LA EDAD Y LA EXPECTATIVA MEDIA DE VIDA RESTANTE

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sos, se encaminará inexorablemente hacia la integridad financiera y la inteligencia financiera y algún día (esperemos que antes de morir) llegará a la independencia financiera. No obstante, para demostrarle que es posible alcanzarla, antes hemos de indicarle en qué no consiste.

Para empezar, vamos a analizar qué impresión le produce la expresión

independencia financiera. ¿Ganar montones de dinero en el mercado de

valores? ¿Heredar una fortuna? ¿Ganar la lotería? ¿Cruceros, islas tropicales, dar la vuelta al mundo? ¿Joyas, coches de lujo, ropas de diseño? Casi todos representamos la independencia financiera como una fantasía inalcanzable de inagotables riquezas.

Esta noción de que la independencia financiera implica riqueza procede de la primera perspectiva del dinero, la de la calle; se trata de la independencia financiera en un sentido material. Para lograrla, basta con ser ricos; pero aquí nos encontramos con otra palabra muy difícil de definir: ¿qué significa rico? La riqueza sólo existe por contraste con algo o con alguien. Ser ricos es tener mucho más de lo que tengo; es tener mucho más de lo que tienen casi todos los demás. Pero ya conocemos la falacia del mito del más, que es como un espejismo: jamás se alcanza porque no es real. John Stuart Mili dijo en una ocasión: «El hombre no desea ser rico, sino sólo ser más rico que los demás.» En otras palabras, en cuanto la riqueza se pone al alcance de las personas como nosotros, deja de ser riqueza.

Sólo desde la perspectiva aérea, en el ámbito de la responsabilidad personal, hallaremos nuestra primera definición de la auténtica independencia financiera.

Nuestra definición de independencia financiera supera el nudo gordiano de ignorar en qué consiste la riqueza porque no tiene nada que ver con ella. En realidad, la independencia financiera se refiere a la experiencia de tener lo suficiente, y un poco más. Como recordará, suficiente se encuentra en el

Edad Expectativa media de vida restante Años Horas

20 56,3 493526 25 51,6 452326 30 46,9 411 125 35 42,2 369925 40 37,6 329601 45 33,0 289278 50 28,6 250708 55 24,4 213890 60 20,5 179703 65 16,9 148145 70 13,6 119218 75 10,7 93796

Datos obtenidos del Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias de Estados Unidos, Vital Statistics of the United States, anuario. Impreso por la Oficina del Censo de Estados Unidos, Statistical Abstract of the United

89punto máximo de la curva de la satisfacción. Es algo cuantificable que cada El dinero ya no es lo que era... y nunca lo ha sido persona define para sí misma a medida que va trabajando en los distintos pa- sos de este programa. La vieja noción de independencia financiera, como la riqueza permanente, es inalcanzable, pero no ocurre lo mismo con suficiente. Lo que es suficiente para uno puede que no lo sea para su vecino, pero será una cifra real para cada uno y está a su alcance.

La libertad financiera y psicológica

El primer paso que tiene que dar para experimentar la sensación de tener lo suficiente, y un poco más consiste en liberarse de la identificación con el nivel de la calle (la realidad material del dinero), la perspectiva del barrio (la realidad psicológica del dinero) y la perspectiva de la ciudad (los convencionalismos culturales acerca del dinero). Cuando lo consiga, habrá logrado la independencia financiera, sin importar en absoluto la cantidad de dinero que posea. Mientras no lo consiga, no logrará la independencia fi- nanciera, por más dinero que tenga.

