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Tabla LISTA DE TABLAS Página XII Resumen de la edad de difusión promedio para los escarpes de

DEGRADACION DE ESCARPES DE FALLA Y FECHAMIENTO MORFOLOGICO DE LAS RUPTURAS SUPERFICIALES

IV.2 Edad morfológica de las rupturas superficiales

El análisis geomorfológico de escarpes de falla que cortan depósitos aluviales no consolidados ha sido ampliamente utilizado para determinar las edades de las rupturas superficiales. El método surge a partir de dos simples observaciones: (1) el ángulo máximo de la pendiente de los escarpes disminuye conforme se incrementa la edad de los mismos, y (2) para escarpes de la misma edad, el ángulo máximo de la pendiente es menor en los escarpes de menor altura (Bucknam y Anderson, 1979; Wallace, 1977). Por mucho años éstas simples pero poderosas observaciones han representado el cimiento de muchas técnicas de fechamiento morfológico las cuales utilizan la ecuación de difusión para cuantificar la edad de los escarpes de falla (e.g., Andrews y Hanks, 1985; Avouac, 1993; Bucknam y Anderson, 1979; Colman y Watson, 1983; Hanks, 2000; Hanks y Wallace, 1985; Mayer, 1984; Nash, 1980, 1986).

Figura 26. Vista hacia el NW sobre la margen poniente de la Sierra El Mayor, en el

dominio antiforme del norte, donde se aprecia el arreglo de rupturas superficiales Cuaternarias formando mini-grabens anidados bien definidos. Este tipo de grabens se caracterizan por el arreglo estructural de dos o más fallas normales donde al menos una de ellas es antitética (lado de la Sierra abajo). Nótese en ambas fotografías como los escarpes de falla antitéticos incrementan de manera significativa la magnitud de la extensión horizontal en comparación con el levantamiento vertical del frente montañoso.

En el presente estudio se levantaron 17 perfiles topográficos detallados a través de múltiples secuencias de rupturas superficiales con diferentes relaciones cortantes. La localización de los perfiles topográficos se muestra en la Figura 2 y las secciones detalladas se grafican en el Apéndice A. La inspección visual de los perfiles representativos de las relaciones de escarpes de falla en Laguna Salada muestran una obvia degradación de la pendiente máxima del escarpe con relaciones cortantes progresivamente más antiguas (Fig. 27). Los parámetros morfométricos de los escarpes, los cuales son usados para probar si la morfología observada de los escarpes y sus relaciones cortantes son compatibles con la degradación de los escarpes de acuerdo al modelo lineal de difusión se muestran en la Figura 18A.

Figura 27. Ejemplos representativos de la morfología de los escarpes de falla con

diferentes relaciones cortantes (ver Figura 1 y Apéndice A para la localización de los perfiles y escarpes, respectivamente). Los números entre paréntesis indican la relación cortante del escarpe con los depósitos y superficies aluviales localizados al pie de la Sierra El Mayor (ver texto para la nomenclatura). Nótese la disminución del ángulo máximo de la pendiente con el incremento de la edad relativa del escarpe. Modificado de Spelz et al. (2008).

El método de fechamiento morfológico que se utiliza en éste estudio compara la morfología observada de los escarpes (obtenida a través de sus perfiles topográficos) con la morfología que predicen dos soluciones ampliamente utilizadas de la ecuación de difusión. La primera solución, comúnmente llamada solución de la pendiente-infinita (ver capítulo II, sección II.5.3.1), fue derivada por Colman y Watson (1983) y se muestra a continuación.

⎥ ⎦ ⎤ ⎢ ⎣ ⎡ − − − = 2 2 2 ) tan (tan 1 ) tan (tan 1 4π θ α θ α τ o d k

La solución está expresada como el producto entre el tiempo (t) y la difusividad de masa (k), y se le conoce como edad de difusión (kt). La edad de difusión es calculada en términos de la pendiente regional (α), el desplazamiento del escarpe (d), el ángulo inicial de la pendiente del escarpe (θo), y el ángulo máximo observado de la pendiente del escarpe

(θ).

La segunda solución, la cual se muestra abajo, utiliza los mismos parámetros morfométricos y se le conoce como la solución de la pendiente-finita (Hanks, 2000; Hanks y Andrews, 1989, ver Capitulo II, sección II.5.3.2).

