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5) Permitir al alumno crear su propio portafolio, con un sello personal, lo que indicará la presentación del mismo (op cit).

2.2. La disciplina objeto de estudio: Historia.

2.2.4. Distintas percepciones de la Historia

Hasta el momento se han abordado aspectos relevantes que refieren al origen de la Historia, pero es necesario hacer alusión a los momentos específicos que han marcado una ruta o metodología a seguir respecto a la forma de hacer Historia, para ello se requiere hacer mención de las tres corrientes más significativas que han dado paso a la evolución de lo que hasta ahora se tiene como Historia y que, de cierta forma, han sido adoptadas dentro de las prácticas escolares. Dichas corrientes son: Positivista, Marxista y Annales.

Positivista

Situando a la Historia dentro de las Ciencias Sociales y considerando que dichas ciencias cobraron mayor auge durante el siglo XIX, se esperaría que la Historia, como parte dicho clan adquiriera la misma consolidación. Sin embargo, en esa temporada, esta disciplina no logró deslindarse del yugo positivista, pues fue en el transcurso de esos años que la Historia se encontraba fuertemente influenciada por dicha corriente.

El tipo de Historia que se practicaba estaba encaminada a la consolidación de una ciencia que relataba los hechos pasados a través del análisis de objetos, textos y materiales diversos que daban el carácter de objetiva a dicha ciencia y por tanto contribuían a la creación de leyes (José Bermejo citado por Salazar, 2001).

Al respecto Salazar, menciona que:

La historiografía de corte positivista abogada por el carácter científico y objetivo del conocimiento histórico, ya que confiaba en los criterios rigurosos de crítica interna y externa de las fuentes históricas para recoger los hechos “tal como ocurrieron”, lo que garantizaba la absoluta “objetividad” del historiador y la neutralidad del conocimiento (Salazar, 2001:44).

Abrigados por el positivismo como método, los historiadores únicamente se enfocaban en describir lo que, de cierta manera, podía ser captado por los sentidos

del investigador, concibiendo a la Historia como un “encadenamiento lineal de hechos individuales que producen una representación del tiempo como una sucesión-cronológica (op cit.:44)”. Con ello se pretendía desarrollar una Historia fáctica descriptiva, es decir, el tipo de Historia que solamente privilegiaba los acontecimientos político-militares sin detenerse a pensar en las circunstancias que originaron tales movimientos.

Con base en esta corriente, y transportándolo al campo educativo de lo que se enseña por Historia se tiene el caso de la escuela o educación tradicional, en donde los procesos de enseñanza-aprendizaje que en determinada época se practicaron en diferentes partes del mundo y que, en algunos lugares siguen predominando, consistían únicamente en la transmisión y memorización de un momento histórico aunado a una fecha, lo que da lugar a la llamada sucesión- cronológica anteriormente mencionada.

Marxismo

A diferencia de la perspectiva positivista, Marx plantea una visión un tanto distinta respecto a la cientificidad de la Historia, pues menciona que:

...los hechos históricos como entidades observables no existen en sí mismos, son ante todo construcciones teóricas que se desarrollan con la actividad del pensamiento abstracto; un acontecimiento concreto tiene que transformarse en una abstracción de lo real, para poder entender el sentido de la estructura y llegar a lo concretoreal. Solo aprehendemos la realidad cuando construimos con la actividad del pensamiento abstracto el concepto de ella (opcit.: 50).

Partiendo de esta idea, Marx afirma que la Historia no se trata de describir lo que se observa sino de construir el campo teórico, en otras palabras, construir el objeto científico de la Historia a través de conceptos que permitan dicha construcción.

Al hablar de ciencia histórica, Marx no hace alusión a la creación de una historia general con leyes universales, ya que eso sería imposible, él hace referencia a la creación de leyes para una Historia particular, real y concreta, dentro de una formación social dada (op cit.); pues observa que las relaciones sociales de producción son dadas en contextos diversos, por tanto, los acontecimientos generados por dichos contextos no pueden ser generalizados en leyes universales.

