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Edición del material

las Obras de Hegel en

B) Criterios de la presente edición

6. Edición del material

especial de W

Por material especial de W

entendemos aquel sobrante de W1 y W2 que no se encuentra en el texto establecido de las tres primeras lecciones. En ese sobrante no incluimos las variantes que W presentan a las lecciones de 1824 y 1827; esas variantes no son informadas sino cuando el texto establecido de las tres primeras lecciones se muestra defectuoso en su formulación. En cambio, el material especial de W propiamente dicho no solamente será editado, sino también

cualificado, en la medida de lo posible. De acuerdo con los prefacios de W1 y

W2, ese material puede transmitir: el apunte de la lección de 1831 (Hg), el apunte de la lección de 1821 (He), el cartapacio de notas manuscritas por Hegel (Co). Para solucionar esta «ecuación con tres incógnitas», W. Jaeschke propuso en 1979 una serie de criterios que fueron afinados y sistematizados en la presente edición[79]. Estos criterios responden a la situación actual de la transmisión de las fuentes. Algunos han quedado confirmados con el descubrimiento de St; inversamente, nada impide que los criterios aquí

propuestos puedan ser modificados por el descubrimiento de nuevas fuentes. Los criterios que siguen configuran solamente un alto grado de probabilidad.

1) El material especial de W1

pertenece a la lección de 1831

Los prefacios de Marheineke mencionan las lecciones de 1824, 1827 y 1831 como fuentes de W1. Si sustraemos el texto de las lecciones de 1824 y 1827, el material restante de W1 se refiere a la lección de 1831. En algunos casos este procedimiento ha quedado confirmado por St, pero de las

lagunas de estos «Extractos» no cabe inferir que los pasajes no confirmados por St no puedan pertenecer a la lección de 1831.

Este procedimiento no puede aplicarse automáticamente sin resolver antes dos problemas. En primer lugar hay que identificar los «pocos» casos en los que W1 usó a He, según testimonio de Marheineke. Solamente un pasaje de la «Religión consumada» (W1 Bd. 12,

pág. 245; cf. W2, pág. 2944-21) puede ser adjudicado a He con buenas razones. En segundo lugar, el criterio enunciado no puede aplicarse sin someter, cada pasaje, a un análisis de contenido. Es lo

que ocurre con el pasaje de W1 Bd. 11,

143-148 (W2, 206-20810, 20818-21120). En razón de la estrecha coincidencia con

Gr, Bd 1, páginas 150-156, es decir, con

la lección de 1824, se conjetura que este pasaje pertenece a Co, pese a que debería ser referido a la lección de 1831 si aplicáramos mecánicamente el criterio enunciado. En consecuencia, solamente cuando un análisis de contenido no arroja un resultado opuesto, cabe aplicar la regla enunciada. Cuando el material especial de W1 es reproducido en W2 con leves modificaciones, se cita W2, ya que, además de Hg, empleó Ge, Re y Ru.

Cuando hay razones para suponer que

W2 abrevia o recorta el material, se cita

W1.

2) El material especial que W2 transmite por primera vez, pertenece probablemente a He o a Co

Dijimos que lo específico de W2 había consistido en aportar material de la lección de 1821 (Ms, He) y de Co; conociendo ya el material de Ms, se trata de determinar cómo adjudicar el restante material a He o a Co (ver reglas 3-6).

Esta regla también tiene excepciones. Ella supone que es poco

probable que W2, aparte del nuevo material mencionado, haya agregado un material suplementario de la lección de 1831, ausente en W1. Sin embargo éste es el caso del pasaje de W2 Bd. 11, págs.

14725-14830 (ver, en la presente edición, nota a Ms 28a fin): en razón de su coincidencia con St, pág. 6, debe referirse a la lección de 1831 y no a la lección de 1821, como hace Ilting (180 y 182).

3) El material especial de W2, que un análisis de contenido refiere a las lecciones de 1824 o 1827, pertenece a Co

En estos casos es poco probable que B. Bauer se haya atrevido a alterar profundamente el texto de W1 con el único apoyo de otros apuntes de estas lecciones. Más bien cabe suponer que para ello se basó en el material manuscrito de Hegel, es decir, Co. Michelet procedió en forma análoga en su edición de las lecciones sobre historia de la filosofía. Sabiendo cómo Bauer reelaboró estilísticamente muchos pasajes de Ms, cabría preguntar si no procedió de la misma manera con Co. La respuesta a esta pregunta pertenece hoy en día al terreno de las hipótesis, pero la posibilidad de la pregunta nos

lleva a ser cautos en el manejo de

Co[80].

