
páginas, como escaparate de la propia Dirección General de Arquitectura,
pero también del colectivo profesional en España, que tuvo ocasión en ellas,
de exponer los problemas que les afectaban. Carlos de Miguel fue también,
el director en toda su trayectoria.
Tras la Contienda, se habían comenzado a incorporar nuevamente las
publicaciones periódicas a la vida pública: Reconstrucción, del Servicio
Nacional de Regiones Devastadas, en abril de 1940; en enero de 1944
comenzó la publicación de Cuadernos de Arquitectura, la Revista del Colegio
de Arquitectos de Cataluña, y seguidamente lo hicieron algunas no
vinculadas a organismos públicos, como fue el caso de Arte y Hogar (de
Eduardo Olasagasti) y Cortijos y Rascacielos, reeditada por Castro Fernández
Shaw.
Enrique Granell, en “La inesperada visita del Falangista Muguruza124”, hace
también referencia a Fondo y Forma; esta revista, según indica, fue
promovida desde el ámbito privado por Luís Fernández del Campo, y solo
sacó un número, pero en ella participaron la plana mayor de la Dirección
General de Arquitectura: Muguruza, Bidagor, Moya, De Miguel… Granell
hace observar que los textos se ilustraron con imágenes de obras
comprometidas por su carácter moderno, como el Pabellón Suizo de Le
Corbusier, o las residencias de estudiantes en la Ciudad Universitaria de Luis
Lacasa, y llama la atención sobre una errata que pudiera ser intencionada al
escribir G.R.P.A.C. en lugar de G.A.T.E.P.A.C. o G.A.T.P.A.C.
La Dirección General de Arquitectura, a través de sus muchos organismos,
mantuvo otras publicaciones, algunas tan importantes como Informes de la
Construcción125, pero las citadas dependieron de la misma persona: Carlos
de Miguel. Estas se descubren como fundamentales para adquirir una
perspectiva del panorama en el que se desenvolvía la arquitectura española,
123 Presentación. BDGA 1, diciembre 1946, pp. 2.
124 Enrique Granell hace observar que los textos se ilustran con imágenes de obras comprometidas, como el Pabellón Suizo de Le Corbusier, o las residencias de
estudiantes en la Ciudad Universitaria de Luís Lacasa, y llama la atención sobre una errata que pudiera ser intencionada al escribir G.R.P.A.C. en lugar de G.A.T.E.P.A.C.
o G.A.T.P.A.C. GRANELL, Enrique. La inesperada visita del Falangista Muguruza. Textos de crítica de arquitectura comentados. Madrid: Departamento de Proyectos de
la ETSAM, 2003, pp. 158‐159.
125
Informes de la Construcción fue fundada en 1948 en el Instituto Técnico de la Construcción y del Cemento, con periodicidad trimestral, y trataba temas técnicos‐
constructivos y ensayos para arquitectura e ingeniería.
Cuadernos de Arquitectura 10. 1949. Cortijos y Rascacielos, 42. 1947. Portada Reconstrucción nº 1, 1940.
pero sobre todo la profesión, en la segunda década después de la Guerra
Civil. Estas colaboraron inestimablemente a que la profesión encontrara el
camino hacia una “arquitectura moderna”, en dirección a una enseñanza
renovada, con destino a: la regulación de la profesión, la normalización
deontológica y legislativa, y a la experiencia del “desarrollismo” y el auge de
la construcción; estas son BDGA, RNA y Gran Madrid.
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