La independencia financiera es experimentar la libertad en el terreno psicológico. Uno siente que no está esclavizado por hipótesis acerca del dinero que asume inconscientemente, y que está libre de las culpas, resentimientos, envidias, frustraciones y angustias que tal vez haya sentido en cuestiones monetarias. Aunque experimente estas sensaciones, están allí como si fueran una camisa, que uno se pone y se quita cuando quiere. Ya no se siente obligado por los mensajes familiares y sociales que ha recibido durante la infancia en relación con la forma correcta de relacionarse con el dinero si uno quiere triunfar, ser respetado, virtuoso, seguro y feliz. Se ha liberado de la confusión que tenía acerca del dinero. Ya no le intimida mantener el saldo de la cuenta corriente, ni descifrar el parloteo de su agente cuando le habla de anualidades o fondos de inversión sin comisiones ni intermediarios. No compra jamás lo que no quiere ni le hace falta, y es inmune a la seducción de los centros comerciales, los grandes almacenes y los medios de comunicación. Su bienestar emocional ya no depende de su bienestar económico; su ánimo no baila al son de los índices económicos. Ya no le hace falta calcular mentalmente el tiempo que falta: las horas que faltan para salir del trabajo, los días que faltan para cobrar, las pagas que faltan para reunir el dinero de la entrada de una moto, lo que cuesta el proyecto para arreglar la casa y los años que le faltan para jubilarse. Al principio, el silencio es atronador. A lo mejor pasan días, incluso semanas, sin que piense en el dinero, sin que su mente recurra a la cartera para solucionar los problemas y las oportunidades de la vida.

Cuando se alcanza la independencia financiera, el dinero funciona en su vida como usted quiera, sin depender de las circunstancias. De forma que el dinero no es algo que le pase, sino algo que incluye en su vida deliberadamente. Desde este punto de vista, lo que habitualmente es un drama como el «de nueve a cinco hasta los sesenta y cinco», matarse trabajando, salir adelante, ser rico y famoso —todas esas excusas que nos inventamos— se reduce a una mera serie de opciones entre tantas otras. La independencia financiera consiste en estar a salvo de la confusión y de los fanatismos que muchos sentimos con respecto al dinero.

Si esto suena como la paz mental, lo es. Y la felicidad fiscal. Si le parece tan inalcanzable como la riqueza, no lo es. Así lo han experimentado los miles de personas que han cambiado su concepto del dinero como se describe en

90este libro, que han seguido los pasos prácticos y las sencillas observaciones El dinero ya no es lo que era... y nunca lo ha sido que se recomiendan.

El segundo paso:

situarse en el presente. El control de la energía vital

¿Cómo se manifiesta en su vida esta gran verdad: dinero = energía vital? Cuando pensaba que el dinero era algo que servía para comprar y vender, o que era seguridad, poder o un instrumento del demonio, o que era el primer premio de la feria, podía racionalizar su comportamiento en términos de conveniencias y obligaciones. Pero ahora ya sabe que el dinero = energía vital, su propia energía vital, y cada vez tiene más interés por saber realmente cuánto pasa por sus manos. El segundo paso en el camino hacia la libertad financiera saciará su curiosidad. Este paso comprende dos partes:

A. Determinar los costes reales, en tiempo y dinero, que hacen falta para mantener su empleo, y calcular lo que gana realmente por hora de trabajo.^

B. Controlar cada peseta que entra o sale de su vida.

A. ¿A QUÉ PRECIO

ESTÁ CANJEANDO SU ENERGÍA VITAL?

Ya hemos dicho que el dinero no es más que algo que se recibe a cambio de energía vital. Vamos a calcular cuánta energía vital (en horas) está cambiando por cuánto dinero (en pesetas); es decir, cuánto dinero gana por el tiempo que trabaja.

Esta proporción entre energía vital y ganancias casi siempre se determina de un modo irreal e inadecuado: «Si por semana gano 440 dólares (55 000 pesetas) y trabajo 40 horas, esto significa que recibo 11 dólares (1 375 pesetas) a cambio de una hora de mi energía vital.»

Pero no es tan sencillo.

Piense en todas las maneras en que utiliza su energía vital que se relacionan directamente con su empleo remunerado. Piense en todo el dinero que gasta en relación directa con su trabajo. En otras palabras, si no necesitara ese empleo para ganarse la vida, ¿qué gastos de tiempo y de dinero desaparecerían de su vida?