(

)

(

)

2 1 tan tan tan tan 2 tan tan 2 / ⎥ ⎥ ⎥ ⎥ ⎥ ⎦ ⎤ ⎢ ⎢ ⎢ ⎢ ⎢ ⎣ ⎡ ⎥ ⎦ ⎤ ⎢ ⎣ ⎡ ⎟⎟ ⎠ ⎞ ⎜⎜ ⎝ ⎛ − − ⎟⎟ ⎠ ⎞ ⎜⎜ ⎝ ⎛ − = − α θ α θ α θ o o erf d kt

Las diferencias principales entre las dos soluciones son (a) las condiciones iniciales que se consideran para resolver la ecuación lineal de difusión, y (b) la manera de aproximar el valor del ángulo inicial o de reposo (θo). En lo subsecuente se hará referencia a éstas dos

soluciones de la ecuación lineal de difusión como los métodos de la pendiente-infinita y finita, respectivamente.

Las principales suposiciones que deben considerarse al utilizar ambas soluciones de la ecuación de difusión que describen la degradación de escarpes de falla son que: (1) los

escarpes se formaron durante un solo evento, (2) los escarpes se formaron en un material homogéneo no consolidado y que la degradación es limitada por la erosión (transporte) y no por la tasa de los procesos superficiales de intemperismo, (3) la tasa de movimiento del material pendiente abajo es proporcional al gradiente local, (4) todos los cambios en elevación (y) ocurren a lo largo del perfil (x), en dirección perpendicular al rumbo del escarpe, sin ningún movimiento de material en sentido oblicuo a este perfil, (5) no ha habido una disminución general del relieve cerca del escarpe, y (6) el nivel base del escarpe ha sido constante a lo largo de toda su historia de degradación (Colman y Watson, 1983; Keller y Pinter, 1996; Nash, 1980).

Con algunas excepciones, las cuales serán discutidas más adelante en el texto, la mayoría de los escarpes que fueron analizados cumplen con las suposiciones arriba mencionadas. Sin embargo, a lo largo de los ~55-60 km de longitud del arreglo de escarpes de falla Cuaternarios en Laguna Salada, se observan variaciones significativas en el tamaño de los clastos y en la pendiente regional de los abanicos aluviales cortados por las fallas formadoras de escarpes. El arreglo de escarpes de falla muestra variaciones sistemáticas con distancia a partir del frente montañoso las cuales coinciden con los mega-pliegues sinformes y antiformes de la Falla CDD que bordea la Sierra (Fletcher y Spelz, 2007). Como se observa en la Figura 2, el arreglo de escarpes en los dominios sinformes se encuentra separado varios kilómetros del frente montañoso y por lo tanto, el tamaño de grano y las pendientes regionales de los abanicos aluviales en estos dominios disminuyen considerablemente. Por tanto, el arreglo de escarpes de falla se ha separado en dominios estructurales con características similares. Adicionalmente, en base a los resultados de otros estudios los cuales muestran que existe una dependencia de la difusividad de masa (k) con factores geométricos y climáticos (e.g., Pierce y Colman, 1986), solo los escarpes de falla sintéticos, cuyas pendientes buzan hacia el oeste, fueron comparados con la degradación modelada por difusión. Los escarpes de falla antitéticos, cuyo basculamiento es hacia el este, fueron eliminados del análisis debido a que sus pendientes buzan en sentido opuesto a la pendiente regional de las superficies de los abanicos aluviales y, por lo tanto, sus edades modelo de difusión no pueden ser comparadas directamente con los escarpes sintéticos

debido a posibles diferencias en la degradación de los escarpes inducidas principalmente por variaciones geométricas.

Aún en los dominios geormorfológicamente más homogéneos la pendiente regional varía tanto entre los transectos como a lo largo de un mismo transecto topográfico. Por lo tanto, la pendiente regional de cada escarpe de falla fue determinada de manera individual promediando las pendientes de las superficies superior e inferior en las inmediaciones del escarpe. Las pendientes regionales de los escarpes individuales fueron entonces promediadas, con un intervalo de confianza del 95%, para calcular los contornos de las edades modelo de difusión que se muestran en los gráficos de pendiente-máxima contra desplazamiento (Figs. 32A-D). Para calcular el desplazamiento (d), el cual representa la amplitud del escarpe en el marco de la ecuación de difusión, los perfiles de los escarpes individuales fueron rotados por la pendiente regional local y el desplazamiento se tomó como la diferencia en elevación entre la cresta y la base de cada escarpe. La Figura 28 muestra un ejemplo de la rotación de un escarpe y la relación que existe entre el desplazamiento (d) y la altura (h) del mismo. La medición de la diferencia en elevación entre la base y la cresta de los escarpes sin haber realizado la rotación de sus perfiles resulta en la evaluación de la altura y no de su desplazamiento, lo cual lleva a la estimación errónea de las edades de difusión (Hanks y Andrews, 1989).