Finalmente, el punto medular de la teoría radica en que “para hacer un análisis de un momento histórico determinado, es necesario referirse a la condiciones económicas existentes a la sociedad, es decir, cómo la organización económica o estructura de clases se produce como respuesta a la necesidad de resolver cierto problema de producción, determinado a su vez por el desarrollo de las fuerzas productivas de que dispone la sociedad (op cit.: 51)”.

Escuela de Anuales

Como respuestas a los acontecimientos generados por la corriente positivista e influenciada por el método marxistá, surge en 1929 la escuela de los Annales, quienes, con la puesta en circulación de la Revista Annales d’ Histoire Economique et Sociale, brindan al mundo una perspectiva diferente de hacer Historia, pues bajo la teoría idealista del pensamiento histórico consolidan con gran peso un periodo de la Historia.

Los Annales dan paso a una ideología de Historia renovada, integral y más científica en cuanto al uso de técnicas y métodos y, lo principal, deja de lado al parroquialismo, del cual el positivismo la hizo presa, para abrirse a los contactos renovadores con las otras Ciencias Sociales; es decir, “una Historia que pudiera captar en su totalidad la compleja realidad, pero sin soslayar los procesos particulares o de pequeña duración. Febvre y Bloch sostenían que en sociedad todo se mezcla y se determina mutuamente, las creencias, lo económico, todo, absolutamente todo” (op cit.:4ó).

El tipo de Historia que profesaban los Annales se enfocaba básicamente a la construcción de una Historia global que considerara dentro de su estudio elementos materiales y espirituales además de lo económico y lo mental (op cit.,

2001); partían del hecho de que los acontecimientos históricos se daban a partir de la influencia de sucesos no solo políticos, sino también económicos y sobretodo sociales.

Es pertinente señalar que, a pesar de los planteamientos e ideales profesados por los Annales, se dieron dentro de ésta misma corriente, algunos periodos que dieron paso a la conformación de generaciones de teóricos que marcaron perspectivas diferentes de hacer Historia, desde los que tomaron como base para la Historia a la economía hasta llegar a los planteamientos de las mentalidades, la vida cotidiana, las civilizaciones, entre otras.

La primera generación de Annales estuvo conformada por Lucian Febvre y Marc Bloch que va aproximadamente de 1929 a 1945, en donde no solo se abandonó la Historia centrada en hechos aislados, sino también hubo una apertura a los aspectos colectivos, sociales y cíclicos (recurrentes) de lo sociohistórico, es a partir de ahí que surge el interés por la Historia económica, demográfica y de las mentalidades colectivas (Cardozo citado por Salazar 2001).

La segunda generación de Annales se encontraba encabezada por Fernand Braudél y comprende un periodo aproximado de 1945 a 1968 en donde la Historia hacía una referencia a:

La multiplicidad de los tiempos históricos, historia de estructuras y no sólo de acontecimientos, una historia que da cuenta del movimiento y cambio de las civilizaciones, en fin, una historia que buscaba la explicación de las transformaciones en sus tres momentos; el acontecimiento, la larga duración o el movimiento más lento, y entre los dos hay una serie de movimientos (Salazar, 2001:48).

Con respecto a una tercera generación conformada por Marc Ferro, Jacques Le Goff y Emmanuel Le Roy Ladurie, se percibe una forma distinta de hacer Historia amparadas bajo el paradigma de la Historia de las mentalidades y de la antropología histórica, en donde se da paso al estudio del hombre en todas sus dimensiones (vida cotidiana, sexualidad, muerte, etc.) (op cit.).

