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CAPITULO II: MARCO REFERENCIAL.

2.4. Conocerse a sí mismo.

2.5.2. Discernimiento cristiano

Un adulto joven que está en la búsqueda de su opción fundamental se supone que está llevando una vida cristiana normal que le permite ir discerniendo lo que el Señor quiere en su vida. Según Tony Mifsud (1994) “el discernimiento cristiano es la búsqueda concreta de la voluntad de Dios, no sólo para ser captada sino y sobre todo para ser realizada”150.

150

MIFSUD, Tony. 1994. Moral de discernimiento. TOMO IV: Una construcción ética de la utopía cristiana. CIDE. Santiago-Chile. P.263-264. 510.P

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En el discernimiento no sólo bastaría buscar y encontrar la voluntad de Dios sino también hay que querer vivirla en la vida diaria. “El cristiano, viviendo de forma sencilla su vida cristiana trata, - según Mifsud- de preocuparse cómo actuar en lo vivido según el plan y proyecto de Dios.”151 La vida cotidiana presenta al cristiano bastantes problemas, transformaciones, complejidad de ciertas situaciones que le pueden encerrar en sí mismo si no vive en esta dinámica de discernimiento.

Desde este punto de vista, Jonquières ofrece ciertos instrumentos para ir discerniendo este proyecto de Dios en la vida: “El examen espiritual, la oración.”152 De lo que Jonquières plantea como instrumentos podríamos agregar también la experiencia de ser acompañado espiritualmente o la relación de ayuda como medios que pueden ayudar al cristiano a ir confrontando lo vivido con otro, con el objetivo de encontrar y vivir lo que Dios quiere de ella.

Fanzaga Livio (2003) plantea que “el que tiene fe en el Señor, y la alimenta con vida de sacramental y gracia, posee ya aquella luz interior gracias a la cual está capacitado para discernir entra la luz y la tiniebla entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal”153.

Aquí se hace ver que la actitud de fe en el Señor parece el punto central del discernimiento cristiano, gracias a ella sabemos distinguir la luz de la tiniebla, la verdad de la mentira.

151

Idem. P.263 152

JONQUIERES.Op.Cit.P.5 153

LIVIO, Fanzaga. 2003. El discernimiento Espiritual. Ed Caparrós .Madrid. P. 7.

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El elemento importante en este discernimiento es que todo está considerado o concebido desde Dios. Mifsud (1994) añade a esto la idea de que no sólo esto de concebir todo desde de él, “sino que también hay que ubicarse, es decir donde me sitúo para poder percibir la voluntad de Dios o sea, se necesita una ubicación correcta para poder abrirse a la voluntad de Dios”.154

Se podría entender que las cosas que se van discerniendo sirven para el bien de sí mismo, de Dios y de los demás. En esta actitud de fe en el Señor, el cristiano cree que el Espíritu de Dios actúa en él, y que le ayuda a distinguir lo bueno y lo malo.

No se puede dejar de subrayar de forma destacada el rol de Espíritu Santo en el discernimiento, porque es el que ilumina y fortalece los pasos del cristiano. Al respecto, Mifsud plantea que en la realidad cristina del discernimiento “es el espíritu de Jesús que ilumina, que fortalezca el creyente, el dejarse dirigir por él es lo que configura el cristiano en creyente responsable de una historia marcada por la obra de salvación”155.

Plaza Teresa de Jesús, da un ejemplo concreto de un santo conocido dentro de los modelos de discernimiento cristiano, “Ignacio de Loyola enamorado del Señor desde su conversión tiene muy claro que lo único que quiere y le importa en este mundo es hacer lo que Dios quiere, colaborar con 154 MIFSUD.T. Op.Cit. P. 264. 155 Ibíd. P.267. 90

él”156. La búsqueda de la voluntad de Dios en la vida diaria viene de una vida apasionada por Jesús.

2.5.2. Discernimiento vocacional.

Cuando se habla del término discernimiento vocacional, se concreta en el caso de una mujer adulta joven. Este caso que estudiamos tiene que ver con “el proceso de discernimiento vocacional que lleva a tomar decisión según la voluntad de Dios”157.

Este discernimiento se ha hecho dentro de un cuadro de acompañamiento psicoespiritual con motivo del “acompañamiento vocacional”158 en donde la acompañada fue el agente principal de su proceso. Según lo que plantea Mazariegos, “un discernimiento vocacional lleva a tomar una opción fundamental por Jesús y el Reino en un compromiso alegre, gozoso y fiel hecho a partir de la propia realidad, de un conocimiento personal, a la luz de la palabra de Dios”159. Eso significaría que cuando un joven se presenta con necesidad de iniciar un proceso de discernimiento vocacional hay partir con la persona desde su realidad humana, o sea ayudarlo a que se conozca a sí mismo ante todo, para ir viendo claramente cuál su opción fundamental.

156

PLAZA, Teresa. 2010. El discernimiento como actitud permanente. Vol 82.Manresa. P.42- 52.

157

MANUAL DE PASTORAL VOCACIONAL. SJ. 2002. Jesuitas. Chile. P.18 158

Ibíd.P.22 159

Cfr. MAZARIEGOS, Emilio. 2002 .Las huellas del maestro. San Pablo. Bogota-Colombia.158

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El manual de pastoral vocacional de los jesuitas afirma esto: “antes de entrar el proceso de acompañamiento vocacional con un joven siempre hay que empezar en las primeras entrevistas entrar en un proceso de autoconocimiento, o sea ayudarlo a conectarse con su historia, con la percepción que tiene de él mismo,160cómo se define a sí mismo, sus compromisos con la Iglesia.

Para llegar a este discernimiento vocacional hay que tener en cuenta que la persona acompañada ya vive una vida cristina comprometido. Por lo tanto, el discernimiento vocacional consiste en seguir a Jesús como el único Maestro. Desde este punto de vista, parece fundamental lo que plantea Mazariegos (2002) en el sentido de que el conocimiento favorece el discernimiento de la vocación. El adulto joven en el descubriendo de sí mismo, de sus potenciales, de sus habilidades se siente libre de tomar una opción que le guste y que cree ser la voluntad de Dios.

160

Manual de Pastoral .Op.Cit. P.26

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