La distribución de frecuencia del desplazamiento (d) de los escarpes de falla en Laguna Salada se ilustra en la Figura 29A. Los desplazamientos varían entre 0.12 a 9.91 m, sin embargo, la distribución de frecuencia muestra que la mayoría de los escarpes en la región de Laguna Salada tienen desplazamientos verticales que se agrupan en el rango de entre varios decímetros hasta ~1.25 m. Los escarpes de falla con mayores desplazamientos verticales se vuelven progresivamente menos numerosos, y la tendencia general de la distribución de frecuencia puede aproximarse mediante una ley de potencias (Spelz et al., in press; Figura 29B). El ángulo máximo observado (θ) de la pendiente del escarpe fue medido en el punto medio del desplazamiento (d/2), el cual es consistente con la simetría modelada del perfil del escarpe (Fig. 28). El ángulo máximo observado de la pendiente (θ)en el punto medio de los escarpes de falla en la región de Laguna Salada varía desde 5.6º hasta 37.1º. La precisión de estos parámetros depende en gran medida de la precisión

Figura 28. Relación que existe entre la altura (h) y el desplazamiento (d) de un escarpe. El desplazamiento se calcula rotando el escarpe por la pendiente regional (α) y midiendo la diferencia en elevación entre la base y la cresta. Para el ejemplo en la figura (escarpe S3 perfil 1, ver Apéndice A) θ = 32.72o y la pendiente regional local promedio

[(αsup+αinf)/2] es 1.52o. La ecuación que muestra la relación matemática que existe entre

la altura y el desplazamiento del escarpe es de Hanks (2000).

del equipo topográfico utilizado y de la rugosidad de la superficie del abanico aluvial. Si bien es difícil cuantificar el rango del error en las mediciones, la precisión del desplazamiento (d) debe ser un valor fijo (± 5 cm aproximadamente) mientras que la precisión del ángulo máximo de la pendiente (θ), según observaciones de Pierce y Colman (1986), varía de manera inversa con la altura del escarpe.

La única variable que no puede determinarse de manera directa a partir de los perfiles topográficos es el ángulo θo, el cual representa la geometría inicial del escarpe al

momento en que su degradación comienza a ser controlada por procesos lineales de difusión, tales como el impacto de las gotas de lluvia sobre la superficie y el movimiento paulatino del material en respuesta a la expansión y contracción térmica de las capas superficiales del depósito y/o por la hidratación y deshidratación del material (Colman y Watson, 1983; Nash, 1980, 1986). Es ampliamente reconocido que inmediatamente después de haberse formado una ruptura superficial por un evento sísmico, la degradación

del escarpe es controlada principalmente por procesos de erosión no-lineales, tales como el colapso y derrumbe del material (e.g., Colman y Watson, 1983; Wallace, 1977), los cuales conducen a la destrucción de la cara libre del escarpe y a la formación de una cuña de material detrítico con una inclinación equivalente al ángulo de reposo del material, el cual generalmente varía entre 30º y 35º (e.g., Carson y Kirkby, 1972; Nash, 1986; Pierce y Colman, 1986). En la provincia del ‘Basin and Range’, en el suroeste de los Estados Unidos, se piensa que los procesos gravitacionales no-lineales controlan la degradación morfológica de los escarpes por un periodo que varía desde unas cuantas decenas hasta varios cientos de años (Machette, 1989; Pierce y Colman, 1986; Wallace, 1977, 1980); un lapso de tiempo corto pero que estrictamente debe sumarse a la edad estimada a partir de la ecuación de difusión (Colman y Watson, 1983; Hanks, 2000). Colman y Watson (1983) propusieron que el valor del ángulo inicial para el modelado de escarpes utilizando el modelo lineal de difusión es aquel que, a través de pruebas de ensayo y error, arroja el menor coeficiente de correlación entre la edad de difusión, kτ, y el desplazamiento, d (ver capítulo II, sección II.5.4). La Figura 30 muestra que para los escarpes de falla en Laguna Salada el ángulo inicial (θo), estimado a través del método de Colman y Watson (1983), es