Prepárese... Hay personas que odian su trabajo: las horas de monotonía, el aburrimiento, la política de la empresa, el tiempo que pasan lejos de lo que realmente les gustaría hacer, los conflictos de personalidad con el jefe o los compañeros; y muchas se sienten impotentes para cambiar sus circunstancias. Una respuesta a estos sentimientos de resentimiento e impotencia consiste en gastar dinero. «Ha sido un día tan duro que me merezco algo divertido. Salgamos a cenar/bailar/al cine/de compras.» Prepárese para averiguar cuántos gustos se da poniendo como excusa: «Odio mi trabajo.»

Prepárese también para descubrir todo lo que gasta en alternativas caras a cocinar, limpiar, reparar y demás cosas que podría hacer usted mismo si no tuviera que trabajar.

El dinero ya no es lo que era... y nunca lo ha sidiiPrepárese para comprobar lo que cuesta ambicionar una carrera 91

profesional de éxito, todo lo que se ve obligado a adquirir si pretende seguir escalando posiciones: el coche adecuado, la ropa adecuada, el lugar adecuado para ir de vacaciones, la casa adecuada en el barrio adecuado en la ciudad adecuada, la escuela privada adecuada para sus hijos; hasta el psicoanalista adecuado.

Utilizando como punto de partida el análisis que le ofrecemos a continuación, descubra realmente cuánto tiempo y cuánta energía le hacen falta para mantener el trabajo de nueve a cinco. Puede que en su caso no se apliquen todas las categorías, y tal vez se le ocurran otras que no hayamos mencionado.

En los ejemplos vamos a asignar valores numéricos arbitrarios para este intercambio de tiempo y energía, simplemente a los efectos de obtener una tabla hipotética. Cualquier similitud con su situación es mera coincidencia. Al final del análisis se tabulan estas cifras para averiguar cuanta energía vital dedica a ganar el dinero que recibe; pero no olvide que esta cotización horaria

real sigue siendo arbitraria, a partir de nuestras cifras hipotéticas. Cuando

haga sus propios cálculos, partiendo de cifras reales, sabrá lo que gana por cada hora de trabajo.

Transporte

Ir y volver del trabajo implica un gasto de tiempo o de dinero, o de ambos, tanto si se traslada en su propio vehículo como si va a pie o utiliza algún medio de transporte público. En este caso, vamos a suponer que utiliza el coche. No olvide incluir los gastos de aparcamiento y de peaje, y también el desgaste del vehículo. Digamos que el transporte le lleva una hora y media al día, es decir, siete horas y media por semana, a un coste, entre gasolina y mantenimiento, de 50 dólares (6250 pesetas) por semana. (Si utiliza el transporte público, seguro que las cifras varían.)

7VI horas/semana - 50 dólares (6250 pesetas)/semana Ropa

Para ir a trabajar, ¿lleva la misma ropa que cuando está de vacaciones, o necesita ropa especial para estar acorde con el empleo? Esto incluye no sólo las prendas más obvias, como el uniforme de las enfermeras, las botas que llevan los obreros de la construcción y los delantales de los cocineros, sino también los trajes a la medida y los zapatos de tacón, las medias de nailon y las corbatas que son de rigor en cualquier despacho. Fíjese en esas prendas. ¿Se pondría un lazo al cuello o andaría todos los días con tacones de siete centímetros si no estuviera dentro de las expectativas del puesto de trabajo? Piense también en el tiempo y el dinero que gasta en su cuidado personal, desde la loción para después de afeitarse hasta los costosos productos cosméticos.

Calcule todas las actividades relacionadas con la indumentaria, desde ir de compras a maquillarse, afeitarse y hacerse el nudo de la corbata. Digamos que dedica a esta actividad una hora y media por semana, con un coste medio de 15 dólares (1 875 pesetas) por semana (es decir, lo que gasta en ropa al año dividido por 52 semanas, más lo que cuestan los cosméticos).