4) El material especial de W2 que, por su contenido, no corresponde a las últimas lecciones, pertenece a la lección de 1821, transmitida por He o por Co

Dentro de este material se encuentran pasajes que, aparte una que otra palabra-guía, no encuentran correspondencia en el Ms. Es inverosímil que esos pasajes procedan de una invención genial de Bruno Bauer. En esos casos, Bauer tuvo que emplear

verosímil que la mayor parte de esos materiales provenga de Co, cabe suponer que proviene de He, es decir, del apunte de la lección oral de Hegel. Nada excluye que en esos pasajes Hegel se haya independizado del Ms y los haya improvisado en la clase. En cambio, el estado actual de la investigación no permite decidir con seguridad cuáles pasajes pertenecen a He y cuáles a Co. Por eso, en la edición de la lección de 1821 evitamos cualificar esos pasajes de W2.

5) Los pasajes de W2 pertenecientes a la lección de 1821, cuando no presentan sensibles diferencias con

el Ms, provienen de una libre transcripción del Ms y no de He o

Co

En estos casos se trata simplemente del Ms mismo, reelaborado estilísticamente por Bauer, para convertirlo en un texto de lectura fácil, no necesariamente para plegarlo a una determinada interpretación ideológica. Para la última finalidad podrían resultar más significativas las omisiones que las glosas del Ms[81]. En cambio aquí se trata, en términos generales, de un procedimiento de aquella época que, ciertamente, no se compagina con los criterios de una transcripción crítica. Un

ejemplo de este tipo de pasajes de W2 puede verse en Bd. 12, pág. 300 (WSu

Bd. 17, pág. 291). Se trata de una nota

que reproduce el pasaje de Ms 94b acerca de la resurrección de Cristo como «consumación intuida». Bauer indica expresamente que el texto proviene «del cuaderno manuscrito por Hegel en el año 1821». Comparado con

Ms, el texto revela unas cuantas

diferencias. Los pasajes de este tipo no configuran evidentemente una fuente distinta de Ms y no serán editados como material especial de W2.

6) Cuando W2 se aparta de W1 en los pasajes correspondientes a las

lecciones de 1824 y 1827, se presupone que el nuevo material, en la medida en que configura un texto extenso, proviene de Co y no de una variante de W2

El criterio cuantitativo empleado en las reglas 4 y 5 se aplica ahora a las lecciones posteriores a la de 1821. Cuando la discrepancia se reduce a palabras aisladas o a una mera reformulación, se presume que se trata de una mera variante. En los casos que configuran una zona intermedia, el pasaje es cualificado en nuestra edición con el agregado: (Co? Va?).

7) La discrepancia entre nuestra lectura de Gr y aquella en la que concuerdan W1 y W2, cuando no provienen de otras fuentes de la lección de 1824 (vg. Ho), deben referirse a las anotaciones (No) que Hegel agregó a su ejemplar de Gr. Esta regla da cuenta de la diferencia entre nuestro ejemplar de Gr y el usado por Hegel y por los editores de W (Prefacio a W2 Bd. 11, página XII). En el

caso de que no pueda establecerse la concordancia entre W1 y W2 en asumir a

No porque W2 ha omitido el pasaje, se cualifica la lectura de W1 con un: (No?).

8) Es muy probable que provenga del editor (Marheineke o Bauer) el material especial de W que formula una transición entre materiales de diferentes lecciones. Lo mismo vale para el material especial que formula una división de la materia de W, que no coincide con la división de las lecciones conocidas El primer caso considerado en esta regla era moneda corriente en la edición de otros tomos de W, como lo reconoce ingenuamente Hotho en su edición de la Estética (Bd 10/1. Prefacio I-III). El segundo caso puede comprobarse con un

análisis del contenido de las lecciones conocidas. La lección de 1831 ya no representa una dificultad contra este criterio, puesto que St permite al menos reconocer las principales divisiones que la articulaban. En la nota 57 dimos un ejemplo de este procedimiento en W2.

Finalmente debemos hacer una advertencia en cuanto a la ubicación del material especial de W en las notas a pie de página. Por razones de economía de espacio ese material no siempre es citado en forma continua, sino que se reparte entre los correspondientes pasajes del texto establecido. De esta manera puede ocurrir que largos pasajes de W sean referidos a brevísimos

pasajes del texto establecido. Además, dado que no es posible actualmente establecer el texto de la lección de 1831, los pasajes de W referidos a esta lección son ubicados generalmente en la lección de 1827. No hay que olvidar que en esa lección Hegel llevó a Me junto con el Ms; por otra parte, St confirma que, salvo en la segunda parte de las lecciones, la concepción de 1827 y 1831 no cambió tanto como en las anteriores lecciones. Pero en razón de esos cambios, hay pasajes de la lección de 1831 que se compaginan mejor con la lección de 1824 que con la de 1827, y en esos casos, nos hemos apartado de la regla general. Sobre esta ubicación

caben discrepancias que no encontrarán una solución adecuada hasta tanto no se establezca el texto de la lección de 1831.