de ~22º y 25º dependiendo del número de escarpes considerados en el análisis. El ángulo inicial de 25º resulta al obtener el menor coeficiente de correlación entre kτ y d de todos los escarpes de falla sintéticos en todos los perfiles topográficos. En contraste, y como se discutirá más adelante, el ángulo inicial de 22º se obtiene al excluir del análisis a los escarpes que morfológicamente no cumplen con las suposiciones del modelo lineal de difusión arriba mencionadas. Sin embargo, independientemente del número de escarpes analizados, los ángulos iniciales de 22º y 25º son extremadamente bajos en comparación con los ángulos de reposo esperados de 30º a 35º para sedimentos pobremente consolidados (e.g., Carson y Kirkby, 1972; Nash, 1986; Pierce y Colman, 1986). Los escarpes de falla más jóvenes conocidos en Laguna Salada, que no han perdido completamente sus caras libres, son los escarpes Q1-Q2 de las fallas Laguna Salada y Cañón Rojo, respectivamente,

los cuales Mueller y Rockwell (1995) sugieren que se formaron durante el evento de magnitud (Mw) ~7.1 ocurrido en 1892. Los ángulos máximos observados (θ) en las

Figura 29. Características del desplazamiento de los escarpes de falla en la margen poniente de la Sierra El Mayor. (A) Grafica de barras que muestra la distribución de frecuencias del desplazamiento (d) de los escarpes de falla. Los números con letra cursiva situados por arriba de los picos dominantes indican el desplazamiento promedio de los escarpes de falla dentro del intervalo de clase particular. (B) Relación entre la frecuencia y el desplazamiento (ambos en escala logarítmica) para los escarpes de falla estudiados. El desplazamiento de los escarpes de falla sigue la distribución de una ley de potencia la cual es similar a la relación de frecuencia y magnitud de los sismos en la región de Laguna Salada. En el análisis de regresión, r2 es el coeficiente determinación. Tomado de Spelz et al. (2008).

morfología de estos escarpes de falla sugieren que sus pendientes están próximas a adquirir su ángulo de reposo (ver Tabla VIII y perfiles 1 y 2 en el Apéndice A). Por lo tanto, para el análisis morfológico de los escarpes de falla en Laguna Salada, se asumió un ángulo inicial (θo) de 32.5º, el cual es ligeramente menor que el ángulo máximo más somero que se

observa en los escarpes de la Falla Cañón Rojo. Los parámetros morfométricos, las edades modelo de difusión y las relaciones cortantes de todos los escarpes de falla en los diferentes dominios estructurales en Laguna Salada se encuentran listados en las Tablas VIII, IX, X y XI.

Figura 30. Estimación del ángulo inicial (θo), a partir del método de Colman y Watson

(1983), para el modelado de los escarpes de falla usando el modelo lineal de difusión. para calcular θo se supone que no debe existir ninguna correlación entre la edad de difusión (kτ)

y el desplazamiento (d) del escarpe. Pruebas de ensayo y error para los escarpes de falla en Laguna Salada arrojan que la mínima correlación entre kτ y d se obtiene usando un ángulo inicial que varía entre 22.08º y 25.01º, valores muy por debajo del ángulo inicial de reposo esperado (30º a 35º) en sedimentos no consolidados. Los escarpes filtrados excluyen a los escarpes que no cumplen con los criterios y suposiciones del modelo lineal de difusión que se mencionan en el texto.