92 El dinero ya no es lo que era... y nunca lo ha sidoLos costes adicionales, en tiempo y en dinero, por las comidas que se ven afectadas por el trabajo adoptan formas muy variadas; por ejemplo, lo que gasta en desayunar un café y una pasta, el tiempo que pierde haciendo cola en la cafetería de la empresa, la comida que compra más cara porque está demasiado cansado para preparar la cena, los gastos de restaurante que no le han reembolsado, los programas para perder peso que tiene que seguir porque el trabajo le impide alimentarse como corresponde.

Digamos que acude a un grupo de apoyo para perder peso que le lleva una hora a la semana, y que cada día dedica cincuenta minutos a comer, lo que suma cuatro horas por semana y hace un total de cinco. La comida que compra preparada le cuesta unos 15 dólares (1875 pesetas) por semana más que si comiera en casa, y los cafés que se toma en las pausas que hace como recompensa por trabajar suman 5 dólares (625 pesetas) por semana. El total de gastos por este concepto asciende a 20 dólares (2 500 pesetas).

5 horas/semana - 20 dólares (2 500 pesetas)/semana Relajación diaria

Cuando llega a casa después de trabajar, ¿está alegre y lleno de vida, dispuesto a dedicarse a proyectos personales o universales, o a compartir la intimidad con su familia u otros seres queridos? ¿O se siente cansado y vacío, se deja caer, taciturno, en el sillón delante de la televisión, cerveza o aperitivo en mano, porque ha tenido uno de esos días? Si le lleva un rato desconectar de las presiones laborales, ese rato constituye un gasto relacionado con el empleo. Podríamos calcular más o menos unas 5 horas por semana y 20 dólares (2 500 pesetas) en elementos recreativos.

5 horas/semana - 20 dólares (2 500 pesetas)/semana Distracciones

Piense en la cantidad de veces que afirma necesitar distracciones de

evasión. ¿Para evadirse de qué? ¿Acaso se encuentra en prisión o en

circunstancias que le limitan y de las cuales quiere huir? Si su experiencia de la vida fuera siempre satisfactoria e interesante, ¿de qué tendría que escapar? ¿Seguirían siendo necesarias las horas que pasa delante del televisor o de la pantalla del cine? Prestemos atención a las circunstancias que rodean frases como: «Ha sido una semana de trabajo tremenda. Salgamos esta noche para compensar», o «¿Por qué no nos escapamos este fin de semana y nos vamos de viaje?» ¿Haría falta todo esto? ¿Cuál es el coste en energía vital y en dinero? ¿Qué parte de las diversiones del fin de semana le parece que es la recompensa que se merece por aguantar un empleo aburrido? Vamos a asignar a todo este tema cinco horas y 20 dólares (2 500 pesetas) por semana.

5 horas/semana - 20 dólares (2 500 pesetas)/semana Vacaciones y diversiones caras

Si lo que hace cada día fuera realmente agradable, le llenara de alegría y satisfacción y le brindara la sensación de estar contribuyendo realmente a mejorar la vida de los que le rodean y de la gran familia global, ¿tendría necesidad de irse de vacaciones? ¿Le haría falta ese viaje al Caribe? ¿Y qué me dice de la casa de campo, la embarcación o el vehículo de recreo que sólo

El dinero ya no es lo que era... y nunca lo ha sidiiutiliza unas pocas semanas al año, para escaparse? ¿Qué proporción del 93

tiempo y el dinero que implican estas adquisiciones se debe al trabajo? Tenga en cuenta las cuotas mensuales del club o de su organización profesional: ¿sería socio si no fuera por el trabajo? Sumándolo todo y dividido entre cincuenta y dos, da cinco horas y 20 dólares (2 500 pesetas) por semana.