Bajo esta generación de Annales se plantéán paradigmas metodológicos que dan pie a propuestas para la enseñanza de la Historia, dichas aportaciones giran en torno a:

1. Revalorización del acontecimiento.

2. Una perspectiva más globalizadora de la historia.

Sin embargo, algunos autores consideran que la Historia de las mentalidades surge en una cuarta generación de Annales, proponiendo una transformación historiográfica basada en el análisis de los sucesos a partir de las formas de pensar de quienes vivieron en esos periodos históricos.

Retomando uno de los objetivos principales de este proyecto, el cual radica en el desarrollo del proceso analítico para el aprendizaje de la Historia, se ha considerado pertinente retomar esta tendencia historiográfica para proponer reformas en la enseñanza de la misma.

Historia de las mentalidades

De acuerdo con Domínguez (s/a), las limitaciones que conllevaba el abordaje de la Historia a través del método cuantitativo fue lo que llevó a algunos integrantes de la tercera generación de Annales, entre ellos Roger Chartier, Robert Darnton y Cario Ginzburg, etc., a elaborar una Historia más antropológica denominada Historia de las mentalidades, la cual, de acuerdo con Furet citado por Domínguez, sustituye los acontecimientos por series cronológicas que privilegian el análisis de largos periodos que permitan detectar y discriminar variaciones breves o tendencias de larga duración observadas en los procesos históricos para así llegar a comprender el hecho particular, ya que se estaba escribiendo una Historia estrecha tanto en tiempo como en profundidad pues el suceso, fenómeno o hecho no llegaba a comprenderse en su totalidad (Mellafe, 2004).

Así, el objetivo de la Historia de las mentalidades es “el conocimiento y explicación de la dinámica social” (Ortega, 1968: 129) a través del estudio de las mentalidades, entendiendo por dicho término a lo que Althusser denomina

“«ideología práctica», o sea, una compleja formación de ideas, representaciones o imágenes que se corresponden con ciertos comportamientos y actitudes de los individuos, de tal modo que en su conjunto funciona como la norma práctica que rige la posición concreta de los hombres frente a su Historia” (op cit.), con ello se puede decir que lo que interesa a este tipo de Historia es entender la mentalidad para comprender y explicar por qué un grupo social actúa como lo hace frente a los diversos problemas que ha atravesado a lo largo de la Historia, atendiendo tanto a las estructuras económicas como a las sociales y políticas, por lo que este nuevo enfoque no busca hacer a un lado ninguna de las ramas de la Historia sino que trata de apoyarse en ellas y enriquecer así el conocimiento del pasado por lo que utiliza “las categorías analíticas generales para el estudio de la estructura económica y social, acepta el papel determinante de la instancia económica en los fenómenos sociales, y uno de sus objetivos es explicar las mentalidades por sus relaciones con la estructura socio-económica” (op cit.: 129), sin dejar de lado ningún evento por trivial que llegase a parecer pues, como manifiesta Ortega (op cit.: 128), “El análisis de la mentalidad añade al saber histórico el acercamiento a lo concreto, lo mismo en los acontecimientos sobresalientes que en los sucesos triviales en apariencia intrascendentes pero constituyen la raíz misma de la Historia”.

Partiendo entonces de que la actividad mental humana es el objeto de estudio de este nuevo enfoque, se puede decir que dicho objeto coincide con el de la psicología cognitiva y la psicología social, pues buscan partir de la mente humana para comprender la red de relaciones que se desarrollan. Ésto no significa que no pueda apoyarse de la psicología conductista y el psicoanálisis (Barros, 1994).

Así, de acuerdo con Aguirre (2002) “la Historia de las mentalidades estudiará no la obra de Voltaire sino las concepciones culturales de la Francia del siglo XVIII, y no los aportes de Galileo Galilei sino más bien el cambio de mentalidades respecto de las percepciones científicas en el periodo final del Renacimiento”.

Sin embargo, a pesar de tener identificado su objeto de estudio desde los 8o’s, sus seguidores no han podido cimentar un modelo de dicha Historia por lo que logran identificarse cinco tipos que se muestran en el cuadro siguiente (Aguirre,

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