Como ha sido observado en otros estudios, los escarpes de falla en Laguna Salada arrojan una consistente correlación positiva entre la edad de difusión y el desplazamiento, fenómeno que se ha relacionado con procesos no-lineales de degradación de los escarpes (e.g., Colman y Watson, 1983; Hanks y Andrews, 1989; Hanks et al., 1984; Pierce y Colman, 1986; Fig. 31). Adicionalmente, el análisis cuidadoso de los escarpes de falla Cuaternarios en Laguna Salada reveló que, sin importar la altura de los escarpes, aquellos que se encuentran asociados con mini-grabens muestran por general edades de difusión mucho mayores en comparación con las de otros escarpes sintéticos con relaciones cortantes similares (Fig. 31). Estos escarpes tienen típicamente los mayores desplazamientos, sin embargo, su asociación con escarpes antitéticos y mini-grabens los vuelve particularmente susceptibles de experimentar el transporte de material fuera del plano perpendicular del escarpe, lo cual claramente viola una de las suposiciones básicas del modelo lineal de difusión. De hecho, en el campo, es muy difícil encontrar una superficie sobre los mini-grabens Cuaternarios que no haya sido disectada por cauces formados posteriormente a la ruptura. Por lo tanto, las edades de difusión de todos los escarpes sintéticos asociados con mini-grabens fueron eliminadas de los análisis estadísticos por dominio. Este filtro prácticamente eliminó todos los escarpes que tenían desplazamientos mayores de 4 m, excepto por uno con un desplazamiento de 6.9 m en el dominio del sinforme norte, el cual es también anómalamente viejo (Tabla VIII; Fig. 31A). A fin de tener una base datos consistente para comparar las edades de difusión, este escarpe también fue eliminado del análisis estadístico. Asimismo, otro escarpe localizado en el dominio del sinforme norte que tampoco fue incluido en el análisis estadístico fue el escarpe sintético S1 en el perfil 1 (Tabla VIII, Apéndice A). Este escarpe es también anómalamente viejo en comparación con los demás escarpes con la misma relación cortante (Tabla VIII, Fig. 31A).

Dado que la rugosidad de la superficie de los abanicos aluviales introduce una fuente de error en la estimación del desplazamiento y del ángulo de la pendiente máxima, la cual varía de manera inversa con la altura del escarpe, se decidió aplicar un segundo filtro el cual consistió en eliminar del análisis estadístico por dominios a todos los escarpes con desplazamientos menores de 0.20 m, valor que representa 4 veces la precisión estimada

Tabla VIII. Relaciones cortantes, parámetros morfométricos y edades modelo de difusión de los escarpes de falla individuales en el dominio Sinforme Norte, Sierra El Mayor.

Relación cortante Transecto Escarpe Qi-Qj a Desplazamiento, d (m) Angulo máximo

observado ( θ ) Superior Inferior

Perfil 1 (S1) † Q 1-Q2 1.38 24.11 2.51 4.31 3.41 0.55 0.75 (S2) Q1-Q2 1.47 37.11 0.54 2.51 1.53 -0.14 - (S3) Q1-Q2 1.66 32.72 2.5 0.54 1.52 -0.01 - Perfil 2 (S1) Q1-Q2 2.57 33.81 1.67 1.69 1.68 -0.14 - (S2) Q1-Q2 1.16 35.21 1.62 1.67 1.65 -0.06 - Perfil 3 (S1) † Q 3-Q4 0.09 20.23 2.71 2.92 2.82 0.004 0.01 (S2) † Q 3-Q4 0.19 17.50 3.25 2.71 2.98 0.03 0.03 (S3) † Q 3-Q4 0.16 5.62 0.31 3.25 1.78 0.44 0.46 (S4) Q3-Q4 0.59 24.28 1.46 0.88 1.17 0.08 0.11 (S5) Q3-Q4 1.02 25.51 1.62 0.75 1.19 0.18 0.27 (S6) Q3-Q4 0.75 22.66 1.25 1.62 1.44 0.17 0.22 (S7) Q3-Q4 0.26 12.57 3.53 1.25 2.39 0.11 0.12 (S8) Q3-Q4 0.55 11.81 0.85 3.53 2.19 0.75 0.75 (S9) Q3-Q4 0.21 9.34 0.47 0.85 0.66 0.13 0.14 (S10) Q3-Q4 0.49 22.36 0.63 2.31 1.47 0.08 0.10 (S11) Q3-Q4 0.47 13.04 1.45 0.81 1.13 0.34 0.37 (S12) Q3-Q4 0.28 16.67 3.3 1.45 2.38 0.07 0.08 Perfil 4 (S1) Q4-Q5 2.77 27.01 2.55 1.56 2.06 1.03 1.69 Perfil 5 (S1) † Q4-Q5 6.92 28.61 1.27 1.76 1.52 3.93 7.72 Promedio 1.84 0.31 b 0.21 0.13 f 0.24 0.13 f Media Edad de difusión, kt (m2) c Pendiente Regional (α) Metodo de la pendiente infinita d Metodo de la pendiente finita e ± ± ±±

La localización de los transectos puede observarse en la Figura 2, y los perfiles topográficos en el Apéndice A.