Podemos concluir este largo capítulo de nuestra Introducción poniendo de relieve los resultados obtenidos en esta nueva edición de las Lecciones sobre

filosofía de la religión. Ante todo se ha

dispuesto de nuevas fuentes que permiten compensar parcialmente las fuentes perdidas en el siglo pasado y en el presente; se ha procurado transmitir todo el material que podía configurar una fuente primaria y secundaria; se ha identificado y cualificado el material que podía referirse a alguna de las

fuentes perdidas[82]; se ha establecido el texto del manuscrito de 1821 y el de las lecciones de 1824 y 1827, y se lo ha presentado por primera vez en la secuencia original que correspondía a cada lección. De esta manera el lector podrá apreciar la estructura interna de cada lección y los jalones que marcan la evolución de la filosofía hegeliana de la religión; podrá apreciar lo que Hegel quiso decir en sus notas manuscritas y lo que dijo oralmente en sus clases; podrá discernir el texto críticamente más seguro del texto que acusa una transmisión menos fiel. De esta manera queda establecida una base más sólida para una interpretación y una valoración

crítica de este importante aspecto de la filosofía de Hegel.

* * *

Antes de abandonar esta sección, conviene que enunciemos brevemente los criterios que han presidido nuestra traducción castellana del texto establecido en alemán[83]. La fidelidad deseada no puede mantenerse en el nivel de la crítica, sino que ingresa inevitablemente en un terreno hermenéutico. La solución de problemas de carácter semántico, sintáctico y estilístico implica la pérdida de un cierto rigor.

1. La sintaxis de frases, tiempos verbales, etc., ha sido mantenida mientras no violentara las reglas del estilo castellano. Cuando se ha producido el caso contrario, se lo ha solucionado en forma tácita. Hemos introducido el corchete para indicar nuestra solución a los problemas planteados por frases incompletas (sobre todo en la traducción del Ms) y por formas pronominales (éste, aquél, suyo, del mismo) o formas relativas (el cual, cuyo) que podían resultar equívocas en castellano.

2. La monotonía de los «hat»,

estilo castellano mediante la traducción uniforme de esos términos y otros parecidos que se presentan en el texto como muletillas.

3. En el terreno semántico la regla fue evitar la equivocidad sin pretender lograr la univocidad de un código. La analogía del lenguaje no puede superarse ni siquiera en el nivel del llamado lenguaje técnico, al menos en la medida en que éste hunde sus raíces en el lenguaje ordinario, con sus diversas connotaciones culturales. Los límites impuestos por la impotencia de nuestra lengua para traducir literalmente asociaciones de sentidos vehiculados por la lengua alemana o por el uso del

autor han quedado consignados por una

traducción seguida por el vocablo alemán entre corchetes, o bien por una glosa que suple las deficiencias de la traducción literal. Un ejemplo del primer caso es la traducción «juicio [Urteil]»: el lector que conozca la lógica hegeliana, sabrá advertir que no se trata de una mera división mental, sino ontológíca. Un ejemplo del segundo caso se encuentra en aquellos pasajes en los que el «an sich» hegeliano se tradujo por «virtual [an sich]» en lugar de «en sí» para evocar la «dynamis» aristotélica (cf. Hegel: Einleitung in die

Geschichte der Philosophie. Hrsg. von J. Hoffmeister, Hamburg, 1966, págs.

101-102). Todavía echamos de menos una buena traducción castellana de la

Enciclopedia de Hegel, y las respetables traducciones de otras obras de Hegel (como La ciencia de la

Lógica) distan de establecer un consenso al cual poder atenernos. En consecuencia hemos adoptado el criterio de traducir el vocabulario técnico hegeliano por nuestra propia cuenta y riesgo. En el final de cada volumen publicaremos un Glosario de los términos hegelianos que plantearon problemas especiales de traducción. De esta manera el lector dispondrá de un cierto código que podrá modificar si no le satisfacen las soluciones que

proponemos.

4. Las palabras compuestas, como

Anundfürsichsein, son traducidas mediante el recurso de guiones: ser-en- sí-y-para-sí. De los sustantivos en mayúsculas retenemos en castellano, además de los nombres propios, los que se refieren a «Dios», «Espíritu absoluto», «Idea absoluta», los de carácter técnico (Trinidad, Encarnación, Dogmática, etc.). Para evitar equívocos traducimos «Staat» por «Estado» y «Zustand» por «estado». Pero hemos evitado generalizar este recurso, para no plagar la traducción de mayúsculas.

III. E

STRUCTURA Y

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