5 horas/semana - 20 dólares (2 500 pesetas)/semana Enfermedades relacionadas con el trabajo

¿Qué porcentaje de enfermedades está relacionado con el trabajo, al ser provocadas por el estrés, por las condiciones físicas del empleo, por el deseo de tener un motivo legítimo para no ir a trabajar, o por conflictos con los jefes o los compañeros? Hay cada vez más pruebas médicas que indican que un alto porcentaje de las enfermedades es de origen psicosomático. Por decirlo en pocas palabras, las personas felices y satisfechas están más sanas. En nuestra propia experiencia a lo largo de los años, hemos visto muchas menos enfermedades y absentismo por causas médicas entre voluntarios que entre las personas que tienen un empleo remunerado.

En esta categoría, hacen falta criterios más subjetivos para evaluar el porcentaje de costes médicos (en tiempo y dinero) atribui- bles al trabajo. Supongamos que en el curso de un año falta una semana al trabajo por alguna enfermedad relacionada con éste, lo que implica un gasto en efectivo de 15 dólares (1875 pesetas) por semana por la parte de los medicamentos que no cubre el seguro.

1 hora/semana - 15 dólares (1875 pesetas)/semana Otros gastos relacionados con el trabajo

Fíjese en el balance de su activo y su pasivo (el primer paso). ¿No figuran en él objetos que no habría comprado si no estuvieran relacionados directamente con su trabajo? Preste atención a lo que paga en concepto de

empleados de hogar: ¿precisaría un ama de llaves, un jardinero, un criado

para todo o un mecánico si no tuviera que trabajar? Los gastos de guardería o de canguro en las familias donde hay un solo progenitor o donde trabajan los dos padres se llevan una buena porción de su sueldo y no harían falta si no trabajara. Hágase un registro horario de una semana típica. ¿Cuántas de esas horas corresponden estrictamente a actividades relacionadas con el trabajo? Por ejemplo, leer los anuncios clasificados para encontrar otro empleo, o las reuniones sociales para establecer contactos comerciales. Las horas dedicadas a transmitir a su pareja su frustración laboral, ¿son una actividad relacionada con el trabajo? A medida que recorre los distintos pasos del programa, tome nota de todos esos gastos ocultos que están relacionados con la actividad laboral. No olvide los gastos de perfeccionamiento y reciclaje, como programas educativos, libros, herramientas y conferencias. Recuerde que, aunque su situación sea única, son aplicables las ideas básicas. Descubra sus propias categorías de gastos de tiempo y dinero relacionados con el trabajo.

94 El dinero ya no es lo que era... y nunca lo ha sido

Cuánto gana realmente por hora

Reúna todas estas cifras y confeccione una tabla, sumando a la semana laboral normal la cantidad aproximada de horas extras relacionadas con el trabajo, y restando de su sueldo habitual los gastos relacionados con el empleo. Para los apartados a largo plazo, como vacaciones o enfermedades, haga un prorrateo sobre cincuenta semanas (un año menos dos semanas de vacaciones). Por ejemplo, esas vacaciones que le costaron 1 000 dólares (125000 pesetas) y que no le habrían hecho falta si su trabajo le gustara, se computan como 1 000 dólares repartidos en cincuenta semanas, lo que equivale a 20 dólares (2 500 pesetas) por semana.

Evidentemente, todas estas cifras no son más que aproximaciones, pero una persona diligente puede calcular cifras bastante ajustadas.

La figura 2-2 ejemplifica el proceso de calcular lo que gana realmente por hora y, como corolario, cuántos minutos de vida representa cada dólar que ha gastado. Recuerde que estas cifras son arbitrarias y han sido elegidas exclusivamente por su valor como números redondos. Es probable que las cifras que maneje sean muy diferentes, y posiblemente también sus categorías.

Conclusión: En la figura 2-2 queda demostrado, sin ninguna duda, que en realidad está vendiendo una hora de su energía vital por 4 dólares (500 pesetas), en vez de los i 1 dólares (1 375 pesetas) que calculaba al principio. De hecho, está ganando 4 dólares (500 pesetas) por hora de trabajo. En este

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