Escarpe no incluido en el análisis estadístico de las edades de difusión debido a su asociación con mini-graben y/o por tener un desplazamiento <20 cm (ver texto).

a Indica que el escarpe corta la superficie Qj pero no la superficie Qi (ver texto).

b Promedio de todas las medias con un intervalo de confianza del 95%.

c Calculada considerando in ángulo inicial θ

o = 32.5o (ver texto).

d Se basa en la solución de Colman y Watson (1983) de la ecuación de difusión considerando un escarpe cuya geometría inicial es un escalón con una pendiente vertical (pendiente infinita).

e Se basa en la solución de Hanks (2000) de la ecuación de difusión considerando un escarpe cuya geometría inicial es el perfil de una rampa con pendiente-finita.

f Promedio de las edades de difusión de los escarpes filtrados, y relación cortante Q

Tabla IX. Relaciones cortantes, parámetros morfométricos y edades modelo de difusión de los escarpes de falla individuales en el dominio Antiforme Norte, Sierra El Mayor.

Relación cortante Transecto Escarpe Qi-Qj a Desplazamiento, d (m) Angulo máximo

observado ( θ ) Superior Inferior

Perfil 6 (S1) † Q3-Q4 2.78 26.69 4.65 4.67 4.66 1.48 2.27 Perfil 7 (S1) † Q3-Q4 0.80 28.37 5.62 1.07 3.35 0.07 0.13 (S2) † Q3-Q4 1.73 25.37 5.44 5.73 5.59 0.86 1.19 (S3) † Q3-Q4 0.82 18.06 2.36 5.54 3.95 0.65 0.73 Perfil 8 (S1) † Q3-Q4 1.95 32.35 3.55 1.97 2.76 0.01 0.21 Perfil 9 (S1) † Q3-Q4 1.50 65.21 1.05 3.17 2.11 -0.46 - Axen, et al. (1999) (S1) † Q3-Q4 0.12 10.63 5.38 5.38 5.38 0.12 0.12 (S2) Q3-Q4 0.69 23.96 5.38 5.38 5.38 0.18 0.23 (S3) Q3-Q4 1.14 29.16 4.69 2.29 3.49 0.11 0.23 (S4) Q3-Q4 0.35 20.22 8.96 4.55 6.76 0.12 0.13 (S5) Q3-Q4 0.94 26.08 3.37 6.48 4.93 0.20 0.30 (S6) Q3-Q4 0.49 22.05 4.97 3.37 4.17 0.11 0.14 (S7) † Q3-Q4 7.59 30.30 3.28 2.58 2.93 2.77 7.28 (S8) Q3-Q4 0.65 23.79 4.15 7.66 5.91 0.17 0.23 Promedio 4.38 0.68 b 0.15 0.03 f 0.21 0.05 f Media Edad de difusión, kt (m2) c Pendiente Regional (α) Metodo de la pendiente infinita d Metodo de la pendiente finita e ± ± ±±

La localización de los transectos puede observarse en la Figura 2, y los perfiles topográficos en el Apéndice A.

Escarpe no incluido en el análisis estadístico de las edades de difusión debido a su asociación con mini-graben y/o por tener un desplazamiento <20 cm (ver texto).

a Indica que el escarpe corta la superficie Qj pero no la superficie Qi (ver texto).

b Promedio de todas las medias con un intervalo de confianza del 95%.

c Calculada considerando in ángulo inicial θ

o = 32.5o (ver texto).

d Se basa en la solución de Colman y Watson (1983) de la ecuación de difusión considerando un escarpe cuya geometría inicial es un escalón con una pendiente vertical (pendiente infinita).

e Se basa en la solución de Hanks (2000) de la ecuación de difusión considerando un escarpe cuya geometría inicial es el perfil de una rampa con pendiente-finita.

f Promedio de las edades de difusión de los escarpes filtrados, y relación cortante Q

Tabla X. Relaciones cortantes, parámetros morfométricos y edades modelo de difusión de los escarpes de falla individuales